El mundo del manhwa a menudo explora las complejidades de las relaciones humanas, el poder y la moralidad. Uno de los títulos que sumerge a los lectores en estas intrincadas dinámicas es aquel protagonizado por el fiscal Baek, un personaje cuya trayectoria se ve marcada por la manipulación y el pacto con las sombras.
El fiscal Baek es un hombre que ha alcanzado el éxito a base de manipular pruebas y colaborar con gánsteres. Sus métodos poco ortodoxos y su habilidad para salirse con la suya lo han llevado a la cima, pero también lo han envuelto en una red de peligros de la que intenta desesperadamente escapar.

Los altos mandos de la fiscalía, quienes en el pasado apoyaban al fiscal Baek, ahora se encuentran en la posición de limpiar su trabajo sucio. Ante la necesidad de restaurar la imagen de la institución, deciden arreglar un matrimonio de conveniencia para él con una mujer de buena familia. Esta situación se presenta como una oportunidad de oro para el fiscal.
Pensando que es una buena oportunidad para deshacerse del mafioso que ha estado coqueteando con él, el fiscal Baek acepta el acuerdo matrimonial. Sin embargo, esta decisión desencadena una serie de eventos inesperados y peligrosos.
El mafioso, quien agrada al fiscal desde hace mucho tiempo y ha estado involucrado en negocios clandestinos, se siente abrumado por la noticia del compromiso. A lo largo del tiempo, ha desarrollado una profunda obsesión por el fiscal Baek, y la perspectiva de perderlo lo sume en una espiral de celos y furia.

El mafioso, que agrada al fiscal desde hace mucho tiempo y ha estado involucrado en negocios clandestinos, se siente abrumado. La noticia del matrimonio de conveniencia del fiscal Baek no solo lo toma por sorpresa, sino que también despierta en él sentimientos de traición y posesividad. Lo que Baek consideraba una salida fácil, se convierte en el catalizador de un conflicto aún mayor.
Este conflicto de pasiones, poder y peligros se intensifica a medida que el mafioso, sintiéndose traicionado y furioso, decide tomar cartas en el asunto. La relación entre el fiscal y el criminal, que alguna vez se basó en acuerdos tácitos y conveniencias mutuas, ahora se ve fracturada por la obsesión y el deseo de posesión.
El fiscal Baek, en su intento por asegurar su futuro y limpiar su nombre, se encuentra atrapado entre las exigencias de sus superiores y la furia descontrolada de un hombre que lo desea a toda costa. La historia se adentra en las consecuencias de las acciones pasadas y cómo estas pueden desatar un torbellino de emociones y violencia, poniendo a prueba los límites de la lealtad y la moralidad.
