Han pasado diez años desde que 'Shingeki no Kyojin' ('Ataque a los titanes') comenzó su emisión, y recientemente llegó a su fin con tres episodios que sumaron casi hora y media de intensa emoción. Este desenlace, basado en el manga de Hajime Isayama, marca el final definitivo de la historia de Eren, Mikasa, Armin y sus compañeros. Sin embargo, como todo gran final, deja tras de sí misterios y preguntas.
El plan de Eren, aunque imperfecto, fue, según sus propias palabras, lo único que se le ocurrió, lo mejor a lo que pudo llegar al ver el pasado y el futuro. El 20% de la población sobrevive, y son sus compañeros, junto con Mikasa y Eren, quienes acaban con los titanes. Todo queda en un equilibrio de fuerzas entre Paradis y el resto del mundo, con los eldianos enemigos de Paradis (Armin, Jean y compañía) convertidos en héroes para el resto del mundo. Historia se queda dirigiendo una militarizada Eldia, y Mikasa entierra a Eren junto al árbol que los vio crecer.
Este final es, sin duda, difícil y amargo, triste y épico, lleno de lágrimas y dolor, pero también de cierto alivio. La sonrisa triste de Mikasa antes de cortarle el cuello a Eren, y la promesa de Armin de compartir el infierno con él, rompen el corazón. Pero el final de la obra de Hajime Isayama va mucho más allá, y gran parte de ello se debe a la escena post-créditos.
El Misterio de la Escena Post-Créditos
Muchos analizan la escena post-créditos centrándose en detalles como si Mikasa se casó o si murió virgen. Sin embargo, lo verdaderamente importante ocurre después. Tras el árbol, ya con Mikasa enterrada junto a Eren, vemos cómo la sociedad avanza. En el anime, la ciudad adquiere un tono más futurista que en el manga. Sea como sea, en un futuro lejano, la guerra vuelve a estallar y todo se destruye.

De esto podemos inferir que, tal como Eren sabía, no había forma de evitar la guerra y darle libertad a todo el mundo. Su plan solo sirvió para alejar la muerte de sus seres queridos y posponerla lo máximo posible. Pero el ser humano es así, su naturaleza es el "tatakae", palabra japonesa que ya domina todo fan de la serie. La gran pregunta, sin embargo, surge después.
En una imagen más clara y cercana, que también figura en el manga, aparece algo. Tras la destrucción futura, el mundo parece haber vuelto a un estado más primitivo y natural, al menos en los alrededores del árbol, que ha crecido inmensamente. Allí, un perro y un joven con rasgos físicos muy similares a Mikasa, junto a una bufanda también similar, se plantan ante el árbol. La secuencia final es casi idéntica a la que mostró cómo Ymir obtuvo el poder del Titán Fundador al principio. Es, sin lugar a dudas, un indicio de que la historia puede repetirse.

Es una manera coherente de reforzar el mensaje del desenlace: el odio y las guerras sin fin. Pero también es un guiño a que, con ese odio y esas guerras, un ser necesitado encontrará el poder de los titanes. Es casi como si los titanes fuesen un regalo divino en forma de castigo para la humanidad, un diluvio monstruoso para "reiniciar" la paz de forma cíclica.
¿Habrá Secuela? El Legado de Eren
Aunque se ha anunciado un nuevo manga de 18 páginas para 2024, el final de 'Shingeki no Kyojin' se considera definitivo. Este cierre se entiende como un guiño al efecto cíclico del odio humano y a que los titanes acompañan ese ciclo. Hajime Isayama, con solo 37 años, podría continuar su historia o crear otra separada en el mismo universo. Podría llevarnos a estos nuevos titanes del futuro y, quizás, encontrar una solución para poner fin a la rueda de odio. Sin embargo, con todas esas posibilidades, este final debe entenderse como tal: la historia que conocemos ha llegado a su fin.
SHINGEKI NO KYOJIN: FINAL Resumen y Explicación
La Batalla Final y el Sacrificio de Eren
El especial anterior terminó con los protagonistas descendiendo sobre la gigantesca espalda del Titán Fundador, con Eren a la cabeza. El objetivo inicial era acabar con Zeke, o si no, matar a Eren. Sin embargo, con el secuestro de Armin, la misión se vuelve doble: rescatar al Titán Colosal y acabar con Eren sin miramientos. Costaba entender por qué Eren ponía en peligro a sus amigos si su genocidio era para liberar Paradis y a sus seres queridos. Con la aparición de los 9 titanes de toda la historia, la herencia de los 9 hijos de Ymir, se revela que ella, la Titán Fundadora original, es el verdadero adversario.
Armin, atrapado en la boca de un titán, se encuentra en "El Camino", el espacio fuera del tiempo que une a todos los eldianos. Allí se encuentra con un Zeke en shock y logra recordarle que el objetivo de la vida no es sobrevivir, sino esos pequeños momentos. Armin y Zeke despiertan las conciencias de algunos titanes históricos, como Berthold o Ymir (la novia de Historia). Con el regreso de Falco, cuyo Titán Bestia es un halcón, la lucha se decanta a favor de los protagonistas. Levi cumple su palabra y mata a un Zeke que ya había encontrado su camino, Mikasa rescata a Armin y Jean dinamita el cuello de Eren.

