Desde hace tiempo, una historia ha estado en la mente de muchos, una que explora las profundidades del corazón y los lazos que unen a las personas. Esta idea surgió al sumergirse en el manga de los 100 años, donde un Natsu, a veces despistado pero siempre entrañable, especialmente en lo que respecta a los niños, ofrece un sinfín de posibilidades para una gran historia. ¡Esperamos que la disfruten tanto como nosotros al escribirla! Porque al final, es un final hermoso y emotivo que tocará las fibras más sensibles.
Aclaración: Fairy Tail no me pertenece. Es propiedad de Mashima Hiro. Solo tomo prestados sus personajes para dar vida a mis historias.
Aclaración: Estas historias no tienen fines de lucro. Se escriben para el entretenimiento de todo público, respetando la obra original. Cualquier comentario u opinión es bienvenido.
Las Inquietudes de Natsu Dragneel
Últimamente, las mentes de los amigos de Natsu Dragneel se llenaban de interrogantes. Sus pensamientos y declaraciones, a menudo dichos sin reparar en quién pudiera escuchar o malinterpretar, resultaban preocupantes. Se preguntaban si los golpes recibidos en el pasado estaban cobrando factura, o si simplemente estaba en una etapa de su vida donde decía cosas sin pensar. Ante esta rareza, muchos buscaban a los mejores "médicos" o "curanderos" para examinarlo.
Sin embargo, a pesar de las preocupaciones, Natsu solía asegurar a regañadientes que se encontraba bien. Sus compañeros, ya acostumbrados a sus excentricidades y a los golpes ocasionales, optaban por dejarlo ser, pensando que era un castigo merecido por sus travesuras. Decidieron que nunca más se preocuparían por él ni le ayudarían.
Pero, ¿por qué todos tenían esta actitud? La razón principal se encontraba en una serie de comentarios que Natsu había hecho recientemente:
- "¿Es hijo mío?"
- "¿Eso significa que soy padre?"
- "¡Hay que llevarnos únicamente a Nasha!"
- "¿Ella también escupe fuego?"
- "Levy, ¿Pusiste un huevo?"
- "¿Eso significa que tú eres mi hijo?"
La forma en que Natsu reaccionaba ante las conversaciones sobre hijos era el principal motivo de preocupación y miedo para sus amigos. Fue particularmente alarmante cuando le preguntó directamente a Levy si sus hijos serían suyos. También causó extrañeza cuando, tras despertar de un largo sueño, mencionó que Zeref tenía hijos con Mavis Vermillion, la primera maestra, y que estos lo llamaban "tío". Natsu detestaba esa palabra, acostumbrado a que tanto Romeo como Asuka lo llamaran "hermano".

Durante un viaje a Edolas, la aparición de una pequeña niña de cabellos rosas y ojos color chocolate, con una mirada tierna, despertó en Natsu el instinto de llevársela consigo. Se sintió como un padre orgulloso al verla, pero también como un protector celoso cuando el "hijo" de Gray le dirigió una mirada a su "hija". Esto era algo que Natsu jamás permitiría.
La noticia de que Ignia, el hijo de Igneel, tenía a su propio hijo y que pronto lucharía contra él, también generó una reacción peculiar en Natsu. Él mismo tenía un hijo, pero no se le permitió "tomar prestada" a Nasha. Saber que Ignia tenía un hijo lo llevó a preguntar tontamente si también era su hijo, a pesar de que la idea de ser llamado "tío" por Happy le desagradaba profundamente.
El Misterio del Origen de los Bebés
Ante la confusión de Natsu, sus amigos se preguntaron si alguna vez le habían enseñado de dónde venían los bebés. Cuando le preguntaron directamente, Natsu respondió con una sinceridad que dejó a todos sonrojados y sin saber qué decir. Comprendieron que no era tan inocente como aparentaba y que, de hecho, sabía perfectamente de dónde venían los hijos. Erza, por su parte, se ponía nerviosa y tartamudeaba al intentar explicarlo, mencionando a Jellal y a una cigüeña.
Lo más sorprendente fue la persistente pregunta de Natsu sobre tener un hijo propio. ¿Sería la influencia de cierta maga celestial la que lo había llevado a investigar el origen de los bebés?
