El catálogo de Milky Way Ediciones está repleto de mangas de altísima calidad, y la elección de cualquiera de los títulos que lo integran supone una lectura interesante. Hoy rescatamos una obra cuya publicación tuvo lugar hace ya cinco años sin levantar demasiado ruido, pero que desde que vio la luz se ganó el cariño de los aficionados. Algo habitual en la editorial asturiana es su capacidad para dar a conocer a grandes autores que no habían tenido hueco en nuestro mercado con anterioridad, dándoles la oportunidad de debutar con alguna de sus obras.
Your Lie in April (Shigatsu wa Kimi no Uso) fue serializada a partir de 2011 en la revista Gekkan Shōnen Magazine, de la editorial Kodansha, siendo recopilada posteriormente en once tomos. La historia gira en torno a Kōsei Arima, un estudiante de secundaria que tuvo que afrontar el fallecimiento de su madre cuando tenía solo 11 años y era considerado la mayor promesa musical del país, que desde ese momento se sumió en una gris existencia y abandonó la práctica del piano, cuyos sonidos deja de escuchar debido al bloqueo mental que sufre cada vez que lo toca.

Sin embargo, su mundo empieza a cambiar cuando conoce a Kaori Miyazono, una joven violinista de explosiva personalidad que irrumpe en su vida para despertarlo de su letargo y devolverle el interés por aquello que más amaba. El cuarteto de personajes principales queda cerrado con dos amigos de la infancia del protagonista, al que animan y acompañan en todo momento, preocupados por su estado de ánimo.
En el segundo tercio de la obra conocemos a dos jóvenes pianistas que intentan rivalizar con el talento de Arima, aunque para él nunca habían merecido su atención. Ellos son Takeshi Aiza, un joven obsesionado con derrotar al protagonista y cuya carrera musical continuará en Europa a corto plazo, y Emi Igawa, una chica que quedó prendada de la música cuando asistió a un recital de Arima durante su infancia y que manifiesta su voluble estado de ánimo cuando toca el piano.
El Retrato de la Adolescencia y la Búsqueda de Identidad
Una vez dispuestos estos elementos sobre el tablero de juego, Arakawa realiza un certero retrato de la adolescencia, una etapa vital caracterizada por la inestabilidad emocional y la consolidación de ciertos aspectos de nuestra personalidad. Los protagonistas se encuentran en el convulso tránsito de secundaria a bachillerato, una época en la que se debe producir una toma de decisiones que pueden marcar el devenir de nuestras vidas y a la que difícilmente llegamos preparados, que puede derivar en episodios de frustración y una sensación de fracaso del que debemos aprender a reponernos.
Como algo que aflora en este episodio de nuestras vidas, el autor otorga un papel relevante a las relaciones amorosas que se establecen entre varios de los personajes, las cuales están tratadas con una gran sutileza y una ternura que ablanda cualquier corazón. “Tú eres tú mismo. Tu pasado no importa.”
Durante los primeros compases de la obra tendrá especial relevancia la búsqueda de la identidad personal por parte del protagonista. Hasta que es capaz de afirmar rotundamente que el piano es su medio de expresión, Arima se ve inmerso en un proceso de reflexión y autoconocimiento, de reconocimiento de sus virtudes, de los acontecimientos que paralizaron su vida y de los errores que ha cometido desde entonces. En este proceso tendrá un gran peso el lenguaje musical, que el protagonista domina a la perfección y con el que se siente más cómodo a la hora de expresar sus sentimientos y sumergirse en la búsqueda de su verdadera identidad.

El Poder de la Música y la Superación del Dolor
A través de las notas de piano tocadas por el personaje, el autor realiza una alfabetización de quienes no lo dominan, que va más allá del público que asiste a los recitales durante la historia y llega hasta los lectores. En relación a esto, merece una mención destacada el espectacular dibujo de Arakawa y su abrumador dominio del lenguaje gráfico. Otra de las virtudes más destacables en este aspecto la podemos encontrar en la superación de la barrera de la representación del sonido. A pesar de que el lenguaje gráfico es inmensamente rico y está plagado de soluciones creativas para representar los más variados elementos de nuestra vida cotidiana y el mundo que los rodea, plantea limitaciones a la hora de acompañar en nuestra mente las imágenes que observamos con una pieza musical, como ocurre en el cine cuando las imágenes se funden con la banda sonora. Sin embargo, Arakawa consigue transmitir en todo momento las emociones que despierta la música que tocan los protagonistas y, al igual que el público que siente que la estancia se llena de color cuando Arima demuestra su destreza en el piano, los lectores pueden advertir la fuerza de su desbordado torrente artístico inundando las páginas de cada volumen.
A lo largo de toda la obra seremos testigos de la larga sombra que la muerte de la madre de Arima proyecta hasta el momento presente, de las consecuencias que este fatídico incidente tuvo sobre su hijo y de la presencia que aún tiene en la vida de este, hasta el punto de que el autor decide invisibilizar a su padre para enfatizar el aislamiento y la soledad del protagonista. Uno de los aprendizajes más importantes que tendrá que realizar el protagonista es el de afrontar la pérdida de un ser querido, con la que tuvo una relación intensa y desconcertantemente desgastada a causa de las altas exigencias y la severidad por las que se caracterizaban las lecciones de piano impartidas por ella cuando él solo era un pequeño niño de primaria.
Durante toda la obra está latente un enfoque pedagógico, en el que Arakawa aborda algunas de las constantes del proceso educativo por el que todos pasamos en menor o mayor medida a lo largo de nuestras vidas. El desarrollo de la resiliencia por parte de Arima será uno de los ejes vertebradores de la historia y una de las claves para que esta avance, mostrando pausadamente a los lectores el estado de letargo en el que se encuentra tras el fallecimiento de su madre, la catarsis que se produce a partir de la entrada de Miyazono en su vida y la adquisición de mecanismos que le permiten sobreponerse a los varapalos del destino y salir a flote.

