Si echas de menos aquella ambientación directamente sacada de las novelas góticas tan populares durante el romanticismo, y que usualmente asociábamos con la temática vampírica antes de la llegada de los lánguidos adolescentes de Crepúsculo, Glènat reedita en versión integral y con su tamaño original para mayor deleite en su espectacular dibujo, El Príncipe de la Noche, un cómic que te devolverá de cabeza a las películas en technicolor de Christopher Lee y Peter Cushing rodadas para la Hammer británica.
Este es un título que, ya desde su mismo encabezamiento, cumple con todos los requisitos clásicos del género. Protagonizado por el necesario monstruo cruel, sensual y seductor, no falta el cazador de vampiros que roza el fanatismo, ni se olvida de la justa y generosa dosis de sexo softcore.
Un Homenaje al Género Vampírico Tradicional
El Príncipe de la Noche no es ni mucho menos original y en ocasiones cae en algún que otro tópico prescindible pero desde luego es una buena obra que entusiasmará a los incondicionales. El planteamiento no es demasiado original, para qué vamos a engañarnos. En realidad el guión no es uno de los fuertes de este cómic. Los clichés son frecuentes y hay algunos diálogos que chirrían. Sin embargo el resultado general compensa esas pequeñas imperfecciones puesto que Swolfs logra devolvernos un relato de vampiros absolutamente tradicional. Y lo consigue sin caer en el pastiche. Al contrario, es un continuo homenaje a los clásicos del género en el que el apartado gráfico brilla especialmente.
Pese últimamente parece que haya zombies donde quiera que miremos, si hay un monstruito que ha despertado la más absoluta fascinación durante generaciones ese es sin duda el vampiro. Docenas de series de televisión clónicas nacidas a la luz de Crepúsculo así lo atestiguan. Sin embargo para los fans de los chupasangres de toda la vida ese nuevo vampiro emo y postmoderno carece del encanto que tiene el vampiro de toda la vida: el auténtico Príncipe de la noche.
La Trama: Una Lucha Generacional
Vladimir Kergan, el vampiro protagonista de El Príncipe de la Noche, es implacablemente perseguido generación tras generación por los primogénitos de la familia Rougemont, a los que va derrotando sucesivamente en cada encuentro. Vladimir Kergan acecha desde hace siglos en las tinieblas buscandodesdichados con los que apaciguar su inmortal sed de sangre. Su cacería, sinembargo, ha estado continuamente amenazada por la estirpe de los Rougemont, unacasta condenada a perseguir al vampiro a través de la noche en una cruzadafanática en la que la familia ha sacrificado generación tras generación. Los cazavampiros Rougemont tampoco son los típicos héroes. Son personajes llenos de matices grises, con un lado cruel y sanguinario, que viven torturados por una antigua maldición. Ahora,en el país de los años 30, el último de los Rougemont deberá encarar la batallafinal y vencer al Príncipe de la nocheo perder su alma para siempre.
La historia comienza en la Edad Media y se extiende hasta los años 30 del siglo pasado. Al relato de los acontecimientos no le falta ni un cliché y, a pesar del excelente dibujo y de la interesante técnica narrativa, con continuos flashbacks que trasladan la acción a diferentes momentos históricos, adolece de los citados deslices narrativos que en los últimos capítulos de la saga consiguen convertir la trama en una alargada sucesión de tópicos manoseados en la que apenas hay sorpresas. Pienso que el último capítulo es el más flojo, con la aparición en la trama de algunos jerarcas nazis como Himmler, el jefe de las SS, lo que hace chirriar el conjunto del argumento.

El Arte de Yves Swolfs: Realismo y Detalle
Yves Swolfs, autor de Durango, construye con este cómic un relato que goza de sus habituales virtudes, pero también padece de los defectos que acostumbra. Un dibujo monumental y detallado, de grandes paisajes y arquitectura impresionante, pero con caracteres un tanto envarados y, en una estrategia muy querida en el comic actual, recurriendo al rostro de actores tan conocidos como Jean Gabin y Alain Delon para sus personajes.
