Fun Home: Una Mirada Profunda a la Novela Gráfica de Alison Bechdel

La historietista estadounidense Alison Bechdel comenzó su carrera a principios de los años ochenta publicando su tira cómica Dykes to watch out for (Unas bollos de cuidado) en el periódico WomaNews. Confeccionando una colección de historias y relatos de la escena contracultural de la época, estas obras serían recopiladas a partir de 1986 por la editorial Firebrand Books. Estos primeros pasos de Alison Bechdel en el mundo de la viñeta ya dejaban entrever algunas de sus señas de identidad, con una propuesta que iría madurando con el tiempo, dotándola de cierto halo autobiográfico y una importante carga política centrada en las problemáticas sociales de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.

Esta tira cómica tendría muy buena acogida, especialmente, en Estados Unidos y el Reino Unido, permitiendo a Alison Bechdel dedicarse a tiempo completo al cómic. Hasta mediados de la década pasada, Dykes to watch out for se seguiría publicando ininterrumpidamente y de forma regular, siendo la obra más reconocida de su autora. A ella también se le podría seguir la pista, entre 1988 y 1990, en la revista The Advocate a cargo de la tira cómica Servants to the Cause, en la que trataría temáticas ya habituales y familiares de su bibliografía.

No sería hasta entrados los años noventa cuando la autora comenzaría a compatibilizar este trabajo en publicaciones periodísticas con el más ambicioso desarrollo de su primera novela gráfica, inevitablemente autobiográfica: Fun Home.

Ilustración de la portada de

De forma colateral, Fun Home. Una familia tragicómica es un áspero y humorístico retrato familiar protagonizado por Alison Bechdel. Una vez editado por Houghton Mifflin en 2006, se convertiría inmediatamente en una de las obras preferidas de la crítica especializada, logrando ser finalista del Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro en Estados Unidos, siendo reconocida como uno de los mejores 100 libros del año por The New York Times y conquistando alabanzas de publicaciones de proyección internacional como Time, Entertainment Weekly, People, USA Today o Los Angeles Times.

El trabajo de Alison Bechdel sería comparado con la pluma de autores como Vladimir Nabokov, Marcel Proust o Tobias Wolff, eludiendo las referencias ligadas propiamente al mundo de la viñeta. Seguramente no con malicia, sino porque las influencias en Fun Home eran claramente literarias, más allá de un apartado gráfico en el que se puede palpar la sombra de Charles Addams (incluso con algún guiño directo dentro de la misma historia).

El tono tragicómico del relato, con un agudo humor negro en muchos de sus pasajes, no resulta simplemente una etiqueta gratuita en su subtítulo, porque define totalmente el espíritu de una historia compleja en su psicología, intensa en su visión y arraiseda en lo que cuenta y la manera de contarlo, haciendo del elemento biográfico un abierto y sincero acto de constricción intertextual capaz de conectarse con toda naturalidad al lector.

De esta manera, en Fun Home. Una familia tragicómica encontramos una nada idílica y convencional relación paternofilial. La base de la narración son las vivencias y recuerdos de la autora desde su más tierna infancia hasta su adolescencia y juventud al lado de su obsesivo padre, Bruce Bechdel. Él era profesor de lengua inglesa, lector empedernido, coleccionista de antigüedades, restaurador de temperamento maniático y director de la funeraria familiar situada en la misma casa en la que crecería Alison Bechdel y el grueso de su familia.

Esta es una historia con un poderoso elemento de catarsis, en parte una manera de afrontar la misma muerte del padre de Alison Bechdel, producida solo unos meses después de declararse la autora homosexual y después de descubrir el paralelo secreto sobre la identidad sexual de su padre que este había intentado esconder durante toda su vida.

