La comedia española ha sido enriquecida por numerosas figuras talentosas, y entre ellas, las mujeres han dejado una huella imborrable. A lo largo de las décadas, actrices y humoristas han demostrado que el humor no tiene género y que su capacidad para hacer reír es universal.
El legado de las Hermanas Hurtado
Personajes que forman parte de la memoria colectiva son Teresa y Fernanda, las queridas y carismáticas hermanas Hurtado. Las famosas cómicas del ‘Un, dos, tres’, a sus 73 años, no están retiradas, se dedican al videoarte. Desde que nacieron han sido unas verdaderas artistas: cómicas, actrices y pintoras. Su incorporación al mundo del arte comenzó realizando iconos rusos y ahora se dedican al videoarte. Han creado el concepto “Hurtadistas”, una concepción ‘surrealista’, en el sentido artístico de la palabra. Hace unas semanas expusieron algunas de sus creaciones en la Fundación Carlos de Amberes, que acoge una nueva edición de ‘Artist Experience’, una feria internacional con 70 artistas de diferentes disciplinas que van desde grabados a videoarte pasando por escultura o fotografía. Madrid Directo acudió a esta exposición y coincidió con Cristina Bergoglio, la sobrina del Papa, también artista. ¡Las hermanas Hurtado son muy modernas! Y es que ellas, comenzaron hace tiempo en el mundo de la tecnología. Cuando salieron a la venta los ordenadores, se compraron uno “de aquellos enormes”, explican. Lo utilizaban para crear, editaban fotos y también ligaban a través del chat. Ya eran unas pioneras por aquel entonces.
El trío comenzó a trabajar como tal en 1979, aunque ya habían hecho trabajos juntas en series como La casa de los Martínez. Pero como trío propiamente dicho debutaron como las hermanas Hurtado en un show cómico-musical titulado El show de las Hurtado. Muchos de sus números como trío humorístico se presentaron en 1981 en el programa Aplauso. A uno de sus espectáculos se presenta Narciso Ibáñez Serrador, que se encontraba preparando los detalles para la tercera etapa de Un, dos, tres... Chicho Ibáñez Serrador había pensado en un principio utilizar como parte negativa del concurso al entonces trío cómico Martes y trece, pero cambia de opinión y contrata a las Hurtado, que se convertirán en las primeras tacañonas para aquella tercera etapa que vería la luz en agosto de 1982. Finalizada la tercera etapa, intentando renovar el concurso, Chicho prescinde de ellas y contrata a otra actriz en su lugar, pero ya en los ensayos se dio cuenta de que el nuevo personaje no iba a funcionar e invitó a las Hurtado a que asistieran a la grabación del primer programa. Allí les pidió que regresaran al concurso una vez que concluyera el contrato con la primera actriz. Ellas aceptaron a cambio de hacer intervenciones en la subasta mientras llegaba ese momento, y de esta forma nació una de sus coletillas más famosas, el Hala, vamos, hala venimos, acompañado del característico movimiento coreográfico de sus cabezas al entrar en escena. Cuando se reincorporaron al puesto de Tacañonas, el éxito en la subasta era tal que siguieron haciendo intervenciones e incluso grabaron una canción con el Hala vamos incluida en el segundo disco del Un, dos, tres... de los ochenta. Continuaron en el programa hasta 1988, y tras esto siguieron haciendo distintas galas y ya en los noventa intervenciones en programas como Vip Tarde de Telecinco, para regresar al concurso en 1991, terminando definitivamente en 1994, si bien Paloma hubo algunas semanas que no pudo aparecer, ya que antes de comenzar la novena etapa sufrió un terrible accidente en el cual casi pierde la vida, que la tuvo convaleciente varios meses, aunque pudo reincorporarse finalmente a la grabación. Un tiempo después de la boda de Paloma Hurtado con el norteamericano Pat Wolf, el trío se disolvió y Paloma se retiró de la escena.
