La figura de Daniel Haupt (1930-2003) emerge como un artista cuya obra, especialmente en el ámbito de las historietas, ha dejado una huella significativa. Su rostro afilado y anguloso bien podría haber servido de modelo para un personaje de historieta, esas que empezó a dibujar allá por 1949. Editorial Abril fue el lugar que dio cabida a sus trabajos iniciales, incluyendo tapas de Rayo Rojo e historias cortas en Cinemisterio. Posteriormente, se sumaron las revistas Ping-Pong y Hazañas. Es ya dueño de un sólido oficio cuando Oesterheld lo convoca para “el equipo de los sueños” de Frontera, editorial en la cual desarrollará una importante producción. En estos largos años, Daniel Haupt ilustró guiones de los más variados temas y géneros. Como eficaz profesional que era, podía darle a cada historia la ambientación y el escenario precisos en los cuales estas se desarrollaban, sin embargo, siempre me pareció que los temas marinos eran de su predilección, que los recreaba con gran conocimiento y sabía darles el clima exacto.

Primera escala en esta singladura por la obra «marinera» de Haupt. «Al y Dan» fue una historieta publicada en la revista Ping-Pong en 1953 con guión de su hermano Francisco José. A fines de 1953 y con evidentes avances en su técnica, Haupt ilustra este guión de Héctor Oesterheld. La serie fue publicada en la revista Hazañas como mínimo hasta mayo de 1954 y cuenta la historia de un adolescente que, para pagar el viaje desde Comodoro Rivadavia hasta Río Gallegos, comienza a trabajar en un barco como ayudante de cocina. De allí en adelante, el personaje vivirá distintas peripecias que pondrán a prueba su valor y lo harán merecedor del apodo con el cual lo había bautizado el capitán de la nave donde inició su viaje: Tarpón, nombre de un pez caribeño famoso por su bravura.
Aunque es básicamente una serie policial, más de un episodio de Cayena estuvo relacionado con el mar o con ambientes marinos. El publicado en Hora Cero Extra Nº 13 (septiembre de 1959) transcurre casi enteramente en un puerto y relata cómo el protagonista ayuda al capitán de un remolcador y a su hijo a escapar de un grupo de mafiosos que domina las operaciones en ese lugar y quieren eliminarlo. Cuarta escala de este derrotero de Daniel Haupt en las historietas de ambiente marino. Lobo Cruz se llama en realidad Juan Cruz, nacido en Piedra Parada, Chubut, pero por esas ocurrencias del destino y del guionista -que no es otro que Oesterheld- anda por Zanzíbar en la costa Este de Africa desempeñando su oficio de marino. Allí conocerá a Jim Sullivan y lo ayudará a recobrar “El camalote”, el barco que éste ha comprado con el dinero que obtuvo con un premio de la lotería. En el final del episodio del Cayena que he referido, el remolcador que éste conduce desplaza al carguero que les cierra el paso y enfila mar afuera “hacia otros puertos adonde fuera posible trabajar en paz”.

La obra de Hugo Pratt, y en particular la creación de Corto Maltés, representa un hito en la historia del cómic, especialmente en su conexión con el mar y la aventura. La revista Skorpio se convirtió en un vehículo para este innovador proyecto, que recuperaba la esencia de una era dorada del cómic argentino. La continuidad se daba en la presencia de dos figuras clave: el guionista Héctor Germán Oesterheld y el dibujante Hugo Pratt. Oesterheld, autor de memorables obras como Mort Cinder, Sherlock Time y El Eternauta, colaboró con Pratt en series como Ernie Pyke, Ticonderanto y Sargento Kirk. La etapa argentina de Pratt fue crucial en su desarrollo artístico, marcada por su interés en las culturas oprimidas y su simpatía por los pueblos originarios, como se evidencia en Ticonderoga y Sargento Kirk. En este último, el protagonista deserta del Séptimo de Caballería para unirse a los pieles rojas, prefigurando al marinero que aparecería más tarde en la revista italiana Sargento Kirk. Antes de Corto Maltés, Pratt creó a Tipperary O’Hara en su obra Ann y Dann, un marinero irlandés que también anticipaba al icónico personaje.

