Kamehameha I: El Rey que Unificó Hawái y Dejó un Legado Imperecedero

Quizás para la mayoría, Kamehameha sea simplemente una ficticia técnica de combate de un famoso manga. Pero para los hawaianos, es el nombre del personaje más importante de su historia. Su héroe nacional. Su Athelstan. Su Simón Bolívar.

El rey Kamehameha I, cuyo nombre hawaiano completo era Kalani Paiʻea Wohi o Kaleikini Kealiʻikui Kamehameha o ʻIolani i Kaiwikapu kauʻi Ka Liholiho Kūnuiākea, fue un monarca hawaiano que unificó las Islas de Hawái y estableció formalmente el Reino de Hawái en 1810. Su figura se destaca especialmente por la vehemencia de su defensa de los valores tradicionales hawaianos y del sistema kapu que regía las leyes y la religión. También ha pasado a la historia por la mamalahoe o Ley del remo astillado, precedente de los derechos humanos de los no combatientes en tiempos de guerra, que después han sido reconocidos internacionalmente.

El Nacimiento de un Líder y la Influencia Occidental

La biografía del rey Kamehameha tiene también mucho de leyenda, de manera que entre sus hazañas se cuentan proezas imposibles y poderes mágicos. Empezando por su nacimiento. Aunque no se sabe con certeza, habría nacido en 1758, justo cuando el cometa Halley pasaba por encima de las islas. Una antigua profecía local señalaba que aquel que naciera cuando “una luz deslumbrara el cielo con plumas como un pájaro” estaba predestinado a ser un gran gobernante. Y así ocurrió.

Sea como sea, lo cierto es que el futuro monarca era hijo de una familia noble de la isla de Hawái -no confundir con el archipiélago entero-, y vivió sus primeros años en un contexto de continuo choque entre las distintas familias de poder. Muerto su padre de joven, en el contexto de estas guerras, quedó bajo custodia de su tío Kalaniopu, en ese momento rey de una de las regiones de la isla.

La vida de los hawaianos cambiaría para siempre en enero de 1778, fecha en la que el explorador británico James Cook atracó en Hawái durante un viaje que, en realidad, buscaba una ruta del célebre paso del noroeste. Cook y los suyos llegaron casi por casualidad a esas remotas islas en medio del Pacífico, a las que bautizaron como Islas Sandwich, y fueron el primer contacto de los nativos con el mundo occidental -una salvedad: se cree que los españoles podrían haber llegado antes, pero no existen pruebas concluyentes-. Entre viaje y viaje, Cook estuvo hasta en tres ocasiones en el archipiélago y, aunque las primeras impresiones fueron positivas, la historia acabó mal: el capitán inglés murió acuchillado un año después por uno de los habitantes, en unos hechos que nunca han sido aclarados.

Sin embargo, esa primera toma de contacto fue decisiva también para el joven Kamehameha. Se dice que él mismo subió a uno de los barcos británicos de la expedición y descubrió todo el poder de la tecnología de esos curiosos extranjeros. Y es que, una vez descubierto el archipiélago, las potencias occidentales vieron en la zona un lugar perfecto de paso para las rutas comerciales del Pacífico, y los gobernantes locales más hábiles supieron aprovecharse de la situación para sus disputas internas. De hecho, rápidamente las armas de fuego entraron en la isla a cambio de otros productos rumbo al Reino Unido -el material estrella fue la preciada madera de sándalo-, y tuvieron un papel decisivo en el ascenso al poder de nuestro protagonista.

Explorador James Cook llegando a Hawái

La Unificación de las Islas

A la muerte de Kalaniopu, le sucedió en el poder su hijo Kiwalao. Temeroso de la creciente fama que se estaba ganando su primo, el nuevo rey le colocó en un cargo religioso de gran prestigio, pero escaso poder real. Sin embargo, ocurrió lo que tenía que ocurrir y Kamehameha, medio desterrado en un extremo occidental de la isla, reforzó su imagen de elegido, reunió a un gran número de adeptos y declaró la guerra a su pariente. El detonante fue la supuesta provocación de Keoua, hermano de Kiwalao, pero hay consenso entre los historiadores de que más bien aquello fue un pretexto.

Bien asesorado ya por un buen puñado de occidentales, una nueva leyenda legitimaría la candidatura de Kamehameha a gobernar el reino: decía la profecía que quien pudiera mover la piedra Naha, de unas dos toneladas, gobernaría todo el Pacífico. Y así lo hizo. Supuestamente.

