El Gran Jack, el Perro del Cómic: Un Viaje por su Historia

Si sigues a Terránea en general (y este blog en particular) ya sabrás hasta qué punto nos apasionan los perros. Pero es que estos peludos de cuatro patas se hacen querer, y no en vano son denominados como el mejor amigo del hombre (y la mujer, por supuesto). Y si esto se ha reflejado, como ya os contamos, en la historia de la televisión, en el caso del cómic no iba a ser diferente.

Hay quien dice que todos tenemos nuestra media naranja perruna, ese compañero ideal para nosotros como amigo y como mascota. Y nuestros héroes de la viñeta no iban a ser menos.

Mención aparte -antes de iniciar nuestra lista- merece nuestro querido y venerado Snoopy. Sin duda el perro más universal de cuantos han salido del noveno arte. Mi compañero Jesús ya os habló de él en el artículo Los perros más famosos de la historia de la televisión.

Ilustración de Snoopy

Idéfix: El Fiel Guardián de la Naturaleza

¿Quién no conoce al pequeño y obstinado Idéfix? Es el famoso perro de Astérix y Obélix. Aunque en realidad podría decirse que su dueño es Obélix, quien se encariña de él en el quinto álbum de la colección, titulado «La vuelta a la Galia de Astérix», publicado en 1965. Si bien esta misma historia, antes de ser recopilada en álbum, había sido originalmente publicada dos años antes en la revista Pilote, de la editorial Dargaud. Es decir, no es un personaje que aparezca en la serie desde el principio, como muchos creen, sino que tardaría unos años en aparecer. Aunque, eso sí, a partir de ahí sería uno de los personajes fijos de la colección.

En la mencionada historieta inicial de Idéafix, este divertido perrito de Lutecia (ciudad galorromana antecesora del actual París) comienza a perseguir a los dos galos sin que éstos se den cuenta de esta circunstancia durante su largo viaje por las Galias. No sería hasta la última página de la historia cuando éstos se darían cuenta de su presencia.

Y es que, pese a la divertida contraposición entre el tamaño de ambos (el can cabe en la palma de la mano del galo), lo cierto es que perro y dueño comparten muchos puntos en común. Otro de los puntos en común que mantiene con su dueño es la testarudez. Otro de los rasgos que caracterizan a Ideáfix, más allá de su evidente fidelidad y amor por su dueño (que no obediencia), es su devoción por la naturaleza. Y es que fueron los lamentos de este testarudo perro los que consiguieron lo que nadie habría logrado: que Obélix dejase de arrancar árboles. El perro lloraba desconsoladamente cada vez que lo hacía. Y claro, ni Obélix ni nadie puede resistirse al tierno Ideáfix.

Ilustración de Idéfix con Astérix y Obélix

¿Y qué pasa con la raza de Ideáfix? Pues, como dirían algunos, «hay debates en foros…». Muchos consideran que el aspecto de este valiente y belicoso perro galo se correspondería con el de un pequeño Schnauzer blanco. Mientras que, en el caso del cine, los perros que se han utilizado para interpretar a nuestro querido héroe han sido de la raza West Highland White Terrier (con las orejas pintadas de negro). Sin embargo, para los puristas, hemos de aclarar que Ideáfix es un perro de raza indeterminada.

Rantamplán: El Perro Guardián Inocente

Bonachón, algo bobo y torpón, así es como podríamos definir a nuestro querido Rantamplán (Rantanplan en el original franco-belga). Y es ahí donde Rantamplán cobra una especial importancia, pues dentro de su papel como perro guardián de la cárcel, su interacción con estos malhechores será más que un habitual de la serie. Concretamente con Joe Dalton, el más mayor de los hermanos (y más pequeño en tamaño) y el de mayor inteligencia de la banda de forajidos (también el que más odia a Lucky Luke).

