El Cachorro de Caballa: Una Historia de Amor y Malentendidos

Los falsos amigos son palabras que, a pesar de tener significados diferentes, pueden escribirse o pronunciarse de una manera similar en dos o más idiomas. Lo anterior puede deberse tanto a distintas etimologías como a un cambio en el significado original con el paso de los siglos. Suelen darse entre términos de lenguas de distinto origen ―como en el caso del español (el cual forma parte de las lenguas romances) y el inglés (que pertenece al grupo de las lenguas germánicas occidentales) por ejemplo―, aunque esto no es necesariamente así (como claramente se ve en el caso del castellano y del portugués).

No. No podía ser cierto. No era posible. ¿Por qué?

ー¿Qué miras, mugroso?ーEstaba molesto. Pero no con Chuuya, sabía que él era débil con los cachorritos. Estaba molesto con el pobre canino por seducir a su enano con su adorable imagen, que a él se le hacía horrible. ーNo te le acerques. Es mío ¿te quedó claro, bolsa de pulgas? Ten mucho cuidado.

El cachorrito sólo lo observó ladeando un poco la cabeza, levantando apenas las orejas y moviendo la colita. "Que repugnante" pensó Dazai. ¿Eso había logrado enternecer a Chuuya? ¡Pero si él era más bonito que esa cosa horrenda!.

Simplemente no lo entendía. Pero tampoco quería hacerlo. Pasó a un lado de la caja, mirando con desprecio al cachorro y fue hacia el baño para poder ducharse. Intentó ignorar al animal hasta que su pareja llegara, pero le era imposible. El saco de pulgas corría de un lado a otro, cayéndose de vez en cuando, ladraba y perseguía su propia colita.

ーTú eres tonto ¿Verdad?. ーCuestionó el castaño mientras observaba como el cachorrito seguía su propia cola en círculos y ladraba enojado por no poder alcanzarla.

Había decidido esperar despierto a Chuuya ya que no iba a poder dormir si el perro molesto seguía ladrando. Las horas pasaron, el perrito no dejaba de ladrar y la idea de encintarle el hocico cada vez era más tentadora. Hasta que finalmente oyó la puerta abrirse y un "Ya he llegado" de parte de Chuuya.

ー¡Chuuya!~ーDijo un alegre Dazai extendiendo los brazos y sonriendo de oreja a oreja. Iba a ir a abrazarlo y besarlo como muchas veces hacía, pero el cachorrito fue más rápido que él.

Cuando Chuuya los vio a ambos, el perrito comenzó a saltarle a las piernas, mover la colita y ladrar contento.

ーHola pequeño, veo que sigues aquíーSonrió algo aliviado para luego cargar al cachorrito, el cual empezó a lamerle la cara y movía su colita aún más contento, provocando una leve risa alegre de su parte. Dejando a Dazai con los brazos extendidos y la sonrisa aún en su rostro.

"Maldito pulgoso" Pensó Dazai mirando la escena espantosa que tenía en frente, aún sin borrar la sonrisa de su rostro. Sonreía para no mirarlo indignado por no correr a sus brazos y por saludar primero al asqueroso animal.Por más hermoso que fuera Chuuya, no iba a besarlo después de eso. Que asco. Ese perro lo había contaminado.

Cuando Chuuya se acercó a su novio para saludarlo como era debido, este último retrocedió dos pasos, cosa que le extrañó bastante al pelirrojo. Nuevamente se quiso acercar y Dazai volvió a retroceder dos pasos. Entendió entonces que se debía a que aún cargaba al perro, así que lo bajó y nuevamente se acercó, haciendo que el castaño retrocediera otra vez.

ー¡¿Qué te pasa ahora, bastardo?! ¡Si no quieres que te bese sólo dilo!. ーLe gritó ya irritado por su comportamiento.

ーSí quiero que me beses. Pero el perro te besó primero y te dejó todos sus gérmenes. Si te lavas la cara dejaré que me beses. ーDijo el castaño bajando ya los brazos y reduciendo un poco su sonrisa.

ーMe has besado teniendo cosas más asquerosas en la cara que la saliva de un cachorrito. ーClaro que no. Mis corridas no son asquerosas, Chuuya. La saliva del perro sí. Nada es más asqueroso que la saliva de un perro.

Chuuya resistió las ganas de golpearlo e intentó relajarse. Ese desperdicio de vendajes era insoportable.

ー¿De veras lo crees?. ーPreguntó con tranquilidad el pelirrojo, dedicándole una dulce sonrisa.

ーAsí es. ーAfirmó el castaño.

ーYa veo. ーDijo el pelirrojo con su dulce sonrisa dibujada en los labios para luego derribarlo en el suelo y besarlo mientras sujetaba sus mejillas. Dazai, asqueado porque con esas manos había tocado a ese horrendo cachorro, intentó apartarlo. Chuuya se aseguró de no sólo tocarle las mejillas, sino también los labios y luego las manos con las que el castaño intentaba apartarlo desesperado.

Se separó del beso y sonrió al verle la cara de entre repulsión y shock.

ー¡Ven pequeño, Dazai quiere que tú también le des cariño!. ーLlamó al perrito y este se acercó corriendo a lamerle la cara a Dazai. Lo único que se escuchó durante los siguientes minutos fueron los gritos de mujer asustada por ver un ratón que soltaba Dazai.

ーSi hubiese sabido lo divertido que podía ser eso, lo habría hecho sin duda hace años. ーAdmitió Chuuya y se acercó al sofá entregándole una taza de café a Dazai, que estaba allí , cruzado de brazos y piernas y trataba de fingir estar molesto con él.

