La Casa de la Música Húngara: Una Fusión Arquitectónica de Sonido y Naturaleza por Sou Fujimoto

El arquitecto japonés Sou Fujimoto es un apasionado de las artes. La música, siendo parte importante en la cultura de cualquier país, no pasa desapercibida en la obra del nipón. Por ello, es el encargado de crear un espacio que alberga la evolución de la música en la historia: la Casa de la Música Húngara.

Sou Fujimoto define la construcción como «un espacio con una visión más amplia, que abarca el pasado y el futuro, la gente y la cultura, la naturaleza y las ciencias de la música».

Arquitecto japonés nacido en Hokkaido en 1971, Fujimoto es de los arquitectos más relevantes de la actualidad. Con estudios en la Universidad de Tokio, abrió su despacho de arquitectura: Sou Fujimoto Architects, que ha destacado en el mundo de la arquitectura con trabajos extraordinarios como: el Cloud Pavilion realizado en el 2013 para la Serpentine Gallery de Londres, Forest of Light en el 2016 y la Facultad de Arte de Musashino en el 2010.

Para Fujimoto «la arquitectura en vez de ser una caja vacía puede tener una relación más íntima con el cuerpo humano».

En la ciudad de Budapest estará ubicado el proyecto de Sou Fujimoto, en las profundidades del parque de la ciudad. Inspirándose, como siempre en la naturaleza que nos rodea, Fujimoto utiliza la forma y densidad de las copas de los árboles del parque, así como el follaje natural para diseñar el techo y parte superior de su proyecto.

Este edificio fue proyectado por Fujimoto como sitio de reunión donde las personas puedan ir a aprender, divertirse, trabajar, estudiar, enseñar y, sobre todo, para escuchar música. Considerado como uno de los edificios más esperados del año, el proyecto está implantado entre los árboles del parque, y está diseñado como una extensión de su entorno natural mediante volúmenes acristalados ininterrumpidos y una estructura de techo perforada.

Para reforzar la noción de "sinergia y equilibrio con la naturaleza" y dar vida a la experiencia de la música a través de la interacción de la luz, el sonido y la naturaleza, los arquitectos utilizaron 94 paneles de vidrio personalizados, aislados térmicamente y sin divisiones, para formar una fachada completamente translúcida, fusionando el exterior con el interior.

La estructura de la cubierta del edificio está perforada con 100 agujeros en forma de cráter, inspirados en la forma variable de las ondas sonoras. El tejado alterna sus profundidades, lo que permite que los árboles se integren en la arquitectura al tiempo que filtra la luz en el nivel inferior del edificio.

La planta baja alberga dos salas de espectáculos, mientras que la planta superior incluye aulas, una biblioteca y espacios de oficina, conectados a través de una escalera de caracol. La estructura ofrece una experiencia totalmente inmersiva de un sistema envolvente de 360 grados que acoge hasta 60 visitantes.

La arquitectura ingrávida del pabellón transmite la sensación de estar en un claro en medio del bosque. Pareciera que todos los límites entre el interior y el exterior se hubieran evaporado. La espectacular estructura del techo, sostenida por elegantes columnas, está agujereada, como un queso suizo, por un total de cien oquedades en forma de cráter, a través de las cuales crecen árboles como en un fantástico invernadero. De este modo, la luz natural llega hasta la planta subterránea.

«Queríamos convertir el bosque en arquitectura», con estas palabras describe Fujimoto, famoso por sus matices poéticos, su intención artística. Esta arquitectura transparente fue un parámetro determinante para el concepto de iluminación. Principalmente, se utilizaron downlights ERCO para evitar el deslumbramiento y las molestas reflexiones en este pabellón musical completamente acristalado. Un buen apantallamiento garantiza el máximo confort visual. Esta iluminación completamente orientada a la sostenibilidad contribuyó a que la "Casa de la Música Húngara" obtuviera una puntuación BREEAM de sobresaliente a excelente.

El arquitecto Sou Fujimoto ha diseñado la Casa de la Música en Budapest, un nuevo centro cultural que combina música, arquitectura y naturaleza. Con la Casa de la Música, Fujimoto pretende proporcionar una experiencia de la música a través de la interacción entre la naturaleza, el sonido y la luz.

El edificio, que ocupa una superficie de 9000 metros cuadrados, incluye salas de conciertos, espacios de exposición y un escenario al aire libre. En la planta baja hay dos salas de espectáculos, mientras que en la planta superior hay aulas, una biblioteca y oficinas, todo ello conectado por una escalera de caracol. En los niveles subterráneos hay espacios de exposición dedicados a la historia de la música europea y húngara.

Cabe observar con especial atención la cubierta: un techo ondulado intercalado con aberturas en forma de cráter de tamaño variable, que representa las ondas sonoras provocadas por la vibración de un objeto. Más de 100 orificios permiten que los árboles los atraviesen, canalizando la luz hacia los niveles inferiores del edificio y creando la percepción de estar caminando bajo el follaje. Esta sensación se ve reforzada por las más de 30.000 hojas de árbol decorativas colocadas en el techo y fijadas en una estructura de acero formada por 1000 elementos de panal de abejas.

