El Regreso de la Ex Esposa: Una Historia de Traición y Resiliencia

Tuve un matrimonio concertado basado en el testamento de mi madre, pero pensé que estaba bien porque tenía un marido que era coherente conmigo. Sin embargo… “Divorciémonos, Agnes”.

Usé mis habilidades para revivir la familia, pero mi esposo no podía compartir el dinero que ganaba con su ex esposa, así que la arrastró a la casa principal. “Nuestro divorcio es sólo un disfraz. Solo tienes que seguir haciendo lo que hace tu familia”. Me conmovieron las palabras que mi esposo me convenció para que me enviara a una casa separada. Mi marido me ve como nada más que un medio para ganar dinero. Entonces decidí tirarlo a la basura sin dudarlo.

El regreso de la Ex Esposa, escrito por A. N. Ivanna Robinson, narra la historia de una mujer que lo tenía todo: un matrimonio estable, una carrera profesional prometedora y el amor del hombre por el que había luchado incluso contra su propia familia política. Pero cuando por fin logró quedar embarazada, el destino le arrebató la felicidad de la manera más cruel. Su esposo había pedido un hijo... Tomó la decisión más difícil de su vida: firmar un acuerdo de divorcio que la dejó sin nada, excepto el milagro que llevaba en su vientre.

Mujer llorando al leer un documento

Cuatro años han pasado cuando regresa a Boston, con una nueva vida, una nueva fuerza... y el secreto que cambiará todo. Shane Robinson ha ascendido, tiene poder, una prometida que lo presume en cada evento social... Ivanna ya no es la misma mujer que se marchó en silencio. Y Shane no está listo para descubrir lo que ella ha ocultado. ¿Qué pasará cuando la ex esposa regrese con la única verdad que podría destruirlo?

Ivanna Robinson mira al papel en su mano y los ojos se le llenan de lágrimas. El nudo que ha tenido en la garganta los últimos dos años, se deshace y un sollozo sale de ella. -“¿Es esto real?” -pregunta a su amiga, todavía sin saber qué sentir con esta noticia.

Viena observa igualmente emocionada. Toma sus manos entre las suyas y asiente, con una sonrisa de labios cerrados. -“Sí, Ivy, estás embarazada. Al fin lo lograron”.

Ivanna se abraza a su amiga cuando la realidad la abruma. No es para menos, después de tanto tiempo intentando quedar embarazada, saber que al fin lleva consigo el fruto de su matrimonio, es cuando menos, emocionante. -“Ahora debo preparar una hermosa sorpresa para decírselo a Shane” -suspira entusiasmada, porque si alguien será más feliz que ella, ese sería su esposo.

Viena asiente, de acuerdo con ella. -“Te ayudaré. Shane lo merece”.

Ivanna asiente y se levanta del banco donde ambas estaban sentadas, en la parte exterior de la consulta ginecológica. Guarda el sobre con la mejor noticia en su bolso y cuando avanzan por el pasillo, se encuentra con Abigail Allen. Una mueca de disgusto se forma en su boca, pero intenta disimular su animadversión al ver que viene acompañada de su suegra, como pasa más veces de las que le gustaría aceptar.

-“Ivanna, querida, qué alegría verte. Hace tiempo que no nos vemos, ¿cómo estás?” -comenta con una sonrisa tan radiante como tan falsa. Y conforme con sus palabras dulces escondidas tras una alta dosis de cinismo, sorprende ver que Abigail carga con una barriga que demuestra su embarazo. Por unos segundos Ivanna se queda en shock, pero no menciona nada.

Escucha la voz de su suegra: -“No eres la única, Abbi querida. Mi nuera no solo se asegura de mantenerse alejada de mí, sino también de llevarse a mi hijo con ella” -habla con ese tono hipócrita que siempre usa con Ivanna y la mira de arriba abajo como si fuera un insecto que le repugna-. “¿Qué haces aquí? ¿Al fin decidiste hacerte los estudios para demostrarle a Shane que contigo no tiene futuro?”

Ivanna siente la bilis en la garganta cuando su suegra menciona lo que ha sido su punto débil por años. Gracias a ella, por sobre todas las cosas. -“¿Y Shane está de acuerdo con usted en ese sentido? Porque su hijo, para su consternación, está completamente enamorado de Ivanna. El veneno que le inyectan no funciona con él”.

Es Viena la que habla y Ivanna quiere pellizcarla para que se calle. No desea un enfrentamiento, no hoy, cuando es tan feliz y pronto podrán demostrar a esta mujer que siempre se ha equivocado con ella. Sin embargo, Aurora Robinson no mira a mi amiga con saña, como suele hacer. Sus ojos brillan con una malicia que pone los pelos de punta a Ivanna.

-“¿Eso crees?” -le replica y la mira a ella nuevamente-. “Entonces estarás al tanto de todo, ¿no?”

Ivanna frunce el ceño. No sabe de qué habla, pero el movimiento repentino de Abigail no le pasa por alto. -“Aurora, no, por favor. Sabes lo que Shane me hizo prometer, no puedo traicionarlo de esta forma” -pide con tono tan sumiso y preocupado que deja a Ivanna con mal sabor de boca.

“¿Qué carajos está pasando?”

Ivanna estrecha los ojos en dirección a Abigail. -“¿Qué tienes tú que ver con mi esposo? Sabes bien que él no te da ni la hora…”

Mujer sorprendida y enojada discutiendo con otra mujer

La risa de Abigail, tan complaciente de repente, advierte a Ivanna que lo que dirá, no le gustará. -“Eso es lo que te gustaría creer, ¿no? Para salvar tu matrimonio, lo entiendo. Yo también actuaría posesiva si no pudiera darle a mi hombre lo que tanto anhela. Pero en el fondo sabes que no puedes contener a un hombre tan fogoso, rudo e implacable como Shane, si a él se le mete algo en la cabeza, lo cumple. Y lamento decirte esto ahora, querida, pero de todas maneras pronto vas a saberlo todo. Estoy embarazada de tu esposo. Él me pidió que le diera a su heredero y aunque al principio fue difícil para mí decidirme, siempre hemos tenido una química única. No pude decirle que no”.

