La felicidad inundaba el gremio Fairy Tail. Los miembros vitoreaban, celebrando la unión de una pareja recién casada. Gray, el mago de hielo, solo alzaba la mano, intentando ignorar la presión que Juvia, su ahora esposa, ejercía sobre sus dedos.
"Maldita sea, Erza", se quejó Gray. "¿Por qué le dijiste de mi aventura con Ultear y Cana?"
Ignorante del sufrimiento de su esposo, Juvia intentaba relajarse y disfrutar del día, olvidando los comentarios borrachos de sus amigas en su despedida de soltera. "No me molesta que Gray-sama se haya acostado con ellas", dijo Juvia con un puchero. "Gray-sama es irresistible, pero me hubiera invitado si quería tener un trío". La peliazul siempre había sentido curiosidad por la idea de tener relaciones con tres personas al mismo tiempo.
Lucy, la maga celestial, halagó a Juvia: "Te ves hermosa, Juvia-chan". Erza, la reina de las hadas, añadió con cierto orgullo: "Se ven muy bien juntos, justo como siempre dije".
"Has dicho muchas cosas, Erza-san", respondió Juvia, mirando fijamente a su amiga. "Tal vez demasiadas".
"¿Qué se comió tu esposa?", susurró Natsu a su rival, observando cómo la enemiga mortal de ambos sudaba frío. "Está asustando a Erza, ¡a Erza!".
"Digamos que Erza me jodió la noche de bodas", respondió Gray.
"Hablando de eso", sonrió Natsu burlonamente. "¿Todavía sigue el trato de la noche?"
"No me hagas recordar eso, bastardo", replicó Gray, tocándose la cabeza molesto. "Sí, todavía va".
Juvia, aunque no iba a estar enojada para siempre, pensó que quizás este acto le ayudaría a no pasar la primera semana de casados en el sofá. "Muy bien, ahí estaré", dijo Natsu, dándole una palmada en el hombro en un raro momento de amistad. "Será como la vez con Minerva".
Natsu esquivó el puñetazo de su compañero y fue a hablar con Lucy, mientras que Gray volvía con su esposa, observando la curvatura de su busto, apenas oculto por el vestido blanco, y una sonrisa apareció en su rostro. No veía la hora de volver a probar esas tetas.

La Noche de Bodas
La velada transcurrió con cierta tensión. Gray ignoraba las reacciones agresivas de Juvia, como presionar su mano con fuerza o pisarle el pie "accidentalmente". Finalmente, llegaron a su habitación en Crocus, un regalo del Maestro Makarov.
"Disfruta de ese divino cuerpo, Gray", pensó Gray en las palabras del maestro. "En verdad eres un mocoso afortunado".
Gray cargó a Juvia como una princesa, un gesto soñado por toda mujer en su noche de bodas. Sin embargo, para Juvia, la molestia de que Gray no la incluyera en el trío le impedía disfrutar del momento. Esa noche debía ser especial, su primera vez como pareja casada, pero Gray lo había arruinado con su apuesta.
"Esta noche iba a ser especial a mi manera", maldijo Gray. "¿Por qué hice esa estúpida apuesta?". Dejó a su esposa en la cama matrimonial y se quitó el traje. Juvia se veía hermosa en su vestido blanco, pura e inocente, aunque Gray sabía que su cuerpo era muy erótico. Juvia, por su parte, se quitó el calzado, ansiosa por tener sexo como esposos, pero no podía olvidar lo que Erza le había dicho sobre el trío con Ultear y Cana.
La atmósfera era tensa. Gray de pie, Juvia acostada. Quizás lo mejor era "derretir" ese hielo.
"¡Buenas!", saludó Natsu, entrando por la ventana como si nada.
La irrupción sorprendió a la pareja, especialmente a Juvia. "¿Nunca usas la puerta?", dijo Gray con gracia, algo molesto por la entrada.
"No es mi estilo", sonrió Natsu. "¿No se lo dijiste?", preguntó Natsu confundido a Gray.
"Estaba esperando el momento indicado para decirle", respondió Gray, molesto por la falta de tacto de Natsu.
"¿Qué cosa ibas a decirme?", preguntó Juvia, esperando que no fuera otra revelación que le rompiera el corazón.
"Pues hielitos perdió una apuesta y una pelea conmigo, en la despedida de soltero que le hicimos", explicó Natsu con emoción. "Ahora como parte de la apuesta, yo voy a ser parte de su noche de bodas". El mago de fuego comenzó a quitarse la bufanda y el chaleco.
