Samehada (鮫肌), cuyo nombre se traduce literalmente como "piel de tiburón", es una de las Siete Espadas Ninja de la Niebla de Kirigakure. Esta arma legendaria destaca no solo por su apariencia única, sino también por sus formidables habilidades, intrínsecamente ligadas a su portador más famoso, Kisame Hoshigaki.

Orígenes y Propiedad
Originalmente, Samehada pertenecía a Fuguki Suikazan, uno de los Siete Espadachines Ninja de la Niebla. Sin embargo, Kisame Hoshigaki, entonces subordinado de Fuguki, lo asesinó y se apoderó de la espada. Esta posesión marcó el inicio de la legendaria asociación entre Kisame y Samehada, convirtiéndose en una extensión de su propio ser.
La espada se caracteriza por estar envuelta en vendas que ocultan su verdadera forma hasta el momento del combate. Tradicionalmente, se transporta a la espalda.

Características Únicas de Samehada
A diferencia de las espadas convencionales que cortan, Samehada desgarra. Su superficie está cubierta de escamas ásperas, similares a la piel de un tiburón, que causan un daño devastador al entrar en contacto con el enemigo. Esta característica le otorga su nombre y una forma de ataque distintiva.
La habilidad más notable de Samehada es su capacidad para absorber el chakra. No solo puede robar el chakra del oponente, sino que también absorbe el chakra ambiental, lo que permite a su portador reponer sus propias reservas e incluso curarse de heridas graves. Esta capacidad es tan potente que incluso el chakra del Nueve Colas de Naruto Uzumaki no le causó efectos nocivos.
Samehada es un arma sensible con voluntad propia. Solo reconoce y permite ser manejada por su portador elegido. Cuando alguien a quien desaprueba intenta empuñarla, picos afilados emergen de su mango para repelerlo. Esta lealtad selectiva se basa en la calidad del chakra del usuario; Samehada es más feliz cuando se llena de un chakra que considera sabroso y abundante.
Cuando Samehada absorbe una gran cantidad de chakra, su tamaño aumenta drásticamente, sus escamas se vuelven más prominentes y una boca en su punta se abre, revelando dientes afilados y una lengua. En su máximo tamaño, puede consumir hasta seis colas de chakra del Hachibi.
Además de absorber chakra, Samehada puede transferirlo a su portador si este se encuentra con bajas reservas de energía. Incluso puede utilizar este chakra absorbido para curar a su portador si sufre heridas graves.

La Fusión de Kisame y Samehada
La conexión entre Kisame y Samehada era tan profunda que podían fusionarse. En esta forma, Kisame se transformaba en una criatura humano-tiburón, adquiriendo atributos como la capacidad de respirar bajo el agua a través de branquias, una velocidad aumentada, la habilidad de sentir y absorber chakra por contacto, y la capacidad de ocultarse dentro de la propia espada.
Esta fusión no solo mejoraba las capacidades de combate de Kisame, sino que también le otorgaba una mayor movilidad y sigilo, como se demostró cuando se infiltró en Kumogakure oculto dentro de Samehada.
La Lealtad Selectiva de Samehada
A pesar de su lealtad a Kisame, Samehada demostró tener preferencias. Durante la batalla contra Killer B, la espada se sintió atraída por el inmenso chakra del Hachibi y llegó a abandonar a Kisame para irse con Killer B. Esta demostración de lealtad basada en el chakra subrayó que la espada elige a su portador en función de la calidad de su energía.
Más tarde, cuando Kisame intentó escapar, Samehada quedó libre de él y regresó a Killer B con una actitud cariñosa, evidenciando su apego al chakra del Jinchuriki.
Historia de Samehada y Kisame
El Legado de Samehada
Samehada es una de las espadas más icónicas y temibles del arsenal de Kirigakure. Su capacidad para desgarrar, absorber chakra y su propia voluntad la convierten en un arma formidable. La asociación de Kisame Hoshigaki con Samehada solidificó su reputación como el "Monstruo de la Niebla Oculta" y uno de los miembros más peligrosos de Akatsuki.
Tras la muerte de Kisame, Samehada fue recuperada por Kirigakure y se guarda en una bóveda especial junto con las otras espadas de los Siete Espadachines Ninja de la Niebla. A pesar de haber servido a varios portadores, su legado como la espada que devora chakra y que elige a su propio maestro perdura.
Los Siete Espadachines Ninja de la Niebla
Samehada es una de las legendarias Siete Espadas Ninja de la Niebla, un grupo de ninjas de élite de Kirigakure conocidos por su dominio de espadas únicas y mortales. Estos espadachines representan el pináculo del poder marcial de la Aldea Oculta entre la Niebla.
Las Siete Espadas son:
- Kubikiribōchō: La "Cuchilla Decapitadora", conocida por su tamaño y capacidad de regeneración.
- Samehada: La "Piel de Tiburón", la espada que desgarra y absorbe chakra.
- Hiramekarei: Una espada de doble mango que puede cambiar de forma.
- Kiba: Los "Colmillos", un par de espadas imbuidas de chakra de elemento rayo.
- Kabutowari: El "Rompe Cascos", un hacha y martillo unidos por una cadena.
- Nuibari: La "Aguja de Coser", una espada larga y delgada con un cable.
- Shibuki: El "Pulverizador", una espada con etiquetas explosivas.

