La epistaxis, comúnmente conocida como hemorragia nasal, es una afección que se refiere a cualquier sangrado que se origina en las fosas nasales. Aunque en la mayoría de los casos se trata de un episodio benigno y autolimitado, la epistaxis, especialmente la de origen posterior, puede presentar desafíos significativos en su manejo y, en raras ocasiones, poner en peligro la vida del paciente.
La epistaxis puede originarse a partir de dos áreas principales: la vía nasal anterior o la posterior. El sangrado anterior es considerablemente más frecuente, pero el sangrado posterior, aunque menos común, es inherentemente más peligroso y requiere abordajes terapéuticos distintos. Por lo tanto, la identificación precisa del sitio de origen del sangrado es un paso fundamental en el manejo del paciente.
Cuando la epistaxis persiste y no se identifica una fuente nasal anterior aparente, la causa más probable es un sitio de sangrado posterior. En estos casos, el sangrado puede, en ocasiones, controlarse con vasoconstrictores tópicos. Sin embargo, cuando esto no es suficiente, el tratamiento generalmente requiere de taponamiento nasal. Históricamente, se utilizaba gasa para este propósito, pero el taponamiento con balón ha ganado preferencia debido a su mayor facilidad de aplicación y comodidad para el paciente. Algunos dispositivos de balón están diseñados para ocluir simultáneamente tanto la cavidad nasal anterior como la posterior.

Tipos y Causas de la Epistaxis
La epistaxis se clasifica principalmente en anterior y posterior:
- Epistaxis Anterior: Es la forma más común, representando la gran mayoría de los casos. Se origina en la zona anterior del tabique nasal, específicamente en el plexo de Kiesselbach (también conocido como área de Little), donde se localiza una rica red de pequeños vasos sanguíneos. La ruptura de estos vasos, a menudo debido a trauma local, sequedad o irritación, es la causa principal.
- Epistaxis Posterior: Es menos frecuente pero más grave. Se origina en las arterias maxilar interna o esfenopalatina, o sus ramas proximales, en la parte posterior de las fosas nasales. El sangrado no solo se manifiesta por las narinas, sino que también desciende por la orofaringe, lo que puede llevar a la deglución de sangre y dificultar la identificación del origen exacto.
Causas Comunes de Epistaxis
Las causas de la epistaxis son variadas y a menudo interrelacionadas:
- Traumatismo Local: Incluye hurgarse la nariz, sonarse con fuerza, golpes directos o incluso pequeños traumatismos repetitivos.
- Sequedad de la Mucosa Nasal: El aire seco, especialmente en ambientes con calefacción o aire acondicionado, puede resecar la mucosa nasal, haciéndola más susceptible a la rotura de vasos sanguíneos.
- Infecciones e Inflamación: Rinitis, sinusitis y alergias pueden inflamar la mucosa nasal y aumentar la fragilidad de los vasos.
- Factores Ambientales: Cambios bruscos de temperatura y humedad, así como la exposición a irritantes químicos o polvo.
- Medicamentos: El uso de descongestionantes nasales en aerosol, corticosteroides nasales o anticoagulantes y antiagregantes plaquetarios puede aumentar el riesgo de sangrado.
- Factores Hormonales: Cambios hormonales durante la pubertad, el embarazo o la menstruación pueden aumentar la vascularización de la mucosa nasal.
- Patologías Sistémicas: Aunque menos común, la hipertensión arterial, trastornos de la coagulación (como hemofilia o enfermedad de von Willebrand), insuficiencia hepática, o enfermedades como la Telangiectasia Hemorrágica Hereditaria (HHT) pueden predisponer a epistaxis graves.
- Causas Menos Frecuentes: Tumores nasales, malformaciones vasculares, o cuerpos extraños en la nariz.

Diagnóstico de la Epistaxis Posterior
El diagnóstico de la epistaxis posterior se basa en la historia clínica y el examen físico. Es crucial determinar el sitio del sangrado para guiar el tratamiento.
Anamnesis Detallada
La información recopilada del paciente es vital:
- Localización y Duración del Sangrado: Preguntar si el sangrado comenzó en un lado de la nariz, cuánto duró y si se repite. La sangre que desciende por la garganta sugiere un origen posterior.
- Factores Desencadenantes: Identificar posibles causas como traumatismos, sonarse la nariz, o el uso de medicamentos.
- Síntomas Asociados: Signos de pérdida de sangre significativa (mareos, palidez, sudoración), vómitos con sangre deglutida, o síntomas de infección respiratoria.
- Antecedentes Médicos: Historial de trastornos hemorrágicos, uso de anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios, hipertensión arterial, o cirugías nasales previas.
Examen Físico
El examen físico debe ser sistemático:
- Evaluación Inicial: Medición de signos vitales para detectar hipovolemia o shock.
- Rinoscopia Anterior: Utilizando un espéculo nasal y una fuente de luz, se examina la parte anterior de las fosas nasales para localizar el punto sangrante. La mayoría de las epistaxis se originan aquí.
- Examen de la Orofaringe: Si no se encuentra una fuente anterior, se examina la garganta para detectar sangre que desciende, lo que indica epistaxis posterior.
- Exploración Adicional: En casos de sangrado persistente o grave, puede ser necesaria una endoscopia nasal para visualizar áreas de difícil acceso.

