La Eneida (en latín, Aeneis) es una epopeya latina escrita por el poeta romano Virgilio en el siglo I a. C. Fue un encargo del emperador Augusto con el fin de glorificar el Imperio, atribuyéndole un origen mítico.
La obra narra la historia legendaria de Eneas, un troyano que escapó de la caída de Troya y viajó hasta Italia, donde se convirtió en el ancestro de los romanos.
La epopeya tiene 9 896 versos en hexámetro dactílico, quedando unos 60 de estos versos inconclusos al momento de la muerte de Virgilio.
Los primeros seis libros de los doce que componen la obra-que siguen el modelo de la Odisea-, narran la historia del viaje de Eneas desde Troya hasta Italia, mientras que la segunda mitad-que sigue en varios sentidos a la Ilíada-, narra la guerra de los troyanos contra los latinos, bajo cuyo nombre Eneas y sus seguidores troyanos están destinados a quedar subsumidos, concluyendo con la fundación legendaria de la ciudad de Lavinio (ciudad matriz de Alba Longa y de Roma).
El héroe Eneas ya era conocido en las leyendas y mitos grecorromanos, en tanto era uno de los personajes de la Ilíada.
Virgilio trabajó en esta obra desde el año 29 a. C. hasta el fin de sus días (19 a. C.).
Se dice que, más aún que una imitación de la Ilíada y de la Odisea, Virgilio se planteó una suerte de competición con Homero.
En la obra latina, el regreso no es el de un héroe a su hogar, sino el de parte de un pueblo a uno de los lugares de origen de la estirpe de alguno o de algunos de sus héroes, lugar determinado por elección divina y que los héroes habrán de averiguar.
El poema de Virgilio se compara también con las Argonáuticas de Apolonio, y es fácil que el poeta romano tuviera presente la traducción latina de Varrón.
Los modelos latinos más importantes de los que se valió Virgilio para la composición de la Eneida y para el contraste con ellos son la Guerra púnica (Poenicum Bellum) de Nevio y, sobre todo, los Anales (Annales) de Ennio, el gran clásico de la épica romana en ese tiempo.
En principio, Virgilio tenía la intención de escribirla en prosa, pero después se decidió por el verso y, en concreto, por los hexámetros dactílicos.
Durante la elaboración de los cantos, hizo varias lecturas públicas para probar su sonoridad y el efecto que tenían en el público.

También según la tradición, Virgilio viajó a Grecia hacia el año 19 a. C. para revisar la Eneida. Tras encontrarse con Augusto en Atenas y tomar después la decisión de volver a casa, hizo una visita a una ciudad cercana a Mégara, y allí cogió unas fiebres. Luego, durante la travesía, se fue debilitando, y murió en el puerto de Brundisium (Brindisi) el 21 de septiembre de ese mismo año, habiendo expresado su voluntad de que se quemase el manuscrito de la Eneida por estar inacabado y porque le desagradaba uno de los pasajes del Canto VIII: en él, Venus y Vulcano tienen juntos disfrute carnal, lo que no se consideraba acorde con la moralidad romana.
La obra, al quedar incompleta, presenta versos que no llegan a conformar el hexámetro dactílico: algunos constan de un solo hemistiquio.
Sinopsis de la Eneida
Eneas, príncipe de Dardania, huye de Troya cuando la ciudad fue tomada por el ejército aqueo. Entre su gente, van con él su padre (Anquises) y su hijo (Ascanio). Ante la confusión de la fuga Eneas pierde a su esposa Creúsa, por lo que regresa y la llama entre las ruinas de la ciudad.

