Guardianes de la Galaxia: Un Legado Cósmico en España

En junio de 1990, mientras un servidor hacía la prueba de acceso a los estudios universitarios, la casa de las ideas rescataba de su nutrido fondo de armario uno de esos conceptos que dormitaban tras la consabida cancelación.

Los Guardianes de la Galaxia constituían un concepto de los años sesenta al que Steve Gerber había dado en los años setenta la forma arquetípica con la que aquellos proscritos del futuro lucharían por la libertad de la Tierra y se enfrentarían junto a los Vengadores al Enemigo.

Unos diseños atractivos, unos personajes singulares y un cosmos para recorrer. Aunque no habían contado con el favor del público, hay que reconocer que los Guardianes de la Galaxia escritos por el creador literario del pato Howard contaban con cierto predicamento entre la parroquia lectora.

Los trabajos de don Steve han aguantado mejor que bien y se han ganado sobradamente la etiqueta de obras de culto, así que no fue extraño que la afición veterana y la que conocía a este equipo por su alianza con los Vengadores contemporáneos miraran con curiosidad una nueva colección para ellos, englobada dentro de los lanzamientos de ese año.

Los Guardianes de la Galaxia formaron parte de una apuesta que incluía al Spider-Man de Todd McFarlane como autor completo, el Motorista Fantasma, el Namor de John Byrne, los Nuevos Guerreros o la adaptación al cómic de las aventuras de Robocop.

La búsqueda del escudo es el título del primer arco argumental contenido en el tomo, el cual recoge en conjunto los veinte primeros números de la serie original, más las historias principales de los cuatro especiales de 1991 de los que se habló aquí.

De hecho, La búsqueda de Korvac actúa a modo de precuela de la primera aventura del equipo en su colección, ya que se publicó al año siguiente del estreno de aquella.

Al final de la historia, Yondu el arquero descubre entre sus pertenencias un libro que contiene las pistas para la obtención de un tesoro, que no es otro que una reliquia de más de mil años: el escudo del Capitán América.

Este primer relato dejará claramente marcada la filosofía de Valentino respecto a la colección: uso de conceptos del presente para la creación de conceptos en el futuro.

La primera aventura presenta una carrera entre los Guardianes y un grupo de forajidos llamado Fuerza por la consecución del viejo arma del abanderado.

Teniendo en cuenta la condición de coetáneo del vengador -en origen- que ostenta Vance Astro y la relación que une al equipo con el Capitán América, es casi inevitable que se embarquen en una competición de búsqueda y superación de obstáculos que -¡cómo no!- terminará con una sucesión de duelos individuales en los que será el corazón y no el músculo el que acabe decantando la balanza a favor de Astrovik y sus camaradas.

Con la adquisición del escudo, Vance conseguirá una imagen que ha sido icónica hasta prácticamente la actualidad (como demuestra su recuperación en la versión contemporánea del equipo elaborada por Dan Abnett y Andy Lanning).

En el camino, Valentino presentará al Señor del Fuego como nuevo protector del universo y a un belicoso matriarcado que ha basado su civilización en las creaciones de Tony Stark, el Hombre de Hierro.

Si a ello se suma la identidad del custodio del escudo, queda patente que aquello iba un poco de homenaje a los Vengadores.

Una vez determinado el destino del grupo más poderoso de la Tierra, tocó echar mano la que, por aquel entonces, era la franquicia estrella de Marvel: la Patrulla-X.

En la siguiente aventura, los Guardianes acababan topándose con un mundo gobernado por la especie sapiens superior o, al menos, por lo que quedaba de ella.

La comunidad mutante había huido de su planeta natal, colocándose bajo el mando de Magneto, hasta alcanzar un nuevo hogar.

En este caso, el legado de Xavier, o, más concretamente, el de Lobezno (personaje estrella de la franquicia-X) ha sido subvertido por sus descendientes, que han empleado su poder para hacerse con el control del planeta.

Un decadente pueblo mutante -limitado a nueve integrantes- ejerce su dominio sobre una población que es meramente humana.

La siguiente historia presentará una curiosa combinación de franquicias que, a principios de los noventa, estaban en ascenso.

Por un lado, tenemos a una nueva encarnación del Magus -la versión futura y maligna de Adam Warlock creada por Jim Starlin- que gobierna a la Iglesia Universal de la Verdad -una teocracia en expansión en el S. XXXI; por otro, tenemos al Motorista Fantasma de ese tiempo.

El primer concepto venía a recordar que Jim Starlin había vuelto a Marvel y se disponía a recuperar buena parte de los conceptos que le habían hecho célebre en los setenta.

El segundo era una revisión urbanita y encuerada del personaje que había peregrinado por el medio oeste hasta la década anterior.

