"Esta máquina mata fascistas": Un cómic sobre la historia del siglo XX a través de un tanque soviético

En 1983, John Carpenter se marcó una película sobre un relato de Stephen King, Christine. No es lo mejor que hizo este hombre, pero sí era una cinta que en su día resultaba muy sugerente. Un chico, un tanto outsider, se enamoraba de un coche. El vehículo tenía vida propia por arte de birlibirloque y la relación entre ambos, al margen de los crímenes que el vehículo iba cometiendo, era muy intensa. Si eras un chaval, y la película estaba destinada al consumo de los adolescentes, aquello te dejaba turbado.

Pues bien, ahora en viñetas tenemos una variación sobre el mismo tema. Esta máquina mata fascistas es un cómic del guionista Jean Pierre Pécau y dibujo de Senad Mavric. El cómic, publicado por Norma en España, plantea un romance del hombre con la máquina.

El título de la obra viene por una inscripción que dibuja en la torreta "Esta máquina mata fascistas". Es la famosa frase que escribió Woody Guthrie en su guitarra en los años cuarenta. El protagonista, un brillante ingeniero, habla con el vehículo, siente que le contesta y no puede separarse de él aunque tenga que recorrer los cinco continentes.

El Ingeniero y su Visión Crítica

Se supone que el ingeniero venía del gulag y había pasado por la batalla de Stalingrado por lo que tenía una visión crítica con el sistema. Le vacila a sus superiores y se lo tienen que permitir porque solo él es capaz de diseñar el arma perfecta para derrotar a los temidos Tiger nazis. Además, uno de ellos dice de él con sarcasmo que todos los que fueron a Stalingrado o estaban muertos o estaban "raros".

Partiendo de ese hilo de locura, seguimos el carro que lleva la inscripción del músico estadounidense por las últimas batallas del frente del Este en la II Guerra Mundial. Uno de los tripulantes del tanque es un uzbeko. En un momento dado, se le cae un Corán y sus compañeros se asustan. Él contesta con firmeza: "está prohibido rezar, pero no leerlo". Un guiño al Islam para que luego la peripecia del vehículo tenga un sentido figurado al acabar en las montañas de Afganistán.

Un tanque IS-2 en un campo de batalla de la Segunda Guerra Mundial

De Stalingrado a Cuba: La Odisea del IS-2

El Josef Stalin-2 o «IS-2» fue considerado el mejor carro de combate de la Segunda Guerra Mundial. Uno de ellos participará en los mayores conflictos del siglo XX. Este tanque, bautizado como "Esta máquina mata fascistas", estará presente desde la infernal batalla de Seelow hasta el desembarco de Bahía de Cochinos en Cuba, desde las luchas callejeras en Berlín y Budapest hasta las guerras civiles africanas o Afganistán.

Toda la tripulación muere luchando contra Hitler, pero aquí no acaba la cosa. El tanque, cuyo modelo fue el que más perduró en el parque de vehículos del Ejército Rojo, acabó una década después en Budapest. Con la Revolución Húngara de 1956, el mensaje de la torreta ya no está tan claro. Los manifestantes acusan a los soviéticos de fascistas, en escenas quizá más propias de la invasión de Checoslovaquia en 1968 que de la de Budapest, pero pone de manifiesto las contradicciones del socialismo real que había derrotado al III Reich para imponerse políticamente por la fuerza en todos sus territorios del Este.

La siguiente parada será Cuba. El ingeniero, cuando tiene noticia de que su amada máquina volará hasta la isla caribeña, pide el traslado para no separarse de ella. Es cierto que estos tanques, tras la guerra en Europa, fueron a engrosar las filas de los ejércitos de las naciones comunistas de segunda y tercera generación, como Corea del Norte, Cuba o Angola.

En la isla, derrotará a los invasores capitalistas en Bahía de Cochinos. Y después, siguiendo la política exterior de Fidel Castro, viajará a África, donde encontrará definitivamente el caos absoluto propio de las guerras de ese continente. Los verdugos pasan a ser víctimas muy rápidamente y nada es lo que parece. Para entonces, el ingeniero enamorado de su carro también pierde la vida.

Mapa de los conflictos bélicos donde participó el tanque IS-2

Una Alegoría del Auge y Caída Soviética

Al margen del interés de los avatares históricos y los personajes que van desfilando, construidos según las características de cada época, Esta máquina mata fascistas no termina de ser ni una obra de corte poético ni una gran aventura. Siempre y cuando tengamos en cuenta que el verdadero protagonista de esta odisea mundial es un tanque, no un aventurero.

Al final, sabe a poco. Al excelente dibujo Marvic le habría sentado mejor un poco de profundidad en las intrigas palaciegas soviéticas, no tanto tópico sobre el estalinismo. Los saltos temporales poco tienen que enseñarnos de los lugares donde aterriza el tanque, con la excepción, en algunos aspectos, de Angola, donde se rompen un poco los esquemas. Y la elipsis con el asunto afgano tampoco va a ninguna parte. Una atmósfera tan superficial solo habría tenido sentido si se hubiera dejado de lado la vertiente histórica del relato y nos hubiesen adentrado en la perversidad de la atracción de un ingeniero por su creación, pero este argumento tampoco llega muy lejos ni sorprende. No obstante, como alegoría del auge y caída del imperio soviético a través de su tanque más popular, tiene un pase.

Pécau (Wonderball) y Mavric relatan la historia de una obsesión, la relación destructiva entre un hombre y la máquina que le consumió. El Josef Stalin-2 o "IS-2" fue considerado el mejor carro de combate de la Segunda Guerra Mundial. Uno de ellos participará en los mayores conflictos del siglo XX. Esta máquina va a resistir cincuenta años de combate, aplastando a sus tripulantes y persiguiendo a su diseñador.

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Ficha Técnica del Cómic

Editorial Norma Editorial, S.A.
ISBN 9788467927399
Idioma Castellano
Número de páginas 88
Encuadernación Tapa dura
Fecha de lanzamiento 01/07/2017
Año de edición 2017
Alto 31.0 cm
Ancho 23.5 cm

Portada del cómic

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