Las peregrinaciones de Eneas duran siete años, hasta que, llegado el último, es acogido en el reino emergente de Cartago, gobernado por Dido (llamada también Elisa de Tiro).
Trastornado por las Furias, Turno, rey de los rútulos y primo y pretendiente de Lavinia, declara la guerra a Eneas. Los dos ejércitos adquieren aliados y se enfrentan fieramente, ayudados los troyanos por Venus y los rútulos por Juno, sin que intervenga Júpiter.
Juno, sabedora del glorioso destino que aguarda a los troyanos, pues habrán de fundar el Imperio Romano, intenta impedir que lleguen a Italia. Para ello, pide a Eolo que se valga de sus vientos para hacer naufragar a los fugitivos, y a cambio le ofrece por esposa a una de las ninfas de su propio séquito: Deyopea (Δηιόπεια), la de cuerpo más hermoso. Eolo, aunque no acepta el soborno, sí accede a ayudar a Juno, y los troyanos terminan dispersándose en el mar.

Mientras tanto, Venus, madre de Eneas, se presenta con la forma de una virgen espartana y con un aspecto de cazadora muy parecido también al de la diosa Diana, y les informa de que las tierras donde están son de la reina Dido.
Pigmalión, hermano de Dido, había hecho matar a Siqueo, tío de ambos y esposo de ella.
Eneas se dirige a la ciudad y, cuando llega, ve a los compañeros de los que les había separado el mar. Llegados a esa tierra, habían pedido a la reina hospitalidad y que les ayudase a buscar a su caudillo.
Con la intención de que Dido trate bien a Eneas, Venus pide a su hijo Cupido que tome la forma de su sobrino materno Ascanio, lo suplante e infunda en la reina amor por el troyano, y Cupido accede.
Tal como le ha pedido su madre, Cupido infunde en Dido un apasionado amor por Eneas y, maternal, por Ascanio, al que suplanta él mismo.

El troyano cuenta hechos casi inmediatos a los que se refieren en el final de la Ilíada. El relato que hace Eneas de la toma de Troya se abre con el episodio del caballo: Ulises, junto con otros soldados griegos, se oculta en un caballo de madera "alto como un monte" (instar montis equum), mientras que el resto de las tropas griegas se oculta en la isla de Ténedos, frente a Troya.
Los troyanos, ignorando el engaño, entienden que los griegos han huido y hacen entrar el caballo en su ciudad. Piensan que se trata de una ofrenda a los dioses, a pesar de las advertencias de Laocoonte, que es matado con sus dos hijos por dos monstruos marinos.
Llegada la noche, Ulises y sus hombres salen del caballo y abren las puertas de la ciudad para que entren los demás griegos, y entre todos someten a Troya al fuego y al terror.

Los ruidos del combate terminan por despertar a Eneas, que, viendo su ciudad en llamas y a merced de los griegos, decide al principio luchar con sus compañeros hasta la muerte. En medio del caos, Eneas ve a Helena y, lleno de ira, se dispone a castigar a la culpable de la guerra. Venus, madre de Eneas, se le aparece y le manda contenerse: los verdaderos culpables son los dioses, no Helena.
Eneas busca y encuentra a su padre Anquises y a su hijo Ascanio. En principio, Anquises se resiste a partir, hasta que un presagio divino lo convence. Escapan entonces de la ciudad en llamas.
Habiendo perdido de vista a su mujer, Creúsa, que ha sido apartada por Venus y luego ha sido una víctima más de la matanza, Eneas regresa a Troya en busca de ella.
Eneas huye con los suyos a la ciudad de los tracios, que eran sus amigos. Habiendo desembarcado allí, Eneas quiere cumplir su intención de fundar la nueva ciudad en esa tierra. Para encender la hoguera sacrificial, toman ramas de un arbusto, y estas empiezan a sangrar. Eneas se halla frente al túmulo de Polidoro, y las ramas son las lanzas que empleó Poliméstor para matarlo. Una voz suena desde el interior del túmulo: es la de la sombra de Polidoro, que advierte a los troyanos de que el rey de Tracia está a favor de los griegos.

