El Legado de Josei Toda y la Soka Gakkai: Unión, Fe y Canto de Victoria

El 7 de enero se realizó una importante reunión de la sede central para responsables de la Soka Gakkai, marcando el inicio del «Año de los jóvenes y del triunfo» para todas las organizaciones de la SGI.

Daisaku Ikeda, evocando su juventud, recordó el momento en que asumió la responsabilidad interina del distrito general Bunkyo de Tokio. Este lugar tenía una profunda conexión con los dos primeros presidentes de la Soka Gakkai: Josei Toda, quien lo eligió como escenario para su lucha tras su liberación, y Tsunesaburo Makiguchi, quien lo visitó frecuentemente y concluyó allí su obra "Geografía de la vida humana".

Josei Toda, con gran determinación, enfatizó la importancia de no dejar a nadie atrás en la expedición del kosen-rufu y alcanzar la cumbre de la victoria juntos. El joven Ikeda compartía este anhelo, buscando infundir confianza en los miembros de Bunkyo, alentándolos a creer en su potencial ilimitado gracias al Gohonzon.

Ikeda Sensei recorrió cada rincón del distrito, convencido de que cada miembro era preciado, insustituible y poseía una gran misión. A menudo se acercaba a los jóvenes con la exclamación: "¡Luchemos juntos! ¡Triunfemos en la vida y lancemos vítores!". Gracias a esta lucha compartida, el distrito general Bunkyo volvió a la vida, transformándose en una hermosa "familia Bunkyo".

En una ocasión, al visitar a la familia Tanaka en abril de 1953, Ikeda Sensei sintió la necesidad de fortalecer la unión. Al entonar el daimoku juntos, notó la falta de armonía y enfatizó que recitar el daimoku no es una mera formalidad, sino el "arma" de los soberanos del espíritu. La oración al unísono por una meta crea una alianza invencible. La verdadera unión no implica sacrificar la individualidad, sino romper el egoísmo para desarrollar un estado de vida más amplio.

Para llevar a cabo el kosen-rufu se necesita la fuerza de la unión, y para lograrla, es crucial la postura de cada persona hacia los demás. El budismo reconoce en cada individuo una misión única para el kosen-rufu, aunque el papel que cada uno cumple difiera. Al igual que en la construcción de una casa, donde cada uno tiene su responsabilidad, la gran empresa del kosen-rufu se hace posible cuando personas con diferentes roles se unen y colaboran, desplegando sus cualidades únicas.

Los compañeros de fe deben avanzar juntos, respetando las particularidades de cada uno, alentándose mutuamente y fortaleciendo los lazos solidarios en torno a la fe. Esta es la unión de "distintas personas con un mismo propósito" que enseña el budismo.

La Soka Gakkai cuenta con una estructura organizativa para coordinar actividades de manera efectiva. Las posiciones de liderazgo representan un papel o función, no un rango o jerarquía. Sin embargo, estos cargos conllevan responsabilidades, y los líderes a menudo enfrentan situaciones más exigentes, esforzándose por la felicidad de los miembros a su cargo. Por ello, es importante respetarlos y brindarles colaboración y apoyo.

Los líderes deben mantener la calma, estar dispuestos a brindar apoyo con un corazón amplio y generoso, y no dejarse llevar por impulsos emocionales. Su desarrollo humano será testimonio del poder de la fe del budismo Nichiren.

Shin’ichi enfatizó la importancia de los encuentros grupales regulares, incluso en pequeños grupos. La persistencia en estos esfuerzos, a menudo desapercibidos, es la causa de grandes victorias, como las olas que erosionan las rocas con su continuo vaivén.

Se nos anima a ofrecer resistencia a la negatividad y la negligencia en la vida, basándonos en el budismo de Nichiren Daishonin, llevando adelante un movimiento de "Resistencia budista" para revertir las desdichas del mundo. Debemos ser personas que muestren el brillo de sus cualidades humanas en la vida cotidiana, pilares de confianza en la comunidad.

Imagen de Daisaku Ikeda interactuando con miembros de la Soka Gakkai

En Europa, Shin’ichi mantuvo encuentros para hablar de budismo y alentar a los compañeros, convencido de que la construcción del futuro comienza con la forja de valores humanos. El budismo, al ser una enseñanza para todo el género humano, requiere generar olas de crecimiento en diferentes países para impulsar el kosen-rufu en el siglo XXI.

