El regreso de Goenji Shuuya al Raimon fue un acontecimiento significativo, trayendo consigo no solo su talento en el fútbol sino también una profunda añoranza por alguien especial. La emoción de reencontrarse con viejos compañeros y conocer a nuevas personas como Fubuki y Tsunami se vio empañada por la ausencia de una figura clave en su vida. Esta persona, capaz de iluminar sus días más sombríos con una simple sonrisa, era su pilar de apoyo incondicional, aquel a quien acudía en busca de consuelo. La distancia dolía, pero Goenji estaba decidido a superar los obstáculos y reunirse con él, esforzándose por vencer a la Academia Alius y poner fin a su separación.
Mientras tanto, Aphrodi, un jugador con un pasado complejo y una presencia enigmática, observaba al equipo. Su deseo de unirse al Raimon se materializó durante un partido contra el Diamond, donde, con la ayuda de Goenji, anotó un gol crucial, ganándose así la aceptación del equipo.
Tras un intenso entrenamiento, la curiosidad de Aphrodi se vio agudizada por la partida solitaria de Goenji. Siguiéndole discretamente, descubrió que el destino de Goenji era el hospital. La preocupación y el misterio rodearon la visita de Goenji, dejando a Aphrodi preguntándose sobre la conexión entre el delantero estrella y el hospital, y la tristeza que este lugar parecía evocar en él.
La convivencia en la caravana Inazuma, a pesar de las risas y la aparente felicidad de Goenji, se convirtió en un escenario de sutiles interrogatorios para Aphrodi. Sin embargo, la cercanía forzada y las interacciones diarias comenzaron a forjar un vínculo inesperado entre ellos.
Al día siguiente, la rutina de entrenamiento se repitió, y Aphrodi volvió a seguir a Goenji hasta el hospital. Esta vez, sin embargo, Goenji parecía animado al salir. Aphrodi, impulsado por la curiosidad, fingió un encuentro casual.
"¿Goenji?", preguntó Aphrodi, encontrándose con la mirada del delantero. "¿Qué haces aquí?".
Goenji, sintiéndose observado, respondió con una leve evasiva: "Estaba paseando y te vi salir del hospital. Etto... ¿te encuentras bien?".
La sinceridad en la mirada de Aphrodi conmovió a Goenji, recordándole a alguien. "Eeh... sí, s-sólo he pasado para ver a un amigo", contestó, desviando la mirada. Al preguntarle quién era, Goenji reveló que se trataba de Someoka, el otro delantero del Raimon. Aphrodi, con una sonrisa, pareció resolver un gran misterio, y Goenji, agradecido por su compañía, accedió a regresar al campo de entrenamiento.
Mientras el sol se ponía, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados, ambos se sentaron junto al río, en silencio, contemplando la belleza del atardecer. La melancolía regresó a Goenji, quien miraba el campo de fútbol con una profunda tristeza.
"Goenji", dijo Aphrodi suavemente, tocando su hombro. "¿Estás bien?".
Goenji negó con la cabeza. "No, no estoy para nada bien...".
Con un suspiro profundo, Goenji confesó: "Aquí... aquí sucedieron ciertos hechos realmente importantes en mi vida. En este campo de fútbol... yo... me enamoré", murmuró.
La sorpresa de Aphrodi fue evidente. "¿Goenji Shuuya enamorado? ¿De quién?". La curiosidad lo consumía. "¿Y... puedo preguntar quién?".
Goenji, sonrojado, dudaba en revelar su secreto, temiendo la reacción de Aphrodi. Sin embargo, la genuina preocupación de Aphrodi le brindó la confianza necesaria. "Si no quieres decírmelo, no me lo digas", dijo Aphrodi, mirándolo a los ojos, "pero, yo, de verdad que no se lo diré a nadie".
Goenji se acercó al oído de Aphrodi y le susurró el nombre de su amor. Aphrodi, sintiendo la respiración de Goenji en su oreja, se sonrojó. "¿Vaya", dijo, "¿y te correspondió?".
"Tengo la grandísima suerte de poder decir que sí", respondió Goenji, sus ojos fijos en los de Aphrodi, "y, aquí mismo, en el puente, nos dimos el primer beso". El sonrojo de Goenji se intensificó.
"Tiene que ser increíble", añadió Aphrodi, bajando la mirada, "querer y ser querido... yo... nunca he sentido algo así".
En ese momento, una idea audaz cruzó la mente de Goenji. "Si quieres, yo te enseño lo que es".
Aphrodi lo miró con los ojos desorbitados. "¿Qu-qué?".
Goenji lo tomó de la cintura y lo besó apasionadamente. Aphrodi, abrumado por su primer beso con Goenji, rodeó su cuello con un brazo. El beso se profundizó, marcando el inicio de una nueva conexión.
Tras separarse, ambos se miraron, conscientes de la intensidad del momento. Goenji, sintiendo una atracción innegable hacia Aphrodi, lo invitó a su casa. "Ahora", dijo, "a mi casa".

De camino a casa de Goenji, la emoción y los nervios de Aphrodi se intensificaron. Se detuvieron en una heladería, donde compartieron una gigantesca copa de helado de fresa, un momento íntimo que culminó en otro beso apasionado, esta vez compartido con una cereza.

Más tarde, frente a una juguetería, Goenji recordó haber comprado un peluche de panda allí. Aphrodi, cada vez más cautivado por la dulzura y el romanticismo de Goenji, sintió que había encontrado al novio ideal.
Al llegar al apartamento de Goenji, este le ofreció ropa y lo invitó a ducharse. La noche prometía ser íntima y llena de descubrimientos.
Sabiduría Divina de Byron Love en Español | Inazuma Eleven
La historia continúa explorando la creciente relación entre Goenji y Aphrodi, marcada por momentos de ternura, confesiones y la exploración de sus sentimientos mutuos en el contexto del mundo del fútbol de Inazuma Eleven.
