Durante años, Carles Recio, un funcionario de estrambótico currículum, acudía cada día a primera hora al Archivo de la Diputación de Valencia, fichaba, se iba y volvía a primera hora de la tarde para, de nuevo con su huella dactilar, cerrar una cuestionable jornada laboral por la que cobraba cerca de cincuenta mil euros anuales.
Pero la Fiscalía Provincial ha archivado su caso. Fuentes de este órgano han confirmado a EL PERIÓDICO esta resolución y han explicado que, más allá de las posibles irregularidades administrativas, no se ha acreditado que Recio cometiera ningún delito, en parte porque él mismo avisó a sus superiores de que no tenía un lugar asignado para realizar sus supuestas funciones y ninguno hizo nada por resolverlo.
Una portavoz de la Fiscalía ha explicado a EL PAÍS que Recio ha acreditado, o ha sembrado al menos una duda razonable, sobre el hecho de que avisó a sus jefes de que carecía de un puesto y de un ordenador propio en la Diputación, pese a lo cual nadie hizo nada por subsanar la anomalía.
De no haber existido tal comunicación, indican las mismas fuentes, su prolongado absentismo sí tendría características de ilícito penal -tal vez de malversación-, al tratarse de un organismo público.
El exfuncionario se ha librado del procedimiento penal gracias, sobre todo, a la declaración de una antigua responsable del archivo de la Diputación, que admitió a la fiscal del caso que desde que Recio fue relegado a este departamento, tras protagonizar un turbio escándalo, nunca dispuso de un espacio propio.
El exempleado público ha aprovechado su testimonio para presentarse como una víctima y ha sostenido que se vio obligado a trabajar allá donde podía: en los bancos de madera de los pasillos de la Diputación y en bibliotecas públicas.
La Diputación apartó este verano a Recio tras determinar en un expediente disciplinario que se abrió tras denunciar 'El Mundo' su caso que había cometido una 'falta grave' y otra 'muy grave'.
La corporación también abrió un expediente a su actual jefa pero lo paralizó cuando la Fiscalía empezó a estudiar el caso. Ahora, está previsto que retome el expediente de la jefa de Área que podría concluir en una 'falta grave' por ser consciente del absentismo de Recio y no haber dado parte.
La apertura de la investigación de la Fiscalía implicó la suspensión del expediente administrativo que la Diputación había abierto sobre el caso Recio. El expediente, que ahora ha sido reactivado afecta a Gil, y la antigua jefa de Recio puede ser suspendida de empleo y sueldo entre tres y seis años si, como parece, se la considera responsable de una falta grave por no haber vigilado a su subordinado.

Un currículum polifacético
Ex militante del secesionista GAV (‘Grup d’Acció Valencianista’), cercano en su día a otros grupos de extrema derecha y autor de cómics de ‘serie b’ como Fallerela y Españísima, dos heroínas con poca ropa, Recio entró en la Diputación a mitad de la década de los noventa, con la llegada del Partido Popular a la presidencia de la misma. Primero como interino y después con plaza por oposición. Su labor principal era escribir los discursos de los presidentes populares.
Nacido en Elda en 1965, autor de varios libros y de cómics de contenido erótico, Recio fue uno de los intelectuales del llamado blaverismo, el movimiento social que defendió la secesión lingüística del valenciano, y perteneció a Unión Valenciana, el partido político que lo representó.
En los años noventa, tras la alianza de Unión Valenciana con el PP para gobernar las instituciones valencianas, Recio entró en la Diputación, donde se hizo cargo del servicio de publicaciones.
Pero una década después, en 2005, se descubrió que Recio regentaba un prostíbulo masculino. La actividad se realizaba en un piso de su propiedad y los ingresos iban a una cuenta corriente a su nombre pero él defendió que simplemente trató de ayudar a los cuatro chicos que ejercían, a los que según su versión habría cedido el piso y una cuenta corriente y ayudado con la publicidad.
Su caída en desgracia se produjo después de que en 2005 saliera a la luz que tenía abierto un prostíbulo masculino en la casa donde había vivido con su mujer hasta que se separaron.