El kosen-rufu es una travesía para abrir nuevos horizontes, un camino de desafíos y objetivos, una contienda interminable que no admite vacilación. Shin’ichi vislumbró un nuevo horizonte del kosen-rufu resplandeciente de esperanza hacia el siglo XXI.

En Nueva York, Shin’ichi se reunió con la mayor cantidad de miembros posible, esperando transmitirles la convicción y el orgullo con que la Soka Gakkai cumple la misión de Bodisatva de la Tierra. Se enfatizó la importancia de reforzar la organización en la Costa Este, forjando valores humanos.

Estados Unidos, como tierra de libertad, requiere respetar la opinión de las personas y dialogar exhaustivamente antes de emprender acciones. Las opiniones diferentes no deben generar hostilidad, sino volver al punto de partida primordial: el Gohonzon y el kosen-rufu, entonando Nam-myoho-renge-kyo con unión de propósito.

El budismo es razón, y es esencial explicar el propósito de las actividades para que todos estén convencidos y apoyen con gusto. Basarse en el Gosho permite trabajar juntos en armonía, sin resentimientos ni hostilidad. El Gosho es una guía y un espejo de nuestro modo de vivir.

Es importante advertir a los responsables, especialmente a los de ascendencia japonesa, que no vean las cosas desde la perspectiva de los valores de Japón, sino que dialoguen a fondo con los miembros, considerando la diversidad de valores y formas de pensar en Estados Unidos.

Los miembros de todos los países deben realizar sus actividades en armonía, respetando las costumbres y leyes locales, y procurando ser buenos ciudadanos. La unión de "distintas personas con un mismo propósito" permite lograr todas las metas.

Mapa de la expansión global de la Soka Gakkai

La relación de mentor y discípulo da fuerzas para impulsar esta noble empresa. Los líderes deben guiar, no pretender ser seguidos, y mantener un espíritu de búsqueda cristalino dentro de la relación de mentor y discípulo de la Soka.

Es crucial ajustarse al gran engranaje del kosen-rufu; de lo contrario, el movimiento se detendrá o dará vueltas en vano. Permanecer en la corriente principal de la Soka, armonizar el accionar y estar en sintonía es la postura digna de un líder del kosen-rufu mundial.

La Soka Gakkai se preparaba para un salto dinámico como movimiento religioso global. Shin’ichi visitó la agencia de noticias Associated Press, dialogando sobre la precisión en la transmisión de acontecimientos para impulsar la paz, y la importancia de los valores religiosos en tiempos de incertidumbre.

En el Centro Comunitario de la SGI de Nueva York, Shin’ichi animó a los miembros a hacer gongyo y orar por el desarrollo del kosen-rufu, la salud y la felicidad. Ofreció una profunda oración por cada compañero de fe.

La entonación del daimoku centrado en el Gohonzon es la práctica fundamental del budismo Nichiren. Todos los desafíos comienzan con el daimoku, ya sea para impulsar el kosen-rufu, hacer frente al karma o desarrollar una sólida unión.

Nichiren Daishonin afirma que al entonar Nam-myoho-renge-kyo, las fases de la vida exudan la fragancia de las cuatro virtudes: eternidad, felicidad, verdadera identidad y pureza. Nam-myoho-renge-kyo es "la mayor de todas las alegrías", una alegría inagotable que surge de la conciencia de ser un buda.

Budismo Soka: El Gohonzon

La alegría que sentimos al entonar Nam-myoho-renge-kyo, y al participar activamente en el movimiento por el kosen-rufu, es la fuerza motriz de la Soka Gakkai. Esta alegría nos impulsa a dialogar sobre el budismo, creando un círculo expansivo de bienestar.

La experiencia personal de lucha junto al maestro, como la vivida por Shin’ichi Ikeda con Josei Toda en momentos de crisis, demuestra que la fortaleza interior se cultiva al enfrentar la adversidad. La respuesta del maestro, incluso en situaciones extremas, brindaba alegría y el incentivo para seguir luchando hasta triunfar.