Kisame Hoshigaki, el "Monstruo de la Niebla Oculta", fue un ninja renegado de Kirigakure y un ex miembro de los Siete Espadachines Ninja de la Niebla. Su apariencia recuerda a un tiburón, con piel azul pálido, ojos blancos y pequeños, y marcas de branquias en las mejillas. Su increíble fuerza física y su vasto nivel de chakra, comparable al de una Bestia con Cola, lo convirtieron en uno de los miembros más poderosos de Akatsuki. A pesar de su naturaleza agresiva y su gusto por la batalla, Kisame demostró ser un compañero leal a Itachi Uchiha, compartiendo un vínculo forjado en la traición y la comprensión mutua.
La filosofía de Kisame giraba en torno a la creencia de que la información era más importante que la vida. Esta creencia lo llevó a tomar decisiones extremas, como sacrificar a sus compañeros para proteger secretos. Su lealtad a Akatsuki y a sus ideales lo impulsó a cometer actos despiadados, pero también demostró una profunda convicción en sus acciones hasta su último aliento.
La habilidad de Kisame con el Elemento Agua era excepcional, permitiéndole crear tiburones de agua y dominar el campo de batalla con técnicas como el "Elemento Agua: Explosión de Agua Colisión de Olas". Su afinidad con el agua y su fuerza física lo hacían un oponente formidable, incluso sin el uso de Samehada. Su nivel de chakra era tan elevado que fue descrito como un "Bijuu sin cola".
En combate, Kisame prefería el enfrentamiento físico directo, combinando su taijutsu con la devastadora fuerza de Samehada. Su velocidad y fuerza física eran asombrosas, lo que dificultaba su derrota. Incluso se las arregló para dominar a oponentes expertos en combate cuerpo a cuerpo como Asuma Sarutobi.
La relación de Kisame con Itachi Uchiha fue notable. A pesar de sus personalidades contrastantes, desarrollaron un respeto mutuo y una estrecha camaradería. Kisame reconocía la superioridad de Itachi y siempre se preocupaba por su bienestar. La lealtad de Kisame era inquebrantable, y estaba dispuesto a seguir las órdenes de Itachi sin dudarlo.
El primer encuentro de Kisame e Itachi tuvo lugar cuando buscaban capturar a Naruto Uzumaki para extraer al Nueve Colas. Su enfrentamiento con los ninjas de Konoha, incluyendo a Asuma, Kakashi, Kurenai y Guy, los obligó a retirarse. En otra ocasión, intentaron capturar a Naruto mientras viajaba con Jiraiya, pero el Sannin los atrapó dentro del estómago de un sapo gigante.
Durante la Cuarta Gran Guerra Shinobi, Kisame se infiltró en Kumogakure ocultándose dentro de Samehada. Fue descubierto por Naruto y Yamato, lo que lo obligó a luchar. A pesar de estar en desventaja numérica, demostró su habilidad estratégica al robar el chakra de Killer B y Aoba. Finalmente, para evitar que información vital cayera en manos enemigas, Kisame se suicidó, siendo devorado por sus propios tiburones invocados.
El legado de Kisame Hoshigaki reside en su poder abrumador, su lealtad inquebrantable y su asociación icónica con la espada Samehada. Su impacto en la historia de Naruto como un antagonista formidable y un personaje complejo perdura.