Chiyo (チヨ, Chiyo) fue una anciana y poderosa Jōnin retirada de Sunagakure, reconocida mundialmente como una maestra marionetista. Su profunda sabiduría y habilidad en el arte de las marionetas la convirtieron en un pilar invaluable para su aldea natal. A menudo llamada por "la abuela Chiyo" (チヨバア 様, Chiyo-baasama) por los aldeanos, Chiyo era también una experta en venenos, cuyas destrezas fueron puestas a prueba durante la Segunda Gran Guerra Mundial Shinobi, aunque sus habilidades fueron frecuentemente contrarrestadas por los estudios médicos de Tsunade, su rival.
Su hermano, Ebizō, y ella eran venerados en Sunagakure como los "hermanos honorables" (御 姊弟, Gokyōdai). A pesar de su experiencia y respeto, Chiyo era capaz de mostrar un lado juguetón, a menudo bromeando con Ebizō, haciéndose pasar por muerta o actuando de forma senil. Contrario a la mayoría de los ninjas de Sunagakure, Chiyo priorizaba la misión sobre la vida de un compañero, una filosofía que la llevó a suprimir sus propios sentimientos. Sin embargo, era una persona profundamente emocional y moral, demostrando un gran amor por su nieto Sasori y un afecto especial por Sakura, a pesar de ser esta última discípula de su rival Tsunade.
Chiyo era una mujer de edad avanzada, con un tono de piel pálido y dos distintivas manchas: una en la parte derecha de la frente y otra debajo del ojo izquierdo. Su cabello era morado, con un protector de trapo café en la frente y el resto recogido en un moño, mientras que a los lados lo llevaba suelto. Su apariencia reflejaba la sabiduría acumulada a lo largo de una larga vida dedicada al ninja y a su aldea.
La historia de Chiyo está intrínsecamente ligada a la de su nieto, Sasori. Tras la muerte de su hijo y nuera a manos de Sakumo Hatake (el Colmillo Blanco de Konoha), Sasori quedó huérfano. Chiyo intentó aliviar su dolor, cuidándolo y enseñándole el arte de las marionetas. Le preocupó ver a Sasori crear marionetas que se asemejaban a sus padres, un intento desesperado por llenar el vacío de su pérdida.

La vida de Chiyo dio un giro significativo cuando fue la responsable de sellar al Shukaku de una cola dentro de Gaara, bajo las órdenes del Cuarto Kazekage. A pesar de sus objeciones iniciales, cedió ante la voluntad del Kazekage, quien deseaba usar a Gaara como un arma. Este acto tendría profundas consecuencias en el futuro.
Después de que Gaara fuera secuestrado y Kankurō envenenado por Sasori, Chiyo se negó inicialmente a ayudar, pues no le importaba el destino de la aldea. Sin embargo, al enterarse de la implicación de Sasori, decidió intervenir. A pesar de sus esfuerzos, el veneno de Sasori era demasiado potente, y Chiyo admitió que solo Tsunade podría curarlo. Su encuentro con el Equipo 7 trajo consigo una confusión inicial, ya que Chiyo atacó a Kakashi Hatake, confundiéndolo con su padre, Sakumo, a quien culpaba por la orfandad de Sasori. La intervención de Naruto y las aclaraciones de Ebizō disiparon la confusión.

En el escondite de Akatsuki, Chiyo y Sakura se enfrentaron a Sasori. Chiyo, controlando a Sakura con sus hilos de chakra, logró destruir la marioneta Hiruko de Sasori, obligándolo a revelar su verdadera forma: un joven que no había envejecido en veinte años. La batalla se intensificó con la aparición del Tercer Kazekage como marioneta humana de Sasori. A pesar de sus esfuerzos, Chiyo y Sakura se vieron superadas, lo que llevó a Chiyo a invocar su Jutsu Secreto Blanco: las Diez Marionetas de Chikamatsu.
Ante la superioridad de las cien marionetas de Sasori, Chiyo entregó a Sakura un amuleto de sellado. Sakura intentó sellar a Sasori, pero este logró escapar a otro cuerpo. En un intento final por proteger a Chiyo, Sakura recibió el golpe de una espada envenenada. Chiyo, en un acto de sacrificio y para vengar la muerte de su nieto, apuñaló a Sasori en el corazón con las marionetas de sus padres. Antes de morir, Sasori insistió en que Sakura no podía ser salvada, pero Chiyo utilizó un jutsu especial de transferencia de fuerza vital para curarla, un acto que, aunque normalmente fatal, no la mató al no estar Sakura muerta.

Tras la recuperación de Gaara, quien había sido revivido gracias al sacrificio de Chiyo y el chakra de Naruto, Chiyo sintió la necesidad de expiar sus acciones pasadas. Intentó revivir a Gaara, y con la ayuda del chakra de Naruto, logró devolverle la vida. Este acto marcó el final de su vida terrenal, pero su legado perduraría.
Más tarde, Chiyo fue resucitada por Kabuto Yakushi mediante la técnica de Invocación: Reencarnación del Mundo Impuro para participar en la Cuarta Gran Guerra Shinobi. Durante la guerra, se enfrentó a Kankurō, recordando el pasado de Sasori y su obsesión con las marionetas. A pesar de ser una marioneta revivida, Chiyo demostró su maestría en el arte, enseñando a Kankurō sus técnicas.

Chiyo era una maestra reconocida en la técnica de las marionetas, famosa por sus habilidades en la creación y el control de estas. Pasó estas habilidades a su nieto Sasori, y sus marionetas más poderosas fueron las Diez Marionetas de Chikamatsu, creadas por el primer usuario del Jutsu de Marioneta. Estas marionetas eran capaces de realizar ataques devastadores, como la Destrucción de Vacío de los Tres Tesoros Budistas. Además de su destreza con las marionetas, Chiyo poseía habilidades avanzadas en taijutsu, fūinjutsu (como el sellado del Shukaku en Gaara) y ninjutsu médico, siendo una experta en venenos. Incluso los Uchiha sabían cómo tratar con genjutsu.
Chiyo fue liberada del Edo Tensei junto con otros ninjas, después de que Itachi Uchiha obligara a Kabuto a desactivar la técnica. Su vida fue un testimonio de habilidad, sacrificio y redención, dejando una marca imborrable en la historia de Sunagakure y el mundo shinobi.