Soy una matagigantes: La obra maestra de Joe Kelly y Ken Niimura

Soy una matagigantes (en inglés: I Kill Giants) es una novela gráfica escrita por Joe Kelly y dibujada por Ken Niimura. Trata sobre la vida de Barbara Thorson, una niña que se vale de su desbordante imaginación para evadirse de los problemas que le plantea el mundo real.

La novela gráfica I Kill Giants se publicó originalmente en 2008 por Image Comics para el mercado norteamericano. Un año después, en 2009, llegó a España de la mano de Norma Editorial. Astiberri publica la edición definitiva con nueva traducción de esta obra que ya es un clásico del cómic y que ha recibido múltiples galardones, entre ellos, el Premio Internacional de Manga de Japón en 2012, el de Mejor Guion en el Festival de Cómic de Lucca (Italia) en 2011, y la nominación a un Eisner en 2010.

Libro encuadernado en rústica de 256 páginas en blanco y negro más cubiertas que contiene la traducción del cómic original I Kill Giants publicado en EEUU por Image Comics en 2008. Volumen único.

Portada de la novela gráfica

Barbara Thorson es una alumna de quinto curso que no le tiene miedo a nada; después de todo, es la única chica del colegio que lleva un martillo de guerra nórdico en su cartera y se pasa la vida matando gigantes. Barbara Thorson es una niña de diez años, despierta e independiente, que vive con sus hermanos mayores en una casa costera de Long Island. Con el paso del tiempo ha creado un mundo de fantasía, inspirado en Dungeons & Dragons, que le ha convertido en una inadaptada para el resto de sus compañeros; está convencida de que los gigantes existen y pretenden atacar su hogar, por lo que se pasa el día creando trampas caseras para combatirlos.

Pero ¿dónde acaba la fantasía y empieza la realidad en el corazón de esta joven inteligente y solitaria? ¿Y si dice la verdad? Barbara parece la única persona capaz de percibir la presencia de seres fantásticos como hadas, faunos, duendes… o gigantes. Ella conoce el peligro que suponen e intenta avisar a los demás, aunque no le hagan caso y la tachen de loca. Desde el principio, se desdibuja la línea que distingue realidad y fantasía. El lector desconoce hasta qué punto lo que ve está ocurriendo de verdad o es producto de la mente de Barbara.

Ilustración de Barbara Thorson con su martillo de guerra

La vida de la protagonista cambia con la llegada al pueblo de Sophia, una nueva compañera que se convierte en su mejor amiga, y de la Sra. Mollé, la nueva psicóloga del colegio. Acompañada de su fiel martillo de guerra Coveleski, profundiza en el conocimiento del mundo mágico que la rodea mientras se prepara para la inminente llegada de los gigantes. Pero parece que nadie más hace caso de sus advertencias. La gente trata de evitarla porque cree que tiene algún problema; ni el director ni la psicóloga de su escuela se le despegan, insistentes ellos siempre en hacerle las mismas preguntas comprometidas; y para colmo, el ambiente de su casa cada vez está más tenso. Inmersa en una situación que no hace más que empeorar, ¿será capaz Barbara de sobreponerse para cumplir con su sagrada misión?

Soy una matagigantes es la agridulce historia de una niña que lucha por conquistar monstruos tanto reales como imaginarios mientras su mundo se desmorona a los pies de gigantes más grandes de los que cualquier persona podría manejar. En palabras de Niimura, una historia “sobre la capacidad de superar cualquier problema u obstáculo”.

Desde su primera página, Soy una matagigantes resulta una obra sorprendente. Relatos de épicas leyendas se entremezclan con acontecimientos de lo más mundanos de una forma que confunde a la vez que maravilla al lector. De ahí, precisamente, nace uno de los principales fuertes de este cómic. Estamos ante una de esas historias que consiguen que todo parezca relevante e importante, sin importar que se narre una batalla titánica o la escena más costumbrista del mundo. Es en su habilidad para aportar una entidad insospechada a cada detalle expuesto donde el guion de Joe Kelly brilla con más fuerza. Vemos el mundo desde la perspectiva de la niña protagonista, con todo lo que ello implica. Como corresponde a alguien de esa edad, cosas a las que un adulto ya está muy acostumbrado pueden suponer una intensa experiencia para Bárbara.