La versión del funcionario
El funcionario Carles Recio, acusado de cobrar 50.000 euros anuales como jefe de la Unidad de Actuación Bibliográfica durante más de 10 años sin ocupar nunca su puesto de trabajo se ha justificado ante el programa Espejo Público. Este valenciano asegura que lleva en la Diputación trabajando 20 años y durante sus salidas visitaba el archivo general y alguna comarca o pueblo como parte de su labor profesional.
Asegura que no tiene que dar explicaciones a nadie de sus entradas y salidas y que durante todos estos años el trabajo se ha presentado y no ha habido ninguna queja. Se ha justificado asegurando que los ordenadores de la Diputación "no eran demasiado buenos".
"Siempre he estado haciendo una labor documental, de redacción y asistencia literaria. Ficha religiosamente cada mañana desde hace diez años. Ficha y se va. ¿A dónde? Es lo que se preguntan sus compañeros a diario."
"Yo pregunté: tengo que dar explicaciones de mis incidencias, de mis salidas y entradas. No, no, con que entregues el trabajo es suficiente. Y el trabajo se ha presentado y en todos estos años no ha habido ninguna queja", se defiende Carles Recio, funcionario.
"Siempre, siempre, siempre he estado haciendo la misma cosa: una labor de documentación, de redacción, asistencia literaria", afirma.
El escándalo llevó a Fernando Giner, ex presidente de la Diputación, a apartarle de sus funciones y reasignarle al Archivo, aunque lo hizo ‘ascendiéndole’ al crear para el un puesto como jefe de unidad sin funciones asignadas. Pero sus responsables directos nunca lo quisieron. Según ha explicado Recio en los últimos meses, al principio realizó algunos trabajos literarios para la corporación en diferentes instalaciones de la Diputación y finalmente decidió seguir con ellos fuera al no tener ni si quiera un ordenador asignado.
Esa ha sido siempre su versión sobre por qué no accedía a las instalaciones de la Diputación tras fichar aunque nunca ha mostrado ninguno de los trabajos que según él habría hecho esos años. Eso sí, según la memoria de la administración provincial en 2011 viajó a Cuba como ponente de la Feria Internacional del Libro.

