El Netorare, o NTR, es un género nipón dentro del hentai, ya sea en manga, anime, eroge o doujinshi.
La idea principal del netorare se centra en tres personajes: una pareja y un perpetrador o victimario. El papel de la víctima recae en la muchacha, pero también puede ser el muchacho de la pareja quien también se vea como víctima, dependiendo de cómo se maneje la historia.
Ahora bien, la trama principal en este género es que el perpetrador va a hacer que la chica engañe a su pareja, ya sea de forma forzada o seduciéndola de alguna manera.

De acuerdo a quién sea el protagonista de la historia devienen dos términos: primero, netorare simple y directo, cuando es al protagonista a quien le roban la novia/esposa, y netori/netoru cuando es el protagonista el que roba.
El netorare en sí no es un género que se considere nuevo, pero a lo largo de los últimos años ha ido ganando mucho impulso y llegado a ser realmente morboso y cruel en muchos aspectos.
En un comienzo, la idea era representar a un personaje que fuera bastante común, el clásico personaje de harem que no es bueno para nada y aun así se lleva a la heroína sin hacer ningún esfuerzo. En una suerte de contradicción a este hecho, en el netorare aparece un tercero que se dedica a cortejar a la pareja de este personaje, llevándola por lo que podría decirse el lado oscuro hasta el punto en que se logra romper la pareja.
En el caso donde el engañado es un personaje importante, este suele ser un tipo tímido, o que no tiene mucha chispa, bastante simplón, cuya relación con su amada es la ideal, dejando entrever una gran devoción por parte de los dos.
Por otro lado, el victimario suele ser todo lo contrario, un tipo que la tiene clara, que sabe lo que quiere y es bastante audaz, sin ningún tipo de inhibición.

Aquí es donde se puede decir que entra el aspecto psicológico del asunto.
Todos sabemos que el promedio de otaku japonés suele ser justamente, tímido, sin mucha chispa y bastante simplón, incluso se puede acusar falta de confianza. Y dada la naturaleza de las heroínas en el anime o video juegos nipones, sabemos que estos suelen ir en búsqueda de una pareja pura, sincera y devota, para llevar adelante una relación ideal.
No es que diga que esto sea una ley dentro de la sociedad nipona, pero se podría considerar una generalidad que abarca un espectro bastante amplio de los otaku.
Muchas veces el netorare choca justamente por esto: el lector se puede sentir identificado con el protagonista, y el desarrollo de la historia puede ser bastante fuerte para él.
Por otro lado, tenemos al villano, quien es todo lo contrario y podría verse como una idealización de lo que un lector otaku promedio desearía ser: desinhibido y audaz. Siendo cualquiera de estas dos formas de identificarse dependiente de cómo se maneje la historia.
Por el lado del morbo, la explicación es bastante simple. El adulterio ha sido desde tiempos inmemoriales algo que llamó la atención, y si bien no digo que todo el mundo desee ser adúltero, esta fantasía siempre tiene un espacio en la imaginación del ser humano.
Solo basta con ver alguna telenovela o novela rosa para darse cuenta que en este tipo de historias el clímax llega cuando hay alguna forma de engaño presente: en esos momentos en que se está por descubrir el engaño, en cómo este se intenta ocultar, o en su momento fulminante, cuando es descubierto in fraganti.
De todos modos, en este tipo de producciones (telenovelas y novela rosa) la ficción suele amortiguar el impacto negativo de la historia, la cual se enmarca en un ámbito más romántico. En cambio, el netorare se tiene que valer de otros aspectos para poder evitar este impacto negativo, el cual puede ser muy fuerte si tenemos en cuenta que el lector se puede identificar con uno de los personajes principales.
Y aquí es donde entran la heroína y la situación.
Ahora bien, también hay historias que intentan ser un toque más realistas y resultan en trabajos que pueden ser muy duros de digerir, donde la historia es cruel con el engañado y muy cruel con la heroína.
En cuanto a la evolución del género, he notado que en estos últimos años se ha dejado de lado bastante al engañado, haciéndolo casi un personaje de relleno para poder llegar a la situación directamente. También se volvió dispensable el hecho de que haya una pareja.
Tranquilamente la heroína puede estar enamorada de algún muchacho, quien tiene todas las cualidades clásicas del engañado del netorare, pero es forzada por el victimario, acabando con toda posibilidad de iniciar algún tipo de relación con aquel que ama.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que pueden darse tres escenarios básicos de netorare:
- El primero, donde la relación es consentida: la heroína decide por su propia voluntad llevar adelante el engaño.
- Donde la heroína es forzada al comienzo (chantaje, violación, acoso, etc.) pero a lo largo de la historia termina cayendo en desgracia, disfrutando y aceptando el hecho.
- Y por último, donde la heroína se resiste hasta el final, y la relación es forzada.
Si bien al comienzo comenté que el netorare suele ser un género de hentai, también puede ser visto en otra clase de trabajos como pueden ser manga shoujo, pero acá encarado desde un punto de vista donde los sentimientos son más importantes.
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Para ir terminando, puedo decir que el netorare es un género que ha crecido mucho en demanda en estos últimos años, siendo uno muy importante dentro de la industria pornográfica nipona y ni que hablar en la industria del manga, los eroge y el doujinshi.
Personalmente creo que es más por el morbo de toda la situación que se da, el cual puede superar cualquier tipo de desagrado que pueda producir la trama que se maneje.