Uno de los grandes misterios desde Dragon Ball se da cuando Raditz le reveló a su hermano Goku que provenía de una raza alienígena conocida como los Saiyajin, pues no se sabía mucho de sus padres.
Conforme el manga y el anime fueron avanzando, se descubrió que el padre de Kakaroto se llamaba Bardock, era físicamente idéntico a su hijo menor y falleció cuando Freezer destruyó su planeta natal; pero de la mamá de Goku casi nada se compartió.
En el manga hizo su debut oficial en el especial Dragon Ball Minus: El éxodo del niño elegido por el destino en 2014 y ahí se reveló que su nombre era Gine y que, a pesar de ser de una raza guerrera, tenía mucho afecto por su familia.
La historia del manga donde aparece Gine se adaptó en la película de Dragon Ball Super: Broly en 2018, pero es ahora que durante el arco de Granola en el manga ha vuelto a aparecer la figura materna de Goku.
Akira Toriyama se encuentra desarrollando más la historia de los Saiyajin y su impacto en la galaxia y otras razas, así como el pasado de la familia biológica de Goku, por lo que es muy probable que Gine tenga mucho más desarrollo en el futuro.
Pero aunque parezca que Gine tiene poca historia por ahora dentro de toda la saga de Dragon Ball, hay muchas curiosidades y detalles en su personaje. A continuación te mostramos algunas cosas que tal vez no sabías sobre ella.
Curiosidades y Detalles sobre Gine
#1 Perdió su rango
Al ser una guerrera de clase baja, siempre acababa en situaciones de peligro y Bardock la ayudaba, incluso de esa dinámica es que nació su amor.
Debido a su poca habilidad para pelear, Gine fue rebajada de rango y asignada al puesto de alimentación, donde se dedicaba a cortar pedazos de carne para saciar la enorme hambre característica de su raza.
#2 Era una Saiyajin Compasiva
Contrario a la mayoría de los Saiyajin, Gine no tenía una personalidad brusca, ella era cariñosa y se preocupaba por el bienestar de los demás, en especial de sus dos hijos y su esposo Bardock.
Esta personalidad dulce es la que influye en que Bardock busque proteger a Kakaroto y enviarlo lejos del planeta por su bienestar, incluso el padre de Goku le dice a Gine que tal vez él también se volvió como ella.
#3 Pudo debutar en DBZ
En 1990 se lanzó una película animada de Dragon Ball Z enfocada en Bardock y su historia antes de la destrucción del planeta de los saiyajin, donde el papá de Kakaroto muere en paz al tener una visión del futuro del momento en que Goku enfrenta a Freezer.
Aunque la mamá de Goku está ausente en esta historia, mucho se teorizó que Selypar, una de las saiyajin que conformaba el equipo de Bardock, podría ser la mamá de Raditz y Kakaroto pero al final Akira Toriyama no lo eligió así.
#4 Goku conoció a su Mamá en el Futuro
Una parte de la historia del videojuego Dragon Ball Fusions, lanzado para el Nintendo 3DS en 2016, Gine se encuentra con un agujero en el tiempo que la lleva al futuro, en donde se encuentra con varios de los personajes principales de la saga.
Al conocerla, quien de inmediato reconoce que Gine es una Saiyajin es su tataranieta Pan, pero el encuentro esperado se da cuando Gine ve a Goku convertido en niño por las Esferas del Dragón y lo reconoce como su hijo, aunque nunca le revela su identidad.
#5 Podría Estar Viva
Cuando Raditz se encuentra con Goku en la Tierra le revela que es su hermano y que sus padres murieron junto con la gran mayoría de su raza en la explosión de su planeta natal, pero la verdad es que Raditz no vio ni confirmó nunca la muerte de sus padres.
En el manga y en la película la única muerte de los padres de Goku que se ve es la de Bardock. Aunque se da a entender que Gine estaba en el planeta Vegeta cuando explotó, cabe la posibilidad de que haya escapado siguiendo la preocupación de su esposo.