"¡¿Qué?!", Juvia no sabía cómo procesar lo que escuchaba. Primero el trío sin ella, y ahora una apuesta por otro trío en su noche de bodas. "No me agrada la idea", intentó arreglar Gray la situación. "Pero, igual espero que con esto me perdones". Se arrodilló frente a su mujer. "Por favor, acepta este trío como prueba de que lo lamento, y como regalo de bodas".
"Mmm…", Juvia meditó. Tal vez no estaba viendo las cosas de la manera correcta. Estaba interesada en hacer un trío, y esta era una buena oportunidad para perdonarlo. "Está bien, Juvia acepta este trío como disculpa y regalo de bodas", dijo Juvia, sentándose en la cama con una sonrisa. "Además, Juvia sabe que su esposo es un hombre de palabra, y cumplirá la apuesta que hizo con Natsu-san".
"¡Muy bien!", Natsu estaba contento, quitándose el resto de la ropa. Gray siguió el ejemplo, desnudándose.
Juvia se sonrojó al ver a los dos magos desnudos. Natsu apuntó a Juvia: "Ah, por cierto Juvia, no te quites esa ropa todavía. Qué lo hagamos así en verdad me tiene muy excitado".
"Ok…, Juvia hará caso", tragó saliva, mirando fijamente la polla de Natsu.

Los dos magos se acercaron a Juvia, listos para la acción. Juvia acercó su cara tímidamente a la polla de Natsu, su mano moviéndose lentamente sobre la de su esposo. Natsu levantó su velo y presionó el glande contra sus labios. "Di Ahhh", le dijo Natsu divertido.
"Ahhh", Juvia le hizo caso, aunque todavía enojada con su marido por la apuesta, pero excitada con la noche que vendría. Natsu embistió contra la cara de Juvia, metiendo la mitad de su verga en la boca de la novia y comenzando a moverse. Juvia gimió, su mano derecha aumentando la velocidad de la "paja" a su amado, mientras la mano de este jugaba con sus enormes tetas.
La peliazul comenzó a moverse contra la pelvis de Natsu, tragando más de su verga, acostumbrada a chupar pollas gruesas. "Mierda, que bien la chupas", la halagó Natsu, agarrándola de la cabeza. "Que suerte tienes, hielitos".
"Cállate Natsu", respondió Gray.
La mano izquierda de Juvia comenzó a jugar con las bolas de Gray, sus dedos de la mano derecha frotando el glande de Gray, mientras su lengua complacía la cabeza baja de Natsu, tratando de prestar atención a ambos hombres. Juvia cerró los ojos, tragando casi toda la verga de Natsu. "Mierda", gimió Natsu, acariciando el cabello de Juvia.
Juvia lamió la polla de Natsu por unos segundos. "Por fin", suspiró Gray, viendo a Juvia bajar la cabeza. "Extrañaba tus labios".
Juvia comenzó a levantar y bajar la cabeza sobre el regazo de su esposo, la verga de Gray siendo lamida por su lengua. La mujer cerró los ojos, metiendo todo el falo en su boca. "¡Arggg!", Juvia se atragantó con la verga de Gray, mientras su mano masturbaba la verga de Natsu.
Gray gruñó, mirando con suficiencia a Natsu, antes de mirar al techo cuando Juvia comenzó a lamer la base de su polla. Metió su mano en el vestido para agarrar las tetas de Juvia. Juvia gimió en la polla de Gray, levantando la cabeza lentamente, viendo el rostro lleno de dicha de Gray antes de dejar de mamarlo, dándole un corto beso a la cabeza del pene. Luego, sonrió tímidamente a Natsu. "Natsu-san", le dijo, volviendo a pajear a Gray. "Juvia quiere lamer su polla".
Natsu le sonrió y acercó su verga al rostro de Juvia. Ella giró la cabeza para besar el tronco del falo, Natsu comenzó a embestir contra Juvia. Juvia giró la cabeza, Natsu follándole la boca por unos segundos antes de que ella volviera a mamar a Gray, su mano izquierda jugando con las bolas de Natsu.
"Esto es muy divertido", pensó Juvia, viendo los rostros llenos de frustración de Natsu y Gray. "Bisca-san sí que sabe cómo manejar dos hombres".