Desmontando el mito: "Las mujeres no hacen gracia"
La frase «las mujeres no hacen gracia» ha sido un tópico recurrente en el mundo del humor, pero muchas cómicas españolas se han encargado de desmentirlo con su talento y su trabajo. Como ya dejó por escrito Nerea Pérez de las Heras, el humor de las mujeres es universal.
Nerea Pérez de las Heras, madrileña, cree que las mujeres tenemos que limpiarnos las gafas. Los cristales están tan sucios, que no podemos ver con claridad. Ella opta por ir al oculista, graduar correctamente la lente y caminar por un mundo nítido. Nerea cayó en el mundo del humor por casualidad, ayudando a unas amigas que organizaban un evento. Como lo único que sabía hacer era escribir y hacer reír, cogió boli y papel para empezar con su monólogo. El show del 2016 fue muy bueno, pero como el vino, con el paso del tiempo se volvió una delicatesen. El famoso «las mujeres no están en la comedia porque no hacen gracia». ¡Obligatorio en verano! Y he dejado para el final lo mejor: la maravilla que publicó a través de El País. Para resumir sus letras, las mujeres que se dedican al humor no pertenecen a un nicho. Los chistes y la guasa son universales, así que, si una humorista se sube al escenario, el público es diverso. ¿La clave para el éxito? Llegar a ocupar un lugar, que la mujer no necesite una cuota para estar en lo público, y que una vez allí, hagamos las cosas con las tripas. Las mujeres comediantes no son un nicho, tampoco nos hacen reír a cuatro feministas que las seguimos porque son chicas.
Flo, el famoso cómico Florentino Fernández, dijo que las mujeres no eran capaces de hacer reír. Que no son mayoría en la comida porque no tienen ni pizca de gracia. Mejor, cedo la palabra a Nerea Pérez de las Heras.
Figuras Destacadas en la Comedia Española
Carolina Iglesias y Victoria Martín: Estirando el Chicle
Carolina Iglesias y Victoria Martín son dos millennials que no se cortan a la hora de sacar trapos sucios, historietas de cuando eran adolescentes y chistes escatológicos. ¡Todas somos Yoli! Carolina Iglesias nació en Oleiros (A Coruña). Como toda hija de vecina, pasó por varios trabajos precarios hasta que dio el salto a la fama. Quizá no sea imparcial porque ambas somos gallegas, salvando las distancias, pero su monólogo de pringada desencaja mi mandíbula. Vitoria Martín parece sacada de otra galaxia y no de Rivas (Madrid). La verdad es que ir a un colegio y un instituto del Opus Dei, da para mucho. Habla sin reparo sobre su tierna infancia en unas aulas que parecen de otra época. Admito que descubrí este podcast en junio. Sí, soy una de esas incautas que llegasteis a atrapar en Youtube. Gracias por acompañarme durante todo el verano. Carolina con su voz pausada, procesando toda la información y con una retranca gallega que por ahí sigue. Buenismo bien ha sido otro descubrimiento este verano. En esta aventura radifónica, o lo que llamemos ahora al mundo del podcast, le acompañan Quique Peinado y Manuel Burque. Dos señores que podemos escuchar en la gran pantalla, por ejemplo, Zapeando. Me veo en la obligación de volver a nombrar Estirando el chicle. En una de esas tardes después de trabajar, mientras tomaba un té -ya tengo una edad para darme cuenta de que un martes y cerveza, no casan-, me tiré en el sofá y vi un programa de este podcast que tanto disfruto. En la segunda parte de podcast, Henar Álvarez habla de cómo fue su parto. Violencias obstétricas contadas desde la brutalidad, el humor y la autobiografía. Recomendación Extra: En este episodio con Henar, comparan Vida Perfecta - una serie de Leticia Dolera- y Los Serrano.