Al no mostrar de forma explícita su destino, Akira Toriyama podría dejar la puerta abierta para Gine en el futuro y hacer que Goku la busque o que ella misma logre tener un reencuentro con su hijo.

Gine: Orígenes y Características
Gine (ギネ) fue una mujer saiyana del Universo 7 de clase baja, esposa de Bardock y madre biológica de Kakarotto y Raditz.
Nunca se la menciona en el manga original ni en el anime de Dragon Ball. Al igual que los otros saiyanos, su nombre es un juego de palabras con un vegetal.
Gine es una mujer saiyana de complexión delgada y pequeña, siendo más baja que su esposo. Como todos los saiyanos, tiene un cabello de color negro un poco largo, con una similitud al cabello de Goten como adolescente.
Gine lleva puesta una armadura saiyana sin hombreras, portando un estilo de falda con detalles blancos en la cadera y los muslos, con pulseras que lleva en sus muñecas.
A diferencia de los demás miembros de su especie, Gine no tenía madera de luchadora debido a su personalidad dócil y tranquila.
Según Toriyama, Gine era una saiyana anormal por tener sentimientos de apego y cariño con su compañero, Bardock.
Ella solía ser un miembro del Escuadrón de Bardock y desarrolló sentimientos hacia Bardock, su capitán, después que la rescatara en el campo de batalla en varias ocasiones.
Su relación era un caso muy raro, ya que los saiyanos normalmente no tenían relaciones amorosas y solamente se relacionaban con fines reproductivos, pero el sentimiento entre Gine y Bardock era bastante especial y único en su raza.

La Relación de Gine y Bardock
En el planeta Vegeta, Gine está cortando carne cuando Bardock regresa de una misión y ambos se saludan con un cálido abrazo.
Ella le dice a Bardock que Raditz ya es un luchador, y está trabajando con el príncipe Vegeta. Sin embargo, dado que están lejos, todavía no ha regresado.
Cuando Bardock pregunta si Kakarotto todavía está en la incubadora, ella responde que sí y que ya cumplirá tres años. Gine afirma que sacará a Kakarotto pronto.
Un rato después, Bardock le comenta a Gine que robará una Cápsula de ataque en la noche para que puedan enviar a Kakarotto a otro planeta.
Gine expresa su preocupación, preguntándole a Bardock, quien le asegura que esto es por el bien de su hijo.
Luego, menciona que no es común en él y los hombres saiyanos preocuparse por sus hijos.
Más tarde, cuando Bardock trae la Cápsula de ataque por la noche, él y Gine ponen a Kakarotto en ella.
Gine sugiere que los tres huyan juntos, pero Bardock protesta que no serviría de nada, ya que los encontrarían de inmediato a través de los rastreadores.
Gine nerviosamente le dice a su hijo que si su padre está pensando reconsiderar la idea, ella personalmente irá a buscarlo.
Bardock advierte a Kakarotto que se cuide de la Patrulla Galáctica y no observe demasiado el cielo durante las noches de luna llena; le informarán a Raditz sobre esto y sobre su paradero.
El Legado de Gine
Su poder exacto es desconocido, pero es bien sabido que ella no tenía las aptitudes necesarias para los combates, así que su poder de pelea probablemente no superaría las 1000 unidades en estado base, si bien tenía la capacidad de controlar el ki.
En Dragon Ball Xenoverse ella es mencionada en el juego por Trunks cuando le explica a la Kaio-shin del Tiempo debido al enorme interés que ella tenía en el saiyano, que Bardock tiene una esposa (aunque en sí no la nombra realmente).
También la menciona Bardock, quien al caer derrotado en algunas misiones dice con sus últimas fuerzas "Gine...".
Gine, debido a sus sentimientos maternales, no le agradan los infantes voladores debido a la poca posibilidad de sobrevivencia de estos.

Tras lo sucedido en el final del capítulo 76 del manga Dragon Ball Super, Goku podría descubrir su verdadero origen Saiyan.