-“¿Qué acabas de decir?” -pregunta Ivanna, con la vista nublada de indignación y rabia, todavía sin dar crédito a lo que dice.

Da un paso al frente y es Aurora la que se interpone entre Abigail e Ivanna. -“No se te ocurra amenazar a Abigail, porque vas a enterarte de lo que soy capaz” -amenaza, y por encima de su hombro, Ivanna ve la expresión complacida de su pupila-. “¿Entiendes lo que pasa aquí? Shane tuvo que buscarse una amante porque la mujer que eligió no sirve siquiera para darle un hijo. ¿No te avergüenza? Y eres tan estúpida que todavía le exiges que se aleje de su familia, de la mujer que merece tener a su lado, solo para enterarte de esta humillante manera de que nunca serás suficiente para él, para la familia Robinson”.

-“Shane no me haría eso, están mintiendo.” -niega con la cabeza.

Ahora es el turno de Abigail de levantar una ceja. -“¿Por qué mentiría con algo que puedes verificar después?” -se burla.

Ivanna le gruñe y quita a Aurora del medio, para enfrentarla. -“Confío en Shane, sé que él no me haría esto. Ustedes llevan tanto tiempo queriendo separarnos que tienen que recurrir a estas bajezas para intentar lograr algo. Pero qué sepas, Abigail, no vas a lograr nada” -le asegura, porque el amor que Shane e Ivanna tienen es sincero, real, lo conoce demasiado para saber que él no sería capaz de hacer algo así-. “¿Crees que insinuarte ante él te suma puntos? Tú misma lo dijiste, él es implacable y cuando te dijo que te alejaras no era una recomendación. ¿Te sientes poderosa porque tienes el apoyo de Aurora? Shane mismo te puede decir que eso no hace ninguna diferencia. Pero solo eres una arribista que no sabe ya qué hacer para salirse con la suya, y esa palabra es demasiado decente para lo que creo de ti”.

Abigail se pone roja de rabia y cuando menos se espera, le suelta una bofetada que le gira la cara. Pero a pesar del ardor instantáneo, Ivanna no se queda así y le cruza la cara de vuelta, con un ruido sordo que resuena en todo el pasillo. -“Vuelve a tocarme, idiota” -le grita. Aurora va a defender a Abigail, Viena se pone a su lado-. “Esta vez fuiste muy lejos y a diferencia de otras veces, que me he quedado callada, Shane va a saber lo que ustedes intentaron. Se caerán sus caretas y se van a arrepentir”.

Dos mujeres peleando en un pasillo

Abigail hace una mueca de dolor repentina y se dobla sobre sí misma con un quejido. Aurora mira a Ivanna con los ojos encendidos antes de ir con su tan querida pupila. -“¿Ves lo que provocas? Te dije que te vas a arrepentir, Shane no te va a perdonar esto, maldita”.

Entre las piernas de Abigail comienza a salir sangre y Ivanna se queda congelada. Aurora, al verlo también, grita pidiendo ayuda y cuando se la llevan, se gira con ojos tormentosos y se lanza sobre Ivanna. Ivanna se cubre lo más que puede, porque no quiere golpear a la madre de su esposo. Solo Viena se interpone entre las dos.

-“Abigail lleva a mi nieto consigo, si lo pierde, te juro que lo pagarás. ¿Quieres confirmar que no estoy mintiendo y que Shane sí es el padre? Solo tienes que entrar a esa consulta y leer el documento que él firmó hace unos días. Cuando lo veas, vas a entender realmente lo poco que le importas a mi hijo. Vas a entender que perdiste contra mí desde el mismo inicio”.

Se aleja de Ivanna y ella se queda mirando a la nada, temblando y sintiendo que todo es una pesadilla. Viena está ante ella, pero Ivanna no escucha nada. Viena la ayuda a sentarse y desaparece por unos segundos. Cuando regresa, su cara no le gusta nada. Se arrodilla ante ella y con una expresión dividida entre la furia, la decepción y la tristeza, es suficiente para decirle lo que, en el fondo, ya estaba esperando confirmar.

-“Lo siento, cariño”.

La Exesposa Regresa: Secretos y Traiciones que Cambiarán su Destino

En un giro inesperado de la narrativa, se revela una trama paralela que involucra a Sara Ferrari, de 23 años, casada con Javier. A pesar de provenir de una familia influyente y haber ayudado a su hermano a establecer un negocio exitoso, Sara se enfrenta a una devastadora traición. Al llegar a la oficina de su esposo, escucha gemidos y descubre a Javier con su secretaria, Chanel, en pleno acto. Javier, al ser descubierto, exige el divorcio, negando la paternidad del hijo que Sara lleva en su vientre y acusándola de tener un amante. Chanel, por su parte, afirma estar embarazada de Javier, presentando pruebas (fotos de una mujer con un tatuaje que Sara no tiene) que Javier utiliza para culpar a Sara de infidelidad. Sara, obligada a firmar los papeles del divorcio que la dejan sin nada, decide abandonar el país con la firme intención de que paguen por lo sucedido.

Mapa de Chicago y Nueva York

Su vuelo la lleva a Chicago, su ciudad natal, donde su familia tiene la sede central de su multinacional. Allí, planea buscar el apoyo de su abuela y explicarle la situación, anticipando un sermón pero también un posible perdón.

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