Minutos pasaron donde Juvia siguió el consejo de su amiga, lamiendo y chupando la polla de un hombre y masturbando al otro, llevándolos a la cúspide y luego cambiando de objetivo. "No me jodas Juvia", dijo Natsu, impulsivo. "Déjame follarte la boca".
Juvia lo ignoró, siguiendo lamiendo la verga de su esposo, antes de levantar la cara justo cuando sintió a Natsu agarrar su cabeza. Antes de que Natsu hiciera algo, Juvia se tiró hacia adelante, tragando toda la verga de Natsu de un bocado, antes de sacudir su cabeza contra la entrepierna de Natsu. "¡Ohhh!", Natsu flaqueó, nunca habiendo esperado la garganta profunda. "Eres un maldito suertudo".
"Lo sé", admitió Gray, apretando un pezón de su amada. "Es la mejor dando cabeza".
Juvia sonrió halagada, sacudiendo su cabeza contra el vello púbico de Natsu, su boca adolorida por el grosor del pene. "Juvia se siente genial", pensó, sus ojos rodando fuera de su cabeza.
Apenas Natsu se preparó para follarle el rostro, Juvia se alejó de él y tragó la polla de su amado, dándole el mismo trato que a Natsu. "Eso querida", le acarició Gray el cabello, mientras le apretaba las tetas. "Chupa esa verga como me gusta".
Juvia se emocionó, y levantó y bajó la cabeza rápidamente sobre la polla de Gray, lamiendo cada pulgada de la verga de su amado. "Me toca", interrumpió Natsu. "No", Juvia le guiñó el ojo, viendo a ambos hombres con lujuria. "Es el turno de Juvia".
Juvia juntó ambas pollas y comenzó a lamer las cabezas de ambos falos, haciendo que los hombres quedaran en silencio y disfrutaran de la lengua de Juvia, que pasaba de una polla a la otra. "Es demasiada carne para Juvia", pensó. "Que buen regalo de bodas".
"Y se pondrá mejor", Natsu se alejó de la mujer.
Juvia vio curiosa a Natsu, que rodeó a la pareja antes de acostarse en la cama al lado de su compañero de equipo. "Gray apostó que tu coño era el mejor de Fiore", dijo Natsu feliz. "Quiero averiguarlo".
"Ustedes de verdad son unos idiotas", admitió Juvia, viendo sin expresión a su amado esposo. Sonrisas se formaron en los rostros de los Fullbuster, y Gray sacó su mano del vestido de Juvia. La mujer levantó su vestido y gateó hacia Natsu, quien le dio una palmada en el trasero, haciéndola saltar. "Juvia no puede decepcionar las expectativas de Gray-sama", dijo Juvia, poniéndose de rodillas.

Juvia y Gray se encuentran-sub español
Situaciones Inesperadas
Lucy se encontraba en una situación inesperada. Tras una noche de fiesta y borrachera, había perdido su virginidad con su mejor amigo, Natsu. El alcohol le había hecho actuar de forma impulsiva, y al día siguiente, se despertó en su cama junto a Natsu, desnuda y desorientada.
"¿Qué diablos te pasa?", preguntó Natsu, molesto al principio, pero luego sorprendido al ver a Lucy desnuda. "Lucy… ¿estás desnuda?".
"¡Claro que sí, idiota! ¡Al igual que tú!", gritó Lucy, avergonzada.
Natsu recordó la noche anterior. "Ya me acordé", susurró, sonriendo de lado. Lucy se sonrojó al ver la imagen sensual de Natsu. Él la tomó de las muñecas y la obligó a mirarlo. "¿Lucy, te arrepientes?", preguntó.
Lucy negó con la cabeza. "Yo tampoco", afirmó Natsu, besándola. Happy apareció, habiendo visto todo. "¡Se gustan!", exclamó.
Lucy se alejó de Natsu, asustada. "Natsu, ¿qué haces? ¡No le dejes ir! ¡Le dirá a todos!".
"¿Y eso importa?", dijo Natsu, abrazándola por la espalda. "No le dirá a nadie… Y si lo hiciera… yo me encargaré de no desmentir nada".
Lucy tartamudeó. "Natsu…", sintió sus pechos desnudos pegándose a los de él. Natsu la besó con más intensidad. "No me hagas daño", susurró Lucy, sintiendo miedo, pero también deseo. Natsu la tomó de la cintura y la atrajo hacia él. "Quiero sentirte, Luce", dijo.