El personaje de Gine hizo su debut en el manga especial Dragon Ball Minus: The Departure of the Fated Child que fue publicado en abril de 2014.
Para sorpresa de todos, Gine es un personaje simpático si tenemos en cuenta que es un Saiyajin. Después de todo, Goku tenía que tener su noble corazón heredado de alguien y era imposible que este fuera de Bardock.
Gine fue miembro del escuadrón de Bardock durante los días del ejército Saiyajin.
Una de las razones que llevaron a Gine a enamorarse de Bardock fue por haberla salvado la vida.
Además, su relación era algo curioso dentro de la cultura Saiyajin, quienes solo se juntaban con fines reproductivos, pero este no fue el caso entre Bardock y Gine ya que tenían sentimientos de afecto entre sí.
Los Saiyajin son una raza guerrera y las madres tenían la obligación de criar a sus hijos hasta que tuviesen la edad de ir a pelear.
Gine era muy tradicional en ese sentido ya que se sentía orgullosa de que su hijo Raditz, el hermano mayor de Goku, estuviera luchando en el mismo escuadrón que Vegeta.
Después de que ella se encontrase despidiendo la cápsula de escape de Goku, se especula que murió en la explosión que hizo Freezer, que provocó la destrucción del Planeta Vegeta y acabó con la mayor parte de la raza de los Saiyan.
En Dragon Ball, Goku no se ha mostrado nunca interesado por su linaje ya que siempre ha pensado que sus padres serían malvados como lo pueden llegar a ser Raditz, Nappa o Vegeta.
Uno de los más recientes arcos de Dragon Ball Super nos han brindado imágenes e información inédita del pasado saiyajin de Goku.
La saga de Granola nos mostró una parte que jamás habíamos visto de Bardock y el comportamiento de su esposa y madre de nuestro héroe, Gine.
Lo principal es que ambos conformaban un matrimonio de enamorados, atípico para la raza saiyajin.
Gine se muestra como una madre que, aunque tenga sangre de guerrera, es una mujer tranquila dedicada y preocupada por sus hijos: Raditz y Goku.

A Gine se le considera como una saiyajin de clase baja, ya que no es muy hábil en la lucha.
Sin embargo, es una mujer amable y cariñosa que ama a sus hijos.
Como todos de esta raza, nació en el Planeta Vegeta y se unió al Ejército Saiyan cuando era joven.
Ella no era muy buena guerrera, pero era leal a su escuadrón y a sus superiores.
Gine se casó con Bardock y tuvieron dos hijos, Goku y Raditz.
Murió junto al resto de los saiyajines en la explosión de poder que Freezer lanzó sobre este planeta.
7 CURIOSIDADES Y DATOS DE GINE LA MADRE DE GOKU QUE QUIZÁ NO CONOCÍAS | ANZU361
El aire en la habitación privada de la Unidad de Cuidados Intensivos era denso, cargado de la tenue luz del monitor de signos vitales y el zumbido constante de las máquinas.
Bardock permanecía de rodillas junto a la cama de Goku, su mano sosteniendo con infinita delicadeza la de su hijo.
Había pronunciado las palabras: "soy tu padre". Y ahora, el silencio se extendía, solo roto por el suave respirar de Goku.
Los ojos de él, aunque cansados y aún velados por los efectos de la sedación, estaban fijos en los ojos de Bardock.
Era una mirada de profunda confusión, mezclada con una extraña familiaridad.
Su mente, aún nebulosa, intentaba procesar la magnitud de lo que acababa de escuchar.
- ¿Mi... mi padre? - La voz de Goku era apenas un hilo, un susurro ronco que apenas rompía el silencio.
La incredulidad se pintaba en sus facciones pálidas.
- Sí, mi hijo... yo soy tu padre. - Responde Bardock, con una mezcla de alegría y preocupación.
- ¿Pero... tú. - Su mirada pasó de la mano de él a su rostro, buscando una explicación para la presencia de este hombre con un rol tan íntimo.- ¿Pero... si mi padre me abandonó, mi madre me dijo...?