Esquema de la estructura narrativa de

Las posibilidades del relato son complejas, sobre todo por no atarse estrictamente a una línea temporal clara; no hay ningún tipo de linealidad en el relato, simplemente se muestra como una reflexión en la que fluyen pensamientos y sentimientos por igual, logrando construir una narración por capas en la que cada capítulo aporta diferentes matices y lecturas a la obra.

No hay atajos posibles o buscados en Fun Home. Una familia tragicómica, no hay simpleza en su manera de abordar su anunciada tragicomedia. Son los protagonistas de la misma los que recargan la atmósfera del relato y su personalidad, fría pero humana y verosímilmente cercana, la que acaba condicionando la narrativa de la obra.

En este sentido, Alison Bechdel se sirve de toda una generosa interconexión de recursos, plasmados en la obra con todo tipo de representaciones o imitaciones gráficas, incluso fotográficas o cartográficas, y transcripciones y reproducciones de textos de carácter epistolar, legal o personal, anotaciones a pie de página, citas literarias, enciclopédicas o incluso procedentes de los diarios personales de la autora. Todas ellas dotadas de su propia relevancia y carga anímica mediante un truco tan sencillo como ingenioso de reflejarlas con su particular carácter e identidad, utilizando diversos estilos de fuente y representaciones para los textos.

Este elemento y otros obligan al lector a reflexionar y analizar sobre la misma profundidad de estas memorias, eludiendo cualquier tipo de sentimentalismo barato porque Fun Home. Una familia tragicómica casi representa un ensalzamiento al escepticismo familiar, como lo define la misma Alison Bechdel en la obra al describir la susodicha relación con su padre como un «juego narrativo inverso» capaz de impulsar las «historias entrelazadas» de sus caóticos protagonistas.

Comparativa del estilo gráfico de Charles Addams y Edward Gorey

En el apartado gráfico, como ya hemos avanzado, Fun Home. Una familia tragicómica tiene cierto halo al expresivo trazo de Charles Addams, uno de los artistas con la que creció la autora, pero también intenta mimetizar la esquemática calidez de otro de sus ídolos, el escritor estadounidense Edward Gorey. En ambos casos, nombres que conectan con el embrionario y característico humor negro que sobrevuela toda la prosa de Alison Bechdel, apenas irónicamente disimulado por el opresivo bagaje literario manejado en la obra, multirreferencial al trabajo de Marcel Proust y, sobre todo, F. Scott Fitzgerald, casi un álter ego de su ofuscado padre, y presentándose casi como una disección y estudio interpretativo del Ulises de James Joyce.

Todo ello manchado con un uso monocromático del color, sombras de tonos turquesas para el fondo y objetos inanimados que revolotean por el gris y apagado mundo de sus personajes, ocupados en un ejercicio profusamente intelectual y ambiguamente o invertidamente emocional.

«No solo éramos invertidos», comenta Alison Bechdel en uno de los muchos inspirados pasajes de su novela gráfica, «éramos inversiones el uno del otro», trasladando esta dualidad al conjunto de la historia, tanto a nivel puramente narrativo como en sus asumidos y curiosos condicionantes gráficos.

Fun Home. Una familia tragicómica es un relato tragicómico en formato de memorias de la vida de una familia americana. En 2006 Houghton Mifflin publicó sus memorias gráficas, Fun Home: Una tragicomedia familiar, el exitoso relato de maduración que se ha calificado como «proeza de retrato familiar» y un «raro y original ejemplo del porqué las novelas gráficas han ocupado la conversación sobre la Literatura Americana».

Fun Home está nominado al premio National Book Critics Circle de 2007. El padre de Alison, la protagonista (y autora del libro), es profesor de inglés y tiene como hobby coleccionar antigüedades y la restauración, así que aplica su hobby a restaurar su casa victoriana, que es a la vez una funeraria. Es un padre distante que nunca ha hecho pública su inclinación sexual, claramente homosexual.

A través de esta narrativa visual, que es a la vez cómica y desoladora, nos acercamos a los complejos de Alison, que lucha en soledad por encontrar su lugar. Fun Home. Una familia tragicómica ha sido seleccionado como uno de los 100 mejores libros del año por The New York Times.