Corto Maltés, nacido de la pluma de Pratt, se presenta como un corsario al servicio de los alemanes en los albores de la Gran Guerra. Junto a su amigo Rasputín, combate a los británicos en los Mares del Sur. Hijo de una gitana y un marino, Corto es un personaje complejo: un apátrida con corazón de pirata, que trafica con armas para causas justas y se ve envuelto en aventuras exóticas. Su figura, a medio camino entre lo latino y lo anglosajón, ha cautivado a generaciones de lectores. La revista Skorpio fue fundamental para la difusión de Corto Maltés en Argentina, conectando con un público adulto y progresista. La obra de Pratt se caracteriza por su erudición, fusionando referencias literarias y cinematográficas con un estilo visual único, lleno de contrastes y atmósferas evocadoras. A pesar de las críticas sobre la fatiga en sus últimos trabajos, Corto Maltés sigue siendo un referente ineludible en el mundo del cómic, un "Caballero de Fortuna" que navega por los mares de la aventura.
Los enigmas de Hugo Pratt y el Corto Maltés en Venecia
La aventura, como género literario y gráfico, tiene raíces profundas que se remontan a la antigua Grecia. Las novelas de caballería continuaron esta tradición, y posteriormente, las crónicas de Indias y obras como El Quijote exploraron sus diversas facetas. A pesar de la irrupción del realismo burgués, la sed de lo extraordinario persistió, encontrando un nuevo cauce en la expansión colonial del siglo XIX y en autores como Salgari, Verne y Burroughs. Estos escritores poblaron sus relatos con viajeros temerarios y exóticos escenarios, creando héroes que desafiaban los límites del conocimiento y la geografía. Sandokán, el "tigre de Malasia" de Salgari, se erige como un símbolo de la resistencia contra la opresión imperial, un Robin Hood de los mares que inspira tanto a los oprimidos como a los nacionalistas de su tiempo.
En el siglo XX, la historieta recogió el testigo de la novela de aventuras, adaptando sus tropos y creando nuevos arquetipos. Corto Maltés, con su espíritu individualista y su humanidad ambigua, se convirtió en un arquetipo del antihéroe moderno. A diferencia de los piratas convencionales, Corto se opone al tráfico de esclavos y colabora con movimientos revolucionarios, encarnando una visión libertaria de la aventura. Su figura transita entre la épica y el realismo, dialogando con la historia y la mitología. Las referencias culturales en sus historias, desde el cine de John Ford hasta la literatura de Borges, enriquecen la experiencia del lector, invitándolo a un juego de complicidad y erudición. La maestría de Pratt en el uso de luces y sombras, y su habilidad para crear atmósferas evocadoras, lo distinguen como un maestro del cómic, comparable a figuras como Caniff.
La obra de Daniel Haupt, si bien menos conocida a nivel global que la de Pratt, también explora el vasto universo marino en sus historietas. Su personaje Tarpón, el adolescente que se convierte en marinero, ofrece una visión de las peripecias juveniles en alta mar. Las historias de Cayena, aunque centradas en tramas policiales, a menudo se desarrollan en ambientes portuarios, añadiendo un toque marítimo a la acción. La capacidad de Haupt para ambientar sus historias en escenarios precisos y dotarlas del clima adecuado es un testimonio de su oficio como dibujante y narrador. La colaboración con Oesterheld en series como Lobo Cruz, ambientada en Zanzíbar, demuestra la versatilidad de Haupt para abordar diferentes geografías y temáticas, siempre con un trasfondo de aventura y descubrimiento.

La influencia del mar en el cómic es innegable, sirviendo como escenario para innumerables historias de aventura, romance y misterio. Desde los mares exóticos de Corto Maltés hasta las costas argentinas de Tarpón, las historietas han transportado a los lectores a mundos lejanos y fascinantes. La capacidad del medio para combinar imágenes y texto permite crear atmósferas únicas, donde el sonido de las olas, el olor a salitre y la vastedad del océano cobran vida en cada viñeta. Los personajes que navegan estos mares, ya sean piratas, marineros o exploradores, encarnan el espíritu de la aventura humana, la búsqueda de lo desconocido y la superación de obstáculos.