Bardock sintió una punzada aguda de dolor y culpa.
Ver la confusión en los ojos de su hijo por una verdad que le fue arrebatada, era desgarrador.
- No, hijo. - Contestó él, su voz temblaba ligeramente, cargada de una emoción contenida.
Se forzó por mantener la calma, por ser la roca que Goku necesitaba en ese momento.
- ¿E-Entonces? - pregunta él,- no estoy... entendiendo nada.
- Es una historia muy larga. - responde Bardock.- Hubo un terrible malentendido. Una mentira.
- ¿Una... mentira? - replicó el azabache su voz apenas audible.
Bardock asiente.
- Yo no sabía de tí, de tu existencia, hasta hace poco.
- ¿Y por qué no buscaste... a mi mamá?
- La confusión de Goku era palpable.
- No lo hice porque me hicieron creer... qué Gine... había muerto, el mismo año que se embarazó de tí.
Y a ella le hicieron creer que yo los había abandonado, sin ni siquiera saber que ella estaba esperando otro niño.
La verdad, aunque expresada con cuidado, era un torrente de dolor.
Goku solo escuchaba con atención, aunque seguía frágil, él quería saber más.
- Me robaron la oportunidad de verte crecer, de estar contigo, de ser tu padre desde un principio, de ser un padre presente.
- Bardock, con la pesadez de sus palabras, sus ojos se cristalizaron de un dolor contenido, un dolor que no se lo deseaba ni a su peor enemigo.- Te juro que no hay palabras que describan el dolor que siento por esos años perdidos.
Pero te prometo que no volveré a separarme de tí. Nunca más.
Goku parpadeó, una lágrima solitaria deslizándose por su sien.
La magnitud de la revelación era inmensa.
Su padre estaba junto a él, con ese dolor inmenso que solo un padre destrozado podría tener por los años de ausencia de la vida de un hijo, sin siquiera saber de él.
Y sorprendentemente, este hombre, Bardock Sterling, era su padre.
Recordando como su madre lo describía, con su cabello igual al suyo, en forma y color, y con la característica cicatriz en el rostro.
Nunca pensó, ni se imaginó que algún día lo conocería, pero ahí estaba mirándolo como un tesoro, un tesoro que encontró y que no piensa dejarlo ir.
- Entonces. - continuó Bardock, posando con delicadeza su mano en el rostro de su hijo.- Quisiera saber si me darías la oportunidad de ser tu padre.
Para recuperar el tiempo perdido, para estar para ti, para velar por tí.
No tienes por qué responder de inmediato...
- Sí, - interrumpió Goku con dificultad.
Los ojos de Bardock se abrieron grandemente sorprendidos.- Dijiste que sí.
- Sí... Papá... te doy la oportunidad.
La palabra "papá" fue un susurro.
Pero para Bardock era un trueno.
Sintió un golpe en el pecho, como si algo viejo, dormido, se partiera en dos.
Era un bálsamo para su corazón, una esperanza.
- Te prometo, mi niño, que... no te voy a defraudar nunca más. Ni a tí, ni a tu madre. - Contesta Bardock, con una sonrisa genuina, que por primera vez soltaba después de mucho tiempo.
- Y te creo... papá. - Luego la imagen de Gogeta, apareció en la mente de Goku.- ¿Entonces... Gogeta es mí...?
Bardock asintió.- Sí, Goku -su voz cargada de una tristeza profunda pero también de una esperanza renovada.- Gogeta es tu hermano.
Es nuestro hijo también.
Un engaño cruel que nos mantuvo separados a todos.
El rostro de Goku se contrajo ligeramente.
Una conexión que había sentido, una familiaridad extraña e inexplicable con él, ahora tenía nombre: hermandad.
La crueldad del destino, de una mentira que no sabía exactamente la raíz del problema, pero que los había mantenido a todos separados por muchos años, pesaba en el aire.
