Goku como Dios Destructor en el Mundo de Ataque a los Titanes

El universo de Dragon Ball y Ataque a los Titanes, aunque dispares en su naturaleza, a menudo inspiran crossovers imaginativos entre los fans. En este escenario, Son Goku, el guerrero Saiyajin, asume el manto de un Dios Destructor, llegando a un mundo asolado por titanes y la desesperación humana.

Son Goku, transformado, se presenta con un atuendo que denota su nuevo estatus: un pantalón de Dogi negro, brazaletes negras adornadas con tres diamantes cada una, y un collar negro con tres diamantes y cuatro rubíes. Su físico ha cambiado, volviéndose más delgado pero conservando una musculatura definida, otorgándole una apariencia imponente.

"Wiss ... Dime una cosa", solicita Goku, su voz resonando con una autoridad recién adquirida. Wiss, su acompañante y maestro, responde con una sonrisa serena: "¿Sí? ¿Qué le puedo decir, señor?".

Ambos se encuentran en la atmósfera de un planeta, similar a la Tierra pero tecnológicamente menos avanzado. Goku, con una mirada tranquila, observa el mundo que se extiende bajo ellos. "¿Por qué el Señor Bills no destruyó este planeta ya?", pregunta el sucesor de Bills, reflexionando sobre la inacción de su predecesor.

Wiss sonríe con calma. "Bueno... Él fue muy vago, así que no es de sorprenderse de que ni siquiera conociera este planeta", responde el ángel. Goku niega con la cabeza, una gota de sudor resbalando por su sien. "Ya veo... Bueno, seré yo quien los juzgue", declara, subiéndose a la espalda de Wiss y colocándose las manos en su espalda. El Ángel sonríe, haciendo aparecer su báculo. "Kai Kai", pronuncia, y ambos desaparecen en un destello, dirigiéndose a la Tierra.

Goku y Wiss viajando por el espacio

Tiempo después, Goku abre los ojos, sintiendo la energía del planeta. "Esto está mal", murmura, su desagrado palpable. La energía del planeta le resulta perturbadora, y percibe muchas divisiones y conflictos. "Sí, definitivamente. Este planeta no tiene reparo", coincide el Ángel, anticipando lo inevitable.

Goku suspira, y un aura morada platina lo envuelve. El Dios Saiyajin alza una mano hacia la Tierra, y una esfera morada con toques negros se forma en su palma. "Este mundo ya no tiene reparo, siento a su humanidad separada, sus mares contaminados y destruidos. Siento la guerra por venir, la catástrofe por iniciar: ¡Así que yo, Son Goku, el Dios Destructor del Séptimo Universo, liberaré al universo de su corrupción! ¡Antes de la creación viene la Destrucción: ¡Haka*!", proclama.

Justo cuando estaba a punto de recitar la última sílaba de su técnica destructora, Goku siente un leve pulso de vida que se acelera rápidamente, exudando terror. Dirige su mirada hacia la fuente de la sensación y, sin pensarlo, se teletransporta, dejando a un Wiss confundido en el aire. "¿Eh?", pregunta el Ángel, perplejo.

La escena cambia. Una niña rubia corre desesperadamente de hombres a caballo, sus preguntas llenas de angustia: "¿Por qué me hacen esto? ¿Por qué me persiguen? ¿Por qué me quieren hacer daño? ¿Por qué?". Los hombres disparan flechas, que la niña apenas logra esquivar. Ríen mientras la ven correr hacia un bosque. "¡Seguidla! ¡Hay que matarla!", grita uno de ellos, ordenando a sus hombres que la persigan.

En el cielo, Goku observa la escena con una mirada fría y muerta. No puede creer lo que ve: humanos cazando a otros de su propia especie. Esto es inaudito. Él creció y vivió entre humanos, considerándose uno de ellos, y esto lo enfurece como nunca antes.

Niña rubia huyendo de jinetes

Con creciente molestia, Goku desaparece y reaparece justo a tiempo para detener una flecha que se dirigía a la cabeza de la niña. "¡Humanos!", grita con voz fuerte y furiosa, su poder elevándose como la erupción de un volcán, haciendo temblar toda el área. La niña, que esperaba el impacto de la flecha, abre sus ojos azules y se sorprende al ver a un joven, de unos 20 años, sosteniendo la flecha. "¿Él la había salvado? ¿Por qué?", se pregunta.

