Todo se encontraba oscuro, todo se encontraba en silencio, el olor a humedad, y tierra abundaba en todo el lugar.
"Cachorro... Cachorro, despierta", dijo una voz grave. "¿eh...? ¿Kurama? ¿Cuánto tiempo llevo inconsciente?", pensó el rubio. "Cachorro me alegro de que despertaras, te has metido en un gran lío, has pasado veinte minutos", dijo el Zorro.
El ojiazul ya había recobrado la conciencia, pero no era capaz de moldear chakra adecuadamente ni mover sus manos atadas. Su cabeza le pulsaba, y fue peor después de recibir un golpe en el rostro. "¡despierta!", dijo una voz al parecer de hombre después del golpe.

El ANBU retiró el saco que cubría la cabeza del Chuunin, mostrando su rostro con el labio morado, y abierto dejando salir la sangre que escurría por su barbilla hasta caer. Al Uzumaki le costaba adaptar su vista por la brillante luz sobre él, dejando el resto del cuarto a oscuras. "Bienvenido Naruto-kun", dijo una inconfundible voz. "¡Danzo!", dijo el jinchuriki con desprecio en sus palabras.
Un nuevo golpe surgió de la oscuridad golpeándolo cerca del ojo abriéndole la ceja. "Muéstrale más respeto a Danzo-sama", dijo el ANBU. "Vaya que eres extraordinario Naruto-kun, una verdadera obra maestra... después de que liberaras a Zabuza-san, una poderosa droga fue dispersada por toda la instalación lo suficiente potente para hacer caer a cualquier ANBU con tan solo un respiro, pero tú fuiste capaz de resistirlo poco más de quince minutos", dijo el pelinegro.
"Escucha Naruto-kun, ahora solamente tienes dos opciones: la primera es unirte a mí y convertirte en un ANBU de Raíz, con esto Haku, y todos tus seres queridos estarán a salvo; la segunda es negarte, esa decisión terminaría con tu vida, y arrastrare a Haku-san, Mikoto-san, y Tayuya-san al ARC donde serán forzadas a casarse... ahora Naruto escoge ¿Cuál es tu decisión?", dijo el ninja con una cicatriz en el mentón sin ninguna expresión. (Apresúrate), pensó el rubio.

Con el clon del rubio, un remolino se abrió frente al hospital de donde salió el rubio con el ex-ninja de la niebla. Se dirigieron rápidamente a la recepción donde el ojiazul pidió atención inmediata al espadachín. Llevaron rápidamente al ANBU a urgencias donde comenzaron el tratamiento.
El Chuunin permaneció cinco minutos en la sala de espera hasta que la rubia atravesó la puerta de entrada con la cara seria mirando hacia todas partes hasta cruzar mirada con el Uzumaki. Al instante la ojimiel se dirigió al jinchuriki, "¿Naruto qué paso?", preguntó la Hokage mirando fijamente al clon. "Haku tenía razón", dijo el rubio soltando un respiro mientras se ponía de pie.
"Zabuza se encontraba en lo más profundo de las instalaciones, yo escapé con él pero el 'original' se quedó a buscar la espada de Zabuza, pero...", dijo el ojiazul haciendo una pausa. "Puede que esté en peligro, todo fue bastante fácil, debemos ir por él", dijo el Chuunin. "¡Ese maldito de Danzo!", dijo la Godaime apretando los puños.
"Escucha Naruto esto debe quedar en secreto hasta que reunamos al consejo", dijo la ninja médico haciendo un movimiento de manos haciendo aparecer un ANBU justo a ella. "Quiero que reúnas al consejo en una hora, y que un grupo de ANBU se dirija a la guarida de esa rata de Danzo, y tú Naruto irás con ellos", ordenó la rubia. "Hai", contestó el ninja enmascarado desapareciendo junto al Uzumaki.
Al paso de veinte minutos el grupo de ANBUs partieron hacia la ubicación de Danzo.