El dibujo de Yves Swolfs es esmerado y minucioso. Swolfs trabaja con un trazo realista en el que, además, busca la verosimilitud en la reconstrucción delos escenarios históricos, logrando así una reconstrucción muy detallista delParís de los años 30. Y es que ese detallismo en la reconstrucción histórica esuna de las constantes más importantes en la obra de Yves Swolfs. El realismo no es el único motivo por el que el aspecto gráfico es reseñable. La analogía fílmica no es casual y, desde luego, la inspiracióncinematográfica es muy importante en el desarrollo de la obra. Swolfs trabajócon fotografías de actores clásicos del cine francés como Jean Gabin paracaracterizar a los personajes. Además el universo vampírico bebe directamentedel relato gótico de finales del siglo XIX y, muy especialmente, del cineinglés de terror de los años cincuenta.
El dibujo de Yves Swolfs, pese a la “jibarización” de su tamaño en la edición integral, es espectacular. Los ambientes brumosos, los paisajes escarpados, las tenebrosas estampas propias de una historia como la que nos ocupa, tienen una fuerza visual innegable. Por otro lado, el realismo que impregna la parte gráfica de la obra alcanza el cénit con las imágenes de París, Venecia o Praga, que aparecen a lo largo la narración.

Edición Integral: Un Formato para el Deleite
Parece que, poco a poco, se va asentando en nuestro país la edición de “integrales” para dar a conocer algunas de las mejores series del cómic francobelga. Es indudable que la extensión de algunas de estas series, verdaderas novelas-río, sumado al hecho de que cada album-episodio tiene una frecuencia de salida, en el mejor de los casos, anual, motiva que el lector impaciente acabe desistiendo de conocer como concluía esa historia que comenzó largo tiempo atrás. Por lo tanto, es de aplaudir la iniciativa de los editores patrios de publicar, a precios asequibles, ciclos narrativos completos que, al menos, evitarán el uso de una práctica por desgracia demasiado frecuente: dejar “colgados” a los aficionados con series sin finalizar. Bienvenido sea, por tanto, este integral de “El príncipe de la noche” (Le prince de la nuit”) de Yves Swolfs, publicado en España por Ediciones Glénat.
Los atractivos de la obra son innegables: Un tomo de 300 páginas a todo color, con tapa dura, conteniendo nada menos que los seis albumes de la serie publicados en Francia, añadiendo al final las portadas originales y a un precio asequible. Glénat reedita esta obra imprescindible para los amantes de los no muertos en una edición de lujo, cuyo tamaño permite disfrutar cada detalle de su impactante dibujo. No obstante, es obligado poner un pero a los amigos de Glénat-España y es que el tamaño sí importa. El tomo tiene unas dimensiones de 24x17 cm. frente a los 31x24 cm. del formato album. Qué lástima sacar un notable pudiendo haber logrado fácilmente una matrícula de honor.
El príncipe: Resumen y análisis
Episodios Incluidos en el Tomo Integral
- El cazador (Le chasseur, 1994).
- La carta del inquisidor (La lettre de l´inquisiteur, 1995).
- Luna llena (Pleine lune, 1996) Fin del primer ciclo.
- El diario de Maximilien (Le journal de Maximilien, 1999).
- Élise (Élise, 2000).
- Retorno a Ruhenberg (Retour à Ruhenberg, 2001). Fin del segundo ciclo.
Ficha Técnica
| Editorial | Glenat España |
| ISBN | 9788499471495 |
| Idioma | Castellano |
| Número de páginas | 296 |
| Encuadernación | Tapa dura |
| Fecha de lanzamiento | 03/02/2011 |
| Año de edición | 2011 |
| Plaza de edición | Barcelona |
| Alto | 31.0 cm |
| Ancho | 23.0 cm |