El Día Más Largo: Un Homenaje Gráfico a la Memoria y la Pérdida

Mario Barrachina, un joven ilustrador y autor de cómic de 26 años, ha irrumpido en el panorama editorial con su conmovedora obra debut, "El Día Más Largo", publicada por Planeta Cómic. Este álbum, que relata la profunda experiencia de la pérdida de su abuelo, ha sido recibido con excelentes críticas, consolidando a Barrachina como una voz emergente en el mundo del cómic.

Aunque la información sobre Mario Barrachina es aún escasa, se debate entre Yecla (Murcia) y Valencia como su lugar de origen, un dilema que él mismo resuelve asegurando que siempre ha tenido un pie en cada lado, con una fuerte influencia valenciana por parte de sus abuelos y padres, y habiendo desarrollado su trayectoria profesional en Valencia desde que terminó sus estudios en 2021.

Tras finalizar sus estudios, Barrachina se lanzó de cabeza al mundo del cómic y la ilustración. Su carrera profesional comenzó gestando su primer cómic, "El Día Más Largo", y trabajando como ilustrador autónomo. Ha realizado proyectos de cartelería, serigrafía e ilustraciones para revistas como Yorokobu o Riu Magazine, tiendas como La Postalera, y portadas para un periódico mensual imaginario llamado Le Quotidien Magazine, que ya va por su 35 número.

Ilustración de Mario Barrachina

"El Día Más Largo": Una Historia Autobiográfica

Mario Barrachina describe "El Día Más Largo" como un proyecto muy personal. "Es una historia autobiográfica en la que intento contar lo que supuso para mí la pérdida de mi abuelo materno", explica. El cómic narra cómo, a lo largo del velatorio, a través de conversaciones y situaciones vividas con familiares, conocidos e incluso desconocidos, el autor recuerda momentos entrañables junto a su abuelo, lo que le ayuda a hacer más llevaderos esos duros instantes.

La obra surge como un homenaje a la figura de su abuelo, pero inevitablemente se extiende a todos los abuelos. "Decidí centrarla en mi abuelo por lo que había significado para mí su pérdida en concreto, pero el cariño que se refleja en estas páginas no es solo hacia él", comenta Barrachina. El autor ha tenido la suerte de disfrutar mucho de sus cuatro abuelos y también de sus tías abuelas, que para él siempre han sido como abuelas.

La pérdida de su abuelo materno, ocurrida cuando Barrachina estaba a punto de cumplir dieciocho años, fue la primera vez que se enfrentó a una situación así. "Mi abuelo paterno falleció cuando yo tenía diez años. En aquella ocasión me quedé totalmente al margen y no viví el proceso del velatorio y el entierro; cuando empecé a ser más consciente unos años más tarde, su ausencia era algo que ya tenía bastante interiorizado. En esta ocasión, con mi abuelo materno, yo estaba a punto de cumplir dieciocho años; su pérdida era una realidad de la que ya no podía escapar. Fue la primera vez que me tuve que enfrentar a una situación así y, aunque ya era plenamente consciente de lo que suponía, no pude evitar sentirme desorientado y confuso ante ello", confiesa.

"En algunos aspectos la pérdida de mi abuelo me hizo madurar mucho", añade el dibujante. "A veces lo pienso y en cierto modo parece que fue el precio a pagar para terminar de interiorizar todos esos valores que me había estado transmitiendo".

Viñeta de

Recuerdos de Infancia y la Esencia del Abuelo

Una de las partes más emotivas del cómic son los recuerdos de los veranos de la infancia junto a su hermano y su abuelo. "Mi abuelo vivía en Jalance, un pueblo situado en la provincia de Valencia, en el Valle de Ayora-Cofrentes", relata Barrachina. "Es un pueblo al que siempre nos ha gustado mucho ir, y al que de hecho seguimos yendo prácticamente cada dos semanas, ya que contamos con la suerte de tener todavía a nuestra tía abuela (hermana de mi abuela) de noventa años viviendo allí y nos encanta ir a visitarla".