Con el Naruto original, las gotas de agua resonaban en la habitación, el rubio no podía evitar sentirse aún mareado por la droga. "¡Cuando Tsunade-sama se entere de esto estás perdido!", dijo el ojiazul con voz burlona, y una sonrisa. "Estúpido ingenio", dijo el ninja con vendas en el rostro aferrándose fuertemente a su bastón, y golpeando con este al Chuunin una vez más en el costado de la cabeza haciéndole una nueva herida manchando el cabello rubio con sangre, y la banda protectora la cual se aflojó deslizándose hasta el cuello del ninja.
"Hoy me siento generoso Naruto-kun, así que se lo preguntaré otra vez", dijo el pelinegro dando unos cuantos pasos hacia el Uzumaki entrando a la luz, y tirando el cabello del jinchuriki. "¿Naruto-kun te unirás a los ANBU Raíz si o no?", preguntó el ninja con arrugas mirando fijamente al rubio. "Púdrete", murmuró el ojiazul forzando su cuerpo.
De inmediato el Chuunin lanzó un cabezazo al ninja de la cicatriz en el mentón, antes de levantarse y correr con todas sus fuerzas a la puerta. Gracias a la fuerza de la embestida el Uzumaki logró romper la cerradura, saliendo de la habitación, y estrellándose con la pared. (¡Vamos, vamos, vamos!), se repetía mentalmente el jinchuriki forzándose aún más para no detenerse con el golpe, y continuar corriendo por el pasillo hacia la salida. Con cada paso que daba el rubio sentía sus piernas temblar, queriendo arrojar al ojiazul al piso.

El Chuunin continuó corriendo haciendo sonar las rejas de metal que formaban el piso. Solo unos segundos más adelante el Uzumaki se topó nuevamente con ANBUS Raíz corriendo hacia él. "¡Maldición!", gritó el jinchuriki apoyándose totalmente en su pierna izquierda antes de embestir la puerta a su derecha abriéndola de golpe.
Al entrar se podía apreciar cientos de botellas de diferentes tamaños en varios estantes. El piso estaba cubierto de agua. La mente del rubio se encontraba en blanco, su corazón latía tan fuerte que no le permitía oír todos los pasos en el agua detrás de él, su respiración era más pesada.
El ojiazul logró atravesar la tercera puerta, abriéndose paso hacia el enorme puente que atravesaba el gigantesco agujero por donde entró. Justo antes de llegar a la mitad del puente sus piernas vacilaron haciendo caer al Chuunin. En un cerrar y abrir de ojos el puente estaba rodeado de ANBUS Raíz, dos de ellos se acercaron al Uzumaki tomándolo del cabello con sangre, y levantándolo del suelo haciéndolo quedar de rodillas.
"Debo felicitar tu esfuerzo Naruto-kun, aun estando bajo los efectos de la droga fuiste capaz de llegar tan lejos, pero...", dijo el ninja con medio rostro vendado estirando su mano hacia atrás, antes de recibir una espada. "Ya que no deseas unirte a nosotros... ¡te mataré!", dijo el pelinegro blandiendo la espada a punto de rebanar al jinchuriki. El rubio solamente era capaz de mirar al viejo ninja, y apretar los dientes.
El ninja con una cicatriz en la barbilla lanzó un corte hacia el cuello del rubio. El sonido de la espada golpeando un objeto duro relajó al ojiazul, una enorme bloque de hielo apareció entre ambos ninjas. Una ligera ráfaga de aire rodeó al Chuunin dejando atrás un grupo de cinco ANBUS, y al clon alrededor del Uzumaki. "En nombre de Tsunade-sama, se encuentra bajo arresto Danzo-san", dijo el clon con una espada en mano.
"¿Te encuentras bien Naruto?", dijo uno de los ANBUS con voz femenina. "Haku...", murmuró el jinchuriki reconociendo la voz, dejándose caer. Al ver esto la pelinegra lo atrapó recostándolo en el suelo. El rubio cerró los ojos, dejando el estrés de un lado antes de escuchar metales chocando entre sí, avisando el inicio de la pelea. "Naruto", dijo una voz de cierto Uchiha renegado entre el ruido de la pelea casi como un susurro.
