El Santo de Cristal: Maestro y Guardián en Saint Seiya

El Santo de Cristal (水晶(クリスタル)聖闘士(セイント), Kurisutaru Seinto) es una figura icónica en el universo de Saint Seiya, conocido principalmente por ser el maestro de Hyōga de Cygnus y Isaac de Kraken, y un discípulo de Camus de Aquarius. Su dedicación al entrenamiento de futuros Santos en las gélidas tierras de Siberia Oriental lo define como un guardián y mentor.

El personaje fue concebido por Michi Himeno, quien le otorgó un diseño inspirado en el Art Nouveau, distanciándose de las convenciones artísticas de Masami Kurumada. Este enfoque resultó en una estética distintiva y cautivadora, con una armadura que se adapta al cuerpo de manera excepcional. Sin embargo, las hombreras de su armadura presentan un diseño delicado, compuestas por tres piezas que tienden a desensamblarse con facilidad debido a un sistema de unión endeble.

Diseño del Santo de Cristal

La figura de edición especial del Santo de Cristal se distingue por sus accesorios, pensados para recrear sus momentos más memorables. Entre ellos, destaca una capa de tela con un diseño único, diferente a cualquier otra vista en la serie. A pesar de su belleza, esta capa puede exacerbar el problema de las hombreras, al engancharse en ellas y provocar su desprendimiento por el peso.

Adicionalmente, la figura incluye manos especiales para recrear sus poderosas técnicas: la Ejecución del Aurora y el Trueno del Alba. La posabilidad general de la figura es alta, aunque puede verse limitada por el sistema de las hombreras y posibles inconvenientes en las articulaciones. Sería deseable que contara con protecciones para las manos cromadas, similares a las de otros personajes como Shion Espectro.

La existencia oficial de esta figura ha sido motivo de alegría para los seguidores de Saint Seiya, quienes también esperan con ansias ver representados a otros personajes como Geist, Docrates y Albiore, considerados parte esencial de la franquicia.

El Maestro y su Enseñanza

El Santo de Cristal posee una apariencia elegante, con cabello ligeramente despeinado que parece moldearse por la máscara de su armadura. Se le describe como una persona de gran bondad, valiente y con un trato paternal hacia sus alumnos. Su disciplina en el entrenamiento es rigurosa pero justa.

Durante el entrenamiento de Hyōga, el Santo de Cristal le explicó el concepto del cero absoluto: la temperatura a la cual toda forma de vida cesa, deteniéndose el movimiento y la actividad atómica. Le aconsejó que, para congelar algo, debía detener su actividad atómica y sus movimientos sin generar explosiones. En una de las primeras fases, Crystal instruyó a Hyōga a destruir enormes muros de hielo, demostrando la importancia de la concentración y asegurándole que algún día superaría su propio poder.

Hyōga y el Santo de Cristal entrenando

Crystal, con una perspectiva paternal, le recordaba a Hyōga que nadie es invencible. También actuaba como árbitro en combates amistosos entre sus alumnos. Una vez que Hyōga dominó la técnica del Polvo de Diamante (Diamond Dust), Crystal le enseñó la Tō Kekken, advirtiéndole de su peligrosidad y recomendando su uso solo en casos extremos para paralizar las piernas de adversarios de gran tamaño. Le explicó que su efecto es temporal y que un fallo podría dejarlo vulnerable.

En una demostración, el Santo de Cristal se enfrentó a un oso polar, desviando su atención y congelando sus patas. Le explicó a Hyōga que, aunque la parálisis es temporal, el impacto psicológico es duradero, lo que le daría una ventaja sobre su oponente.

El Desengaño y la Rebelión

El Santo de Cristal viajó al Santuario, descontento con las directrices del Pontífice, quien se había alejado de su propósito original. Sin saber que el Pontífice era un impostor, Crystal se enfrentó al Jefe Militar Gigas y su asistente Phaeton, reclamándoles su dedicación a la paz y su negativa a ser desviado de ese camino. Gigas, con arrogancia, ordenó el arresto de Crystal, a lo que este respondió liberándose de los soldados con su Diamond Dust.

Cuando Crystal se disponía a atacar a Gigas, fue interrumpido por el Papa Arles. Postrándose ante él, Crystal le expresó su preocupación por el desvío del camino correcto. El Pontífice respondió de manera autoritaria, negando a Crystal el derecho a juzgar sus acciones.

El Santo de Cristal luchando contra soldados del Santuario

El Regreso a Siberia y el Enfrentamiento con Hyōga

Un Santo de Cristal transformado regresó a Siberia para supervisar la construcción de una pirámide de hielo destinada a honrar al Pontífice. Allí, percibió el regreso de Hyōga, lo que facilitó su misión. Al encontrarse, Crystal recibió a Hyōga con una sonrisa macabra y un puñetazo, amenazándolo de muerte. Un atónito Hyōga preguntó por qué lo trataba así, a lo que Crystal respondió con otro ataque que Hyōga logró esquivar.

Crystal interrogó imperativamente a Hyōga sobre el paradero del casco del Cloth de Sagitario, pero este se negó a responder. Crystal continuó atacando violentamente a su alumno, quien, consciente del peligro de enfrentarse a su maestro sin su Cloth de Cisne, emprendió la retirada.

Posteriormente, Crystal apareció en las obras de la pirámide de hielo, donde se encontró con Hyōga, esta vez equipado con su Cloth de Bronce y ayudando a los aldeanos a escapar. Crystal, utilizando su cosmos, impidió su huida y lamentó haberle perdonado la vida anteriormente. Hyōga admitió no poder dañar a quien le había enseñado todo en la vida, lo que, para un Crystal poseído, facilitaría su victoria. Crystal se lanzó a un feroz ataque, y ambos se golpearon en el aire. Mientras Crystal aprovechaba su ventaja, uno de los guardias disparó contra Hyōga, pero Seiya de Pegaso intervino, deteniendo las balas y liberando a Hyōga.

Seiya de Pegaso interviniendo en la lucha

Crystal reconoció a Seiya como discípulo de Marin de Aquila y los desafió a ambos a luchar contra él. Sin embargo, Hyōga detuvo a Seiya, reclamando que el combate era suyo y de su maestro. Cuando Crystal se acercó a Hyōga para rematarlo, un dolor cerebral lo hizo vulnerable al ataque mortal de su alumno, el Diamond Dust, que recibió de lleno.

El Legado del Santo de Cristal

Tras su muerte, el Santo de Cristal utilizó su cosmos restante para destruir la Pirámide de Hielo, cayendo exhausto. Un moribundo Crystal le pidió a Hyōga que siempre siguiera el camino de la justicia y le aconsejó no dudar en situaciones de combate. A pesar de la preocupación de Hyōga, Crystal le instó a aceptar su muerte y le pidió que protegiera a la humanidad de la mejor manera posible.

Tumba del Santo de Cristal

En la saga de Hades, aunque el Santo de Cristal no apareció físicamente, sí se le incluyó en un recuerdo de Hyōga. Una escena planeada para ser un flashback de Hyōga no se desarrolló por falta de tiempo. El folleto del DVD de la saga menciona que Crystal e Isaac iban a aparecer, así como Camus. Un videojuego de pachinko también presenta una escena del Santo de Cristal entrenando a un joven Hyōga, aunque sin la presencia de Isaac.

La figura de Cristal, con su diseño inspirado en el Art Nouveau y sus accesorios detallados, representa un hito en la colección de figuras de Saint Seiya. A pesar de algunos inconvenientes de diseño, su valor para los fans es incalculable.

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