En el universo de Naruto, el poder no reside únicamente en los shinobi. Existen criaturas de una magnitud colosal, consideradas armas de destrucción masiva: los bijū, también conocidos como bestias con colas. Cada una de estas entidades posee un número de colas que varía de una a nueve, y están compuestas enteramente de chakra. Originalmente, todas formaban parte de una única y poderosa criatura: el Diez Colas.
El origen de estas bestias se remonta a los árboles de chakra del clan Otsutsuki. Para prevenir la anarquía y la devastación global, el Sabio de los Seis Caminos, Hagoromo Otsutsuki, tomó la trascendental decisión de fragmentar al Diez Colas en nueve bijū más pequeños.

Estos seres, una vez separados, comenzaron a vagar por el mundo como entidades salvajes, infundiendo temor y respeto en todos los shinobi. Algunas aldeas ninja, reconociendo su potencial bélico, optaron por sellar a un bijū dentro de un huésped humano, conocido como jinchūriki. El dúo más emblemático de esta simbiosis es Naruto y Kurama, pero la historia de los bijū y sus jinchuriki es mucho más extensa.
Las Nueve Bestias con Cola y sus Jinchuriki
1. Shukaku (Una Cola)
El Shukaku, estrechamente ligado a la Aldea de la Arena, comparte una conexión histórica con Bunpuku, su primer jinchūriki. Posteriormente, esta bestia pasaría a Gaara. Inspirado en el tanuki de la mitología japonesa, Shukaku es un bijū orgulloso con una marcada rivalidad hacia Kurama. Su especialidad radica en la manipulación de la arena y la capacidad de controlar a su huésped mientras duerme, un poder que atormentó a Gaara durante años.

2. Matatabi (Dos Colas)
Matatabi es un claro ejemplo de la explotación que sufrieron los bijū en el pasado. Capturado por Hashirama, el Primer Hokage, fue posteriormente vendido a la Aldea de la Nube como parte de un acuerdo de paz. Su única jinchūriki conocida fue Yugito Nii, una jonin que supo aprovechar la docilidad de Matatabi para controlar su vasto chakra. Inspirado en las criaturas mitológicas Bakeneko y Kasha, Matatabi destaca por sus ataques de fuego.
3. Isobu (Tres Colas)
Al igual que Matatabi, Isobu fue vendido por Hashirama a la Aldea Oculta entre la Niebla. Durante la Tercera Gran Guerra Ninja, Isobu fue sellado en Rin Nohara, amiga de Kakashi y Obito, con el propósito de desatar su poder en Konoha. Rin, en un acto de sacrificio, evitó la destrucción de su aldea. Tras la muerte de un jinchūriki, el bijū se regenera, y Isobu fue sellado nuevamente en Yagura Karatachi, el Cuarto Mizukage. En el tiempo de Naruto, Isobu deambulaba libremente, ya que la Aldea de la Niebla no había logrado transferirlo a otro recipiente.
4. Son Goku (Cuatro Colas)
Son Goku fue vendido a la Aldea Oculta entre las Rocas y sellado en Roshi. A diferencia de otras relaciones bijū-jinchūriki, Son Goku y Roshi mantenían un vínculo de respeto mutuo. Con la apariencia de un mono gigante, inspirado en el Rey Mono de la leyenda china "Viaje al Oeste", Son Goku posee el poder de controlar la tierra y la lava. Parte de su chakra, al final del manga, reside en Naruto, permitiéndole crear rasen shuriken de lava.

5. Kokuo (Cinco Colas)
Kokuo fue sellado en Han, un poderoso shinobi que fue asesinado por los Akatsuki. Kokuo es considerado el bijū más tranquilo, prefiriendo la soledad del bosque a los conflictos.
6. Saiken (Seis Colas)
Saiken, al igual que Isobu, pertenecía a la Aldea de la Niebla y fue sellado en Utakata. Utakata, protagonista de uno de los arcos argumentales más memorables de la serie, fue asesinado por los Akatsuki poco después.
7. Chomei (Siete Colas)
Chomei residía en Fu, una intrépida y llamativa kunoichi de la Aldea Oculta de la Cascada. Chomei era una de las pocas bijū que no estaba en posesión de las cinco grandes aldeas ninja. Su apariencia se asemeja a la de un escarabajo rinoceronte japonés, y se caracteriza por su temperamento relajado.
8. Gyuki (Ocho Colas)
La Aldea Oculta entre la Nube adquirió a Gyuki para sellarlo en Blue B, sobrino del Tercer Raikage. Sin embargo, la bestia se descontroló, provocando la muerte de su huésped. Finalmente, Gyuki fue sellado en Killer Bee, con quien desarrolló una compatibilidad excepcional, forjando una amistad que le permitió al shinobi desatar todo el poder de su bijū. A pesar de ser considerado el segundo bijū más poderoso, Gyuki aceptó ser sellado nuevamente en Killer Bee tras la guerra.