"¡Itachi!", dijo el ojiazul levantándose con el Sharingan ardiendo en sus ojos. De inmediato el Chuunin se dio cuenta que se encontraba en el cuarto del hospital. "Tranquilo Naru-kun, todo está bien", dijo una voz angelical atrayendo la atención del Uzumaki. "Hinata", dijo el jinchuriki al ver a la ojiperla sentada junto a su cama, relajándose, y regresando sus ojos a la normalidad.

"¿Cuánto tiempo llevo inconsciente?", preguntó el rubio llevando su mano derecha a su cabeza. "Un día", contestó la peliazul. "Ya veo", dijo el ojiazul levantándose de la cama. "Deberías descansar un poco más Naru-kun", dijo la Hyuga notablemente preocupada. "No te preocupes Hinata ya me encuentro bien", dijo el Chuunin con una sonrisa acariciando la cabeza de la kunoichi.
Ambos ninjas se dirigieron a la recepción a dar las gracias, y retirarse del lugar, hacia la Torre Hokage.
Al entrar a la oficina del Hokage ambos ninjas se toparon con una rubia firmando papeles, y sellándolos. "Me alegro que hayas salido del hospital Naru-chi", dijo la ojimiel sin despegar los ojos de su trabajo. "¿Tsunadeba-san qué ha pasado con Danzo?", preguntó algo serio el Uzumaki.
Al escuchar esto la Hokage dejó de hacer el trabajo ajustando su mirada al jinchuriki. "Después de hablar con el consejo hemos tomado la decisión de arrestar a Danzo por un tiempo indefinido, y como prevención se le ha denegado a los civiles tener opinión en ciertos aspectos diplomáticos, en otras palabras, se ha despojado a los civil de sus derechos como parte del consejo, y se le ha dado el cargo militar a Hiruzen-san después de que Danzo fuera mandado a la prisión", explicó la Godaime entrelazando los dedos.
Al escuchar esto el rubio pudo relajarse por un segundo antes de volver a hablar. "También quiero pedirte una cosa más", dijo el ojiazul haciendo una pausa. "Quiero convertirme en un ANBU", dijo el Chuunin con determinación. La ninja médico soltó un respiro tomando nuevamente los papeles. "Haku-san me lo ha mencionado después de que te llevaran al hospital... tienes suerte Naru-chi, dentro de dos días será el examen ANBU, así que podrás participar, se llevarán a cabo a las dos de la tarde a la entrada uno del Bosque de la Muerte, lleva tu chaleco Chuunin puesto", dijo la rubia comenzando su trabajo, al ver esto ambos ninjas se retiraron.

Al salir de la Torre Hokage el Uzumaki lanzó un bostezo al aire antes de llevar su mano a la cabeza con rostro de dolor. "Naru-kun aun sigues lastimado, me mentiste", dijo la ojiperla haciendo un tierno puchero. "Jaja... lo siento Hina-chan pero quería hablar con Tsunade-sama", dijo el jinchuriki. "¿Hina-chan?", preguntó la Hyuga escuchando por primera vez ser llamada así. "¿No te gusta? Yo creo que suena lindo, al igual que tú", dijo el rubio parándose enfrente de la kunoichi acercando su rostro contra el de la ninja médico.
Como era de esperar la ojiperla se ruborizó. El estar el rostro muy cerca uno del otro atrajo la atención de las personas. "Ya viste que guapo es el chico", "qué chica tan hermosa", "la juventud de hoy en día", "ambos hacen una buena pareja", decían las personas que los miraban. Esto solo hizo que la peliazul se ruborizara más haciéndola caer en el nerviosismo, y desviar la mirada al piso. De repente el mundo se cerró dejando a ambos en su propio universo, un poco insegura la Hyuga levantó la mirada, y enfocándola en esos ojos de tono zafiro.