La rabia, el dolor, la confusión, todo se arremolinaba en sus ojos débiles.
- ¿Pero... por qué? - Susurró Goku, su voz ahogada.- ¿Por qué nos hicieron esto?
Bardock acarició suavemente su mano.
- Como ya te había dicho antes... Es una historia muy larga, hijo.
- Pero.... yo quiero saber.
- Lo sé, sé que tienes muchas preguntas que merecen respuestas.
Pero por ahora no es el momento. - Contestó Bardock, con una suavidad en su voz que le daba tranquilidad a su hijo.
- ¿Por qué... papá?
- Es una historia muy complicada.
Demasiado para que lo entiendas ahora.
Sigues estando muy débil y lo último que quiero es que tengas estrés. - respondió su padre.- Pero te prometo que te contaré todo cuando estés más fuerte.
- Esta bien... papá. - Dice el pelinegro cabeceando un poco.
- Pero quiero que sepas una cosa.- Dime... -susurra Goku volviendo a mirar a su padre.
- Solo quiero que sepas que estoy aquí.
Tu madre está aquí.
Tu hermano también.
Y que nunca más estarás solo.
La emoción embargaba a Bardock.
Se inclinó y, con cuidado de quién maneja el tesoro más frágil del mundo, depositó un suave beso en la frente de su hijo.
Era un beso cargado de años de urgencia, de culpa y de un amor paternal recién descubierto pero inmenso.
- Ahora descansa, hijo.
Recupera tus fuerzas.
Te necesitamos bien.
Goku cerró los ojos, el cansancio venciéndolo, pero una nueva paz, una extraña sensación de pertenencia, comenzaba a anidar en su corazón.
La verdad era abrumadora, dolorosa, pero también era un bálsamo que, por primera vez, le ofrecía un ancla.
Tenía un padre, un hermano.
Y todo lo que había creído sobre su vida, comenzaba a cambiar para siempre.
Bardock finalmente salió de la habitación.
Gine lo esperaba, angustiada, deseando que todo haya salido bien.
Ella al ver a él acercarse, se levanta de golpe, estaba a punto de preguntar cómo le había ido, hasta que notó el semblante en su rostro.
Eso fue más que suficiente para saber la respuesta.
Un suspiro de alivio escapó de sus labios, la tensión en ella desvaneciéndose, y una sonrisa apareciendo.
Ella se acercó con una sonrisa.- Supongo que te fue bien, ¿no?
Él asiente.
- ¿No entiendo cómo lo sabes, si ni siquiera he dicho algo?
- Es fácil saberlo. - responde Gine.- Tu sonrisa te delata.
- Todo salió mejor de lo que pensé.
- Te dije que todo saldría bien. - dice ella regalándole una sonrisa más genuina, una de esas sonrisas que a él le encantaba, como desde el comienzo de su historia.
Dándole a entender a él, que ese amor que llegó a sentir por ella desde hace años aún seguía ahí vigente.
Pasaron las horas y la luz de la tarde se filtraba por las ventanas del hospital NewYork-Presbyterian, tiñendo el pasillo de un dorado pálido.
Gine se encontraba hablando por teléfono con Bulma, que desafortunadamente, no había estado en el hospital en todo el día.
- ¡Ay, qué alegría! - exclamó ella al otro lado de la línea.- ¡Qué felicidad que Goku haya despertado!
- Sí, hija - Responde Gine.- no te había llamado por qué pensé que vendrías.
- Esa era la idea, señora Son - responde Bulma, un poco desanimada.- pero tuve algunos inconvenientes que resolver con mi padre.
Lo lamento mucho..
- No tienes por qué disculparte, mi reina. - dice Gine con su habitual dulzura.- Me lo suponía, por eso te llamé.
- Y te lo agradezco, ahora estaré más tranquila.
Justo en ese momento, el Dr. Nappa Guzmán se acercaba a la familia, su expresión más relajada después de ver a Goku.
- Bulma, te tengo que dejar.