Lucy apartó las manos de Natsu de sus pechos. "¿Natsu… tú… me amas?", preguntó.
Natsu la miró sorprendido. Necesitaba a Lucy, la protegía, la cuidaba. Sentía un cierto sentimiento de propiedad hacia ella. "Yo… Te amo, Luce".
Lucy sonrió y se rió suavemente. "Yo también te amo, Natsu".
"Entonces, ¿quieres hacerlo?", preguntó Natsu. "¿Serás mi novia?".
Lucy aceptó, sonrojada y nerviosa. Natsu la besó. "¿Eso significa que puedo verte desnuda?", preguntó.
Lucy le pegó un puñetazo en la cabeza. "¡No solo significa eso, Natsu! También significa ser fieles el uno con el otro".
Natsu comprendió. "Yo te he besado, y luego te he tocado… he hecho mi marca".
Lucy se sonrojó. "Natsu… ¿Tú… me amas?".
Natsu la miró sorprendido. Necesitaba a Lucy, la protegía, la cuidaba. Sentía un cierto sentimiento de propiedad hacia ella. "Yo… Te amo, Luce".
Lucy sonrió y se rió suavemente. "Yo también te amo, Natsu".
"Entonces, ¿quieres hacerlo?", preguntó Natsu. "¿Serás mi novia?".
Lucy aceptó, sonrojada y nerviosa. Natsu la besó. "¿Eso significa que puedo verte desnuda?", preguntó.
Lucy le pegó un puñetazo en la cabeza. "¡No solo significa eso, Natsu! También significa ser fieles el uno con el otro".
Natsu comprendió. "Yo te he besado, y luego te he tocado… he hecho mi marca".

El Celo
Pasaron tres semanas. Natsu estaba triste, sintiéndose culpable por lo ocurrido con Lucy. "La violé… abuse de la mujer que más quería en el mundo", dijo a Happy.
Happy, preocupado, le sugirió a Natsu que pidiera a Porlyuska algo para recordar lo que pasó. Natsu aceptó y fue a ver a la curandera.
Más tarde, Natsu tomó la poción con miedo. "Con esto… sabré lo que hice".
Lucy, pálida, se enteró de que estaba embarazada. "He sido muy cobarde", dijo para sí. "Considerando lo que dije en pleno acto… y no he tenido el valor para verle a la cara".
Un flashback reveló la verdad. Lucy se había bañado, sintiéndose excitada al pensar en Natsu. De repente, lo vio en su habitación. Natsu, atraído por su aroma, la tomó y la llevó a la cama. "¡MIA!", exclamó.
Lucy intentó resistirse, pero Natsu la masturbó hasta que tuvo un orgasmo. Luego, la penetró con fuerza. "¡NATSU!", gritó Lucy al sentir dolor, pero el placer pronto la dominó. Siguieron por horas, en cuclillas, en todas las posiciones posibles, hasta que Lucy quedó inconsciente. Natsu cayó rendido, sonriendo al ver la marca de su mordida en el cuello de Lucy, una marca que probaba que ella era suya.
Lucy se sonrojó al recordar. "Natsu… yo… yo pensé que te había violado", dijo Natsu, sorprendido. "Yo… solo estaba asustada… actué mal… porque… porque jamás pensé que pudiera ser tan pervertida", dijo Lucy. "Lucy… con tu expresión inocente… y esa boquita de marinero ebrio que te cargaste… wow… jamás pensé que pudiera excitarme tanto", dijo Natsu.
"Natsu… tú me has gustado desde que te conocí… jamás podría odiarte… yo solo estaba apenada", dijo Lucy. "Entonces… ¿Me perdonas?", preguntó Natsu. "Solo si tú me perdonas a mí", respondió Lucy.
Natsu la abrazó. "¿De qué hablabas hace rato? ¿Qué era ese asunto embarazoso?", preguntó Natsu. Lucy se sonrojó. "No hablaba de un asunto embarazoso… Natsu… estoy embarazada… un bebé tuyo y mío…", dijo sonriente.
Natsu la miró y sonrió. "Lucy… te juro que… me has convertido en el hombre más feliz del mundo".
"Aunque… Natsu, creo que empezamos al revés…", dijo Lucy. Natsu la besó. "Eso ahora no importa… te juro que jamás te dejare, estaremos juntos y ese bebé tendrá unos padres que jamás lo dejaran", dijo Natsu sonriendo.