Henar Álvarez: De la Escritura al Humor
Henar Álvarez siempre tuvo como gran vocación la escritura, que practica desde que tiene uso de razón: de sus diarios infantiles y juveniles hasta las cartas con sus amigas del pueblo o los programas de radio que inventaba con su hermana pequeña y después locutaba. “Escribir ha sido y es una vía de escape fascinante, sin la que no hubiera sido capaz de vivir. Me ha ayudado a entenderme y a entender el mundo que me rodea. Y siempre lo he tenido muy unido al humor”. Ya como narradora profesional, y tras estudiar comunicación audiovisual, Henar Álvarez (Madrid, 1984) pasó a redactar entrevistas y guiones en radio y televisión, hasta llegar al programa de la SER Buenismo bien y después a la pequeña pantalla con Las que faltaban. Nada se le escapaba. Su salto al escenario había llegado poco antes, en 2018, en Riot Comedy, un open mic de comedia femenina liderado por Penny JayG tras el que algo hizo clic en su cabeza. “Fue increíble. No podía dormir. No sé cómo no me había dado cuenta antes. Esa noche vi que algo me había quemado por dentro, algo cambió”. Reconoce que siempre ha querido ser el centro de atención, que sus amigos ya le decían que tenía el don de apagar o encender una fiesta, y que un cómico necesita esa dosis de ego que te lleve a pensar no solo que lo que haces pueda resultar interesante para una audiencia, sino que encima le haga gracia. Ella aprendió a amar el humor en el cine. Sus referentes van desde las películas del director de culto John Waters hasta las comedias universitarias, esas que cuando veía pensaba: “Ojalá las hubiera escrito yo”. Ahora ese sueño se está acercando cada vez más a la realidad, porque el Grupo Secuoya ha comprado los derechos de su primer cómic, La mala leche, publicado el año pasado e ilustrado por Ana Müshell, para convertirlo en serie. 2020 le ha traído este regalo: “Me cuesta decir que ha sido un muy buen año laboral porque parece que es una falta de empatía. Para mí, el humor ha sido una tabla de salvación a nivel mental, pero también económico porque ha sido en el que se ha asentado mi carrera”.
Además, en la segunda parte de podcast, Henar Álvarez habla de cómo fue su parto. Violencias obstétricas contadas desde la brutalidad, el humor y la autobiografía.

Yolanda Ramos: Del Cabaret a la Gran Pantalla
Yolanda Ramos se ha curtido en la televisión, desde Homo Zapping hasta Buenafuente, pasando por El club de la comedia o Hable con ellas, y su debut en la gran pantalla llegó de la mano de Pedro Almodóvar en Volver. Sin embargo, la interpretación que más alegrías le ha dado ha sido el personaje de Noemí Argüelles, en la serie Paquita Salas. “Gracias a ella he conocido a los Javis y a una oleada de gente muy creativa que trabaja en equipo, que eso es difícil de encontrar. En esta profesión hay muchos egos, pero ellos ahora tienen la ambición de producir así. Eso me ha permitido montarme en un tren que no conocía hasta ahora”, concede. Su primera estación fue Mallorca, en los hoteles en los que bailaba para ganarse la vida. Aclara: “Todo era una fantasía porque yo no era bailarina, y se me quedaba corto, siempre buscaba al final hacer una mueca, una cara graciosa, para conectar con el público y caer bien”. Su siguiente salto profesional llegó al abrigo del célebre cabaret El molino, en Barcelona, en el que hacía de todo, desde striptease hasta cantar (“mal, pero cantaba”) o bailar. Ahí fue descubierta por el director de la compañía de teatro La Cubana. Su carrera a partir de ahí ha sido imparable. Hubo una época en la que le llegaba a dar vergüenza autodenominarse actriz, pero pronto la perdió: “A veces el humor es esa barrera que atraviesas porque en realidad eres muy vergonzosa. Yo tengo mucho menos pudor a hacer reír que llorar. Y eso que soy muy llorona y sensible, que no es sinónimo de buena persona”. Para Ramos, que descubrió su pasión gracias a las películas de Peter Sellers o José Luis López Vázquez, hacer buena comedia es todo un arte: “Mi humor sale de tomarme la vida muy en serio. Me quedé muy tranquila cuando me enteré de que Quino, el padre de Mafalda, era un hipocondríaco de la vida, y siempre temía que viniera una guerra. Pensé: ‘Menos mal que no soy la única’. Creo que el humor nace de observar muy bien la vida y los temores que tenemos, porque cuando algo te motiva la risa, es porque también te está tocando el alma”.