El médico se acerca, a lo mejor viene a decirnos algo sobre Goku.
- Esta bien, Gine. - Te avisaré cualquier novedad.
- Se lo agradezco, pero de todas formas iré esta noche a verlo - Te esperaremos, hija. - responde Gine.- Bueno, te dejo. Adiós.
Gine cuelga el teléfono, y se acerca al doctor seguida por Bardock.
Ambos se habían estado conteniendo la respiración, y se apresuraron a preguntar por su hijo.
- ¿Doctor, está todo bien con Goku? - inquirió Gine, con la voz aún teñida de ansiedad.
- ¿Está fuera de peligro? - añadió Bardock, su mirada clavada en él.
El Dr. Guzmán asintió con firmeza.
- Sí, señores.
Afortunadamente, puedo confirmarle que está fuera de peligro.
Un suspiro de alivio colectivo escapó de los labios de los padres.
Gogeta sintió un peso inmenso se le quitaba de encima.
- ¡Gracias a Dios! - exclamó Gine con una euforia contenida.- ¡Qué alegría!
- Sí, pero aún sigue delicado, aunque el riesgo más crítico ha pasado.
Es un muchacho increíblemente fuerte.
Ahora, su cuerpo se ha estado recuperando completamente de la agresión.
- Que maravilla. - Expresó Bardock.
- ¿Doctor? - Habló Gogeta.
Este lo mira.- ¿Y puedo pasar a verlo?
La necesidad de hablar con su hermano, de asimilar las vertiginosas verdades, era una urgencia palpable.
- Disculpa, Gogeta. - dijo el médico con una sonrisa amable.- Por ahora no es posible.
El paciente se acaba de quedar dormido.
Está exhausto.
Pero cuando despierte, claro que podrás verlo.
El chico asiente.
- Esta bien, Doctor, esperaré.
- ¿Y... Doctor, una pregunta? - dice Gine apoyando sus manos en los hombros de su hijo.
- Dígame, señora Sterling. - Me preguntaba si Goku tendrá algún síntoma cuando despierte por completo?- Preguntó ella, pensando en las secuelas.
- Sí, - respondió el Médico.
- ¿Y... podemos saber cuáles serán esos síntomas? - preguntó la Dra. Reed, quien estaba presente desde muy temprano.- Es probable que presente ciertas somnolencias prolongadas, náuseas, mareos e incluso algo de desorientación o confusión en los primeros días.
Los sedantes potentes tardan en eliminarse por completo del sistema.
También podría experimentar cambios de humor o irritabilidad a medida que el cuerpo se desintoxica.
Pero no se preocupen, todo será manejado con medicamentos para aliviar sus molestias y asegurar su comodidad.
Lo estaremos monitoreando muy de cerca.
Justo entonces el teléfono de Bardock comenzó a sonar.
Era su abogado, el Sr. Lapis Suárez.
Bardock se apartó unos pocos metros para contestar.
Mientras que Gine seguía consultando al Dr. Guzmán sobre los detalles del cuidado de Goku, con el apoyo de la Dra. Reed ofreciendo sus propias aportaciones profesionales.
- Lapis, ¿alguna novedad? - Preguntó Bardock, su voz baja y cargada de anticipación.
- Sí, señor Sterling... Varias de hecho. - respondió el abogado, su voz formal y eficiente.
- ¡Genial! - Exclamó Bardock.- Entonces... ¿Qué novedad me tienes?
- Le confirmo que la investigación comenzará mañana lunes a primera hora. - Aclaró el Sr. Suárez.- Ya tenemos al equipo listo para Lumina.
Sin embargo hay algo más.
- ¿Qué cosa? - Cuestionó Bardock con el ceño fruncido.
- La información sobre el incidente en Lumina y la hospitalización de Goku.
Se ha corrido. - No me digas eso. - se quejaba Bardock.- Pues si, señor Sterling. - responde lapis.- Me temo que lo más probable es que mañana tengamos reporteros en el hospital intentando buscar información.