Tratamiento de la Epistaxis Posterior
El manejo de la epistaxis posterior requiere un enfoque cuidadoso y, a menudo, intervenciones más complejas que la epistaxis anterior.
Taponamiento con Balón
El taponamiento con balón es una técnica comúnmente preferida para la epistaxis posterior debido a su eficacia y relativa comodidad para el paciente. Existen diferentes tipos de balones, algunos diseñados para ocluir simultáneamente ambas cavidades nasales.
Indicaciones y Contraindicaciones
- Indicaciones: Epistaxis de presunta fuente posterior que no responde a medidas conservadoras.
- Contraindicaciones Absolutas: Sospecha o confirmación de fractura de la base del cráneo, traumatismo maxilofacial o nasal significativo, vía aérea no controlada o inestabilidad hemodinámica.
- Contraindicaciones Relativas: Desviación septal severa hacia el lado del sangrado.
Procedimiento y Cuidados Posteriores
El procedimiento implica la inserción de un catéter con balón en la fosa nasal, su avance hasta la nasofaringe, y la posterior insuflación del balón con solución salina o aire. Una vez posicionado, se aplica tracción suave para asegurar la oclusión. A menudo se complementa con un taponamiento anterior.
Los pacientes que reciben taponamiento posterior con balón requieren hospitalización en una unidad monitorizada. Se debe administrar oxígeno suplementario si hay hipoxemia. Se prescriben antibióticos para prevenir infecciones como sinusitis u otitis media. El balón se retira generalmente entre 48 y 72 horas después de su colocación.

Taponamiento Posterior con Gasa (Histórico y en Entornos Limitados)
Aunque menos cómodo y más difícil de aplicar que el taponamiento con balón, el taponamiento posterior con gasa sigue siendo una opción, especialmente en entornos con recursos limitados. Este procedimiento, que históricamente implicaba la colocación de paquetes de gasa en la nasofaringe, puede ser bastante incómodo y a menudo requiere sedación intravenosa y analgesia, además de hospitalización.
Otras Técnicas de Tratamiento
Cuando las medidas de taponamiento no son suficientes, se recurre a técnicas más invasivas:
- Cauterización: Si se identifica un punto sangrante específico, se puede realizar cauterización química con nitrato de plata o cauterización eléctrica.
- Ligadura de Arterias: En casos de hemorragia grave y refractaria, se puede considerar la ligadura de la arteria esfenopalatina o la arteria maxilar interna. Estas intervenciones pueden realizarse mediante abordajes endoscópicos o microquirúrgicos.
- Embolización Endovascular: Un radiólogo intervencionista puede ocluir selectivamente los vasos sanguíneos responsables del sangrado mediante la inyección de material embólico. Esta técnica es particularmente útil en pacientes con alto riesgo quirúrgico o con HHT.
Habilidades prácticas 4º ECOE- TAPONAMIENTO NASAL ANTERIOR
Complicaciones y Prevención
El tratamiento de la epistaxis posterior, especialmente con taponamiento, puede conllevar ciertas complicaciones:
- Lesión por Presión: Necrosis de la mucosa nasal o del tabique.
- Infecciones: Sinusitis, otitis media, o síndrome de shock tóxico.
- Dolor y Malestar: Especialmente con taponamientos prolongados.
- Disfagia y Obstrucción Nasal: Dificultad para tragar y respirar por la nariz.
- Aspiración del Taponamiento: Riesgo de que el taponamiento migre y obstruya la vía aérea.
- Activación del Reflejo Trigémino-Cardíaco: En raras ocasiones, puede provocar arritmias cardíacas.
La prevención de la epistaxis recurrente incluye mantener la mucosa nasal hidratada con humidificadores y pomadas nasales, evitar sonarse la nariz con fuerza, y cortar las uñas para prevenir traumatismos por hurgado.