9. Kurama (Nueve Colas)
Kurama vagó libremente hasta ser capturado por Madara Uchiha, quien lo controló con su Sharingan. Tras ser forzado a luchar contra Hashirama, fue sellado en Mito Uzumaki y, posteriormente, transferido a Kushina Uzumaki. Obito Uchiha aprovechó el debilitamiento del sello durante el parto de Kushina para atacar Konoha y liberar a Kurama. Minato y Kushina lograron evitarlo sellando la mitad del poder del zorro en su hijo, Naruto Uzumaki, y la otra mitad en Minato. Inicialmente, la relación entre Kurama y Naruto fue hostil, marcada por la cooperación forzada por la necesidad, pero con el tiempo evolucionó hacia una profunda amistad.

El Origen Divino: Hagoromo Otsutsuki y la Creación de los Bijū
Todas las bestias mencionadas anteriormente tienen su origen en el Juubi, una criatura de poder inimaginable nacida de los Otsutsuki. Hagoromo Otsutsuki, conocido como el Sabio de los Seis Caminos, fue un monje que anhelaba la paz mundial. Considerado una figura divina, fundó el Ninshū y estableció el mundo shinobi.
Hagoromo nació con chakra, siendo el primer humano en poseer esta habilidad. Era hijo de Kaguya Otsutsuki, quien consumió el fruto prohibido del Shinju para obtener poder divino y acabar con las guerras de su época. Hagoromo, junto a su hermano Hamura Otsutsuki, se enfrentó al Diez Colas, logrando sellarlo dentro de Hagoromo, convirtiéndose así en el primer jinchūriki de la historia. También selló a su madre Kaguya para evitar el Tsukuyomi Infinito.
Elogiado como un dios y ancestro de los ninjas, Hagoromo viajó por el mundo, compartiendo su chakra y predicando el Ninshū para guiar a la humanidad hacia la paz. Comprendiendo que la paz requeriría más tiempo del que disponía, decidió impartir su sabiduría y el Ninshū a sus dos hijos: Indra y Asura.
Indra, su hijo mayor, heredó los "ojos" del Sabio, su poderoso chakra y energía espiritual, pero su camino fue solitario, llevándolo a creer que el poder era la clave de la paz. Asura, su hijo menor, heredó el "cuerpo" del Sabio, su fuerte voluntad y energía física, siendo todo lo contrario a su hermano.

Siguiendo los ideales de Asura, Hagoromo utilizó su habilidad, el Jutsu: Creación de Todas las Cosas, para dividir el chakra del Diez Colas en nueve partes, dando origen a las nueve Bestias con Cola, cada una con su nombre propio. Les aseguró que, a pesar de la separación, siempre estarían unidas y que algún día volverían a ser una, guiadas por el camino correcto hacia la comprensión del verdadero poder.
La división del Diez Colas lo debilitó gravemente. Utilizó el caparazón del Diez Colas como núcleo para el Seis Caminos - Chibaku Tensei, que eventualmente se convirtió en la Luna. Ante el conflicto que surgió entre sus hijos, Hagoromo creó una tabla especial para advertir sobre la búsqueda del poder, la cual solo podía ser leída completamente por aquellos con el Rinnegan.
¿Y si Hagoromo Otsutsuki MODIFICA el nacimiento de Naruto? #fanmade #whatif
El chakra y el espíritu de Hagoromo permanecieron en el mundo como observador, presenciando la evolución del Ninshū. Siglos después, sus temores se materializaron cuando el Rinnegan resurgió en Madara Uchiha, quien evolucionó su Sharingan y despertó el Dōjutsu de Hagoromo.
Hagoromo apareció ante Naruto en su subconsciente, revelando su identidad como el Sabio de los Seis Caminos y compartiendo la historia de su linaje, la creación de las Bestias con Cola y la eterna lucha entre las reencarnaciones de Indra y Asura. Les encomendó la misión de detener a Madara y Kaguya, entregándoles poder para enfrentar la amenaza.
Más tarde, Hagoromo se manifestó ante los Hokage y el Equipo Kakashi, explicando la situación y la naturaleza de la amenaza. Ayudó a Naruto y Sasuke a sellar a Kaguya, devolviendo las Bestias con Cola a su forma original y creando una nueva Luna para sellar la Estatua Demoníaca del Camino Exterior. Antes de desaparecer, les preguntó si la batalla había modificado sus ideales, un testimonio de su deseo de paz duradera.