"¿Y quién eres tú?!", le grita el líder a Goku, tensando su arco. Los demás hombres lo imitan, tensando sus propios arcos.

Justo en el cielo, Wiss aparece y observa todo con interés. "Son Goku: El Dios Destructor del Séptimo Universo", dice con una mirada fría, su aura de la Destrucción rodeándolo, provocando que el área tiemble nuevamente. Los hombres parecen ignorarlo y se miran entre sí, soltando una carcajada. Esto molesta levemente a Wiss; no es normal que se le falte el respeto a un Dios.

Goku observa con su mirada fría a los hombres, que han dejado de reír. La niña, en cambio, mira atentamente al hombre que se autodenomina Dios. "¿De qué se ríen?", pregunta Goku, quebrando la flecha entre sus dedos. Los hombres dejan de reír y miran al Saiyajin.

"Oh, hombre: ¿En serio crees que nos tragaremos esa mierda de Dios?", pregunta uno con una sonrisa burlona. "¡Sí, solo un idiota diría eso!", añade otro, aumentando el enojo de Wiss. "Además, Dios no existe. O de lo contrario, no deberíamos estar en esta mierda de mundo", comenta un tercero, lo que hace que Goku explote.

En un instante, Goku desaparece y reaparece frente al hombre que pronunció esas palabras. "Dios sí existe, ese Dios soy yo: ¡Hakai!", declara. Goku lanza su Hakai a quemarropa, y un rayo de destrucción sale disparado con fuerza, aniquilando a los hombres antes de que puedan siquiera gritar. El Hakai continúa su camino, dejando un rastro de pura destrucción.

Wiss sonríe al ver que esos mortales insolentes han sido aniquilados. La niña, por su parte, mantiene los ojos abiertos en shock al ver lo que ese hombre ha hecho. Se tensa cuando él se voltea a mirarla.

Goku, al ver su reacción, sonríe con su clásica sonrisa. "Pequeña", dice mientras saluda a la niña, quien se pone más tensa y se prepara para huir. "Oye, tranquila, no soy nadie malo. Solo te ayudé", añade Goku, comenzando a caminar hacia ella.

La niña no relaja su tensión; al contrario, aumenta mientras el hombre se acerca. Goku suspira. "Bueno, veo que no eres una humana fácil", dice al detenerse. "Como dije, no soy malo. Solo hice una parte de mi trabajo", explica, lo que hace que la niña ladee levemente la cabeza.

"¿Trabajo? ¿Qué clase de trabajo es matar a otros? Es más, ¿quién te ordenó eso?", pregunta la niña con voz suave. Tanto Wiss como Goku alzan las cejas.

"Bueno, respondiéndote: Mi trabajo es algo así como... aniquilar planetas y razas que perturben la estabilidad del universo...", suelta Goku, lo que hace que la niña abra los ojos y tambalee un poco. "¿Y quién me ordenó? Pues, Zeno-sama... El Ser más poderoso del universo, el que guía y ordena a los Dioses como yo y Ángeles como el de allá arriba", dice Goku, señalando hacia donde está Wiss. La niña sigue el dedo del hombre y sus ojos se abren más al ver a un humanoide de piel azul con una vestimenta extraña y un bastón. La pequeña rubia cae de culo, sorprendida, mientras ve a ese ser flotar en el aire. Wiss sonríe mientras desciende.

Goku y Wiss flotando sobre la niña

"¿Q-Qué está pasando...?", intenta articular la niña, viendo al ser aterrizar al lado del otro hombre. Ahora es el turno de Goku de ladear la cabeza. "No está pasando nada... creo", dice, ganándose una mirada de Wiss. "Señor Goku, le recuerdo que nuestra existencia... no es normal para mortales", le dice Wiss, lo que hace que Goku resople.

La niña recauda lo que escuchó. "¿Goku? Ese debe ser el nombre de ese hombre... Pero también me dijo 'mortal'. ¿Qué son ellos para que nos llamen así?... Ahora que recuerdo, él dijo que era un dios... ¿Cómo puede ser eso posible? Dios, dioses... Son solo cuentos e historias contadas por ancianos", se devana la cabeza la niña, intentando comprender lo que sucede.

