Rescate en Edificio en Llamas: Un Enfrentamiento Peligroso en "La Niñera de la Mafia"

El silencio fue lo primero que me puso en alerta. Demasiado limpio. Demasiado calculado. El edificio se recortaba contra la noche como una boca abierta, esperando. Bajé del auto sin apagar el motor. Morris hizo lo mismo. No hizo falta decir nada: los dos sabíamos que esto no iba a terminar bien.

-Es una trampa -dije en voz baja. -Siempre lo es -respondió él, cargando el arma-. Pero esta vez es personal.

Avanzamos. El primer disparo partió la noche en dos. -¡Cubierta! -grité. Las balas comenzaron a llover desde distintos puntos. No eran improvisados; eran hombres entrenados. Respondimos de inmediato. Cada paso era cálculo puro. El aire se llenó de pólvora… y entonces lo sentí. Gasolina.

-¡Fuego! -alcanzó a decir Morris. Las llamas estallaron desde la parte trasera del edificio como si alguien hubiera estado esperando exactamente ese momento. El calor llegó de golpe, brutal, y el humo empezó a cerrar los pasillos.

Y ahí, entre el caos, mi cabeza solo pudo pensar una cosa. Alessia.

-¡Alessia! -grité, sin importarme quién me escuchara. Corrí. Disparos, gritos, madera crujiendo. Atravesé el humo como un animal ciego hasta que la vi. Atada, el rostro manchado de hollín, los ojos enormes… pero viva.

-Alessandro… -susurró. Le rompí las ataduras con manos que no sabía que me temblaban.-Nos vamos. Ahora.

El techo crujió sobre nuestras cabezas. El fuego rugía, devorándolo todo. Nos miramos por un segundo que pareció eterno. No pensé. Solo sentí. La tomé del rostro con ambas manos y la besé. No fue suave. No fue correcto. Fue necesario. Fue el miedo de perderla, el alivio de encontrarla, la rabia de haber llegado tarde, todo mezclado en un solo instante. El mundo se incendiaba a nuestro alrededor y, aun así, ese beso fue lo único real. Sentí cómo se aferraba a mí, cómo me devolvía el beso con la misma desesperación, como si los dos supiéramos que podía ser la última vez.

-Pensé que no vendrías -dijo, con la voz rota.-Nunca te dejaría -respondí, sin pensar.

Alessandro y Alessia besándose en medio de un incendio

Un disparo nos sacó del momento. -¡Alessandro! -escuché a Morris. Me giré. Lo vi caer. -¡Morris!

El fuego ya había tomado el pasillo. Parte del techo se vino abajo. El calor quemaba los pulmones. -Vete -le dije a Alessia, empujándola hacia la salida-. Ahora.-¡No! -me sujetó del brazo-. ¡No lo dejes!

La miré por última vez. -Confía en mí. Corrí hacia Morris. Estaba consciente, pero sangrando. Mucho. Me arrodillé junto a él mientras el humo nos envolvía. -Siempre tienes un talento especial para arruinar mis planes -murmuró, intentando sonreír.-Cállate -gruñí, cargándolo sobre mis hombros-. No te mueres hoy.

Cada paso fue una pelea contra el fuego. Las llamas cerraban el paso. La estructura crujía como si el edificio estuviera vivo y furioso. Salimos justo cuando una parte del lugar colapsó detrás de nosotros.

Un hombre cargando a otro herido a través de un edificio en llamas

Lo dejé en el suelo, con cuidado. La sangre empapaba mi camisa. Presioné la herida con la mano. -Morris, mírame -ordené-. No cierres los ojos. Respiraba con dificultad. Cada inhalación parecía costarle la vida. -Si… si no salgo de esta… -susurró.-No hables -dije, furioso-. No empieces.

Me miró. De verdad me miró. -Gracias… -dijo apenas-. Gracias por tanto, hermano querido. La palabra me atravesó el pecho. Hermano. Sentí un nudo cerrarse en la garganta, uno que no me permitía sentir nunca. -No me agradezcas nada -le respondí con la voz dura-. Me lo debes todo. Así que no te atrevas a morir.

Cerró los ojos un segundo. Demasiado tiempo. -Alessandro… -murmuró-. Cuida… cuídalas.-¡Morris! -lo sacudí-. ¡Mírame!

Alessia estaba de rodillas a mi lado, pálida, con las manos temblando. Me miraba como si el mundo se estuviera rompiendo frente a ella. Y por primera vez en años, sentí miedo de verdad. No por mí. Sino por la posibilidad de perder al único hombre que había estado conmigo cuando todo se volvió oscuro.

El fuego seguía ardiendo detrás. La guerra ya no tenía marcha atrás. Y Luca acababa de cometer el peor error de su vida.

Capítulo 57 - la Niñera

Personajes Clave en "La Niñera de la Mafia"

  • Davina: Niñera de élite, sus padres fueron asesinados cuando era muy joven.
  • Gabriel Angelini: Segundo al mando de la mafia Angelini y padre de Mickey.
  • Michele "Mickey" Angelini: Heredero de la Mafia Angelini e hijo de Gabriel.
  • Directora Brementon: Directora de A.N.E.
  • Adam: Miembro de la mafia Angelini. Conductor y amigo de Gabriel.
  • Emmaline Angelini: La anterior esposa de Gabriel, fallecida. El matrimonio fue arreglado.
  • Louis: Amigo de Mickey.
  • Lavigne: Madre de Louis.
  • Nico: Miembro de la mafia Angelini y compañero de Val. Miembro del equipo original de Gabriel antes de convertirse en subjefe.
  • Val: Miembro de la mafia Angelini y socia de Nico. Miembro del equipo original de Gabriel antes de convertirse en subjefe.
  • Rafael Angelini: Don de la mafia angeliniania y tío de Gabriel Angelini. Es muy escéptico y tiene mala sangre con su sobrino.
  • El mago: El hacker del tío de Gabriel. Suele vestir de marrón. No le gusta la moda y tiene aficiones peculiares.

La serie "La Niñera de la Mafia" contiene violencia intensa, sangre, contenido sexual y/o lenguaje fuerte que puede no ser apropiado para menores de edad. Algunos de los episodios pueden contener imágenes perturbadoras, lenguaje fuerte, tratar temas de abuso psíquico y mental, trauma sexual o relaciones tóxicas, por lo que este webtoon puede ser angustiante para algunos lectores. Por favor, ejerza discreción cuando se relacione con este cómic, y busque el apoyo de otros si lo necesita.

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