Por último, los Guardianes regresan a una Tierra en la que una secta ha decidido seguir los mandamientos de otro justiciero muy de moda en las postrimerías del siglo pasado: el Castigador.

Los miembros fundadores volvían al planeta que habían liberado, pero en el que jamás se sentirían a gusto, al ser, respectivamente, los últimos representantes de unas humanidades extinguidas y una persona desplazada del tiempo.

El final de esta historia cierra el primer año y medio de la colección y abre la puerta a Garra -un nuevo guardián de aspecto felino- y a una nueva etapa en las aventuras de los Guardianes de la Galaxia.

Entre viaje y combate, Valentino aprovecha la ocasión para profundizar en las características de cada personaje y en las relaciones que les unen.

Para empezar, deshace rápidamente la dualidad Halcón Estelar / Aleta Ogord, dando a cada personaje autonomía y rompiendo rápidamente su vínculo marital / sentimental.

Lo que antaño era un amor que les daba fuerza, ahora se convierte en una manipulación por parte de Stakar hacia su esposa, que se suma a la creciente antipatía que el grupo tiene hacia aquél.

«Aquél que sabe» o «uno que sabe» (según la traducción) se transforma en un manipulador que ha estado jugando con sus colegas desde antes de que estos pudieran conocerle y que rara vez comparte su conocimiento.

Aleta le culpa de la muerte de sus tres hijos; Charlie 27 y Nikki no ocultan sus antipatías hacia él; Vance Astro se convertirá en un competidor por el amor de la dama Ogord; Martinex votará a favor de su expulsión, pese a que es su único confidente; Yondu Udonta recibirá palabras de consuelo y esperanza… hablando de este último, resulta difícil encontrar algo del saqueador cinematográfico en el estoico y tradicionalista arquero, pero, ya puestos, si en esa época me dicen que Sylvester Stallone iba a a ser Stakar… pero estoy divagando.

En honor a la verdad, en esta primera fase el desarrollo de los personajes no es muy profundo.

Nikki se presenta tan ardiente y voluble de espíritu como su naturaleza mercuriana; Charlie 27 es tan firme y sólido como su estructura joviana; Martinex es el científico analítico de exterior cristalino; Vance Astro es el corazón del equipo y, además, la enciclopedia que permite enlazar el pasado (presente en la continuidad regular) y el presente (el futuro en el que se ambienta la colección).

Mi impresión de estos tebeos es que, como indicaba al inicio, el paso del tiempo ha hecho más evidente el cartón y los hilos.

En su momento, la afición veterana criticó el escaso parecido entre los Guardianes de esta colección y aquellos cuyas andanzas narrara Steve Gerber.

Aquí y ahora, me ha quedado la sensación de que, literaria y gráficamente, Jim Valentino era en esos tiempos un autor muy limitado.

Las aventuras son entretenidas y su lectura es bastante amena, pero tampoco dan para mucho.

Con todo el potencial de un universo ambientado mil años en el futuro, la cosa se queda en una revisión un tanto pobre de los conceptos de moda en el momento.

En la parte gráfica, hay que reconocer la solidez y permanencia del equipo creativo: Valentino tendría, salvo en ocasiones muy puntuales, el mismo entintador y la misma colorista.

Sin embargo, don Jim no era lo que se dice un dibujante especialmente talentoso.

La espectacularidad de algunas escenas no compensa la flojera de otras, especialmente de aquellas en las que se requiere cierta habilidad para la narrativa.

Las expresiones faciales parecen todas realizadas con la misma plantilla, abundando las sonrisas de dientes rechinantes estilo «Liefeld».

Los pretendidos diseños futuristas son bastante pobres y el resultado final es un tebeo que encaja bastante bien en el tópico de la década en la que fue concebido.

Una vez fueron un equipo de inadaptados. Ahora son una familia y se han ganado la paz. Pero el universo no es un lugar pacífico, y solo está empeorando.

Los Grandes Imperios están en crisis. El estado de derecho ha muerto. Y en medio del caos, los dioses del Olimpo han regresado, precursores de una nueva era de guerra, renacidos para quemar su marca en las estrellas mismas.

Alguien tiene que proteger la galaxia, pero ¿quien aceptará la misión? ¿Y sobrevivirán?

Al Ewing se ha convertido en el guionista principal de la vertiente galáctica del Universo Marvel. Además de este comic de los Guardianes de la Galaxia, escribió Imperio junto a Dan Slott y en unos meses veremos ampliar su cuota espacial con su nueva versión de SWORD junto a Valerio Schiti.

Pero más allá de la seguridad de que está construyendo una mega historia que nos enganchará, lo mejor de este primer arco de Guardianes de la Galaxia es que busca engancharnos no desde la épica, sino desde los personajes.

