La desesperación se apoderó de los ojos de Sarutobi Hiruzen, el Tercer Hokage, al enfrentarse a una muerte inminente. Cuando decidió usar el Jutsu de Sellado de la Parca para contener al mal que amenazaba su aldea, estaba preparado para sacrificar su propia vida. Sin embargo, la forma en que se desarrollaron los acontecimientos, una muerte tan sin sentido, era difícil de aceptar para el experimentado shinobi.
Lentamente, giró la cabeza para presenciar una escena aterradora: Orochimaru emergía de la boca de una serpiente blanca gigante, su figura retorciéndose con una sonrisa cruel. "Eres muy viejo, Sarutobi-sensei", se burló Orochimaru, enderezándose del suelo y deleitándose con la expresión de horror en el rostro de su antiguo maestro. "Las batallas entre ninjas, a menos que la brecha de fuerza sea demasiado grande, a menudo se convertirán en una competencia de inteligencia."
Orochimaru continuó, revelando su astuta estrategia. "Maestro Sarutobi, hace mucho tiempo que descubrí su carta de triunfo. Para asegurar que no será sellado por El Ghoul, Orochimaru ya había encontrado su sustituto. No importa en términos de apariencia o chakra, se puede decir que no hay defectos."
"Pero cómo es eso posible...", murmuró Hiruzen Sarutobi con incredulidad, su mente destrozada por la realidad que se desplegaba ante sus ojos. No podía asimilar la verdad. "Nada es imposible, Sr. Sarutobi, ¿ha olvidado mi experimento con humanos?", replicó Orochimaru con suficiencia. "Ya que puedo transferir las células de Hashirama-sama a otros, entonces, naturalmente, puedo transferir mis células a otros. Otros lo tienen. Mis células poseen naturalmente mi chakra." Orochimaru extendió las manos, un gesto que sellaba la desesperación de Hiruzen.

En un giro inesperado de los acontecimientos, la historia nos lleva a un mundo diferente, uno lleno de guerras, sangre y muerte. Obito, ahora con una nueva vida y una familia, reflexiona sobre el sufrimiento pasado y la gratitud por el camino recorrido. "Después de tanto sufrimiento; el largo camino por el que tuve que arrastrarse para llegar hasta aquí al final valió la pena", piensa, mientras observa el rostro sonrosado de su nuevo bebé.
La rutina diaria de Obito en la Academia Ninja a menudo se veía interrumpida por retrasos. En una mañana particular, se encontraba enojado con su familia por hacerle llegar tarde. Después de un rápido desayuno y un baño compartido con Kazuo y Shisui para ahorrar tiempo, se vistió apresuradamente con ropa que pertenecía a Goro cuando tenía su edad. Preparó su bento y, como ocurrencia de último minuto, hizo uno para su primo. Tras empacar los almuerzos y despedirse de Kazuo, tomó a Shisui de la mano y se dirigió a casa del tío Fugaku.
Al llegar, Obito se encontró con una Mikoto solitaria, lo que le causó incomodidad. Normalmente, su presencia no sería un problema, pero en ese momento, llevaba ropa que no le pertenecía. Algo que disgustaba profundamente a Mikoto era la comprobación de su cercanía con los hijos de la tía Sayuri. Por ello, Obito fue retenido en contra de su voluntad por Mikoto, quien descargó su furia sobre él. Fue amenazado al menos una veintena de veces sobre que se alejara de los hijos del tío Botan si no quería tener problemas. Finalmente, fue arrojado a la calle con un empujón furioso. Gimiendo, se encaminó a la Academia con los dientes firmemente apretados.