Viñeta que muestra la dualidad entre fantasía y realidad en la obra

Se nota que Barbara es un personaje al que se le puso mucho mimo. Para empezar, la implicación emocional de Joe Kelly con Barbara ya va un poco más allá de lo habitual por el hecho de que la inspiración principal para crearla fue su propia hija, cuya personalidad intentó proyectar hacia una edad más avanzada (cuando estaba creando la serie, su hija iba a guardería). Según cuentan sus autores, el plan original consistía en representarla con una ingobernable mata de pelo rojo rizado que mostrase la personalidad salvaje e impredecible de Barbara. Sin embargo, en la práctica no llegaba a funcionar y se llegó a la alternativa actual: sus orejas de animal. Aunque puede resultar un elemento un tanto inusual al principio, cumplen a la perfección su propósito de conferirle un aspecto único gracias al cual, de un breve vistazo, puedas saber que su personaje es muy distinto al resto. Algo curioso es que el guion no se retocó en ningún momento con el fin de adaptarlo a este cambio de diseño, por lo que el personaje lleva siempre el llamativo accesorio sin que a nadie más parezca extrañarle.

Un Ken Niimura, por cierto, que para mí es quien aporta esa chispa que convierte Soy una matagigantes en algo tan especial. El abstracto guion de Joe Kelly podría haber sido un desastre si el dibujo no conseguía expresar todos sus matices con acierto. Porque esta historia funciona gracias a sus matices, gracias a lo que, en la mayoría de sus páginas, se cuenta implícitamente en el dibujo, en vez de en los diálogos o en las acciones directas de los personajes. Apoyado en su característico estilo manga, Niimura sabe ser espectacular y también costumbrista; sabe dotar de expresividad a sus personajes y también crear estampas tan imaginativas que resulta difícil describirlas.

Soy una matagigantes es una obra capaz de cautivar y sorprender de principio a fin.

#119 I Kill Giants |Análisis con SPOILERS del comic + la película

Hay muchas escenas realmente memorables, se nota muchísimo el cariño de los autores para con los personajes y -sobre todo- está muy bien logrado el equilibrio entre una historia con altas pretensiones literarias y ciertas escenas en las que necesariamente la cosa va para el lado de la comedia, o de un par de garches bastante hot. Por momentos pareciera que Saracino y De Isusi se toman demasiado en serio lo que están contando y quizás ese sea el único punto débil de este segundo libro. Eso y la propensión de TODOS los personajes por contarse historias entre ellos, incluso cuando el argumento no lo requiere. Varias veces vemos a dos personajes conversando y uno arranca con “Te voy a contar una historia” y son historias lindas, pero generalmente medio descolgadas. Incluso en estas historias hay personajes que cuentan OTRAS historias, o flashbacks a secuencias del pasado, que se podrían haber omitido en pos de un ritmo más acelerado.

Esta vez hay un sólo dibujante a cargo de casi todo el libro y se trata de Sergio Kechu, a quien yo no conocía. Es un dibujante muy plástico, con obvias raíces en la animación, y mucha cancha para darle onda y expresividad a los personajes. Ojo, no es un virtuoso. No es Cyril Pedrosa ni Nicolas Kéramidas. Pero se la re-banca. Y las páginas que no dibuja Kechu se las reparten entre el gran J.M. Ken Niimura (el de I Kill Giants) y Sebastián Barreiro, un ilustrador argentino con poca historieta a sus espaldas, pero que pela unas imágenes maravillosas, en las que se mezclan David Rubín, Richard Sala, Craig Thompson y Rafael Grampá.

Soy una matagigantes es una historieta en blanco y negro con un dibujo inspirado en el manga, pero adaptado a los estándares del cómic estadounidense. El argumento alterna la primera y la tercera persona para entremezclar el universo imaginario de la protagonista con la realidad.

"Joe Kelly y Ken Niimura han seguido los pasos de Will Eisner, Stan Lee, Roy Thomas, Steve Ditko y muchos otros gigantes que vinieron antes de ellos. Cuando hayas leído esta espléndida novela gráfica, pásasela a un familiar o amigo. Hay que compartirla. Hay que comentarla. Soy una matagigantes es una obra capaz de cautivar y sorprender de principio a fin.

Comparativa de estilos de dibujo de los diferentes artistas que participaron en la obra

Han pasado unos cuantos años desde que esta obra aterrizara por primera vez en las estanterías y, entre medias, su repercusión se ha hecho notar tanto en la industria del cómic como más allá. Prueba de ello es su película de 2017 que, aunque no provocase mucho entusiasmo en general, sirve como una firme muestra de lo lejos que ha llegado.

tags: #i #kill #giants #novela #grafica #cuando