Los momentos críticos son puntos de inflexión cruciales. La actitud de determinación y lucha define la victoria o la derrota. El éxito final lo es todo.

La vida de lucha intensa, enfocada en el apoyo al maestro y concentrando el esfuerzo, construye un alma indestructible y victoriosa. La ley de causa y efecto garantiza las recompensas futuras.

El tremendo poder que reside en lo profundo de nuestra vida se revela al luchar contra la adversidad. Quienes se arman de fortaleza en los momentos más difíciles son los verdaderos vencedores.

El legado de Josei Toda y el esfuerzo colectivo de los miembros cimientan el camino de la fe y el desarrollo de la Soka Gakkai. Shin’ichi Yamamoto, como sucesor, asumió la responsabilidad de transmitir las enseñanzas y valores de su maestro.

El Centro de Conferencias de Karuizawa se convirtió en un lugar emblemático de la profunda conexión entre mentor y discípulo, y una fuente de energía para el desarrollo y la creatividad.

Shin’ichi continuó visitando a miembros pioneros, brindando aliento y conversando, demostrando que la forja de valores humanos comienza depositando semillas de ánimo en los corazones de las personas.

El Centro de Conferencias de Nagano, con sus hermosos paisajes, se proyecta como un lugar donde se congregarán miembros de todo el mundo para capacitación. La Soka Gakkai de Nagano aspira a ser un modelo de armonía y valores humanos, inspirando a otros a seguir su ejemplo de fe.

La unión de los corazones en torno a la causa del kosen-rufu, resaltando las características particulares de cada localidad, es vital. El líder debe dedicarse con todas sus fuerzas al bienestar de los miembros, demostrando sinceridad y entrega.

Imagen de miembros de la Soka Gakkai unidos en una actividad

El orgullo del mentor y discípulo unidos se transforma en un invencible espíritu de lucha y una poderosa fuerza para la victoria. A pesar de los fracasos y reveses, es fundamental seguir adelante, sin alejarse de la organización ni dejar de esforzarse por los miembros y el kosen-rufu.

No se deben buscar elogios, sino tener la confianza de que los budas y deidades celestiales son conscientes de los esfuerzos. La auténtica valentía reside en no desistir en la lucha por el kosen-rufu.

El verdadero deleite de las actividades de la Soka Gakkai se encuentra en los continuos y abnegados esfuerzos. El kosen-rufu es una empresa sin precedentes que requiere una actitud emprendedora y proactiva en la fe.

El desarrollo de la juventud augura un futuro lleno de brillo y esperanza. El hierro se forja en el fuego, y las personas, en las adversidades.

Shin’ichi dedicó grandes esfuerzos a la labor educativa, fundando diversas instituciones. Comprendía los desafíos de estudiar y trabajar a la vez, basándose en su propia experiencia.

Josei Toda, ante la crisis de sus empresas, renunció a su cargo en la Soka Gakkai para protegerla. Shin’ichi fue el único empleado que permaneció para apoyarlo, comprendiendo que proteger a su maestro era proteger la Soka Gakkai y la herencia de la fe.

En un viaje infructuoso, mientras caminaban por la orilla del río Arakawa, Shin’ichi cantó una tonada popular con una letra modificada, animando a su maestro. La respuesta de Josei Toda, llena de humor, alivió y llenó de alegría a Shin’ichi, incentivándolo a seguir luchando.

Ese momento inolvidable, bajo el cielo estrellado, grabó la enseñanza de Josei Toda en el corazón de Shin’ichi: "Pase lo que pase a mitad de camino, debes triunfar al final. ¡Decídete a triunfar! ¡Si consigues la victoria final, habrás ganado todo!".

La vida de Shin’ichi era una lucha intensa, construyendo un alma indestructible. La consonancia espiritual con su maestro y la ley de causa y efecto garantizaban brillantes recompensas futuras.

Finalmente, tras superar los impedimentos, Josei Toda asumió como segundo presidente de la Soka Gakkai el 3 de mayo de 1951.

En junio de 1918, una orquesta de prisioneros de guerra alemanes interpretó la Novena Sinfonía de Beethoven en el campo de detención de Bando. Décadas después, en Japón, un coro de mujeres de la Soka Gakkai volvió a entonar el "Himno a la Alegría". En sus voces, Shin’ichi escuchó el clamor de triunfo de los miembros que habían prevalecido frente a la opresión.