La kunoichi no podía aguantar más la tentación así que tomó la mejilla del Chuunin dándole un delicado beso. Ambos se miraron nuevamente sin separar la mirada del otro, con solo mirarse mutuamente sabía cada uno el deseo del otro. Nuevamente volvieron a juntar los labios pero esta vez unos milímetros, antes de que hiciera contacto la ojiperla se detuvo, dejando sentir su respiración en los labios del Uzumaki. "Es hora de irnos", murmuró la peliazul separándose del jinchuriki, y continuando su camino.
"Cachorro lo hizo, se vengó por hacerle lo mismo ayer", dijo una voz grave. El rubio levantó la mirada al cielo apretando fuertemente el protector de su viejo amigo que colgaba en su cuello. "Saben chicos... al parecer tenía razón, este tipo de cosas enamoran de nuevo", murmuró el ojiazul con un ligero rubor comenzando a correr tras su princesa.
Al alcanzar a la Hyuga tomó su mano, entrelazando los dedos con los de ella. Instantáneamente la atmósfera cambió viviéndose tranquila, y amena. "¿Sabes algo Hina-chan?", dijo el Chuuni haciendo una pausa. "Yo... te amo", dijo el Uzumaki sin ni siquiera voltear, y con una sonrisa en su rostro. La kunoichi miró la sonrisa del jinchuriki de reojo, antes de sonreír. "Yo también te amo", dijo la ninja médico caminando a la par con el Uchiha.
Naruto y Hinata El amor que sobrevivió al fin del mundo Naruto The Last
Al paso de las horas la noche cayó en toda la aldea. El rubio después de pasar todo este tiempo con la ojiperla llegó a casa donde se encontraban las dos mujeres, una de ellas cocinando mientras la otra estaba relajada en uno de los sillones. "He vuelto", dijo el ojiazul dejando sus sandalias en la entrada. "Naruto, bienvenido", dijo la pelirroja desde el sillón. "Bienvenido Naruto, la cena estará lista en unos minutos", dijo la pelinegro. "De acuerdo, estaré en mi cuarto", dijo el Chuunin dirigiéndose a su habitación.
Al entrar el Uzumaki cerró la puerta con seguro, antes de recostarse en su cama, lanzando un suspiro al aire. "Hoy fue un día agotador", murmuró el jinchuriki cerrando los ojos. Al instante vio reflejada el pergamino de descendencia en la oscuridad, haciéndolo abrir nuevamente los ojos. (El pergamino... ¿eh?), pensó el rubio haciéndolo recordar la noche antes de partir.

El ojiazul bostezó estirándose en la cama antes de concentrar chakra en la pulsera de invocación en su brazo derecho. Al instante una nube de humo apareció dejando atrás un viejo pergamino. "Mi herencia", murmuró el ojiazul revisando el pergamino. El Chuunin se percató de un sello de sangre el cual solo podía ser retirados por alguien con algún parentesco sanguíneo con el cual fue sellado. El Uzumaki se mordió el dedo haciendo surgir una gota de sangre de la herida, pasándola sobre el sello.
El sello se removió permitiendo al jinchuriki abrir el pergamino, en este no había más que un sello de invocación. El Uchiha aplicó chakra al sello, como siempre una nube de humo apareció, dejando caer un nuevo pergamino. Éste cayó directamente al rostro del Senju, este lo esquivó rápidamente. "Eso estuvo...", dijo el rubio siendo interrumpido por cuatro pergaminos más que golpearon su rostro. "Qué golpe", murmuró el ojiazul levantándose de golpe sobándose la frente. "Me alegro estar mejor ahora", murmuró el Chuunin con tranquilidad.