Para las superficies interiores de la Casa de la Música se eligió una solución pulida, elegante y similar al mármol: Lixio®+ Ideal Work®, el revestimiento de cemento que evoca la antigua tradición del suelo veneciano, que se ha elegido en tres variantes de color diferentes. Al combinar el aspecto estético con las máximas prestaciones técnicas, como la resistencia a la abrasión causada por el alto tránsito y la facilidad de mantenimiento, Lixio®+ resultó ser la solución perfecta para este proyecto. Para dar continuidad con las superficies interiores, los exteriores se revistieron con Sassoitalia®, el pavimento Ideal Work® que evoca la gran tradición italiana de la «piedra lavada», ideal en contextos históricos y naturales, porque el uso de material natural de origen local permite una excelente integración con el paisaje.

Es digna de mención la cúpula sonora hemisférica, inspirada en el compositor del siglo XX Karlheinz Stockhausen, conocido por crear la primera experiencia auditiva en 3D en forma de sala de conciertos esférica en la Exposición Universal de 1970 en Osaka (Japón).

Si el vínculo con la naturaleza es fuerte, también lo es aquel con la sostenibilidad: en la Casa de la Música en Budapest, se han instalado 120 bombas de calor colocadas a 100 metros de profundidad para suministrar energía geotérmica al edificio, y el resto de la demanda de electricidad procede de una fuente de energía renovable adicional. El sistema de refrescamiento es igual de interesante y, en el verano, capta el exceso de capacidad energética de la cercana pista de hielo.

Según entiende Fujimoto, la música y la naturaleza comparten un mismo lenguaje: ambas son formas de vibración. Por la parte inferior, miles de placas en forma de hojas recubren el techo, que parece flotar entre los árboles sostenido por esbeltas columnas. Este juego de luces y transparencias permite que el límite entre interior y exterior en algunos puntos prácticamente se desvanezca. También los conciertos al aire libre pueden celebrarse bajo el amplio dosel del techo que se expande al exterior. La arquitectura se convierte en mediadora entre arte y paisaje, entre la creación humana y la vida vegetal que la rodea.

Con motivo del día de la cultura húngara, el pasado sábado se procedía a la inauguración de la Casa de la Música Húngara del arquitecto japonés Sou Fujimoto. La Casa de la Música Húngara se destaca como la parte más reflexiva de las propuestas que se pretenden realizar en el parque. Una fachada de vidrio, que alcanza los 12 m de altura en algunos lugares, refleja el entorno verde y crea una presencia ligera que dirige la mirada hacia el techo. «Quedamos encantados con la multitud de árboles en el Parque de la Ciudad e inspirados por el espacio creado por ellos. Mientras que el dosel grueso y rico cubre y protege su entorno, también permite que los rayos del sol lleguen al suelo.

Sou Fujimoto Architects.

Andrew Toth / Getty Images

Vista aérea de la Casa de la Música Húngara de Sou Fujimoto

La construcción de la Casa de la Música cuenta con paredes de cristal protegidas por una cubierta blanca que sirve como cúpula del sonido y con las aperturas, antes mencionadas, para dar paso a la luz.

Fachada de cristal de la Casa de la Música Húngara reflejando el entorno

Sou Fujimoto Architects.

Sou Fujimoto Architects.

Sou Fujimoto Architects.

Interior de la Casa de la Música Húngara con luz natural filtrada

La Casa de la Música Húngara se destaca como la parte más reflexiva de las propuestas que se pretenden realizar en el parque.

Una poco más al norte la Galería Nacional de 300 millones de euros diseñada por los arquitectos japoneses Sanaa, se une a propuestas de reconstrucción que van de un palacio neobarroco a un teatro art nouveau.

Sou Fujimoto nació en Hokkaido, Japón, el 4 de agosto de 1971. En 1994 se graduó en arquitectura en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Tokio. Estableció su propio estudio de arquitectura, Sou Fujimoto Architects, en Tokio, en el año 2000, y desde 2007 es profesor en la Universidad de Kyoto.

Se dio a conocer al mundo en 2005, cuando ganó el conocido premio AR - international Architectural Review Awards en la categoría de joven arquitecto, un premio que obtuvo durante tres años consecutivos, el primero de ellos en 2006.

En 2008 ganó el premio JIA (Japan Institute of Architects), y el premio del World Architecture Festival, en la sección de Casas Particulares. En 2009, la revista Wallpaper * le concede su premio de diseño.

Sou Fujimoto publicó "El Futuro primitivo" en el año 2008, uno de los libros de arquitectura más vendidos de ese año.

El espacio musical más futurista de Budapest

La Casa de la Música Húngara de Sou Fujimoto. Fotografía por Iwan Baan.

Casa de la Música Húngara de Sou Fujimoto. Fotografía por Iwan Baan.

Casa de la Música Húngara de Sou Fujimoto. Fotografía por Iwan Baan.

Abstract: The House of Hungarian Music (Magyar Zene Háza) is more than just an organically shaped building beautifully integrated into a park.

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