IAN: La Novela Gráfica que Explora la Conciencia Artificial y la Deshumanización

El género de la ciencia-ficción, ya sea escrita, dibujada o filmada, ha abordado en numerosas ocasiones el concepto de la inteligencia artificial, dejándonos análisis teóricos sobre lo que podría suponer, en un futuro no tan lejano, la convivencia con máquinas dotadas de conciencia e incluso sentimientos.

La búsqueda de una I.A. eficiente y real está orientada a mejorar la vida del ser humano, destinando la máquina pensante a aquellos trabajos que, ya sea por ser incómodos, peligrosos o complejos, necesitan el apoyo de un asistente experto (o directamente un sustituto) capaz de solucionar los errores y defectos propios del ser humano. Sin embargo, en pleno siglo XXI, los avances se limitan a unos pocos algoritmos, autómatas capaces de tocar un instrumento, programas que aprenden por sí solos a jugar videojuegos, una I.A. de IBM que ganó a los mejores concursantes del programa de televisión Jeopardy, asistentes de cirugía muy precisos, armas autónomas que carecen de criterios éticos, traductores que interpretan a sus interlocutores… y poco más.

La rama de la ciencia que se ocupa de la automatización de la conducta inteligente y de cómo lograr que las máquinas realicen tareas que (por el momento) los humanos hacen mejor, no ha ido más allá de reuniones periódicas de eruditos, simposios aburridos, conferencias para el lucimiento de los ponentes, teorías absurdas, elucubraciones catastrofistas y discusiones entre escuelas de pensamiento distintas. La aplicación práctica de sus teorías queda aún muy lejos de las propuestas menos ambiciosas de los escritores de ciencia-ficción de los años cincuenta y sesenta.

En el campo de la ficción, y en concreto en el género de la ciencia-ficción, las historias acerca de androides, robots, máquinas y autómatas con inteligencia, consciencia y sentimientos son incontables y relevantes. Empezando por la prolífica obra del escritor Isaac Asimov y sus célebres Tres Leyes de la Robótica, pasando por la película «A.I. Artificial Intelligence» de Steven Spielberg y la desgraciada historia del niño robótico David programado para amar, así como la inteligencia artificial ‘J.A.R.V.I.S.’ de los cómics de «Iron Man» en Marvel Comics y su adaptación a la pantalla grande, los robots hostiles del «Terminator» de James Cameron y de la trilogía «The Matrix» de los hermanos Wachowski, el ya mencionado HAL de «2001. Una odisea en el espacio» del maestro Stanley Kubrick, el cyberpunk del manga «Ghost in the Shell» de Masamune Shirow, los Marvin y Eddie de la cómica «Guía del autoestopista galáctico» de Douglas Adams, «Robopocalypse» de Daniel H. Wilson, las recientes películas «Ex Machina», «Autómata» o «Chappie» de Neill Blomkamp, «Neuromante» de William Gibson, la historia de amor de Joaquim Phoenix y su ‘Siri’ particular en «Her» de Spike Jonze, el clásico de la ciencia-ficción «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?» de Philip K. Dick.

Ilustración de un androide pensativo

Una de estas obras es «IAN«, una novela gráfica de Fabien Vehlmann y Ralph Meyer publicada originalmente en Francia entre los años 2003 y 2007 en cuatro álbumes de la editorial francesa Éditions Dargaud (titulados respectivamente «Un singe électrique», «Leçon de ténèbres», «Blitzkrieg» y «Métanoïa» en su idioma original). Fue editada en 2008 en castellano por la editorial Dib·buks en sobrio blanco y negro, y regresa a nuestro país en 2015 en una nueva edición integral (con «El mono eléctrico», «Lecciones oscuras», «Blitzkrieg» y «Metanoia») a todo color, en tapa dura, de la mano del sello Spaceman Books de El Catálogo del Cómic Ediciones.

La historia que nos propone el guionista francés Fabien Vehlmann en «IAN» traslada al lector hasta un futuro cercano, al año 2044, cuando la humanidad ha conseguido crear robots más fuertes, más rápidos y más inteligentes que el ser humano, máquinas dóciles que realizan perfectamente las tareas para las que han sido programados. En este futuro distópico, dos especialistas en robótica desarrollan a Ian, un androide sofisticado y único en su género, capaz de equivocarse, de aprender, de sentir y de sufrir.

El futuro que describe Vehlmann nos parece tan próximo como, y eso es lo más pavoroso, plausible, posible y terriblemente real. Es comparable a esa sociedad multicultural bajo cortinas de lluvia persistente en la megalópolis de Los Ángeles que nos ofreció Ridley Scott en «Blade Runner», en la que la sociedad humana se ha degradado y se ha consolidado la deriva hacia la oscuridad que hoy se empieza a otear en el horizonte.

Imagen de una ciudad futurista distópica con lluvia

En la primera entrega, «El mono eléctrico», Ian es asignado a un equipo de rescate en el Ártico para que ponga a prueba sus habilidades sobre el terreno. Una vez establecido el escenario político y sociológico, presentado el personaje y sus singularidades emocionales, sus limitaciones sociales y las reticencias de su entorno, en las tres siguientes entregas de «IAN» la historia cambia de rumbo. Lo que podría haber sido una serie de historias autoconclusivas donde las misiones de Ian y sus compañeros hubieran ido acercando al autómata hacia su humanidad, se convierte en un profundo alegato contra nuestra sociedad actual y una crítica abierta y rotunda contra la deshumanización del ser humano, valga la redundancia.