Silvia Abril: La Graciosa de la Clase
Silvia Abril era la graciosa de la clase, la que hacía reír a las compañeras con sus gamberradas, esas con las que las monjas la mandaban de cara a la pizarra. Silvia Abril (Mataró, 1971) no desaprovechaba la ocasión: con el polvo de las tizas se pintaba la cara y seguía provocando risas. Esa fue su primera platea. Casi cuarenta años más tarde sigue sintiendo esa misma satisfacción al hacer reír a los demás. “Muy pocas veces he sentido ridículo. Pienso que eso es primordial, reírse primero de uno mismo para que te ridiculicen, y luego poderte reír de los demás. Creo que es lo primero que hay que hacer, ejercitarse contra uno mismo”. Recuerda con especial cariño su personaje de la niña de Shrek, ese que de vez en cuando rescata en escena y que despierta ovaciones. “Me interesaba mucho trabajar la comedia desde mi feminidad, pero afeándola todo lo posible, despertar ternura desde un lugar horroroso. Es un concepto raro, pero me siento muy halagada y satisfecha cuando pienso lo que he conseguido con un personaje que huye de la belleza entendida desde el canon que tenemos hoy en día en la cabeza”. Cuando llegó la pandemia tenía la agenda repleta y tanto ella como su pareja, Andreu Buenafuente, se adaptaron rápido a las circunstancias. “Tuve la suerte de seguir trabajando, pero porque nos inventamos que la radio se podía hacer desde casa, y la SER nos envió los equipos para hacer el programa con calidad. Estuvimos todos colaborando, hasta la pequeña de ocho años hacía de cámara, de figurante, nos echaba un cable para montar vídeos. Fue increíble. Yo incluso ensayé en casa, vía Zoom, un espectáculo que después se representó en el teatro Coliseum de Barcelona. Nueve personas en una pantalla...”. Ahora, la actriz ha vuelto a recuperar el calor del público, ese que tanto le gusta, que incluso con mascarilla la reconoce por la calle y la saluda. El éxito de la temporada recala en Madrid, en el teatro La Latina, que fuera propiedad de Lina Morgan, uno de sus referentes.
Rossy de Palma: Musa del Cine y la Moda
Rossy de Palma (Palma, 1964) es una de esas mujeres referente, musa del cine y de la moda, a las que el adjetivo polifacética se les queda extremadamente corto. Actriz y modelo, también es bailarina, artista y diseñadora, y entre sus planes a corto plazo se encuentran recuperar su pasión por el baile (“Debería de ser obligatorio, porque es muy terapéutico”, defiende), la escritura y el diseño textil. A su largo etcétera de creación, ahora se suma su incursión en el nuevo concurso de Amazon Prime Video, junto a Silvia Abril y Yolanda Ramos, entre otros, conducido por Santiago Segura, LOL: Si te ríes, pierdes. Esta colaboración es una guinda más a un pastel que la mallorquina ha ido amasando a lo largo de su dilatada carrera, en la que ha hecho reír con todo su arte, para ella algo involuntario, espontáneo. “Nunca he pensado mucho en mi comicidad, pero creo que tiene una rítmica. En mí es algo natural e instintivo”. Así han sido sus personajes en el cine, mujeres que raramente pasan desapercibidas: “Todas me han gustado, he dejado que me habiten porque no soy muy de estudiar o de método. Yo desaparezco y ellas vienen y me ocupan. Todas han sido buenas poseedoras”. Ellas han formado parte del peculiar universo artístico de este tótem, un espacio en el que no hay fronteras: “Nunca me he llevado muy bien con la realidad. Siempre me ha parecido muy abrupta. Por eso tendí a dirigirme hacia la danza, la música, el arte, el cine, el teatro... Cualquier disciplina en la que puedas crear una fantasía terapéutica”. Para ella, 2020 ha sido un tiempo de reflexión. “El humor es un arma que ayuda a relativizar y a dar ligereza al drama, y este año yo lo he aplicado bastante, pero más la introspección. He trabajado la paciencia, la capacidad de observación y de escucha. Estoy en una época de poca resistencia, prefiero trabajar la adaptación a las cosas que vienen en vez de la oposición a ellas”.