Merced a los mosquetes británicos y a un numeroso ejército, Kamehameha marchó hacia al este para derrocar a Kiwalao. En la retaguardia, otros caudillos se alzaron contra él, por lo que la guerra se fragmentó en varios bandos y se recrudeció. Sin embargo, resultó victorioso y se erigió, tras casi nueve años de guerra, en gobernante único de la isla. Por el camino, había destronado a su primo y se había casado con la hija de este, Keopuolani, derrotando asimismo al resto de caciques locales.

De sur a norte y de este a oeste, preparó las campañas para la conquista de Maui, Molokai y Oahu, esta última el reto más difícil al ser la isla, entonces y todavía hoy, más poblada. Otra vez con el apoyo occidental, construyó una flota espectacular de 1.200 canoas de guerra que podían transportar hasta 12.000 hombres. En Maui, fue coser y cantar, pero a costa de una sangrienta batalla en Wailuku que aún se recuerda con el nombre de “el estancamiento de las aguas”, por la cantidad de cuerpos que taponaron el río.

Pero Oahu fue el hueso más duro de roer: sorpresivamente para los invasores, el ejército del rey Kalanikupule también estaba bien armado con cañones gracias al comercio con los occidentales que vieron negocio en la guerra. Fue necesaria la dura batalla de Nuanu, en 1795, para que Kamehameha concluyera su empresa: más de 700 guerreros de Oahu fueron finalmente emboscados y empujados por el acantilado del mismo nombre.

Mapa del archipiélago de Hawái

Con la caída de Maui, Molokai y Oahu, solo faltaban las dos islas más al oeste para conquistar, Kauai y Niihau, pero el caudillo local puso las cosas fáciles y se las cedió en 1810. Es la fecha en la que Kamehameha, al modo occidental, se autoproclamó primer soberano del Reino de Hawái.

Un Gobernante Visionario y Defensor de las Tradiciones

Durante su corto reinado hasta 1819, Kamehameha se destacó por dotar al país de las herramientas del Estado moderno. Creó un corpus legal sólido y una administración, y ratificó los acuerdos con las grandes potencias que le habían permitido sus victorias. No solo llegaron comerciantes, sino que los primeros misioneros recalaron en las islas con el objetivo, poco exitoso al principio, de “civilizar” y convertir a los nativos al cristianismo. De hecho, el propio rey era muy reacio a las creencias extranjeras y mantuvo el tabú, es decir, las reglas morales ancestrales polinesias, como principio del reino. De forma muy hábil, el monarca supo ganar apoyos de británicos, estadounidenses y japoneses a conveniencia, y no permitió a los occidentales poseer tierras en Hawái. Al mismo tiempo, mantuvo sus buenos lazos con sus consejeros occidentales, entre los que se cuenta el jerezano Francisco de Paula Marín Grassi. Su fama de conquistador implacable y gobernante recio llegó a Londres, donde quizás a modo de chanza, se le conoció como “el Napoleón del Pacífico”.

Kamehameha también ha pasado a la historia por ser el impulsor de la mamalahoe, que se puede traducir como “ley del remo astillado”. El gobernante estableció que debía protegerse la vida de “toda persona mayor, mujer o niño tendido junto al camino”, lo que se considera un precedente en las normas sobre el trato a los civiles en tiempos de guerra. El origen de la norma se remonta a una de sus batallas, a finales del XVIII, cuando un pescador mayor golpeó al rey con un remo en la cabeza. El rey, un individuo fuerte de más de metro noventa, sobrevivió, pero el agresor pudo escapar. Una vez el hombre fue capturado, Kamehameha decidió perdonarle la vida alegando que “solo trataba de defender su tierra”. Hoy en día, es una de las reglas más universales del derecho internacional en fases de conflicto, aunque quizás también, desgraciadamente, una de las más ignoradas.

Representación de la

Con su juego diplomático, Kamehameha sentó las bases de la independencia hawaiana durante casi todo el siglo XIX. Le sucedieron los reyes Kamehameha II, III, IV y V, que consolidaron el reino al mismo tiempo que lo abrían más al comercio exterior y a las misiones evangelizadoras. El Estado, poco a poco, también se iba democratizando. Cristianismo protestante, terratenientes blancos y enfermedades víricas entraron sin cesar en esos años que serían de decadencia. La mermada población local pronto se convirtió a la nueva religión y los intereses occidentales, especialmente estadounidenses, fueron en aumento. A finales de siglo, el poder de la monarquía ya era más simbólico que real.

