En un París distópico, que mezcla el mundo de Los Miserables con El libro de la selva, Nina Thénardier y su hermana Ettie luchan por sobrevivir.
Entre los miembros del Gremio de los Ladrones, Nina es toda una leyenda. Pregunta si no al príncipe heredero, a quien robó en múltiples ocasiones. O al joven revolucionario, quien admira su sed de justicia. O al despiadado asesino, quien la anhela silenciosamente.
Para el sanguinario y poderoso señor Kaplan, líder del Gremio de la Carne, Nina es solo un estorbo. Cuando decide raptar a Ettie, nada puede detenerle, ni los gremios de la Corte de los Milagros, ni las leyes que la rigen. Pero hay algo con lo que no había contado, una ley no escrita pero siempre presente: «Nunca robes a un ladrón».
Un libro que combina el carácter revolucionario de Los Miserables con la belleza salvaje de El libro de la selva, que encandilará a los amantes de las novelas de aventuras y fantasía.
Contexto Histórico y Ficcional
Las desigualdades sociales son un hecho que existe en nuestras civilizaciones desde que el hombre es hombre. Ya en el siglo III a.C., Plauto escribió "Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro", máxima que popularizó siglos después Thomas Hobbes. Pero eso no es nuevo.
A finales del S.XVII y principios del XVIII, Francia vivía lo que se conoce como El Gran Siglo. Luis XIV, conocido como El Rey Sol, es considerado el mejor monarca de la historia de su país, convirtiéndolo en una de las mayores potencias de Europa. Y durante esa época, en París existía un barrio conocido como La Corte de los Milagros, un suburbio en el que residían inmigrantes, mendigos, ladrones, prostitutas, marrulleros y demás gente de bajo nivel social.
Se ha ficcionado mucho con La Corte de los Milagros. Desde Nuestra Señora de París, la inmortal novela de Victor Hugo hasta el reciente videojuego de Ubisoft Assassin’s Creed: Unity, es un entorno ideal para representar los bajos fondos prerrevolucionarios. Se le da este nombre porque se decía que en este barrio todos los días ocurrían múltiples milagros: los mendigos ciegos volvían a ver al volver a casa y los cojos andaban sin problemas al llegar a sus calles.

La Trama y los Personajes
Cuando uno lee los tres álbumes que componen La corte de los milagros, da la sensación de que estamos ante una de esas historias grandes, importantes y trascendentes que la Historia, con mayúsculas, se ha ido comienzo con el brillo de los libros de texto. Y es que hablamos de delincuentes. Pero no de delincuentes comunes, sino de una delincuencia organizada en el Paris del siglo XVIII que está a medio camino de los relatos de ambientación revolucionaria y lo más característico de lo dickensiano, una historia en la que podemos ver matices de Los miserables pero también de Oliver Twist sin necesidad de que se copien sus elementos centrales.
Piatzsek no se guarda nada ya desde la primera escena para que entendamos que vamos a ver un universo de taimados, para que veamos el crimen como algo peligroso aunque no exento de romanticismo y la aplicación de la ley como algo en el fondo justo pero cargado igualmente de malas intenciones.
Anacreonte, el líder de los bajos fondos en esta historia que mezcla ficción con realidad, es un anciano que está viendo que no le queda mucho tiempo y está preparando a su hijo, Petit Jean, para que le suceda en el puesto. Pero también tiene una hija, la Marquesa, que puede estar preparada para desempeñar el cargo.
Anacreón ama con pasión el oficio de rey. Como el Rey Sol, considera el poder como algo absoluto, pero ahora se siente como una estrella que se apaga.
Anacreón es el rey de esa singular corte de truhanes, pero cuando el poder decide tomar cartas en el asunto su mandato se tambalea.

Estilo Artístico y Narrativo
Con Stern (aquí y aquí, reseña de sus dos volúmenes), Maffre ya nos demostró lo bien que entiende una cierta cotidianidad en mundos de enorme violencia, explícita o no, y con La corte de los milagros transita caminos parecidos desde escenarios completamente diferentes.
La expresividad que tienen sus personajes hace que nos olvidemos de los tópicos que podamos ver en su concepción, y la manera en la que desarrolla escenarios de gran detalle y de muchos personajes suponen la guinda a un trabajo muy bien hecho.
No hace falta decir que hay un trabajo documental notable, como lo había en Stern, para que el lector salte de inmediato a la época escogida, pero siempre es bueno destacar que se haga de una manera sobresaliente como aquí. Hablamos de los escenarios, por supuesto, pero sobre todo del enorme nivel de detalle que hay en la construcción de cada una de las localizaciones, de las piezas de ropa, o incluso de las mismas extravagancias de los protagonistas.

La Obra Completa
La Corte de los Milagros es tanto un retrato de un momento concreto, el que vemos en el arranque, el del apogeo de esta manera de entender la clandestinidad, como la descripción de su inevitable caída, con muchos pasajes intermedios que enriquecen mucho el conjunto a todos los niveles. Lo hace en cuanto a sus protagonistas, porque en los dos lados hay personajes a los que merece la pena seguir la pista, más en bando de los ladrones por supuesto, pero también en el escenario que vemos.
La Corte de los Milagros es una ficción histórica muy interesante, en la que realidad y fantasía van de la mano. No hay pruebas históricas de la existencia de un Rey de los Mendigos, y aparecen otros personajes provenientes de la literatura, como el mosquetero D’Artagnan, pero también pueblan estas páginas otros de cuya realidad no hay duda, como Molière, Gabriel Nicolas de la Reynie o el mismísimo Rey Sol.
El volumen incluye los tres álbumes de La cour des miracles: "Anacréon, roi des gueux", "Vive la reine!". Yermo Ediciones.
| Título Original | La cour des miracles |
| Idioma Original | Francés |
| Idioma de Traducción | Español |
| Paginación | 192 págs. |
| Editorial | Yermo Ediciones |
| Año de Publicación (Edición Española) | 2022 |
En resumen, La Corte de los Milagros es un álbum que cuenta una historia interesante y absorbente, notablemente bien dibujado y con una edición impecable a la altura de lo que nos suele traer Yermo.