En el universo alterno de "El Rey León", donde Mufasa no murió y cedió el trono a su hijo Simba, se teje una historia de amor prohibido y deseo latente entre Simba y su tío Scar. Este relato se adentra en las complejidades de sus sentimientos, explorando la atracción que trasciende los lazos familiares y las convenciones de la manada.
Pesadillas y la Búsqueda de Calor
Simba, ahora Rey, a menudo se despertaba en medio de la noche, perturbado por pesadillas que lo dejaban sintiéndose frágil y desorientado. En una de esas madrugadas, incapaz de conciliar el sueño, abandonó la cueva real en busca de consuelo. El frío de la noche y la inquietud lo llevaron a la orilla de la Roca del Rey, donde contemplaba la vasta sabana.
Fue entonces cuando su tío Scar apareció, también sin poder dormir. Simba, aliviado por la presencia de su tío, le ofreció refugio bajo su abrazo, invitándolo a compartir su calor. Scar, inicialmente reticente y molesto, finalmente cedió ante la insistencia de su sobrino.
"Ya te lo he dicho, Scar. Si deseas compañía por las noches, solamente tienes que preguntar", susurró Simba, disfrutando de la cercanía de su tío. Sintió cómo Scar, temblando de frío, se acurrucaba contra él, buscando el calor que él le ofrecía.

Un Amor que Florece en la Oscuridad
La relación entre Simba y Scar había evolucionado de manera insospechada. Lo que comenzó como una fascinación de cachorro de Simba por su exótico tío, se transformó con el tiempo en un afecto profundo y un deseo incipiente. Simba recordaba cómo, durante su primera cacería, había compartido su presa con Scar en lugar de con Nala, un acto que conmocionó a la manada y provocó una fuerte discusión con su padre, Mufasa.
A pesar de la desaprobación de Mufasa, Simba continuó compartiendo sus cacerías con Scar, y con el tiempo, sus interacciones se volvieron más equitativas. Simba disfrutaba del coqueteo con Scar, enmascarando sus verdaderas intenciones tras el humor y las proposiciones audaces. Le gustaba la resistencia de Scar y la forma en que se frustraba ante sus avances.
"No tienes nada que perder. Soy Rey, Scar. Puedes tenerme, sin sentir alguna repercusión", le aseguró Simba, lamiendo la mejilla de su tío. "Mi padre no podría hacer nada al respecto."
Scar, sin embargo, se mostraba escéptico. "Ya te lo he dicho, Scar. Si deseas compañía por las noches, solamente tienes que preguntar", murmuró, temeroso de las consecuencias. "Después de tanta persecución, después de que satisfecha estuviera tu curiosidad por un tiempo, claro. Pero, no más tarde que temprano, terminarías desechándome."

La Revelación de un Deseo Mutuo
Una noche calurosa, después de una cacería, Simba y Nala se bañaban en los manantiales mientras Scar y Sarabi conversaban cerca. Simba, al salir del agua, flexionó sus músculos intencionalmente, consciente de la mirada de Scar que se detuvo en él, sin aliento. Simba se sintió victorioso al confirmar el interés físico de su tío.
Más tarde, mientras compartían un momento a solas, Scar bromeó sobre el peso de Simba y sus supuestas flatulencias. Simba, fingiendo indignación, se abalanzó sobre su tío, presionándolo contra el suelo. La fricción entre sus cuerpos encendió sus instintos. La sangre hirvió en sus venas, y una densa niebla de deseo se apoderó de su consciencia.
Simba aspiró profundamente, sintiendo la esencia de las feromonas de Scar, confirmando su mayor anhelo: Scar lo deseaba tanto como él a Scar. A pesar de sus juegos de palabras y evasiones, el cuerpo de Scar reaccionaba innegablemente. Sus caderas se ondularon en aceptación, sus pupilas dilatadas reflejando el anhelo apasionado que Simba sentía.

"Solía odiarte, tanto...", jadeó Scar, con la voz entrecortada. "Incluso antes de que nacieras, yo había jurado aborrecerte el resto de tu existencia. ¿Cómo te habías podido atrever, a robarme mi derecho de ser Rey?"
Simba, hipnotizado, inclinó la cabeza. "Taka", susurró Scar, pidiendo que lo llamara por su nombre original, "Si he de pertenecerte esta noche, llámame como el león, que me haces sentir de nueva cuenta, Simba."
"Taka", respondió Simba, saboreando el nombre. "Si haz de pertenecerme esta noche, juro que recibirás la misma fidelidad, a cambio. No quiero a nadie más. Sólo a ti..."
Con un giro rápido, Scar se ofreció a Simba, presentándose como una ofrenda perfecta. Simba, guiado por sus instintos, montó el cuerpo cautivo de su tío, sin más vacilación.
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El Legado de un Ciclo Sin Fin
El prólogo de la historia nos transporta al inicio del reino de Simba, presentando la ceremonia de presentación del cachorro Simba, heredero al trono. Se narra cómo, desde pequeño, Simba mostró una naturaleza delicada y una inclinación hacia las leonas, lo que generó preocupación en su padre, Mufasa, quien creía que su hijo tenía un comportamiento homosexual. A pesar de las dudas y la resistencia de Mufasa, la historia se centra en el desarrollo de la compleja relación entre Simba y Scar, marcada por un deseo reprimido que finalmente florece en la oscuridad de la noche.
En este universo alterno, el "Ciclo de la Vida" toma un nuevo significado, abarcando no solo la sucesión natural, sino también las conexiones emocionales y la aceptación de deseos que trascienden las normas establecidas.