El expediente y la resolución
La Diputación de Valencia ha abierto expediente informativo para tratar de averiguar si un funcionario que desempeña el cargo de jefe de una unidad bibliográfica lleva diez años cobrando sin ir a trabajar, según han confirmado fuentes de la corporación provincial.
La decisión se produce después de que el periódico 'El Mundo' haya publicado que este funcionario, que fue nombrado en 2006, acude todos los días a las 7.30 horas a su puesto de trabajo, ficha con su huella dactilar a la entrada y vuelve a salir para regresar entre las 15.30 y las 16.00 horas para repetir la operación a la salida.
De acuerdo con la misma información, el funcionario desempeña el cargo de jefe de una unidad bibliográfica y está destinado en el Archivo provincial, un cargo que lleva aparejado una tabla salarial de más de 45.000 euros, a los que se debe añadir los años de antigüedad.
Según fuentes de la corporación, el diputado de Administración General, de quien depende el área de Personal, Pepe Ruiz, ha cursado la orden de abrir expediente informativo para investigar los hechos y, a partir de ahí, estudiar si procede la apertura de un expediente sancionador.
De acuerdo con las mismas fuentes, en la Diputación existe un control de fichaje con huella digital y en Personal hay registros de todos los años, aunque en este caso se trata de determinar si el funcionario fichaba pero luego no acudía al puesto de trabajo.
En un comunicado, el diputadado Pepe Ruiz ha apuntado que en el Registro del Servicio de Personal no consta "ningún comunicado, escrito o información oficial sobre las presuntas anomalías en la situación laboral del empleado", Carles Recio, y que él mismo describe en el periódico.
"Lo que sí consta en el Servicio de Personal de la Diputación son los registros diarios de Carles Recio, a través del control biométrico o ficha con huella dactilar con el que se realiza el seguimiento de las entradas y salidas de los empleados de la corporación en sus puestos de trabajo", añade.
Una vez alcanzadas las conclusiones del expediente informativo, que contará con un instructor y un secretario, "se procederá en consecuencia, tanto para exigir las responsabilidades oportunas, en su caso, como para actuar en defensa de todos los empleados y empleadas de la Diputación de Valencia cuya integridad, honradez y responsabilidad podrían haber sido puestas en cuestión tras las declaraciones del señor Recio".
La resolución provisional del responsable de la instrucción del funcionario que estuvo 10 años sin acudir a su puesto de trabajo a pesar de que cobraba como jefe es rotunda y pide a la Diputación de Valencia que aparte a Carles Recio de su servicio.
Según el expediente, al que han tenido acceso los sindicatos implicados, ha quedado demostrado que Carles Recio no ha realizado su trabajo en el servicio del Archivo General y Fotográfico donde había sido destinado hace más de 10 años cuando fue nombrado jefe de la Unidad de Actuación Bibliográfica en 2006.
En la resolución del instructor se constata que la ausencia sistemática del empleado público «justifica su despido» porque se ha podido confirmar que no ocupaba ningún espacio dentro del Archivo. Aunque la resolución todavía es provisional a la espera de que Carles Recio presente alegaciones, es muy probable que la definitiva propuesta por los instructores mantenga la decisión de apartar del puesto de trabajo al funcionario.
Este caso vio la luz tras hacerlo público EL MUNDO, que destapó la práctica diaria de Carles Recio que consistía en acudir todos los días a la puerta de la calle Beato Nicolás Factor 1 -al mismo edificio del Archivo donde también se halla el Servicio de Salud Laboral- y fichar con su huella dactilar la entrada a las 7.30 de la mañana. Posteriormente el trabajador se marchaba y entre las 15.30 y las 16.00 volvía a la puerta del Archivo para fichar su salida.
Pese a que el funcionario, tras ser descubierto, aseguró que realizaba el trabajo fuera del Archivo, las evidencias descubiertas durante el expediente informativo de la Diputación demuestran que, además de carecer de puesto de trabajo -sin silla, mesa, ordenador ni teléfono-, nunca realizó funciones en el exterior ni participó de ningún proyecto bibliográfico.
El expediente afecta tanto a Carles Recio como a la responsable de su trabajo, la directora del Archivo de la Diputación de Valencia, María José Gil, quien «en ningún momento ha comunicado de forma oficial la situación que se vivía en su departamento», a pesar de que la ausencia de Recio en su puesto de trabajo se remonta al 7 de marzo de 2006.
En los textos legales laborales -el Estatuto Básico de la Función Pública, la ley valenciana en vigor y el borrador de la Ley de Empleo Público- se considera «falta muy grave» una serie de supuestos que son claramente aplicables a la actitud de Recio y que conllevan una sanción firme de separación del servicio y, por tanto, la pérdida de la condición de personal funcionario de carrera.
El texto legal considera falta muy grave una serie de supuestos que son claramente aplicables a la actitud de Recio y que conllevarían una sanción firme de separación del servicio y, por tanto, la pérdida de la condición de personal funcionario de carrera. Es decir, el despido.
Los dos investigados han sido sometidos a entrevistas y comprobaciones durante los últimos meses y, como han confirmado fuentes de la inspección, ambos trabajadores «no han podido negar el absentismo continuado de Recio ni que la directora conocía esta práctica cotidiana durante años pero no comunicó formalmente sus superiores jerárquicos de la Diputación». Las mismas fuentes destacaron que la directora del Archivo tendría la misma responsabilidad «al no poner en marcha mecanismos de control para evitar el incumplimiento de las jornadas de trabajo».
Juzgado de Guardia | De negocios 'fantasma' a coches de lujo
Recio solo aparecía por allí para fichar. A veces, ha precisado una de sus compañeras, cumplía el trámite muy temprano, llevando puesto aún el batín y las zapatillas de andar por casa.
Recio fue nombrado jefe de actuación bibliográfica en 2006. En los 10 años siguientes, según la investigación realizada por la Diputación, no consta que hiciera trabajo alguno. El verano pasado fue despedido tras ser declarado autor de una "falta muy grave continuada de abandono del servicio" y otra grave "por haber realizado acciones dirigidas a impedir que fueran detectados los incumplimientos injustificados de su jornada de trabajo".
Una retrospectiva, su última burla. Hace apenas un mes, el Ayuntamiento de València suspendió antes de su inauguración una exposición que iba a abrir Recio en una sala municipal que había reservado a través de un tercero. Pretendía hacer una retrospectiva de su actividad con el provocador título ‘Carles Recio. Amor a València. El funcionario de la Diputación de Valencia que estuvo 10 años sin ir a trabajar no cometió ningún delito, según ha concluido la Fiscalía. El ministerio público ha archivado la denuncia presentada contra él con el argumento de que Carles Recio advirtió de su situación a sus superiores y que estos no le hicieron caso.
El funcionario de la Diputación, Carles Recio, tras fichar a las 7.30 horas y coger su vehículo para marcharse.

La discusión ante la Fiscalía ha sido desigual. Mientras Recio ha presentado alegaciones y testimonios en su descargo, la Diputación, que ya lo había despedido y consideraba el asunto zanjado, apenas ha intervenido en las diligencias.
Estas se abrieron a instancias de la última superior directa que tuvo Recio, María José Gil, que sí tenía un interés personal en que prosperaran.
VALENCIA
El valenciano ha sido expedientado por cobrar durante diez años sin trabajar ni un día. Él lo niega y asegura que ha estado haciendo su trabajo durante este tiempo.
Es funcionario de la Diputación de Valencia, jefe bibliográfico. No da explicaciones a nadie. Eso sí, vuelve cada día a la hora de salir y ficha de nuevo.
"Evidentemente por parte de esta persona una desvergüenza, porque era consciente de que iba a fichar y en el tiempo de su jornada laboral no realizaba el trabajo por el que se le remuneraba", afirma Rosa Pérez, diputada de Esquerra Unida.
Carles Recio no aparece en el directorio de los trabajadores y no consta en ninguna publicación. Al parecer, una jefatura fantasma que cuesta 50.000 euros.

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