Eneas y su gente van entonces a la corte del rey Anio, en Delos. Allí llegan a saber por los oráculos de Apolo que habrán de buscar a la Madre Antigua (antiqua mater) y fundar una nueva ciudad allí donde vivieron sus antepasados, desde donde sus generaciones venideras serán las únicas dominadoras del mundo.
Es pleno verano, sobreviene una fuerte sequía y mueren hombres y bestias. Anquises pide a Eneas que vuelva a consultar el oráculo de Apolo, aunque no hará falta, pues a Eneas se le aparecerán en sueños los Penates, mandados por Apolo. Por ellos sabrá del resentimiento del dios supremo, que no se les permite quedarse y que las tierras aludidas por el oráculo de Apolo son las de Italia o el Lacio.
Los fugitivos se hacen a la mar, y habrán de soportar una tormenta de tres días. Al cuarto día, entre las islas del Mar Jónico, llegan a las llamadas Estrófades (Στροφάδες). Desembarcan en una de ellas y allí encuentran rebaños sin vigilancia, de reses pequeñas y grandes. Ofrecen con algunas de ellas sacrificios a Júpiter y comienzan el festejo. Las arpías los acosan volando por el campamento y sueltan sus deyecciones en la carne.
Los viajeros abandonan las Estrófades, navegan después cerca de Ítaca, la isla de Ulises, uno de sus peores enemigos, y acaban arribando a la playa de Accio. Más adelante, Eneas se entera de que un hijo de Príamo, Héleno, que se ha casado con Andrómaca, viuda de Héctor que después de la muerte del héroe troyano había sido concubina de Pirro, reina en Butrinto, una ciudad cercana, y allí se dirigen los troyanos.
Llegan a Butrinto a principios del invierno, y ven que es una réplica de Troya. Ya acogidos, Héleno predice a Eneas que llegará a Italia, pero que para entrar en ella tendrá que sufrir un poco, pues allí habitan griegos.
Continuando su viaje, los troyanos pasan junto a las montañas Ceraunias. Antes de dirigirse a Trinacia, ofrecen sacrificios a Juno y a Minerva. Ya en el Estrecho de Mesina, por intentar evitar a Escila, casi acaban diezmados por Caribdis, pero el remolino de la bestia los impulsa mar adentro, y así, perdidos, arriban a las costas de los cíclopes. Allí se encuentran con un griego abandonado por Ulises y sus hombres: Aqueménides (Ἀχαιμενίδης), que les pide que lo lleven con él y les aconseja escapar pronto. Habiendo escapado de los cíclopes, Aqueménides conducirá a los troyanos a Trinacia.