Wendy y Romeo pasaron corriendo, pálidos. "¿Y a estos que les paso?", preguntó Natsu. "Eh… bueno, Natsu, no soy la única que se embarazo esa noche", dijo Lucy. Natsu ató cabos. "¡QUE!", exclamó sorprendido. "Parece que la nueva generación de Fairy Tail va a empezar más pronto de lo que creía".

Un Dragón Posesivo
Natsu siempre había encontrado irónico que en el gremio todos asumieran que Lucy daría los primeros pasos en su relación. Le tomó tres meses, nueve días, cinco horas y veinte minutos conseguir que Lucy aceptara que estaba enamorada de él. El problema llegó cuando ella soltó la frase: "no quiero estropear nuestra amistad ni el equipo".
Hoy, Loke se había presentado sin avisar durante una cena romántica en casa de Lucy. "Loke, tienes exactamente tres segundos para esfumarte, o no me hago responsable de lo que pase", gruñó Natsu.
"No hablas en serio, ¿verdad?", dijo Loke. "Loke", intervino Lucy, viendo el peligro. "Mañana en el gremio hablamos, ¡ve a tontear con Aries!".
Natsu prendió sus puños en llamas. "uno…". Por suerte, Loke desapareció. Natsu respiró lentamente para calmarse. "¡Puto león mujeriego!".
"Hey, ya sabes cómo es Loke, no te lo tomes mal…", dijo Lucy.
Fue la gota que colmó el vaso. Mirándola a los ojos, Natsu se levantó y la besó, dejándola sin aliento. Se separó un poco de ella, tirando de ella hacia la cama. "El único nombre que quiero escucharte decir esta noche es el mío", gruñó. "Puedes susurrarlo, gemirlo o gritarlo tantas veces como quieras, siempre que sea 'Natsu'".
"Nat…", Lucy no pudo terminar de hablar porque Natsu volvió a besarla mientras la atrapaba entre el colchón y su cuerpo. Esa noche mandaba él, e iba a hacerle entender que era peligroso provocar los celos de un dragón.
Lentamente, Natsu se dirigió a su oreja y cuello, dando pequeños mordiscos que la volvían loca. Lucy gimió mientras le agarraba del pelo. Natsu desenrolló la bufanda de Igneel, cogió sus muñecas y la inmovilizó atándola al cabecero de la cama. "Natsu…", gimió Lucy.
Él la ignoró, sabía lo que quería, pero le iba a hacer rogar. Descendió hacia su escote, intercalando besos, mordiscos y lengüetazos, dejando pequeñas marcas. Arrancó el vestido de Lucy y luego su propia ropa. Lucy arqueó la espalda, tratando de acercar su pezón a la boca de Natsu. "¡Natsu!", esta vez parecía una exigencia.
"¿Por favor qué, Lucy?", preguntó mientras seguía atacando su pecho. "ahhh… por favor…".
"¿Qué te pasa? ¿te encuentras mal?", preguntó Natsu. Lucy juró vengarse. "¡Por dios, cómeme el coño de una vez, fóllame, haz lo que sea, pero hazlo ya!".
"¡Qué exigente! ¿No te han enseñado como se piden las cosas?".
"¡Te lo suplico!".
Natsu bajó directamente a donde Lucy le pedía. Estaba bastante húmeda, así que, a la vez que su boca se cerró en el clítoris, puso dos dedos en su interior. "¡NATSU!".
No le dio cuartel, mientras metía y sacaba los dedos, su lengua y labios jugaban con su clítoris. Lucy no dejaba de gemir. Cuando Natsu notó los primeros síntomas del clímax inminente de Lucy, dirigió sus dedos a ese punto especial, rozándolo sin descanso. Casi de forma inmediata, ella se corrió.
Sin darle tiempo a recuperarse, entró en ella. La besó mientras desataba la bufanda y, sin poder aguantar más, empezó a embestir dentro de ella a un ritmo frenético. "¡¿A quién perteneces, Lucy?! ¿De quién eres?".
"…ahhh…tuya, Natsu, soy tuya".
Incrementó el ritmo de sus caderas, buscando la culminación de los dos. Lucy llegó primero, provocando el orgasmo de Natsu. Estaba completamente loco por ella, se querían, y necesitaba que todos esos cabrones, especialmente Loke, se enterasen de una vez por todas de que no iba a dejarla escapar.