Una vez en el patio de la Academia, Obito escaneó el área buscando a alguien, pero como sospechaba, todos ya habían ingresado a clases. Encogiéndose de hombros, se dirigió al aula. Al llegar, se disculpó con su sensei y se apresuró a tomar asiento en su lugar habitual. Cerró los ojos y se concentró en el zumbido del chakra de Minato, localizándolo al sur, acompañado de Kushina. El chakra salvaje del Kyubi era una buena señal. Al concentrarse en la calidez del chakra de Rin, la encontró dos filas atrás, justo al lado del escalofrío electrizante de Kakashi. "Así que el bastardo eléctrico ha vuelto", sonrió para sí mismo ante el apodo tonto y se recostó sobre su mesa con flojera.
Las clases avanzaron con lentitud, y solo cuando pasaron a cosas más prácticas después del almuerzo, Obito se interesó realmente. El lanzamiento de shuriken fue satisfactorio, especialmente porque cada vez que apuntaba al blanco, imaginaba la mueca desdeñosa de Mikoto. Más tarde, practicaron taijutsu. Obito tuvo que enfrentarse a la enérgica Anko, a la que venció fácilmente, ya que necesitaba desquitar su ira antes de hacer algo de lo que podría arrepentirse. Su siguiente oponente fue Asuma, y también fue derrotado, aunque con un poco más de dificultad. A pesar de que su taijutsu era impecable, Obito, ahora como niña, era significativamente más débil que los niños. Tras derribar a un par de niñas, le tocó enfrentarse a Kakashi. Se vio en un pequeño aprieto cuando el joven shinobi le hizo esquivar sus ataques. Kakashi era rápido. Obito logró asestar un par de buenos golpes en la barbilla y el hombro derecho de Kakashi antes de ser lanzado al suelo cuando se desestabilizó esquivando un golpe dirigido a su vientre. Finalmente, Kakashi conectó un golpe en su pecho que lo derribó por completo.
Se frotó el pecho con un gemido y se puso de pie por sí mismo. Al hacerse a un lado, observó a todos combatir y perder ante Kakashi, quien ni siquiera parecía estar sudando. Tiempo después, estaban presenciando la pobre representación del Taijutsu de Ebisu cuando la hora tocó a su fin y finalmente podían volver a casa. Obito prácticamente se teletransportó al aula para tomar su mochila y su caja de bento vacía. Estaba a medio camino de la puerta cuando Kakashi le golpeó el hombro al momento de entrar al aula. En otra vida, a esta edad, Obito le habría dado un escándalo por eso, pero aquí y ahora, lo único que deseaba era irse a casa sin interrupciones.
Ignoró a la mitad de sus compañeros mientras se dirigía al patio y de allí a la salida. Estaba cruzando las puertas del patio de la escuela cuando fue literalmente secuestrado por Tsunade sin una sola explicación. Para cuando fue totalmente consciente de su entorno, estaba sentada frente a la Sannin con las palmas encendidas sobre un pez muerto. No estaba muy seguro de lo que estaba haciendo, pero por el momento, se contentó con hacer que su chakra navegara por los sistemas del animal. Lo hizo de manera continua, incluso una vez que la mujer abandonó la sala, hasta que el pez se sacudió furiosamente mientras se ahogaba en el aire. Fue en ese momento cuando Tsunade decidió hacer su aparición, con algo de orgullo en su porte mientras se inclinaba sobre su hombro y pasaba una palma encendida sobre el animal agonizante. Tras un posterior visto bueno de la mayor, fue despedida y finalmente decidió irse a casa. Al salir del edificio, notó la falta de luz y, al observar la luna, se dio cuenta de que debían ser las doce de la noche, o que ya estaba iniciando un nuevo día.

Gimiendo su descontento, avanzó hacia el barrio Uchiha con desgana. Ahora, ¿por qué había ayudado a Jiraiya en primer lugar?
TODO ACERCA DE LOS SHINIGAMIS DEL CLAN UZUMAKI
La supervivencia de Obito, sus luchas en la Academia y su encuentro con figuras poderosas como Tsunade, pintan un cuadro complejo de su vida en este universo alternativo. La historia explora los ecos del pasado en el presente y las decisiones que forjan el destino.