Susi Caramelo: De la Camarera a la Estrella del Humor
Susi Caramelo llegó a Madrid con 28 años dispuesta a comerse los escenarios de la capital, pero una depresión la frenó en seco. Doce meses con ansiedad cognitiva que Susi Caramelo (Hospitalet de Llobregat, 1980) no pudo superar solo con humor, sino echando mano de la paroxetina. Pero eso solo fue un paréntesis: sabía que iba a conseguir sus sueños, lo había visualizado. En Barcelona ya había pasado por dos escuelas de interpretación, y se había codeado con lo más granado del stand up condal. Aún así, todavía le quedaban años de trabajo como camarera, en cocinas o de teleoperadora siete días a la semana echando muchas horas extra, para poder realizar la gran inversión de su vida: convertirse en una gran cómica. “He tenido mucha confianza. Siempre me he imaginado llegando a la meta que quería y que se me reconociera por mi trabajo”. Para poder monetizar este talento primero pasaron muchos años de observación, de curtirse en mil escenarios, de mucha escritura y pequeños textos, de presentar a sus ídolos. Pero 2017 vino con un gran trabajo bajo el brazo: grabó con el canal Comedy Central su primer monólogo. Después llegaron Humoramarillo, en el que ejerció como guionista y dobladora; Locomundo, con Quequé, e Ilustres Ignorantes, de la mano de Javier Coronas, donde fue animadora de plató. Cuando se presentó al casting de Las que faltaban, ya era una gran conocida en las bambalinas de Movistar+. “La primera temporada pasó sin pena ni gloria, pero en la segunda me dejaron ser reportera. Iba a vacilar a los famosos, mi objetivo era ligármelos. El secreto fue que no me lo tomaba demasiado en serio. Procuraba divertirme y ser yo, y tuve suerte”. Ese azar la convirtió en estrella con espacio propio, y este año no solo se encuentra ideando nuevos formatos para la plataforma sino que está a punto de estrenarse en la gran pantalla con Poliamor para principiantes, la última de Fernando Colomo. “La vida me sorprende continuamente. Me siento como en La cenicienta, no paran de pasarme cosas guays; a veces pienso que me voy a despertar y voy a seguir de camarera”.

Elsa Ruiz: La Comedia como Herramienta de Empoderamiento
Elsa Ruiz lleva top halter en falla de seda blanca y pantalón plisado, ambos de Schiaparelli Ready To Wear; zapatos de tacón, de Francesco Russo; collar Leo Astro en latón dorado, de Schiaparelli; y anillo Cactus de oro amarillo con diamantes, de Cartier. Su primera actuación fue en 2006. Estaba estudiando comunicación audiovisual y un amigo la puso en contacto con una sala. A la semana ya estaba cobrando 50 euros por bolo. Ahora, Elsa Ruiz (Madrid, 1987) es una de esas humoristas que saben que tomarse la vida a broma es algomuy serio. Además, es colaboradora habitual del programa de RNE Tarde lo que tarde, tras una etapa en televisión en el programa de Risto Mejide Todo es mentira. “El ‘payasismo’ lo llevo en la sangre”. Su forma de hacer no es solo su medio de vida, en su momento también le sirvió para algo más valioso: “Crear monólogos me ayudó a salir del armario como mujer trans. En la facultad no había hecho mi transición y algunas personas de mi círculo me animaron a experimentar en el humor como chica. Yo todavía tenía esas cosas encerradas que me daba miedo mostrar, así que creé un personaje, Noah Constrictor. Creía que iba a ayudarme algo, pero me di cuenta de que estaba avivando un fuego con gasolina. Verme aceptada por los míos y los locales en lo que actuaba me ayudó a salir del armario empoderada, desde la comedia. A ella le debo la profesión y ser más yo misma”. Ese ser ella misma también le ha costado su aluvión de haters: “No entiendo los mensajes de odio. No puedo comprender que alguien a quien no le gusta el contenido que haces siga estando ahí y quejándose. En mis monólogos hablo de experiencias bastante fastidiadas en redes sociales. Por ejemplo, cuando no tenía pareja y conocía a gente que me rechazaba por ser trans o me decía burradas”. Porque, para Ruiz, la comedia es el lubricante natural de la vida, su contenedor de reciclaje: “Todos pasamos momentos terribles, pero dedicarte a esto te permite transformar en risa cualquier residuo dramático que tengas. Hay que activar la flora cómica para que la gente no esté estreñida a nivel emocional”.
