El verano de su vida, obra de Thomas von Steinaecker y Barbara Yelin, se presenta como un relato amargamente dulce, donde el verano actúa como excusa para explorar el otoño de la vida y las reflexiones que surgen al acercarse el final.
La protagonista, Gerda, se asoma a la ventana de una residencia de ancianos, contemplando las estrellas y buscando una respuesta a la pregunta que ha aplazado durante mucho tiempo: ¿ha tenido una vida feliz? La obra toma como punto de partida los recuerdos que se agolpan en el crepúsculo de la vida, cuando la muerte se va acercando.

Una anciana repasa su vida a golpe de momentos y sensaciones, de errores y aciertos, llevando de la mano al lector en una combinación magistral de tiempo presente y pasado. Visualmente, esta dualidad se encuentra impresionantemente bien reflejada. En algunas escenas, ambos tiempos se fusionan, permitiendo al lector ver a Gerda, la protagonista, bajo un árbol, observando cómo, en la luz de la ventana de una casa, ella misma y su joven marido disfrutan de una noche veraniega.
Si bien la narración utiliza diálogos inconexos, muy bien escritos pero a menudo carentes de un peso narrativo aparente -escenas cotidianas, diálogos banales-, es en el aprovechamiento de los silencios donde el guion se engrandece. Del mismo modo, el dibujo de Barbara Yelin arrolla como una marejada, llevando el peso de la narración.
La composición de las páginas es ecléctica. A veces, adopta un estilo más clásico, pero a menudo se mueve entre composiciones bastante más atrevidas, utilizando viñetas redondas y grandes espacios en blanco. El diseño de los personajes es elegante y destila inocencia.

La lectura de El verano de su vida es intensa pero bella, dejando un buen sabor de boca. Más que un cuento, se asemeja a un poema o, mejor aún, a una canción que nos transporta a través de las imágenes centrales de la vida. La obra nos invita a reflexionar: ¿cómo se recuerda la vida? ¿Se recuerdan lo bueno, lo malo, las cosas que parecían insignificantes y que, en los momentos finales, adquieren toda su importancia? Quizás la vida se componga de todo ello al mismo tiempo, al menos esa es la impresión que uno tiene tras leer esta obra.
El verano de su vida es un cómic perfecto para iniciarse en la lectura de tebeos, para aquellos que aún no lo han hecho, porque cuenta con la fuerza narrativa de la buena literatura. En la contracubierta se puede leer que esta es la primera colaboración entre ambos autores, la ilustradora Barbara Yelin y el escritor Thomas von Steinaecker.
Gerda se asoma a la ventana de la residencia de ancianos y mira las estrellas. Durante mucho tiempo ha aplazado la pregunta, ahora busca una respuesta: ¿ha tenido una vida feliz? Y mientras intenta hacer frente a la vida cotidiana en la residencia, piensa en su juventud, en los años sesenta; en su entusiasmo por una materia en la que se la miraba con recelo por ser mujer, la astrofísica; en la difícil elección que tuvo que hacer entonces, aquel verano de su vida: entre su amor por Peter y una carrera en el extranjero.
La obra apareció originalmente en 2017 en Alemania y obtuvo el premio Rudolph-Dirks-Award a la mejor novela gráfica en la categoría de obra realista en 2018. A lo largo de los quince capítulos que componen la novela gráfica, los autores nos muestran el día a día de Gerda Wendt mientras pasa los últimos días de su vida en una residencia de ancianos. Gerda no puede evitar preguntarse si ha tenido una vida feliz, mientras se sumerge en los recuerdos de su pasado y reflexiona sobre las decisiones que fue tomando a lo largo de su vida.