Los veranos en Jalance son recordados con especial cariño. "De pequeños afortunadamente podíamos ir a menudo porque está a una hora en coche de donde vivíamos con nuestros padres, así que muchas veces íbamos a pasar los fines de semana a casa de mis abuelos". Los veranos allí se recuerdan con especial cariño, sobre todo porque ahora, por temas de trabajo principalmente, las estancias rara vez se alargan más de tres o cuatro días. Pero de pequeños eso no pasaba; podían llegar a estar varias semanas seguidas en el pueblo, con esa maravillosa sensación de no saber en qué día estás. Disfrutaban de la tranquilidad del pueblo, de esa libertad que les permitía llevar un ritmo diferente, campando a sus anchas por las calles, en muchas ocasiones sin pisar la casa más que para las comidas.

Pero también había muchos momentos junto a sus abuelos; de jugar en casa cuando el calor era sofocante; de acompañar a su abuelo a la fuente a por agua y aprovechar para refrescarse; de convencerlo para que jugara con ellos al baloncesto dentro de casa o cualquier otra ocurrencia que idearan en sus cabezas de niños; incluso de acompañarlos al río al que tanto les gustaba ir a bañarse con su madre.

Lo que más echa de menos de su abuelo es "su mera presencia. La tranquilidad que transmitía y la forma en la que disfrutaba de las pequeñas cosas. Era una persona muy agradecida y simplemente me gustaría poder volver a pasar tiempo con él, haciendo cosas normales: disfrutar juntos de las comidas, escucharle hablar de sus cosas, etc.". No posee ningún objeto suyo a modo de recuerdo, ya que el abuelo era una persona bastante sencilla y no se le asociaba a objetos en concreto. Como dato curioso, tanto él como su hermano han incorporado a sus armarios algunas prendas de ropa que pertenecían a su abuelo, como jerséis o camisas, y que utilizan regularmente.

Su abuela no pudo ver el cómic terminado, lo que Mario lamenta profundamente. Durante los seis primeros meses del proyecto, vivió en la casa que aparece en el cómic con su abuela y su madre, mientras trabajaba en el guion y el abocetado de las páginas, para poder tomar referencias del pueblo e inspirarse. A su abuela le comentó que estaba tratando de hacer un cómic sobre el abuelo, y llegó a ver un prototipo de la historia que había hecho anteriormente, aunque no tenía mucho que ver con el resultado final. También pudo enseñarle alguna imagen que iba trabajando, como curiosidad para ver si reconocía los lugares, a su marido e incluso a ella misma.

Estilo y Referentes del Autor

El estilo de dibujo de Mario Barrachina se basa en caricaturizar la realidad. "Me interesa mucho como ilustrador intentar captar la esencia de las cosas y el comportamiento de las personas y creo que al simplificar la apariencia de la realidad se consigue potenciar mucho estos aspectos, intentando representarlos de la manera más natural y genuina posible", explica. Por ello, disfruta mucho retratando a niños y ancianos, ya que considera que son dos casos que desprenden una gran naturalidad en sus actos.

A nivel gráfico, el color es un pilar fundamental en "El Día Más Largo". La historia presenta dos líneas narrativas claramente marcadas: el presente, durante el velatorio, mucho más frío y triste; y el pasado, representado por los recuerdos, cálidos y agradables. Barrachina tenía claro desde un principio que quería marcar mucho el contraste entre estas dos líneas, para que el lector tuviese claro al instante en cuál de los dos sitios se encuentra. Optó por aplicar una paleta de colores fríos y apagados a todo lo que transcurre en el presente, para así marcar al máximo la entrada de los recuerdos desde la primera viñeta, con una paleta mucho más cálida y visualmente más acogedora. Cada vez que se entra en uno de los recuerdos, se percibe que va a ser algo bueno, que se está en un entorno seguro, y eso es gracias al color.

Comparativa de paletas de color en

Uno de los referentes más evidentes en el estilo de Mario es Paco Roca. "Efectivamente, Paco Roca es mi principal referente actual tanto en estilo como en algunos de los temas que trata", confirma Barrachina. Sin embargo, cree que también le influyen mucho en su trabajo los referentes que ha tenido durante su infancia, esos que a lo largo de tantos años ha ido interiorizando de manera más inconsciente. Hergé es uno de ellos, con "Las aventuras de Tintín". Le gusta especialmente el tratamiento de la línea clara tan característico del cómic franco-belga y el humor tan peculiar que tiene.