Los Guardianes de la Galaxia siempre fueron unos inadaptados con traumas y problemas personales a los que enfrentarse.

Narrativamente, en lugar de una gran historia contada en estos primeros 6 números, lo habitual que estamos viendo en el resto de comics Marvel, Ewing en este primer volumen ha optado por contarnos historias cortas que se van construyendo de lo anterior.

Tras la primera aventura contada en los dos primeros números, tuvimos un tercer número en el que los personajes tenían que asumir la pérdida que acababan de sufrir.

Tras ello, los números 4 y 5 sirvieron para contarnos su segunda misión a lo que le siguió un sexto número centrado en la psicología de Richard Rider (Nova) y su conexión con Starlord y Gamora, que ofreció otro comic lleno de emoción.

Esta estructura me parece muy interesante y resalta que para mi este comic es una historia para ser leída mes a mes, ofreciendo una lectura satisfactoria en cada grapa con sus dosis de aventura y construcción de personajes perfectamente equilibradas.

En el apartado artístico, el español Juann Cabal está creciendo como artista a pasos agigantados.

No dejo de ver sus páginas mejorar de mes a mes y tras cuatro números completos dibujados, ofrece junto al colorista Federico Blee posiblemente sus mejores páginas como profesional de Marvel.

Sus personajes transmiten el drama interior que están viviendo y Ewing le plantea unos desafíos narrativos a la hora de contar la acción que los está resolviendo de forma brillante.

La historia de Ewing es estupenda, pero sólo el dibujo de Cabal prácticamente justifica el precio de portada.

El único problema del comic, que me provoca una importante frustración, es el hecho que Cabal NO puede mantener el ritmo mensual de publicación y tras dos comics dibujados, en el tercero deben entrar fill-ins para darle margen.

Si en el número 3 tuvimos junto a Cabal (que dibujó apenas un par de páginas), a Chris Sprouse, Nina Vakueva y Belén Ortega, el sexto número estuvo dibujado por Marcio Takara, un artista correcto que sin embargo no está ni mucho menos al nivel de Cabal.

Entiendo que para tener unas páginas de calidad el dibujante necesita el tiempo necesario, pero esta normalidad con la que asumimos estos bailes de dibujantes que son de hecho una anormalidad que solo suceden en los comics de superhéroes, me parece uno de los grandes problemas del sector y al que no veo a las editoriales con interés ni ganas de enfrentarse.

Tras este primer volumen de Guardianes de la Galaxia, creo que la típica frase «lo mejor está por venir» puede ser perfectamente aplicable en este comic.

¿Eres fan de los Guardianes de la Galaxia, has leído estos comics? ¡Espero tus comentarios!!!

Información:

Características Guardianes de la Galaxia v2, nº 76. Comic de grapa Panini Héroes Marvel.
Edición original Marvel Comics: Guardians of the Galaxy 1
Sinopsis Primero fueron un equipo. Ahora son una familia que se ha ganado su descanso. Pero no hay paz en el Universo... las cosas van de mal en peor. Los grandes imperios se tambalean. Las leyes no se respetan. En medio del caos, los dioses del Olimpo han vuelto para una nueva era de guerra. Alguien tiene que guardar la galaxia. ¿Quién aceptará la misión? ¿Quién sobrevivirá a ella?
Autor Juann Cabal, Al Ewing
Encuadernación Comic-Book (grapa)
EAN 977000555600000013
Categorías Cómic, Cómic americano, Cómics de Marvel, Cómics de Panini
Editorial Panini Comics
Páginas 32
Idioma En castellano
Colección Guardianes De La Galaxia 2020
Mes de salida 07/2020

El legado de los Guardianes de la Galaxia en España ha sido un viaje fascinante, desde sus inicios en los años 90 hasta las más recientes interpretaciones que continúan cautivando a los lectores.

El escudo del Capitán América en el espacio

La evolución de estos personajes, marcada por la influencia de autores como Jim Valentino y, más recientemente, Al Ewing y Juann Cabal, demuestra la capacidad del cómic para reinventarse y mantener su relevancia a lo largo del tiempo.

Guardianes de la Galaxia Vol. 3 es TODO lo que Marvel NECESITA

A pesar de las críticas sobre la adaptación de ciertos elementos a lo largo de los años, el espíritu de los Guardianes de la Galaxia como un equipo de inadaptados que luchan por la justicia cósmica sigue resonando con fuerza.

Arte conceptual de los Guardianes de la Galaxia

La combinación de aventuras épicas, desarrollo de personajes y la constante exploración de temas como la familia, la pérdida y la responsabilidad, aseguran que los Guardianes de la Galaxia seguirán siendo un pilar fundamental del universo Marvel en España y más allá.

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