Bardock volteó los ojos, un gesto de fastidio.
La prensa.
Era la última cosa que necesitaba en estos momentos.
- Perfecto. - se queja el hombre.- Siempre he querido y me ha gustado ser cauto con los medios de comunicación, Lapis, y lo sabes.
- Lo sé, pero eso era de esperarse. - Lo entiendo, pero que más da. - Contesta Bardock.- Este es el precio que tengo que pagar por mi hijo.
Quiero que el mundo sepa lo que está pasando.
Qué se sepa la verdad.
- Y así será, señor Sterling. - Pero... una cosa, Lapis.- ¿Qué pasa?
- ¿Pero no crees que los responsables puedan intentar escapar al saber que la noticia se hará pública y que los estamos buscando. - dijo Bardock, con una matiz de miedo que contenía su voz.
- No se preocupe por eso, señor Sterling, le aseguro que eso no pasará. - responde el Sr. Suárez con firmeza.
- ¿Está seguro? - preguntó Bardock inseguro.
- Sí, completamente. - afirmó Lapis.- Ya hemos tomado precauciones.
La policía ha sido alertada de forma discreta sobre la naturaleza sensible del incidente.
Quien quiera que sea, se sentirá acorralado.
- Confío en ti, Lapis.
Bardock colgó el teléfono y se acercó de nuevo a Gine y al médico.
Y alcanzó a escuchar al Dr. Guzmán decir: - Aunque... sería bueno que buscaran algunas mantas suaves y acogedoras para que Goku no pase frío esta noche.
Y también algunos productos de higiene personal.
Aunque este fuera de peligro, su ida del hospital es inconclusa, y sería bueno que Goku estuviera cómodo y se sintiera un poco más en casa.
- Yo iré a buscar todo eso. - se ofreció Bardock de inmediato, una nueva misión surgiendo en su mente.
- Yo también, papá, quiero acompañarte.- dijo Gogeta, su voz más calmada pero con la urgencia de querer hacer algo útil.
- ¿Quieres ir conmigo, hijo? - Sí, quisiera ayudar en algo. - contestó el menor.- Además... también necesito cambiarme de ropa.
Me siento sucio.
Bardock asintió, un gesto de aprecio en sus ojos hacia su hijo.- bien, así lo haremos - luego se volvió hacia Gine-. Regresaré.
Quédate aquí con la Dra. Reed.
Cualquier cosa me pueden llamar a mi móvil.
Gine asintió, su mirada llena de gratitud.
- Esta bien, Bardock, gracias.
Vayan con cuidado.
Bardock y Gogeta salieron del hospital NewYork-Presbyterian, dejando atrás la tensa atmósfera de la sala de espera.
El viaje en el auto fue tranquilo, una calma relativa antes de la tormenta.
Bardock condujo hacia una tienda de lujo, comprando las mantas más suaves y los productos personales de mayor y mejor calidad para Goku.
No escatimaría en nada para la comodidad y el bienestar de su hijo.
Una vez con las compras, se dirigieron a la imponente mansión Sterling.
Cada ladrillo de esa casa, cada obra de arte, ahora parecía gritarle la verdad oculta que había albergado por años.
La confrontación con su madre, Beatriz, era inevitable.
La furia en el corazón de Bardock no era solo por la mentira de su vida, y las de Gine y sus hijos.
La cacería no limitaría a los culpables del veneno, sino que comenzaría por los cimientos de su propia familia.
El motor del auto de Bardock se apagó, dejando que presagiara la tormenta.
Gogeta, sabiendo lo que se avecinaba, volteó a ver a su padre, quién se encontraba mirando pensativo un punto fijo del auto.
- ¿Papá? - susurró él, su voz mostrando un poco de preocupación.
Bardock se voltea a verlo.
- Dime, Gogeta.
- Supongo que hablarás con mi abuela, ¿no?
- Eso es innegable, hijo.
- ¿Estás seguro?
¿Crees que es el momento?
La preocupación de Gogeta era evidente.
Él c...