Una vida en la que tuvo que compatibilizar su carrera como astrofísica con su vida personal y sentimental, en una época donde las mujeres que querían salirse del rol que la sociedad les marcaba no lo tenían nada fácil. El verano de su vida nos acerca a la dolorosa realidad que todos debemos afrontar cuando llegamos a la vejez y hemos vivido más años de los que nos quedan por delante. La vida y los años no esperan a nadie, pero como sociedad deberíamos procurar que nuestros mayores las pasen de la manera más digna posible y las residencias no se conviertan en un lugar donde simplemente aparcarlos.
Es una obra que trata de homenajear a esos mayores, además de poner en valor la importancia de la memoria. Para Gerda, sus recuerdos se convierten en una forma de sobrellevar los achaques de la edad, pero opta por acercarse a su pasado sin reproches ni rencores, repasando los buenos y malos momentos que componen cualquier vida. Ese ejercicio de recordar su vida es una forma de escapar de los últimos días del invierno de su vida, que transcurre hacia su final, hacia el verano de su vida cuando todo parecía posible.
Gracias a la memoria de Gerda, vemos las dificultades que tuvo que afrontar para dedicarse a la ciencia. Algo que vivió desde niña, como podemos comprobar en uno de los momentos que rememora, cuando su profesor, con una actitud bastante machista, usaba su talento para las matemáticas como acicate a sus compañeros masculinos. Ella fue una de esas pioneras que tuvieron que lidiar durante toda su vida con los prejuicios de su época y que tan poco reconocimiento han tenido.
Von Steinaecker y Yelin nos cuentan la historia con un cierto halo de poesía, pero sin perder de vista la realidad, haciendo hincapié en la vida diaria de los mayores y la crudeza de la muerte, un tránsito que, nos guste o no, todos debemos encarar. Algo por lo que también debe pasar Gerda, que se convierte en una de las escenas más emotivas y bellas de una historia creada desde el corazón y el absoluto respeto por las personas mayores y las mujeres que, como Gerda, tuvieron que luchar contra los prejuicios.
El presente y pasado de Gerda se entremezclan de manera paralela en unas páginas en las que se producen los cambios temporales de manera orgánica gracias a la variedad cromática y a los múltiples recursos narrativos que Yelin utiliza a lo largo de la obra. Sin el maravilloso trabajo de la ilustradora, la obra no hubiera funcionado igual de bien, ya que las diferentes configuraciones de las páginas elevan el nivel del guion, pasando de estructuras clásicas a otras mucho más imaginativas con unas composiciones de páginas muy notables. Esa estructura de página, unida al sabio uso de las aguadas, con el que ya nos había deleitado en Irmina, convierten la obra en un trabajo muy bello.
Las secuencias del presente y el pasado tienen diferentes tonos: azulados y grisáceos como el invierno para la actualidad, y tonos amarillos y con más luz para el pasado. Muchas veces los podemos ver en la misma viñeta. Astiberri hace una muy buena edición con un cómic de buen tamaño que permite disfrutar del fantástico trabajo de Yelin. Es bueno que cada vez nos lleguen a España con más frecuencia trabajos de países europeos distintos a Italia y los francófonos.
El verano de su vida es un trabajo bello, emotivo y realista, pero sin caer en el melodrama, sobre la memoria y la vida de las personas mayores en las residencias. Una historia que nos hace recordar que las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida no son definitivas, ya que nuestra trayectoria vital se compone de cientos de ellas, unas buenas y otras malas.
La obra es un homenaje a las personas mayores, destacando el fantástico uso del color y los recursos narrativos que ofrece el cómic para separar las diferentes escenas. El verano de su vida es un sólido trabajo que nos habla sobre la vejez, la felicidad y la memoria.

| Título | Año de publicación original | Guionista | Editorial en España | Formato | Páginas |
|---|---|---|---|---|---|
| Veneno | 2011 | Peer Meter | Sins Entido | Desconocido | Desconocido |
| Irmina | 2019 | Barbara Yelin | Astiberri | Rústica | Desconocido |
| El verano de su vida | 2017 | Thomas von Steinaecker | Astiberri | Tapa dura | 80 |
El verano de su vida es una obra tremendamente poética, con un ritmo muy pausado y una narrativa tranquila y sosegada que acompaña y da volumen a la personalidad de Gerda, una mujer que tuvo que sobreponerse a muchas dificultades en su vida, y que todo lo que consiguió fue como recompensa a un esfuerzo. Su carrera, su trabajo, su relación fueron conseguidos con empeño y constancia, nada le llegó regalado.
La parte de medicina gráfica plantea como un tema secundario, pero analiza bastante bien la vida en una residencia de ancianos. La lucidez de Gerda nos coloca como un testigo oculto dentro de la institución y nos permite comprobar cómo viven ella y otros residentes el abandono familiar. Sobre todo, pone en alza el trabajo de las auxiliares y sanitarios. Al mismo tiempo, se refleja muy bien el lento desgaste del ser humano, reflejado en esos baños de Gerda, para la cual cada vez es más difícil colaborar con la auxiliar, o en esa preciosa y certera página doble en la que se yuxtaponen numerosos recuerdos de su vida conectados por diversas flechas y líneas como intentando ordenarlos, mostrando así la dificultad que ello supone cuando comienza a aparecer el deterioro cognitivo.
El aspecto visual sorprende. Barbara Yelin es una autora con un estilo muy impactante. En definitiva, El verano de su vida es una obra que merece mucho la pena. Una reflexión sobre la vida humana, de lo que suponemos en el global de la existencia, de la inevitabilidad del desgaste del ser humano, y en cómo funciona el ámbito residencial. Cargada de poesía y con un aspecto artístico sorprendente, estamos ante una obra cuya lectura es de esas que se hace en poco tiempo, pero a las que apetece volver pronto, incluso una vez terminada la primera lectura, apetece recuperar algunos capítulos concretos aunque sea sin detenerse tanto.
Lo mejor de la obra es lo poética que es y lo bien que evoca sensaciones. El uso de la física cuántica como metáfora recurrente es un punto a destacar.

La obra se pregunta: "¿Cómo me muevo en el mundo? ¿Qué es la felicidad en la vida? ¿Qué es la felicidad en el amor? ¿Cuál es mi impacto como mujer? ¿Qué importancia tiene la profesión como vocación? ¿Qué significa todo esto?". En 15 capítulos se puede leer y contemplar lo que constituye una vida. En este caso tan especial, se trata de la vida de Gerda Wendt, nacida en los años cincuenta, que reflexiona sobre el pasado desde su lugar en la residencia de ancianos.