Es una novela gráfica diferente a las que estoy acostumbrada. Normalmente no me gustan las biografías y las historias reales. Soy mucho más fan de historias retorcidas, que mezclan realidad con ficción, pero con este caso hice una excepción. La novela gráfica empieza con algunos de los recuerdos más tempranos de la autora. Los lectores conocen en seguida al padre, como un hombre inteligente, emocionalmente distante pero volátil, narcisista, perfeccionista y que luchaba para mantener ocultos muchos secretos. Está bastante obsesionado con su casa; hasta llega un punto que piensas que la quiere mucho más que a su propia familia.

El cómic está dividido en 7 capítulos que tratan de diferentes temas recurrentes de la vida de la autora, pero básicamente se centran en dos cosas: su identidad sexual y la muerte. Combina historias del pasado y el presente para revelar detalles importantes de la historia. Su diario, que nos acompaña por toda la historia como una voz en off que permite reflexionar a la autora, no es más que el resultado de un cúmulo de referencias literarias. Para ella, nuestras vidas no dejan de ser un rompecabezas de párrafos que ya han sido escritos.

Aunque sea un tanto rara, no hay ningún análisis freudiano sobre familias disfuncionales ni melodramas exagerados sobre infancias tristes. Hay reflexión y sinceridad. Y a pesar del dolor y la lucha de Bechdel frente a la vida y la muerte de su padre, el libro no es ni triste ni deprimente. De hecho, es bastante divertido. Ella ha encontrado paz consigo misma. Es una maravillosa memoria gráfica que engancha, es divertida y reflexiva. Tenéis que pasaros por la “Fun Home” para entenderlo todo.

La crítica ha dicho...

  • «Posiblemente Heartstopper no existiría sin Fun home. Alison Bechdel retrata su crecimiento y descubrimiento de la sexualidad en una casa con muchas disfunciones. Un trabajo pionero». Rubén Santamarta, La Voz de Galicia
  • «Una autora esencial que toda biblioteca de diversidad debe incluir». Nieves Gascón, 20 Minutos
  • «Alison Bechdel se enfrenta a la verdad de su vida familiar con una franqueza inquebrantable. A través de esta honestidad, Fun Home se convierte en una obra que es al mismo tiempo universal y profundamente personal. [...] El legado de Alison Bechdel reside no solo en las páginas de sus cómics, sino en las vidas de aquellos que han visto reflejadas sus experiencias en su obra». Las Furias Magazine
  • «La lesbiana más relevante de la historieta contemporánea. Como sus equivalentes gais Nazario y Ralf Koenig, [...] su obra puede ser leída y disfrutada por cualquiera interesado en que le expliquen historias humanas, teñidas de un peculiar sentido del humor y dotadas de una saludable autocrítica». Ramón de España, Crónica Global - El Español
  • «Obra capital del noveno arte». Iker Seisdedos, El País
  • «Es muy probable que la gran escritura del siglo XXI se encuentre en las novelas gráficas y la no ficción. Fun Home lo demuestra con creces». USA Today
  • «El arte de narrar gráficamente en su estado más puro». Los Angeles Times
  • «Una espléndida autobiografía: refrescante, abierta y generosa». Entertainment Weekly
  • «Fun Home debe de ser el ejemplo más ingeniosamente compacto y a la vez más prolijo de autobiografía que se haya hecho nunca. Toda una pionera». The New York Times Book Review
  • «Una obra maestra sobre dos personas y sus misteriosas deudas mutuas que, a pesar de convivir en la misma casa, se hallan en mundos distintos». Time Magazine
  • «Autocrítica y deliciosa [. . .]. Bechdel trata con delicadeza a sus bienintencionados personajes, pero esgrime un afilado bisturí cuando se trata de las injusticias de la vida moderna».

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