Otras Grandes Humoristas y Actrices
La más veterana, creo que es Eva Hache. La hemos visto en el Club de la comedia y otros formatos televisimos. En la última etapa, hasta se ha atrevido con un podcast que cuenta la vida de los adolescentes: Tú no me conoces. Cuando era adolescente, solía ver el Club de la Comedia, y formatos parecidos, con mi hermano mayor. Sin bromas se centraban en novios, estética o suegras imposibles. Qué fácil es ser la mujer perfecta para un hombre, básicamente. Nos parecían un muermo. Hasta que nos encontramos a una actriz que nos encantó, Isabel Ortiz, por la sencilla razón de que salió de guion -al menos un poco-. En las tablas, contó una historia diferente, se tomó la misma licencia que cualquiera de sus compañeros hombres. Por cierto, algún día llegaré a entender por qué en el Club de la comedia llaman a más actrices que a comediantes. Porque sí, Isabel Ordaz me puede hacer reír, pero su principal actividad es la interpretación.
Coger la violencia obstétrica y transformarla en comedia, no parece sencillo. Pues Hernar Álvarez te lo hace en un periquete. Se puede ser bruta como un arado y a la vez graciosa. Confirmado.
En el equipo de las humoristas con más hojas de currículum, nos encontramos con Ana Morgade. Hacía sus secciones en Buenafuente, un programa en el que tuvo que cambiar los guiones porque discrepaba con los chistes. Como bien detalla ahora, alrededor de la cuarentena, la tele de hace 15 años era otro mundo. Ana quiso llevar un traje y zapato plano en Buenafuente. Lo confeccionaron, hicieron prubas, pero alguien de arriba dijo que mejor lo de antes. Además de soltar chistes, hace teatro y participó en algunas series españolas.
Martita de Graná revienta los auditorios, tiene éxito en las redes sociales y hace que te partas la caja toráfica.
Siendo azafata de vuelo con la compañía Iberia, a finales de los años ochenta decide abandonar esa actividad para dedicarse a la interpretación. Paralelamente se ha ido fraguando una sólida carrera en solitario como actriz de cine y televisión. En 2008 se integra en el reparto de la fallida serie Viva Luisa, de Telemadrid. En la temporada 2008-2009 participó en la serie Plutón B.R.B. En 2009 regresó al teatro para intervenir en el montaje de la obra Toc Toc, junto a Nicolás Dueñas y Daniel Muriel. En 2013 interpretó al personaje de Mamen en la serie Con el culo al aire, de Antena 3. En 2014 forma parte del reparto de Musarañas, película dirigida por Juanfer Andrés y Esteban Roel. Además, en 2016 intervino como entrevistada en el documental No es cosa de risa, un compendio de entrevistas sobre las interioridades del espectáculo. También abandonó La llamada, tras cuatro temporadas. Participó en teatro con la obra Las Cervantas, rodó la película La llamada, basada en el musical homónimo, y trabajó en la serie La sonata del silencio. En 2017 se estrenó La llamada, donde interpretó a sor Bernarda de los Arcos. En 2018 rodó la primera temporada de Hospital Valle Norte, serie a estrenar en 2019 en TVE y en la que interpreta a Rosa; ese mismo año participa en Superlópez interpretando a la madre de Superlópez. En abril de 2019 se estrenó la película Lo dejo cuando quiera, donde interpreta a la madre de Eligio. En 2020, se estrenó Hasta que la boda nos separe, un largometraje dirigido por Dani de la Orden en el que interpreta a la madre de Marina, la protagonista.