El 10 de noviembre, en Tokushima, tras una ceremonia de plantación de árboles, Shin’ichi alentó a los miembros: "Nichiren Daishonin escribe: «Myo [de myoho, “Ley Mística”] significa “revivir”, es decir, volver a la vida»". Quienes practican la Ley Mística siempre encuentran una forma de avanzar, revirtiendo circunstancias difíciles y progresando sin rendirse jamás.

En el nivel primigenio, todos somos budas magníficos. Cultivar esta convicción es la esencia de la fe. Debemos creer en nosotros mismos, armarnos de confianza y dedicarnos al kosen-rufu, irradiando la felicidad que extraemos de la Ley Mística.

Shin’ichi partió de Tokushima hacia la prefectura de Kagawa, deseando alentar a los miembros. Al detenerse en una cafetería, accedió a organizar un encuentro con representantes juveniles de la zona, reconociendo en ellos un poderoso espíritu de lucha.

Los jóvenes de Shikoku, inspirados por la labor de Shin’ichi por la paz, organizaron una exposición que atrajo a más de 61,000 personas. Esta exposición fue un rayo de luz que alumbró un nuevo camino de avance para el kosen-rufu.

Las innovaciones que abren rutas al futuro desarrollo requieren identificar escollos, reconocer problemas y trabajar activamente para buscar respuestas. Un poeta de Shikoku expresó: "La revolución y la reforma son obra de una nueva generación de jóvenes".

El 10 de noviembre, en el Centro de Conferencias de Shikoku, Shin’ichi declaró ante los miembros: "Una vez más, ¡me pondré al frente! No quiero que tengan que sufrir o preocuparse nunca más. ¡Los que comprendan mi corazón, que se levanten a luchar conmigo!".

Shin’ichi juró no permitir que los sacerdotes autoritarios obstruyeran el avance de la Soka Gakkai, la organización dedicada al kosen-rufu tal como el Buda instruyó. El espíritu de maestro y discípulo de la Soka no debía verse amenazado.

El 11 de noviembre, Shin’ichi alentó a los miembros en el Centro de Conferencias de Shikoku y visitó la ciudad de Takamatsu. En el vecino Auditorio de Takamatsu, hizo gongyo con los miembros y tocó el piano para alentarlos.

En Shikoku, Shin’ichi declaró que volvería a ponerse al frente del movimiento por el kosen-rufu como un "león de la Soka", para construir una nueva era, ya que Shikoku es precursora de la organización.

Los líderes de la División de Jóvenes y de la División Juvenil Masculina de Shikoku compusieron una canción, "Canción del amanecer", para expresar su firme compromiso y dar tranquilidad a su mentor. La letra y la música reflejaron alma y corazón en la composición.

El 12 de noviembre, en el encuentro con los representantes juveniles de Shikoku, Shin’ichi escuchó la "Canción del amanecer". Aunque bromeó sobre la imagen del amanecer, reconoció la calidad de la canción, señalando que la letra parecía hilvanada con palabras inspiradoras.

Shinji Takahata, responsable de la División Juvenil Masculina de Shikoku, pidió ayuda a Sensei para mejorar la canción, expresando el deseo de los jóvenes de componer una obra maestra.

El 11 de noviembre, Shin’ichi habló sobre el significado de "responder con alegría" del Sutra del Loto. Para nosotros, responder con alegría es el júbilo que surge al escuchar la enseñanza de Nam-myoho-renge-kyo. La fe es alegría, y esta filosofía permite superar desdichas, lograr la budeidad y construir un estado interior de dicha ilimitada.

Cuando respondemos con alegría, surge el deseo de que otros practiquen esta Ley, iniciando espontáneamente el diálogo sobre el budismo y generando mayores beneficios. Ese círculo expansivo de bienestar es el kosen-rufu.

La Soka Gakkai es un jubiloso colectivo de personas comunes, y la fuerza motriz de sus actividades es la alegría de cada miembro. El lema es "La fe es alegría".

Imagen de jóvenes de la Soka Gakkai cantando juntos

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