Así, las habilidades de Ian inquietan al gobierno y a la sociedad, espoleados por militares y medios de comunicación, que recelan de la capacidad de destrucción de un robot esquizofrénico diseñado para sentir, pensar y comportarse como un ser humano, pero sin sus limitaciones.

Los Creadores de IAN

El guionista de «IAN» es Fabien Vehlmann, que se inició en el mundo del cómic en 1996. En 1998 entró a trabajar en la revista francesa «Spirou», donde conoció al dibujante Denis Bodart, con el que empezaría la magnífica serie «Green Manor».

El dibujante de «IAN» es Ralph Meyer. Su estilo gráfico es limpio, fluido y elegante, recordando al inolvidable Moebius. Meyer realiza una trabajada caracterización de los personajes, del diseño de objetos y de la ambientación. El propio autor comenta que el primer álbum es el cómic que siempre soñó con dibujar de adolescente, con un estilo clásico, cercano a grandes series como «Blueberry» y «Valérian». Para el segundo álbum, su estilo sufre un cambio radical, a mejor, reteniendo todas las virtudes del álbum debut y su lenguaje cinematográfico. Meyer explica que dibujó todas las páginas en blanco y negro, escaneó las páginas teniendo muy presente los niveles de grises y después añadió el color digitalmente, lo que le permitió realizar numerosos efectos y apariencias con los colores.

Portada de la edición integral de IAN

La visión de «IAN» de Vehlmann es una historia que trata sobre la anticipación cercana, una visión pesimista de lo que nos espera a la vuelta de la esquina. Su principal preocupación es la ambientación que envuelve la odisea de Ian: un distópico futuro que apesta a discriminación y desigualdad, donde los pobres y los miserables atestan las cloacas, y los ricos y los poderosos residen en torres de cristal y oro. Ian es, pues, solo el hilo conductor que el autor escoge para mostrarnos esta triste realidad a la que estamos abocados.

El cierre, sorprendente e inesperado (¿precipitado, quizás?), crudo y muy triste, deja demasiadas ventanas abiertas a un futuro tan imprevisible como aterrador.

Sí, es muy interesante divagar acerca de los avances de la inteligencia artificial y las consecuencias de esta evolución imparable, ante las cuales es inevitable establecer comparaciones con películas, series de televisión, novelas y cómics de ciencia-ficción distópica que pronostican escenarios catastróficos. Incluso científicos tan reconocidos como Stephen Hawking expresan abiertamente cierta preocupación por el asunto y solicitan introducir controles, limitaciones y algoritmos éticos para regular el uso y el funcionamiento de esta tecnología, para que ningún androide sueñe en ovejas eléctricas sin nuestro permiso.

¿Llegarán las máquinas a ser más inteligentes que nosotros algún día? Todo parece indicar que sí.

La edición integral de "IAN" presenta un formato de 23x29cm, cartoné, con 204 páginas interiores en blanco y negro más cubiertas, conteniendo la traducción de los libros originales Ian 1. Un singe électrique, 2. Leçon de ténèbres, 3. Blitzkrieg y 4. Métanoïa, publicados entre 2003 y 2006 por Dargaud.

La trama se sitúa en el año 2044, donde la humanidad ha creado robots perfectos: más fuertes, más rápidos y menos torpes que los humanos, realizando dócilmente todos los trabajos que se les encomiendan. Sin embargo, dos especialistas en robótica, Joseph Remsky y Claire Neyman, van a contracorriente de ese ideal de perfección mecánica y crean un androide único en su género: un robot que piensa, recubierto de piel, capaz de equivocarse y de sufrir. Este androide, conocido como IAN (Inteligencia Artificial Neuromecánica), es un monstruo para algunos, pero para sus creadores, es el siguiente paso en la evolución.

Fabien Vehlmann, autor de series como Green Manor, Samedi et Dimanche y El marqués de Anaon, se encarga del guion, mientras que Ralph Meyer, con influencias de Moebius, aporta su distintivo estilo gráfico. La obra no solo explora el desarrollo de la inteligencia artificial de IAN, sino que también construye un escenario de una nueva Guerra Fría entre americanos y chinos por la carrera industrial hacia Marte, sustituyendo la antigua rivalidad de la Guerra Fría con la Unión Soviética y el viaje a la Luna.

IAN no se queda solo en el desarrollo de la inteligencia artificial del androide, sino que nos muestra un mundo distópico, una crítica a la deshumanización y a la desigualdad social, donde el protagonista es el hilo conductor de esta triste realidad.

Ficha técnica:

Editorial: Spaceman Books / El Catálogo del Cómic Ediciones
Guion: Fabien Vehlmann
Dibujo: Ralph Meyer
Formato: Tomo cartoné, 23x29cm, 204 páginas
Publicación original: 2003-2007 (Francia)
Edición en castellano: 2015 (Integral)
ISBN: 9788467971712

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