"Olvidando eso: me presento; soy Son Goku, este aquí es mi asistente, o Ángel Guardián, Wiss", dice Goku mientras Wiss sonríe. La niña observa en silencio por unos segundos. "Ymir...", dice la niña, lo que hace sonreír a Goku. "Bonito nombre, Ymir", comenta Goku, ganándose un leve entrecejo fruncido de la niña. Nunca nadie le había dado un cumplido.

"Ahora que nos presentamos, tienes que saber que no te haremos daño. No somos gente mala", dice Goku, volviendo a caminar. Ahora, la niña no se tensa; parece tener una pizca de confianza. Eso hace sonreír a Goku. El pelinegro continúa avanzando hasta llegar al lado de la niña y se arrodilla a su altura. "¿Dime, pequeña Ymir, por qué esos hombres te perseguían?", pregunta Goku, lo que hace que Ymir niegue con la cabeza. "No lo sé... ellos solo lo hicieron", responde, lo que hace a Goku suspirar. "¿Qué tal si te llevo con tus padres?", pregunta Goku, ganándose de inmediato la tristeza de la niña, lo que la hace taparse la cara. "No tengo... Nunca los conocí...", dice con más tristeza, lo que hace suspirar a Goku. "Ya veo... Yo tampoco los conocí... Así que, ¿qué te parece esto?", dice, haciendo que Ymir lo mire ahora con algo más de confianza.

"¿Edad avanzada...? ¿Qué edad tienes?", pregunta Goku. "Diez", responde la niña. "Hasta que tengas unos 18 o 19, y ya luego haces lo que quieras", dice Son, y la niña solo da una mirada vacilante. "Mm, yo no lo sé... Os vengo conociendo...", dice la niña, retomando su desconfianza.

Goku vuelve a suspirar. "¿Sabes, si te hubiera querido hacer daño, hace rato lo habría hecho... ¿Viste lo que hice con esos hombres de hace rato?", dice, intentando persuadir a la niña.

Ymir se mantiene en silencio. "¿Prometes que no me harás daño...?", suelta de repente la niña, lo que provoca un leve entrecejo fruncido en Goku. "Te lo prometo...", sonríe Goku, extendiéndole la mano. La niña también tiende la suya y la cierra con la del hombre. En comparación con la suya, la de ella es pequeña y delicada, lo que hace que Goku la tome con suavidad.

Son sonríe, se pone recto aún sosteniendo la mano de la niña y comienza a caminar, acercándose a donde está Wiss. El Ángel sonríe; al parecer, el viejo Goku todavía existe, aunque fuera por poco tiempo.

Goku y Ymir tomados de la mano

Tiempo después: Tres Años.

"Tus golpes son muy bajos, tienen la fuerza indicada pero les falta altura, los estás tirando al abdomen y no es ahí a donde deben de ir", dice Goku mientras desvía un golpe directo a su estómago. Observa a la atacante: Ymir, ahora más grande, con 13 años de edad y un cuerpo más desarrollado. "Lo siento", se disculpa la niña mientras vuelve a atacar al hombre. Ahora sus golpes van al pecho del Saiyajin, lo que hace sonreír a este. "Bien, así deben de ser", dice Goku mientras detiene los dos golpes de Ymir con sus manos y, con algo de fuerza, la obliga a caer de espaldas al suelo. "Bien hecho, ya te puedo dar ese regalo que te prometí", dice mientras le tiende la mano a Ymir, la cual no tarda en aceptar.

Después de levantar a la niña, Goku se aleja de ella en dirección a una casa de madera oscura. Ymir lo sigue sin demora. "¿Este regalo... del que me has hablado... tiene un poder extraño, ¿no?", pregunta ella, y Goku asiente. "Sí, hace ya un tiempo que Wiss encontró una partícula extraña en el universo. Dice que tiene una energía rara con un poder igual de raro. Te lo quiero otorgar, sé de ese deseo tuyo de proteger a la gente y creo que con este poder lo podrás conseguir", dice Goku mientras entra en la casa.