Hawái dejó de ser un estado soberano cuando EE.UU. dijo basta y decidió, sin ampararse en legalidad alguna, que se anexionaba el nuevo territorio. Para los estadounidenses era un momento de expansión y un puerto en medio del Pacífico resultaba estratégico. Los estadounidenses alentaron las conspiraciones internas hasta que lograron la anhelada unión por la fuerza en 1898, firmada por el presidente William McKinley. De esta manera, la última soberana del país, la reina Liliuokalani -descendiente del conquistador, pero de una línea dinástica distinta- fue finalmente depuesta. Su resistencia, junto a un grupo de nativos, resultó en vano.

El Legado de Kamehameha en la Cultura y los Monumentos

El rey Kamehameha I unió las islas hawaianas en un reino real en 1810 después de años de conflicto. La unificación de Kamehameha de Hawái fue importante no solo porque fue una hazaña increíble, sino también porque, bajo un gobierno separado, las islas pudieron haber sido desgarradas por intereses occidentales en competencia.

Hoy, cuatro estatuas comisionadas se destacan para honrar la memoria del Rey Kamehameha. La estatua de Kamehameha se encuentra en el frente de Aliiolani Hale (el edificio de la Magistratura) frente al Palacio de Lolani y a pocos pasos de las galerías de arte y restaurantes eclécticos de Chinatown. La estatua original fue recuperada milagrosamente y en 1912, la estatua restaurada se instaló cerca del lugar de nacimiento de Kamehameha en Kapaau, en la isla de Hawái. En 1969, la tercera estatua de Kamehameha se dio a conocer en los Estados Unidos. Salón Nacional de la Estatua del Capitolio, donde 50 estados están en exhibición. Hilo fue el primer asiento del gobierno de Kamehameha y, en la imagen que se muestra arriba, dedicado en 1997 en el Parque Estatal Wailoa, es la más alta de las cuatro estatuas a catorce pies. Hilo es también el hogar de Naha Stone, que un joven Kamehameha dijo que había volcado en una hazaña de increíble fuerza. La leyenda dice que Naha Stone gobernaría las islas hawaianas.

La estatua del Rey Kamehameha, erigida en 1883, es una notable representación de bronce de 18 pies del primer rey de Hawái. Situada frente al Aliiolani Hale de estilo neoclásico, que ahora alberga la Corte Suprema de Hawái, la estatua no es sólo un importante monumento histórico, sino también un lugar de encuentro para ceremonias, celebraciones y el desfile floral anual en honor del rey Kamehameha. Su perdurable presencia invita a locales y visitantes a reflexionar sobre el legado de la monarquía hawaiana y los fundamentos culturales que dan forma a las islas.

Estatua del Rey Kamehameha en Honolulu

La estatua que se encuentra en Honolulú es una de las cuatro estatuas similares dispersas en todas las islas. Esta tiene una historia especialmente extraña. La estatua se mandó hacer como reemplazo de la primera estatua del rey Kamehameha I. Esta estatua original se perdió en el mar en 1883, en su trayecto desde París hacia la ciudad hawaiana de Kapa'au. Cuando se recuperó de forma extraña en las Islas Falkland, la versión más reciente se envió a Honolulú.

En 1871 Kamehameha V estableció por decreto la festividad Kamehameha Day en honor al rey Kamehameha I. Esta fiesta sigue celebrándose cada 11 de junio.

El documental que explica tu verdadera fuerza

¿Cómo un rey hawaiano acabó dando nombre al conjuro del personaje de Dragon Ball, Son Goku, para su más conocida técnica de lucha? El autor del famoso manga, Akira Toriyama, siempre se caracterizó por su originalidad, pero en este caso, la inspiración hay que atribuírsela a su esposa. Al parecer, Toriyama buscaba un nombre que encajara en la invocación del txi, es decir, la fuerza vital que todos tenemos, según la tradición china. Fue Nachi Mikami quien le sugirió a su marido que kamehameha podía funcionar, también porque en japonés kame significa tortuga y ha, onda. Tiene sentido: la técnica era una invención del maestro Muten Roshi, también llamado “Maestro Tortuga”. Que nadie se olvide que Mutenroy vivía en una isla en medio del oceáno. Cosas del universo de Toriyama.

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