La reina Dido, por influjo de Cupido, se enamora del troyano Eneas, que se está hospedando en su casa, en Cartago. La reina decide compartir sus sentimientos con su hermana Ana. Le cuenta que sufre un dilema, ya que se ha enamorado del héroe troyano, pero sigue respetando la memoria de Siqueo, su difunto marido, muerto por fratricidio (asesinado por su hermano). Su hermana la anima a seguir adelante con su amor, ya que en todo el tiempo que había estado viuda, había rechazado a muchos pretendientes.
Al saberlo Juno, decide aliarse con Venus para conseguir que Eneas se enamore a su vez de Dido, con la intención de desviar la ruta de este hacia el reino prometido de Roma, haciendo que se quedara en Cartago (Libia), junto a Dido para siempre.
En el transcurso de la misma, las diosas mandan una gran tormenta. Actúa la Fama (el rumor), y la noticia del matrimonio llega a Iarbas, rey de Numibia, y pretendiente rechazado de Dido. Este, enfurecido, suplica a Júpiter que no permita que Eneas se quede en esas tierras con Dido, ya que fue él quien le cedió los terrenos a la reina para que reconstruyera la ciudad.
Al saberlo Júpiter, temiendo que Eneas detenga su viaje, envía a Mercurio para que recuerde al troyano que su destino es fundar Roma.
Eneas y Dido ya están haciendo construir una gran ciudad cuando llega Mercurio a darle el mensaje. El troyano no sabe cómo decírselo a la reina, por lo que decide mandar a Sergesto, Seresto y Mnesteo que preparen la flota con sigilo y secretismo. Pero vuelve a actuar la Fama, y Dido se entera de lo que está ocurriendo.
Cuando va a reprochárselo y a suplicarle que se quede a Eneas, este no da su brazo a torcer, ya que se defiende hablándole de su futuro, decidido por los dioses. Dido no está conforme con la intención de Eneas, pero permite su partida.
El dolor que le causa a Dido la partida de Eneas hace que se plantee suicidarse, ya que no quiere ni volverse a casar con los antiguos pretendientes ni seguir a la armada troyana para derrotarlos.
Mercurio vuelve a visitar a Eneas en sueño y apresura su ida, ya que le advierte de consecuencias funestas que puede tener.
Cuando Dido se entera, comienza entonces su plan. Hace una gran pira con objetos de Eneas, rodeada toda de altares y sacrificios. Se sube a ella y se clava una espada bajo el pecho, espada regalada por Eneas.
a mis cenizas. munera.
Por sus gritos y los de las doncellas, su hermana acude y la ve moribunda. Sube a la pira y se lamenta de que le hubiera ocultado sus planes. Dido sigue agonizando mientras su hermana la sostiene en sus brazos lavando su herida. Juno se apiada de ella y manda a Iris a cortar el cabello rubio que une a las personas con la vida. Así, haciendo el trabajo de Proserpina (Perséfone, esposa de Plutón, soberano de los Infiernos), Iris cumple con el encargo de Juno y Dido muere entre los brazos de su hermana.
Cumpliéndose ya un año de la muerte de Anquises, Eneas hace llevar a cabo sus funerales. Durante los sacrificios, una serpiente se come las ofrendas del altar. Después manda Eneas celebrarse unos juegos.
Cloanto vence en la competición de remo. En la carrera, Salio y Niso (hermano de Asio) tropiezan, y entonces vence Euríalo, pero los tres reciben premios. En la lucha, nadie quiere enfrentarse con Dares, hasta que el anciano Entelo se atreve a hacerlo y lo vence. En el tiro con arco vence Acestes.

Juno envía de nuevo a Iris: esta vez, para que suscite en las mujeres troyanas el deseo de no viajar más. Tomando Iris la forma de la anciana Beroe, que no ha acudido porque está enferma, se dirige a las mujeres troyanas, que han sido dejadas apartadas de los juegos, les dice que se le ha aparecido en sueños Casandra y que le ha dicho que hay que quemar las naves, pues ya se ha alcanzado el objetivo del viaje, y cumple el encargo llevando a las mujeres a quemar las naves y comenzando el incendio ella misma.
Pirgo, que fue nodriza de Príamo, advierte a las otras de que Beroe no ha acudido porque está enferma, y que esta otra es muy semejante a una diosa. Al punto, la mensajera se da a conocer yéndose de allí en forma de arco iris.
Palinuro cae al agua.
La Eneida de Virgilio
Información del producto:
- Título: VIRGILIO LA ENEIDA (NOVELA GRAFICA)
- Editorial: LATINBOOKS - CYPRES
- Páginas: 80
- Formato: 17x26
- Peso: 0.271 kgs.
- ISBN: 9789974894914
Mientras Troya arde y se derrumba, el príncipe Eneas escapa cargando consigo la herencia y el futuro de la estirpe troyana. En su largo y penoso peregrinar por mar y tierra, Eneas enfrentará la furia de la Diosa Juno, conocerá el amor de la Reina Dido de Cartago, y descenderá al inframundo para descubrir cuál es su verdadero destino: Llegar a las costas de Italia para dar origen al glorioso Imperio Romano.
Incluye además: Actividades de lectura y escritura, Glosario, Biografía del autor, Información adicional y mucho más.