La inocencia y falta de picardía de Rantamplán le hace tomar a Joe por su dueño, por lo que las situaciones cómicas entre ambos se repiten en muchas ocasiones. También tiene una especial relación con el más alto y joven de los hermanos Dalton, Averell. Además, otro de los puntos fuertes de este divertido perro es su relación con Jolly Jumper. Pese a que ambos ejercen de ayudantes del justiciero más rápido del oeste, su interacción se torna hilarante en multitud de ocasiones. El uno es la antítesis del otro. Jolly Jumper es «el caballo más inteligente del oeste», es heroico, ágil e irónico. Mientras que nuestro querido perro es todo lo contrario.

Pese a todo, se trata de uno de los personajes más queridos de la serie. De hecho su éxito le llevó a conseguir su propia serie de dibujos en el 2006 (aunque sin demasiado éxito).

En cuanto a la raza de Rantamplán, se sabe que es un perro mestizo. Si bien, en origen, está basado en Rin Tin Tin (de ahí el nombre), el heroico e inteligente pastor alemán del cine y la televisión (y sobre el que podéis informaros en detalle en el artículo antes citado). Pero claro, Rantamplán es la versión caricaturizada y cómica del mismo. Por lo que en lugar de parecido -más allá del nombre- lo que supone es la personificación de su antítesis.

Ilustración de Rantamplán con los hermanos Dalton

Milú: El Leal Compañero de Tintín

No podía faltar, el inseparable amigo de Tintín, el reportero más intrépido de las viñetas. Milú es un personaje que no necesita presentación. En total, 24 álbumes llenos de aventuras, conspiraciones, persecuciones, robos, guerras e incluso elementos de ciencia ficción. Este pequeño Fox Terrier blanco ha acompañado a nuestro querido héroe en sus aventuras más inolvidables. Desde el Tíbet hasta la Luna, Milú ha sido siempre el inseparable compañero de Tintín. Y es que todos adoramos a Milú, uno de los perros con más personalidad del mundo del cómic, y todo un icono de la cultura contemporánea.

Inteligente, curioso y valiente, Milú ha salvado la vida de su amo tantas veces como le ha metido en problemas por su testarudez y acentuado genio. Y es que Milú tiene también muchos puntos en común con otro de los personajes fundamentales de la serie: el capitán Haddock. «Protestón, parlanchín, irritable y testarudo, jactancioso, torpe y desventurado. ¡Este perro difícil tiene mucho del capitán!«, reconoció Hergé en una entrevista. Y así es. Milú, al igual que el malhumorado capitán, nos ha regalado alguno de los momentos más cómicos y divertidos de la viñeta. Sus líneas de diálogo son hilarantes en muchas páginas del cómic.

Y es que Milú es un perro al que le gusta la buena vida, la tranquilidad y el ocio. Y el hecho de que su amo le haya arrastrado a incontables e imposibles aventuras no siempre era bien recibido por nuestro querido cánido. Y sí, Milú es un perro parlanchín. Pero como también explicó el propio creador de la serie, hablaba en «perro». Por lo que los diálogos entre él y su dueño eran aún más especiales. No es que el amo entendiese las palabras de su can y viceversa, sino que ambos se hablaban. Pero el entendimiento llegaba por esa conexión especial que existía entre los dos.

Lo que quizá no sabrás es de dónde viene el nombre de nuestro amigo Milú. Aunque no hay una versión «oficial» que lo confirme, parece ser que viene del nombre de una de las primeras novias del autor (según la fuente consultada se habla también de «amiga»): Marie-Louise Van Cutsem. Hergé la llamaba cariñosamente por el diminutivo «MaLou».

Ilustración de Tintín y Milú

Krypto, el Superperro

Se trata de un personaje relativamente desconocido en nuestro país. Quizá sólo reconocido por lo amantes del cómic de superhéroes: Krypto, el superperro, es el perro del hombre de acero. Y como el propio Superman, tiene superpoderes gracias a su procedencia Kryptoniana. De esta forma, al igual que su amo se convierte en un superhombre a su llegada a la Tierra, Krypto se convierte en un superperro. El personaje aparece por primera vez en el mundo de la viñeta en el número 210 de Adventure Comics, ejemplar publicado en el año 1955, y cuyo precio en el mercado coleccionista se dispara precisamente por ello. Albergar la primera aparición de un personaje de DC Cómics siempre le da un especial valor a cualquier cómic.