El Plan de Eren: ¿Víctima o Verdugo?
Tras la muerte de Eren, todos los protagonistas recuperan los recuerdos que él les había bloqueado. Eren le explica a Armin que, al juntarse el tiempo, el pasado y el futuro, solo encontró esa manera de proceder. Su plan era brutal, pero pondría fin a los titanes, dejaría a sus amigos vivos y convertidos en héroes salvadores, y equilibraría la población mundial y de Paradis, asegurando un equilibrio de fuerzas duradero.
Se revela que Eren tuvo que animar a su padre a matar a la familia real, e incluso dirigir al titán de la primera mujer de su padre hasta su propia madre. Aunque Eren parecía seguro y sabio al ver el futuro, toda esa inexpresividad era una coraza. Él seguía siendo un joven llorón, poco inteligente y débil. Mikasa siempre fue la fuerte, Armin el listo, y aún así Eren era el líder porque hacía lo que creía que tenía que hacer hasta las últimas consecuencias. Eren siguió con su plan, no porque fuese el mejor posible, sino porque era el único que pudo pensar en hacer. No dice que fuese la mejor opción, sino la opción que él eligió, y quizás de manera egoísta.
Eren, por supuesto, tenía fallos y seguía siendo un simple humano con miedos y ambiciones. No quería morir, ni quería que Mikasa le olvidase y se fuera con otro. Sin embargo, dirigió un plan que le llevó a la muerte, y en los recuerdos a Mikasa le dijo que, cuando muriera, debía tirar la bufanda, olvidarlo y rehacer su vida. Eren, sin embargo, no quería que Mikasa estuviera nunca con otro, o que al menos le llorara diez años. Eren irá, por supuesto, al infierno por matar a millones de personas. Lo hizo, sin embargo, para salvar lo que quería salvar. Hizo lo mejor que pudo, o lo único que pudo hacer. Armin, su amigo, jura que cuando asegure la paz en el mundo, le acompañará para siempre en el infierno. Mikasa, le dice, era la clave de todo.
El Ciclo Infinito del Odio
Eren le dice a Armin que si Ymir obedeció las órdenes de Fritz tras maltratarla, serle infiel e incluso cortarle la lengua fue por amor. Quizás solo ver el mismo amor en Mikasa, ese que le hizo ser capaz de acabar con Eren, hizo que ella también pusiera fin a la vida del Rey Fritz. Hizo que ella decidiera despedirse y dejar así a los titanes fuera de la humanidad. Mikasa, sin embargo, es esa misma semilla que podría hacer repetirse la historia. Su amor por Eren es el final, pero también puede que el principio.
Con Mikasa llevándose la cabeza de Eren de vuelta a Paradis, el resto de los protagonistas se queda para lidiar con Marley y el resto del mundo, haciendo que perdonen la vida a unos eldianos que ya no tienen el poder de los titanes. Armin, como había predicho Eren, lo logra con un "yo soy el que mató a Eren Yeager, el Titán de Ataque". Es entonces cuando vemos un montaje rápido de lo que ocurrió en el mundo inmediatamente después. Paradis, bajo el liderazgo de una feliz Historia, siguió adorando a Eren y se armó en pos de intimidar a sus rivales. Sin embargo, Historia también era amiga de Eren y sabía que, aunque no podía ver más allá de su muerte, acertó al predecir el futuro de la humanidad: "Los titanes han muerto, pero los conflictos no".

Así, tres años después de la muerte de Eren, Armin, Jean y el resto acuden a Paradis como emisarios de paz. Levi, habiendo cumplido su promesa, parece no volver y se queda por el mundo, ayudando. Allí, además de Historia, los espera una Mikasa que enterró a Eren junto al árbol en el que se dormía de niño. Mikasa, con la bufanda aferrada al cuello, llora y recuerda al amor de su vida. Entonces, un pájaro le afloja la bufanda, una metáfora de que Eren sigue allí, pero no para esclavizarla sino para que sea libre. Tras la visita de los amigos de Eren junto con Mikasa a su tumba, vemos cómo pasan los años. Concretamente, al año 11, Mikasa vuelve junto con un hombre (todo apunta a Jean) y un bebé. Mikasa esperó diez años, pero rehízo su vida. Tuvo descendencia, pero nunca olvidó a un Eren que verá cómo también entierran a Mikasa a su lado, en un árbol que ahora tiene las dos tumbas de los niños que crecieron bajo sus hojas.
Como Eren preveía, la paz en Paradis duró mucho. Vemos cómo alrededor de su árbol se desarrolla la civilización hasta un futuro en el que la guerra finalmente llega. Todo explota y, tras la batalla, la naturaleza vuelve a tomar su lugar. En el árbol de Eren aparece lo que aparenta ser un descendiente de Mikasa, a juzgar por su pelo, su rostro y esa bufanda al cuello. Allí, este personaje, parece estar a punto de entrar al árbol en una clara referencia a cómo la joven y maltratada Ymir adquirió el poder de los titanes. Allí le esperan Eren y Mikasa, la pareja que podría haber trasladado el poder de los titanes, y el amor oculto en su brutal violencia. Puede que el ciclo vuelva a empezar, puede que sea necesario para que ese amor vuelva a revivir. Es un final bastante descorazonador, pero coherente, en torno al inevitable ciclo de violencia que el sacrificio brutal de Eren solo consiguió retrasar. Es, sin embargo, un final definitivo. Sí, podemos entender que los titanes pueden volver al mundo, pero no es labor de esta historia contarlo. No es un continuará, sino un "la historia se repite". La historia, sin embargo, ya la hemos visto y con una vez es más que suficiente.