La milenaria China ha dado al mundo influyentes pensadores, y entre ellos destacan figuras clave del legalismo, una escuela filosófica centrada en la política, las leyes y la gestión burocrática. Ignorando en gran medida la moralidad o las visiones idealizadas de cómo debería ser la sociedad, el legalismo se enfocó en el gobierno pragmático a través del poder del autócrata y el estado.
Una figura clave de esta escuela fue el administrador y filósofo político Shen Buhai (c. 400-337 a. E. C.). Otro pensador fundamental fue Shang Yang (390-338 a. E. C.), hombre de Estado, teórico político y arquitecto del Estado Qin, quien fundó la escuela legalista. Shang Yang postulaba que las leyes siempre debían ser obedecidas, al margen de consideraciones morales. Fue asesinado por nobles del Estado que ayudó a edificar, quienes no estaban de acuerdo con sus ideas meritocráticas y centralizadoras.
El pensamiento político de la Escuela Legista es utilitarista. Su principal objetivo es fortalecer el poder del monarca. Aboga también por no permitir otras ideas que no fuesen las del monarca. La base del funcionamiento del estado tiene que estar en las leyes.

En el pensamiento legista son importantes tres conceptos: “el sistema legal”, (法 fǎ); “la estratagema política", (术 shù) y "la autoridad", (势shì).
- "El sistema legal" (法 fǎ) hace referencia a que el estado ideal debe tener leyes muy severas, recompensar a las personas que aporten beneficios y castigar a los infractores de la ley.
- "La estratagema política" (术 shù) quiere decir que el monarca tiene que conocer qué medios son adecuados para gobernar bien, debe hacer frente a sus opositores políticos y mantener tanto su poder como su rango.
La ley (fa 法) es el concepto central en el pensamiento del sistema legista. El sistema, en su totalidad, se creó para hacer que la gente se comportara y actuara según lo que quería la dinastía. Los legalistas destacaron especialmente el pragmatismo como base de la ley.
El legalismo, también conocido como legismo (chino 法家; pinyin fǎjiā, escuela de 'métodos' o estándares'), fue una escuela filosófica china centrada en la filosofía política, las leyes, la realpolitik y la gestión burocrática. Ignorando en gran medida la moralidad o las visiones idealizadas de cómo debería ser la sociedad, se centraron en el gobierno pragmático a través del poder del autócrata y el estado.
Una figura clave de esta escuela fue el administrador y filósofo político Shen Buhai (c. 400-337 a. E. C.). Otra figura central, Shang Yang (390-338 a. E. C.), fue un destacado reformador que transformó el estado Qin en el poder dominante que conquistó el resto de China en 221 a. E. C. El sucesor de Shen, Han Fei (c. 280-233 a. E. C.), es considerado uno de los más grandes representantes del legalismo, combinando las ideas de Shen Buhai y Shang Yang.

Shang Yang dejó un legado de reformas que, continuadas después de su muerte, construyeron la espectacular base del poder militar del efímero “Primer Imperio Qin” (221-206 a. C.) que unificó China, marcando así el fin del período de los Estados Combatientes (475-221 a. C.). Un lema de cuatro caracteres, «Fu Guo 富国 强兵 - Fu Guo Qiang Bing - enriquecer el Estado y fortalecer el Ejército», encapsulaba estas prioridades, las cuales siguen vigentes hoy en día, lo que pone de relieve la naturaleza perdurable de las prioridades del poder centralizado chino a lo largo de los siglos.
Con la aparición de esta profesión de fe en el poder, surgió un debate sobre la conveniencia de asociar al pueblo con el enriquecimiento del Estado, iniciado notablemente por Mozi (475 - 392 a. C.). Mozi es considerado el primer filósofo ético consecuencialista del mundo. Fundó el mohismo, una antigua escuela de lógica y pensamiento científico que cuestionó aspectos del taoísmo y el confucianismo. Parte de su pensamiento fue absorbido por el legalismo y el confucianismo.
Como cita Graziani, el investigador del CNRS y sinólogo Jean Levi coincide. Refiriéndose al texto de Shang Yang titulado «Debilitando al pueblo», confirma que el fundador del legalismo creía que «la vulnerabilidad económica de la sociedad debe considerarse sistemáticamente tanto la condición como la consecuencia de un Estado fuerte y un ejército poderoso».
El pensamiento legalista también se entrelaza con el pensamiento metafísico ancestral arraigado en el tratado de adivinación del «Clásico de los Cambios - Yijing 易經», que data de mil años a. C. «Canonizado tanto en el corpus taoísta como en el canon confuciano», afirma Graziani, «se basa en la interpretación de números y símbolos gráficos de líneas continuas y discontinuas».

Sin embargo, observadores confucianos antiguos y modernos de la política China han argumentado que algunas ideas legalistas se fusionaron con el confucianismo convencional y todavía juegan un papel importante en el gobierno.
La obsesión legal por el control y la represión. El bastión de resistencia más efectivo se encuentra anclado en el pensador central del taoísmo, contemporáneo de Shang Yang, Zhuangzi (369-288 a. C.).
CONFUCIO: El Sabio Que Definió la Filosofía de la China Antigua - Documental
En las dinastías posteriores, el legalismo fue desacreditado y dejó de ser una escuela de pensamiento independiente. Sin embargo, observadores confucianos antiguos y modernos de la política China han argumentado que algunas ideas legalistas se fusionaron con el confucianismo convencional y todavía juegan un papel importante en el gobierno.
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