La Relación Maestro-Alumno y el Aprendizaje Significativo
Pero en el último tercio de la obra el autor introduce otro elemento relacionado con los procesos educativos de gran importancia, como es la relación entre maestro y alumno, la cual explora en toda su complejidad con aparente y meditada sencillez. A través de las clases de piano a Aizato, Arima experimenta la intensa relación educativa que surge entre dos personas en un contexto concreto, el permanente intercambio de roles que se produce, el papel de la motivación intrínseca en forma de voluntad por aprender como motor del proceso educativo y la culminación de todo ello en un aprendizaje significativo, fruto de la profunda reflexión y la modificación de los esquemas mentales previos. También veremos a Arakawa explorar esta perspectiva pedagógica a través de los personajes de Aiza e Igawa, los otros dos jóvenes talentos que pugnan por ser considerados la gran promesa adolescente del piano.
La Adaptación Animada y el Impacto Emocional
Your Lie in April está recopilada en su totalidad en once volúmenes, los cuales fueron publicados entre marzo de 2015 y enero de 2016, siguiendo el estándar de tamaño B5 (115×170 mm) con encuadernación rústica y sobrecubiertas, con un bonito diseño de portadas y un papel de buena calidad, por lo que no se producen transparencias. Como siempre, la labor editorial de Milky Way Ediciones es encomiable y está a la altura de la calidad de la obra.
Normalmente, cuando se hace una adaptación animada de un manga, y además se hace de una forma fiel y casi literal, existe poca motivación para acercarse a ella. En el caso de Your Lie in April, pese a las similitudes, se hace casi imprescindible ver el anime para poder entender uno de los aprendizajes y valores más importantes de la obra: la música. A través de ella, los artistas intentan expresar sus emociones y sentimientos, y pretenden, utilizando ese abstracto y bello lenguaje, llegar a nosotros de alguna forma. Y, seamos honestos, pese al original ejercicio que supone, no es lo mismo leer la música que escucharla.
Your Lie In April: la música que nos libera y nos une | Análisis
Emitida desde octubre de 2014 a marzo de 2015, finalizó un poco antes de la publicación del último tomo del manga. La adaptación corrió a cargo del estudio A-1 Pictures, conocido por realizar animes como Fairy Tail, Sword Art Online, Darling in the Franxxx o Los siete pecados capitales.
Es difícil quedarse con una sola escena de la serie, porque hay muchas inolvidables. Pero si tuviera que elegir una, hay un momento en el que Kousei está aprendiendo a tocar Penas de Amor, de Kreisler, y le pregunta a su madre que por qué tiene que tocar esta canción habiendo otras mucho más bonitas, y su madre le dice que es necesario para que se acostumbre a la tristeza. Y de esto va Your Lie in April, de aprender a sentir, de saber gestionar la tristeza, la ira, el amor, y otras tantas emociones y sentimientos intensos que a lo largo de nuestra vida todos tenemos que manejar, y que nos ayudan a crecer como personas.
En el caso de Kousei, la vida le ha obligado a aprender estas lecciones demasiado pronto. Primero, con una traumática infancia en la que sufrió abusos físicos y psicológicos por parte de su madre, que además le enseñó una música monocromática y cuadrática, que le convirtió en una marioneta de la partitura sin alma. Después, con el fallecimiento de su propia madre, que vino acompañado de su abandono de la música, y, por último, con todo el tour de force emocional que vive durante la historia principal, en la que tiene que aprender a amar y a recuperar lo que más ama: la música. Todo esto se ve muy bien reflejado a través del gran valor añadido de la adaptación animada, la música, que sirve de catalizador principal del torrente de emociones que los personajes desprenden en todo momento. Porque sí, es una serie intensa, que te deja exhausto tras cada capítulo, pese a que, en realidad, el ritmo es calmado y lento. Los momentos más brillantes son los conciertos de piano, y especialmente de Kousei, Aiza y Emi. Pero, si hay algo absolutamente destacable de este anime, es la banda sonora original, en la que predominan las melodías el piano, algunas de ellas con ligeros arreglos electrónicos, cuyos estribillos se repiten durante los 22 episodios como un trágico jingle que despierta la más profunda tristeza en cuanto escuchas la primera nota, como si de un perverso juego conductista se tratase.
Los personajes se preguntan todo el tiempo si han llegado a alguien con su música, que siempre tiene una intención de transmitir lo que sienten y piensan, y hay que decir que esa máxima se convierte, como buenos músicos que son, en una obsesión que consigue traspasar la pantalla. Porque esta serie llega a lo más profundo de ti y te deja una muesca que no podrás olvidar jamás. Gracias a Kaori, a Kousei, a su historia de amor, y gracias a la música.