La Influencia de Lucy Heartfilia
Esta suposición comenzó a tomar fuerza cuando Natsu era visto constantemente acompañado de Lucy Heartfilia, la única a la que le prestaba su preciada bufanda. La forma en que la protegía en las misiones, la manera en que solía molestarla y las situaciones un tanto vergonzosas en las que se veían envueltos, alimentaban esta idea. La sorpresa era visible en los rostros de sus compañeros al notar la preocupación de Natsu cuando Lucy bebía demasiado, e incluso su papel como quien la llevaba a casa.

Sus amigos se sentían orgullosos al ver que Natsu, el mago de cabellos rosas, tenía sentimientos y estaba creciendo. La influencia de una persona importante en su vida había sido suficiente para abrir su corazón. Sin embargo, tanto Natsu como Lucy parecían ser demasiado tímidos o idiotas para confirmar los sentimientos que ya existían entre ellos.
Era exasperante ver las señales tan claras, pero ellos eran demasiado ciegos para darse cuenta. Sus compañeros solo podían esperar a que ambos admitieran esa bonita verdad que podría unir sus manos para toda la vida.
El Deseo de una Familia
A veces, se preguntaban si Natsu ya estaba en edad de pensar en formar su propia familia, o si simplemente estaba diciendo tonterías. Siendo sinceros, Natsu era capaz de pensar en muchas tonterías, pero la mayoría de las veces, sus amigos simplemente lo dejaban ser o se reían de él.
Sin embargo, cuando Natsu observaba a los niños pequeños jugar y reír, a los padres abrazándolos y compartiendo un helado, se despertaba en él un sentimiento especial. Recordaba el cariño con el que jugaba con Romeo y Asuka, las historias que les contaba sobre sus aventuras, y las risas contagiosas que compartían. Quienes lo veían jugar con niños pensaban que tenía un cariño profundo por ellos, o que él mismo era un niño grande.
Sea como fuere, era tierno ver ese lado del mago más desastroso y escandaloso del continente. En ese momento, era imposible no suspirar y golpear suavemente el hombro de Lucy Heartfilia, ofreciéndole un pésame silencioso. Al principio, Lucy no entendía las miradas de sus amigas, pero al comprenderlas, sus mejillas se teñían de rojo y agachaba la cabeza, aceptando sus ánimos.
Sabía que un largo camino le esperaba, un camino que se sentía como criar a dos niños pequeños. Aún no había confirmado sus sentimientos, y se encontraban en una misión peligrosa. No había tiempo para el romance, y ni siquiera sabía cuándo regresarían a casa.
Una Noche de Confesiones y Sueños
Una noche, mientras Lucy vigilaba, sintió un sobresalto al ver a Natsu a su lado, sonriendo tranquilamente. Sus cabellos desordenados y las hojas en ellos indicaban que había estado en otro lugar. Pensar en Nasha, la pequeña niña de cabellos rosas, calentaba su pecho. Recordar su sonrisa y el amor con el que fue criada la llenaba de orgullo y, a la vez, de un vacío.
"Nasha era perfecta", dijo Lucy, dibujando en el aire con el pie. "Se parece tanto a ti. Seguramente dará muchos dolores de cabeza en el futuro, pero me encantaría verla meterse en travesuras."
"Quién sabe", respondió Natsu, rascándose la mejilla con una gran sonrisa. "Puede que sea así, o puede que sea una niña más tranquila que le guste devorar los libros como a ti."
Lucy miró de reojo a Natsu, su corazón dando un brinco. La tranquilidad con la que se sentó a su lado, el silencio entre ellos, la hacían sentir especial. Desvió la mirada al cielo, imaginando una vida juntos.
Sabía que Natsu sería quien tomaría la otra manita de Nasha. Podía imaginar su gran sonrisa, las risas incontrolables, la forma en que la protegería de las pesadillas y de los chicos que pudieran molestarla. La forma en que la cargaría en sus hombros y las tiernas travesuras que harían juntos. Pensándolo así, criar a dos niños pequeños no sonaba nada mal. Natsu, al final de todo, podía ser un buen padre.
"Edo-Lucy y Edo-Natsu son demasiado afortunados", dijo Lucy. "Nasha será muy afortunada al tenerlos como padres, crecerá muy bien a su lado."
"Siempre me imaginé que tendría cabellos dorados", confesó Natsu sin mirarla. "Creí que se parecería más a ti."
"Yo siempre creí que tendría ojos jade", respondió Lucy con una sonrisa, abrazando sus piernas para ocultar su rostro sonrojado. "Pero creo que me gusta, el rosa de tus cabellos le queda bastante bien."