Tanto es así que, pese a que el personaje falleció combatiendo antes de la Crisis en Tierras Infinitas (un megaevento que reunificó todos los universos de la editorial, acabando, entre otros, con todos los kryptonianos salvo Superman), sería recuperado posteriormente y reintroducido en el Universo DC. Algo que también ha sucedido tras la nueva reinvención de este universo ficticio, Los Nuevos 52, realizado en 2011.

La historia original de Krypto cuenta que era el perro de la familia de Superman (y protector de éste), y que al igual que hizo con su hijo antes de la destrucción del planeta Kryptón, Jor- El, padre de Kal-El, lo lanzó en un viaje de prueba hacia la Tierra. El problema sería que se desviaría de la órbita durante el viaje. Esto hizo que diese varios rodeos protegido en su cápsula hasta que por fin ésta llegó a la Tierra. También ha ejercido de mascota de otro Superboy, el clon de Superman llamado Kon-El. Y en uno de los múltiples cómics que ha protagonizado se supo su árbol genealógico: su padre era Zypto, su abuelo Nypto y su bisabuelo se llamaba Vypto.

Ilustración de Krypto el Superperro

La raza de Krypto nunca ha sido aclarada oficialmente por la editorial. Pero sus características generales coinciden en la mayoría de encarnaciones del personaje: blanco y de estatura media, con un pelaje no muy largo. Puede volar y tiene visión calorífica, como Superman. Y sí hay algo en lo que supera a éste: en su superolfato. Además cuenta con una inteligencia muy desarrollada para un perro, equivalente a la de un ser humano normal. Cuando no ejerce como ayudante de Superman o Superboy, Krypto viaja y juega por el universo, teniendo también sus propias aventuras. Además, ha formado parte de la Legión de Superhéroes domésticos y de la Patrulla Canina Espacial. Fuera de las viñetas ha tenido breves apariciones en las versiones animadas de nuestros héroes favoritos (tanto en la serie de La Liga de la Justicia ilimitada como en el largometraje Superman/Batman: Apocalipsis).

Odie: El Contrapunto Cómico de Garfield

El inseparable compañero de piso de Gardfield. Eterno «estorbo»y objeto de sus pillerías, Garfield rivaliza con él tanto por los cariños y mimos de Jon -su dueño- como por el espacio y disfrute del sillón. Odie es presentado por su autor como un beagle de largas orejas. La misma raza de Snoopy. Si bien el aspecto de ambos es bastante diferente. Al contrario que Garfield, que demuestra una conducta mucho más humana y una postura en muchas ocasiones antropomórfica, Odie suele caminar sobre cuatro patas. Y su simpleza y comportamiento se asemejan más al de un perro real que los que mantiene el protagonista de la tira cómica.

De esta forma, nuestro bonachón perro es uno de los pocos personajes de la tira sin diálogos ni soliloquios. Es uno de los contrapuntos cómicos más recurrentes de la serie, ya que Garfield tiene a Odie como recurrente objeto de sus bromas y trata de aprovecharse de él, pero en muchas ocasiones esto se vuelve en su contra. Además la acidez y vagancia del gato constrastan fuertemente con el carácter de Odie, mucho más inocente, dócil y juguetón. Siempre dispuesto para su amo y con una actitud alegre.

En el origen de la serie Jon tenía un compañero de piso llamado Lyman. Éste y no Jon es el dueño orignal de Odie. Si bien con la desaparición de este personaje, el perro pasa a ser propiedad de Jon. Odie no ha faltado a ninguna de las adaptaciones fílmicas ni televisivas de la serie. Apareciendo tanto en la famosa serie de dibujos televisada en los canales autonómicos durante los años 90, como en la que se emite actualmente, realizada por ordenador. En ambas mantiene su carácter y características originales. Y ha sido sólo en su adaptación al cine donde las características de Odie se han visto más trastocadas. En las dos adaptaciones realizadas en cine nuestro querido can es interpretado por un perro real. Al contrario que Garfield, que está hecho con efectos especiales de ordenador.