En estos tres años, el Saiyajin no ha cambiado en nada. Mantiene su altura de 1.82 metros, su vestimenta tampoco ha cambiado, y su apariencia se mantiene en los 20 años, típico de un Dios. Ymir sonríe al escucharlo.

"¿Y este poder... qué es lo que me otorga?", pregunta ella, y Goku niega con la cabeza. "Aún no lo sé, tenía planeado utilizarlo en mí", responde Son, pero Ymir niega. "No, permíteme a mí ser el sujeto de pruebas", dice Ymir, lo que provoca una mirada de Goku. "¿Y por qué permitiría eso? Eres un humano, mortal. Yo soy un Dios, la divinidad es inmortal, nada me pasaría si ese organismo resulta ser dañino", dice Goku seriamente. "Lo sé, pero yo quiero ser la primera en saber qué es este poder que dices...", replica ella. "¿Nada más?", pregunta Goku, esperando que diga algo más, pero suspira al obtener un asentimiento de la niña. "Bien, pero no voy a prometer que sigas siendo la misma después de ingerir este organismo", dice Goku, y solo obtiene un fuerte asentimiento de la niña.

El Dios niega con la cabeza: necesita llamar a Wiss para que este le traiga ese organismo. Así que Goku comienza a elevar un poco su poder. Cuando cree tener lo suficiente para llamar la atención de su asistente, el Saiyajin golpea el piso con su pie, generando una onda de poder que atraviesa todos los bosques y montañas del lugar.

Ymir sonríe al ver eso; aún le cuesta asimilar que está frente a un ser divino, el mismo ser que la salvó.

Goku espera, y en unos segundos siente el Ki divino de Wiss acercándose. Se dirige afuera de la casa, justo para ver un destello blanco impactar en su patio. "¿Me llamó, señor?", pregunta Wiss saliendo del destello. Ymir sonríe, mientras leves destellos salen de sus ojos. En cambio, Goku se mantiene tranquilo.

"Así es... Es hora de darle eso", dice Goku, y obtiene una leve mirada de sorpresa del ángel, pero no protesta y solo saca su báculo y golpea la punta contra el suelo. Inmediatamente, un portal aparece frente a Goku, de donde sale un frasco de cristal con una extraña flor u organismo blanco. Ymir solo se maravilla ante la flor; es hermosa.

Frasco con una flor extraña

"Bien, esto es...", dice Goku mientras destapa el frasco y hace salir la flor con algo de Ki. "No sé qué tendrá efectos en ti, Ymir, así que espero que lo soportes", dice mientras hace flotar la flor hasta Ymir, la cual tiende sus manos para tomarla. Al instante de hacer contacto con la flor, Ymir siente que algo corre por su cuerpo, una fuerza indomable, algo destructivo. Siente cómo su sangre y cuerpo se calientan rápidamente, sus ojos comienzan a fallar, la oscuridad se acerca, el sueño o el cansancio la reclaman.

¡BOOM!

Goku y Wiss alzan ligeramente las cejas cuando un potente rayo cae en la dirección de Ymir, generando vientos y polvo potentes que amenazan con llevarse todo arrastrando. Pero ese viento es solo una brisa para un Dios y su Ángel.

¡ROHARRRRRRRR!

Un potente rugido resuena por todos lados, haciendo que Wiss y Goku se miren. "No era lo que me esperaba", dice Goku, mientras el viento sacude su cabello, al igual que el de Wiss. "Estoy de acuerdo contigo", responde el Ángel mientras se eleva en el aire, dejando a Goku en la tierra.

¡ROHARRRRR!

Otro rugido resuena, haciendo que el polvo desaparezca, revelando una figura gigante. Tal vez 120 metros de altura, con cabello rubio. Con una figura grotesca, ya que las costillas salen de su abdomen, junto a eso, su rostro es de puro hueso, sin rastro de piel.

"Ymir", dice Goku serio, y de inmediato gana la atención de la bestia, que vuelve a rugir y lanza un golpe con su gigante brazo derecho hacia Goku, el cual solo estira su propio brazo, deteniendo el golpe sin inmutarse. Al c...

Titán de Ymir

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El concepto de Son Goku, un Dios Destructor, interactuando con el mundo de Ataque a los Titanes ofrece un fascinante cruce de universos, explorando el poder divino frente a la desesperación humana y la amenaza titánica.

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