Plutón B.R.B. Prometí carcajadas, y aquí las traigo.
El avión con la cuchara, dosis bien masticadas, funciona. Se puede, y se debe, hablar de cosas serias con humor.
Nada más empezar, Carolina Iglesias saca unas bragas de la regla. Por ponerte en contexto, todas las chicas que pasan por esa mesa, tienen que dejar una prenda de ropa interior en el tendedero. Elección libre. Las bragas de la regla dan para muchos episodios, de verdad. Creo que no conozco a ninguna mujer que no tenga un par reservadas para este uso. Y quien diga que no, miente. Aquí debo decir que Valeria, una serie disponible en Netflix que tiene sus críticas, pero vale para pasar el rato (es algo así como el Sexo en Nueva York, made in Spain), meciona este mágico concepto.
Mujeres que Hacen Reír en Netflix
Ya es hora de contar qué puedes ver en Netflix para soltar unas carcajadas en el salón.
- Un grupo de mujeres asiste a clases sobre cuidados, lactancia y otros temas relacionados con la maternidad. Algo así como un club de autoayuda, que a la vez actúa de confesionario. Cada una presenta su pecualiar personalidad, con diferentes perfiles laborales y modelos de familia.
- Crecí con esta serie y no me canso de verlo. Sé los capítulos de memoria y le guardo gran cariño a varios vecinos, pero mis favoritas son las viejas. Marisa, Vicenta y Concha rompen todos los estereotipos sobre las abuelas. Van al bingo, roban en el supermercado, una de ella quiere pegar un braguetazo en Benidorm… ¡Ojalá ser así de mayor! Soy incapaz de quedarme con una. Concha es un lince para los negocios, cualquier excusa es buena para ganar dinero, ¿recuerdas cuando vendió entradas a la fiesta de la pija? Marisa está divorciada, tiene una hija que pasa de ella y lo único que quiere es vivir, ¡claro que sí! ¿Y qué me dices de las golfas? Belén resume estupendamente cómo se siente mi generación. Ciudades empapeladas con tu currículum, parejas que son un desastre, padres con los que no te entiendes… todo le sale mal a la pobre, pero bien que la queremos. Alicia sigue en la edad del pavo, tiene éxito con los hombres y persigue su sueño de ser actriz.
- Monólogos en brasileño que demuestran que las mujeres hacen humor universal. Todas me han hecho reír y fueron un maravilloso descubrimiento en mi lista de Netflix. Lugar de Mulher en Brasil.
- Tres días de navidad es una miniserie de Netflix. Comienza como un drama con desapariciones, Guerra Civil y una casa en medio de la montaña. Entonces, ¿por qué la traigo a esta lista? Es un pretexto para citar a Verónica Forqué. La actriz interpreta a Adela, una mujer que ya tiene nietos y lleva muchos años con el mismo hombre, que ahora es dependiente. Pues la señora está harta de todo, ¡hasta el gorro de todo y de todos! Forqué suele hacer papeles de comedia. Salir del ropero (2019) es la película que cuenta la historia de dos mujeres, ya abuelas, que están enamoradas y se casan. ¡Se viene dramita! La producción tiene sus matices y puede ser criticada, pero jamás dudaré de el poder de Verónica Forqué haciendo comedia. Amigas, tiene 4 Goyas.
- The Marvelous Mrs. Ahora es difícil ganarse la vida como humorista, si eres mujer, pero antes incluso era más complicado. Mrs. Maisel vive en Estados Unidos, a finales de 1950 y principios de 1960.
Espero que después de escuchar a estas humoristas de España y el resto de recomendaciones que he hecho, no vuelvas a decir de eso: «Las mujeres no tienen gracia». Recojo las palabras de las Heras para afirmar que el humor que hacen las mujeres es universal y no está pensando para una minoría.