Ilustración de Garfield y Odie

Mandíbulas: El Gigante Teletransportador de los Inhumanos

Mandíbulas (Lockjaw en el original en inglés) es un gigantesco bulldog, de más de 500 kilos, con una curiosa antena en su cabeza que le permite teletransportarse entre dimensiones, tanto a sí mismo como a quienes lo rodean. Mandíbulas es en realidad el perro guardián y protector de la familia real de los Inhumanos. Los inhumanos, afincados en Attilan (una ciudad que ha tenido varias ubicaciones, desde el mar Atlántico hasta la zona azul de la Luna), son humanos superevolucionados que, expuestos al proceso de las Nieblas Terrígenas, adquieren increíbles superpoderes.

La primera aparición de Mandíbulas se produce en el año 1965, en el número 45 de Los Cuatro Fantásticos, serie creada por Stan Lee y Jack «The King» Kirby. Además del poder de teletransportarse, Mandíbulas cuenta con superfuerza (principalmente en su mandíbula) y capacidad precognitiva. Y su antena le permite manipular energía bioeléctrica, utilizándola a modo de transmisor. Este increíble perro inhumano también tiene un olfato hiperdesarrollado, que le permite captar rastros a través del espacio interdimensional. Sabemos que sus poderes los consiguió también a través de la exposición a las nieblas terrígenas.

Ilustración de Mandíbulas

Sin duda mandíbulas es uno de los personajes más queridos por los aficionados a la gran familia marvelita que conforman Los Cuatro Fantásticos. Además ha llegado a contar con su propia miniserie: Lockjaw and the Pet Avengers (Mandíbulas y Los Vengadores Mascota). Donde vive divertidas aventuras acompañado de otras extrañas criaturas del Universo Marvel, como son Lockheed (el dragón de Gata Sombra), Zabu (el smilodon de la Tierra Salvaje que acompaña a Ka-Zar), Redwing (el ave que acompaña a El Halcón o Falcon, como se le conoce en las actuales películas de Los Vengadores) y Throg (la versión en rana de Thor). Además ha contado con apariciones esporádicas en las series televisivas de animación del Universo Marvel.

Rex, The Wonder Dog: El Pastor Alemán Supersoldado

Es más que probable que su nombre te suene a la serie policíaca de origen austriaco, pero lo cierto es que en el universo DC Cómics existió una serie titulada Rex, The Wonder Dog, muchas décadas antes, cuando el creador de la serie televisiva contaba sólo cuatro años de edad. Lo crearon Robert Kanigher y Alex Toth. Y quién sabe si fue la lectura de estos cómics en su tierna infancia lo que le inspiraría a darle tal nombre a su creación policíaca. Sea como fuere, The Adventures of Rex the Wonder Dog se publica por primera vez en 1952. Rex es el perro maravilla de los cómics.

El origen de su historia es, cuanto menos, llamativa. Ya que recuerda -y mucho- a la de un personaje de la competencia: el Capitán América de Marvel. Y es que Rex es un pastor alemán blanco perteneciente al cuerpo K-9 del Ejército de EEUU que, como el propio Steve Rogers, es expuesto a un suero de supersoldado creado por un científico que, posteriormente, es asesinado por un espía nazi. Lo que hace que el secreto del suero muera con él y éste se convierta en el único de su especie. Parodias o inspiraciones aparte -que dicho sea de paso fue algo más que habitual entre ambas compañías-, lo cierto es que gracias a este suero Rex adquiere poderes como superfuerza, gran velocidad, resistencia y una inteligencia muy agudizada, equiparable a la de un ser humano. Tras la guerra este poderoso perro del cómic es adoptado por el Mayor Dennis. A partir de ahí, Rex dedica su tiempo a luchar contra el crimen y la delincuencia.

Ilustración de Rex, The Wonder Dog

Documental - Gallito Comics y Taller del perro

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