"Combinado con tus ojos chocolate", rio Natsu. "La hace simplemente perfecta."
"Una niña que será amada por todos", dijo Lucy con ilusión, sus mejillas rojas. "Papá, mamá, Igneel, Zeref, Mavis, el maestro Makarov, será una niña muy querida."
"Y una hermana de travesuras para Happy", añadió Natsu, sin olvidar a su amigo azulado. "Una familia, Fairy Tail es nuestra familia, pero con Nasha... tendríamos la familia que siempre hemos deseado."
Un silencio se formó entre ellos, la emoción los había dominado. Los sentimientos flotaban en el aire. No eran necesarias más palabras, todo se había dicho. Sus corazones latiendo con fuerza confirmaban lo que tanto miedo les daba preguntar.

La cálida noche, el suave viento revolviendo sus cabellos, las manos unidas, la bufanda que Natsu desdobló para cubrir también a Lucy, su cabeza recargada en el hombro del dragón de fuego. Cerrando los ojos y soltando risitas, ambos compartían la misma visión de su futuro: un futuro que mantendrían oculto de los ojos chismosos de sus compañeros y del gremio. Una gran sorpresa, el momento más esperado de sus vidas. El sueño hecho realidad.
En algún momento, a su debido tiempo, cuando el mundo fuera más pacífico, cuando los malos fueran derrotados, cuando pudieran caminar con tranquilidad, cuando llegara el momento oportuno. Su camino, al igual que el de su querida Nasha Dragneel, se encontraría para nunca separarse. Y el día que al fin tuvieran a su pequeña niña entre sus brazos, sería el día más brillante de todos. Era aquella promesa hecha en aquella tranquila y silenciosa noche. Y como habían aprendido, las promesas se cumplen.
Bonus: La Pequeña Dragón
Las grandes carcajadas resonaban en el gremio, el aroma a cenizas flotaba en el ambiente, pequeños suspiros y gritos de buena suerte se escuchaban. Una pequeña de cabellos rosas desordenados corría de un lado a otro con sus pequeños puños encendidos. Nasha Dragneel reía y canturreaba, era imposible atraparla, era rápida y ágil. Con su recién aprendida magia de fuego, nada podía detenerla.
Natsu Dragneel la seguía, con sus cabellos rosas chamuscados pero con una gran sonrisa en el rostro. Se sentía orgulloso de su pequeño torbellino, su pequeña dragón era demasiado inteligente. Aunque trataba de evitar que el gremio entero se incendiara, la mirada severa de Laxus le dolía en la nuca. Era imposible que alguien no saliera quemado por esa mirada.
Aún había mucho por enseñarle, y él estaba feliz de ser su maestro. Por su pequeña y dulce niña, sería capaz de hacer cualquier cosa.
Erza Scarlet
Erza Scarlet es un personaje del anime y manga Fairy Tail, conocida como la mujer más fuerte del gremio. Su especialidad mágica es el Re-Equipamiento, con el que puede cambiar de armaduras y armas al instante. Es un miembro disciplinado, estricto y que cumple las normas, actuando a menudo como una figura maternal para muchos en Fairy Tail. Considerada la tercera maga más fuerte del gremio, solo superada por Laxus Dreyar y Gildarts Clive, a menudo es apodada "Titania".
Erza es una mujer hermosa de cabello largo y rojizo y ojos marrones. Perdió su ojo derecho en la Torre del Paraíso y ahora usa un ojo artificial. A pesar de su personalidad estricta y su armadura conservadora, ha demostrado tener poca inhibición, luciendo a menudo armaduras reveladoras y ropa sexy. Se sabe que le gusta leer contenido erótico y es bastante ingenua en temas de romance.
Su infancia estuvo marcada por la esclavitud en la Torre del Cielo, donde trabajó para construir un sistema para la resurrección de Zeref. Allí forjó amistades importantes, incluyendo a Jellal, quien le dio su apellido "Scarlet". Tras un intento fallido de escape y una serie de eventos trágicos, Erza se unió a Fairy Tail, donde gradualmente se adaptó y se convirtió en una protectora del gremio.
Posee más de 100 armaduras y 200 armas, cada una con habilidades únicas, incluyendo la Armadura del Anillo Celestial, la Armadura del Purgatorio y la poderosa Armadura Fairy.