Flash Back
Dos ninjas caminaban por las calles de Konoha tomados de las manos. "Y eso fue lo que pasó", dijo el Uzumaki. "Ya veo... me alegro que hayas salido sin daños graves", dijo la ojiperla. "Sí... ahora que se solucionó el secuestro de Zabuza me siento más tranquilo", dijo el jinchuriki con una sonrisa. "Pero...", dijo la peliazul llamando la atención del Uchiha. "¿Qué pasa?", preguntó el Senju. "¿Por qué tenías heridas tan graves? Los ANBUS Raíz confesaron haberte dado solamente golpes con manos desnudas, y uno con un bastón, pero Tsunade-sama me mencionó que fuiste capaz de parar un golpe de Sakura-san con frente, con un poco de daño", dijo la Hyuga.
"Yo podría explicar eso", dijo una voz profunda. (¿Kurama?), pensó el rubio. "Déjame explicarle Cachorro", dijo el zorro Gigante. "Espera un momento Hina-chan", dijo el ojiazul haciendo sellos de manos, y presionando su mano contra su abdomen. "Kuchiyose no Jutsu", dijo el Chuunin retirando lentamente la mano de su abdomen, y con ella un chakra rojizo y burbujeante, como si estuviera hirviendo. Como era de esperarse toda la gente de la calle miró esto con extrañeza, y un poco de temor, los murmureos comenzaron a surgir entre la gente.

El Kyūbi es uno de los Bijū (o Bestia con Cola) portadora de un chakra descomunal. Se le atribuyó el nombre de Kyūbi (nueve colas) debido a su constitución, pero su verdadero nombre es “Kurama”. Sellado dentro del cuerpo de Naruto poco después de su nacimiento, y tras una larga y turbulenta historia compartida, finalmente ambos acabaron haciéndose amigos. Por desgracia, Kurama pierde la vida durante la lucha contra Isshiki Ōtsutsuki tras activar el Modo Barión. Sin embargo, la muerte de un Bijū no es permanente, y se sabe que con el paso del tiempo revivirá.
Originalmente, se dice que los años que debían transcurrir hasta su resurrección eran muchos: podría tardar centenas o milenios. Ni el mismo Kurama pudo suponer que reviviría con una rapidez nunca vista dentro de Himawari, la hija de Naruto. Hay varias posibles razones por las que un suceso tan extraordinario pudo haber pasado, pero lo cierto es que hoy en día la causa concreta sigue siendo un misterio. Su aspecto imponente y sus cualidades y habilidades lo convierten en un personaje clave en la saga de Naruto.
Kurama aparece para prevenir el resurgimiento del Diez Colas como resultado de los últimos días del Sabio de los Seis Caminos. Kurama tiene el aspecto de un zorro de unos 30 metros de altura aproximadamente, es decir, una monumental bestia de color rojizo con el pelaje de color rojo anaranjado y los ojos rojos. Una gran y potente dentadura que expone sin pudor y una expresión de maldad que impone respeto e infunde miedo.
Su cuerpo es un híbrido de humano y animal, teniendo la estructura superior del cuerpo de un ser humano, pero con los pulgares opuestos en las manos donde además tiene garras. Este arrastra un sentimiento de odio hacia la humanidad que se hace visible en su forma de pensar y sus acciones. Este es considerado el bijū más poderoso de todos los tiempos, puesto que es capaz de derribar montañas y provocar tsunamis con un solo golpe de una de sus colas. Se trata de una verdadera bestia llena de pura maldad, extremadamente inteligente, con fuertes tendencias sádicas y una agresividad muy fuerte.
Además, posee la habilidad de regenerarse de cualquier herida, esta habilidad es conocida como; regeneración del zorro, mediante esta es capaz de regenerar las lesiones que puedan resultar de cualquier combate, en el caso de que perdiera alguna parte del cuerpo, siendo esta amputada, no habría la posibilidad de que volviera a crecer, cicatrizará más rápido de lo que en un humano normal y ya está. Otro poder es el conocido como; rugido sónico de bestia con colas: con esto Kurama es capaz de hacer un rugido con una gran fuerza de presión que a la misma vez es un arma de destrucción. También tiene la corriente de fuego: esta se trata de una de las técnicas de fuego más poderosas que puede emplear el Kyūbi.