El humor es algo que siempre ha tenido muy presente en su vida y que actualmente no puede evitar reflejar en su trabajo como ilustrador. En "El Día Más Largo" también juega un papel muy importante.

Otros referentes en su trabajo como ilustradores y autores de cómic son Jeff Lemire y Javier Aznarez, entre otros. "Se podría decir que estos han sido algunos de mis referentes más recientes, que forman parte de mi vida profesional", señala.

A nivel gráfico, le llama mucho la atención la cartelería de finales del siglo XIX, con el Art Nouveau, seguramente por su tratamiento de color tan parecido en algunas de las obras al de la serigrafía.

Proyectos Futuros y la Industria del Cómic

Actualmente, Mario Barrachina está trabajando en el guion de su próximo cómic, en el que quiere ahondar en la infancia y la relación entre hermanos. Por otra parte, sigue trabajando en su proyecto de Le Quotidien Magazine, una revista ficticia que creó en 2022 para desarrollar una colección de portadas ilustradas que va publicando cada mes y que presentan situaciones cotidianas con un toque de humor.

Otro proyecto destacado es una adaptación que realizó como proyecto personal de un relato corto de Sam Shepard: "La silla de mimbre". Aparte de eso, en su web se puede encontrar una gran variedad de diseños de carteles de música, que también están disponibles en su tienda, la mayoría de ellos estampados a mano en serigrafía.

Barrachina ha participado en eventos como el Salón del Cómic de Valencia, una experiencia que califica de muy agradable, donde pudo conocer a otros autores y tener contacto directo con los lectores. Sus próximas citas incluyen el Salón del Cómic de Barcelona y Sant Jordi.

El día más largo | Reseña

Respecto a la irrupción de la Inteligencia Artificial, Mario opina que "debe ser regulada cuanto antes porque me parece absurdo que se esté llegando al punto de que puedan peligrar trabajos del sector creativo e incluso de otros campos". No le gusta hablar de la IA, ya que no es algo que le interese especialmente y por tanto no tiene mucha información al respecto.

Sobre la importancia del cómic, Barrachina piensa que "cada vez está ganando más importancia y es más respetado".

Aunque es verdad que hoy en día son muy recurrentes algunas de las historias tratadas en los cómics, seguramente porque funcionan y tienen su público, a él personalmente como lector y autor le llaman más la atención los relatos atemporales. Lo que busca a la hora de crear cómics o ilustraciones es evadirse y poder contar cosas ajenas a la actualidad.

La creación de cómics la enfoca desde una perspectiva totalmente personal; su intención es tratar de contar siempre historias propias, ya que son proyectos que requieren mucho tiempo y dedicación y tienen que motivarle. Además, las condiciones económicas del mundo editorial no son muy viables como para concebir la creación de cómics por encargo, o al menos así lo ve según su experiencia.

En cuanto a la publicación de "El Día Más Largo", Barrachina comenta: "Sabía que el proceso de conseguir publicar un cómic iba a ser difícil, que no podía dar nada por hecho, sobre todo al ser mi primera obra. Durante el proceso probé a enviarlo a un par de concursos, pero no hubo suerte. Decidí terminar de dibujar el cómic por completo para contar con un proyecto sólido y que transmitiera confianza a la hora de contactar con las editoriales. Algunas de ellas mostraron cierto interés en un principio, pero finalmente fue Planeta la que decidió seguir adelante con la propuesta".

Barrachina decidió dedicar su tiempo completo a "El Día Más Largo" tras acabar la universidad. Se trasladó a la casa que aparece en el cómic para vivir con su abuela, y dedicó seis meses a completar el guion y el abocetado de todas las páginas. En las siguientes fases del proceso, aunque aflojó un poco el ritmo, siempre mantuvo el cómic como prioridad.

Portadas de Le Quotidien Magazine

El resultado es un homenaje digno de ser leído, meditado y reflexionado, pero sobre todo es una invitación viva a apreciar la presencia de todas esas personas que nos rodean y que nos hacen crecer por dentro mientras aprendemos a afrontar este mundo.

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