ーNo me puedo creer que me hicieras algo tan feo. ーTrató de decirlo lo más molesto posible mientras le daba un sorbo a su café.

ーY te lo volvería a hacer. Todos los días.

ー¿Por qué trajiste un perro si sabes que los odio? ¿Te sientes solo o simplemente querías molestarme?. ーMolestarte es placentero, pero no traje al cachorro con ese fin. ーDio un trago a su café y continuó hablando.ー Lo encontré abandonado en la calle así que lo traje. Pero no te preocupes, no se quedará por siempre. Le buscaré un hogar.

ーNo te vas a encariñar y pedirás que se quede ¿Verdad?. ーChuuya negó.

ーBien. Permanecieron en silencio un rato hasta que Dazai decidió hablar.

ーChuuya, ahora que no tienes los gérmenes del pulgoso... ーChuuya dedujo por dónde iba la pregunta. ー¿Puedo cobrarte por el gran favor que te voy a hacer dejando que esa cosa se quede?. ー¡¿Hah?! ¡¿Vas a cobrarme?!. ーDijo indignado el pelirrojo con cierta incredulidad al no entender que Dazai no hablaba de dinero.

ーAsí es.ーSonrió con cierta inocencia y se acercó a su pequeño novio para abrazarlo.

ーPara pagar por tener al perro en la casa mejor lo llevo a una guardería.

Dazai rió suavemente al oír aquello, no era una mala idea. Pero sabía que Chuuya no hablaba enserio.

ーAmor, ese horrendo sombrero te hace realmente tonto. ーSe burló un poco Dazai y, antes de que su pareja le dijera algo, selló sus labios con los del más bajo, que le correspondió al instante.

Dazai se separó del beso con una sonrisa en el rostro. Tomó la taza del pelirrojo y la dejó en el suelo junto con la suya, a un par de centímetros del sofá. Se acercó nuevamente al rostro de su pareja y lo tomó entre sus manos. Se quedaron así un momento, en puro silencio, perdiéndose en la profunda e intensa mirada del otro. Finalmente Chuuya rompió con esa poca distancia entre ambos, fundiéndose nuevamente en un beso, esta vez más intenso. El cansancio de repente había desaparecido del cuerpo de ambos.

ーNo hablo de dinero al decirte que te voy a cobrar el favor, Chuuya. ーSusurró el castaño sobre los labios del más bajo, conectando sus miradas nuevamente.

ー¿Era necesario darle tanta vuelta? Sabes que no tengo problema con ese tipo de pago. ーDijo el pelirrojo también en un susurro y los ojos fijos en los del más alto, con un leve sonrojo sobre sus mejillas. Mordió levemente su labio inferior para provocar al castaño, lo cual le funcionó. Dazai iba a besarlo nuevamente hasta que sintió un líquido caliente mojando todo su pie izquierdo. Bajó la vista hacia su pie y vio que el cachorro le había orinado encima. Miró fijamente al cachorro, con el rostro ensombrecido y una mirada asesina.

Chuuya se percató de aquello y se levantó rápidamente del sofá. Jaló a Dazai del brazo y le hizo mirarlo a los ojos.

ーYo limpio lo del piso. Tú ve a lavarte al baño y espérame en la habitación ¿Si?. ーDijo en un tono tranquilo el pelirrojo y acarició la mejilla del castaño, sonriéndole levemente, buscando tranquilizarlo.

ーNo, te vas a quedar jugando con esa cosa y me vas a dejar solo toda la noche esperándote. ーDijo Dazai desanimado. Sus predicciones siempre se cumplían.

ーClaro que no, anda. Dame cinco minutos. ーIntentó convencerlo de que no sería así.

ーCinco minutos. ーRepitió Dazai. Chuuya asintió y le dio un suave beso sobre los labios. El castaño no pudo seguir serio ante eso y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro.

ーIré a calentar la cama para que no tengas frío, te espero allí. ーBesó con ternura su nariz y se fue al baño, ya no tan molesto.

Dazai ya llevaba esperando acostado a su pareja por más de una hora. Ni se molestó en preguntarse el porqué el pelirrojo aún no se encontraba acostado con él, pues ya lo sabía. Estaba molesto y tenía frío, pues la persona con la que dormía todas las noches y le transmitía su calidez estaba ahora mimando al perro horrible del que se había compadecido en la calle. El castaño fue a asegurarse de que su novio se encontrara tal y como esperaba verlo. Y si, estaba en lo cierto. Chuuya se había quedado dormido en el sofá con el cachorrito en su regazo.

Dazai miró con desagrado la escena y, como se encontraba algo resentido por el abandono de su pareja, fue a abrir la ventana para que el frío ingresara en la sala y congelara al enano. "Buenas noches, Chuuya~" Pensó el castaño con malicia y regresó a su habitación. Y así pasaron ambos la noche. Chuuya tomando frío y temblando por culpa del mismo, y Dazai durmiendo solo y arropado con las sábanas heladas.

ーDazai-san, ha llegado temprano. ーComentó con algo de sorpresa Atsushi al llegar a la agencia y ver a Dazai trabajando, mientras Kunikida lo miraba atentamente, como analizándolo, también sorprendido por ver al flojo de Dazai cumpliendo con sus tareas y por haber llegado antes al trabajo.

ーY ... Está trabajando... ¿Se encuentra bien, Dazai-san?. ーPreguntó algo preocupado Nakajima.

ーDe maravilla Atsushi-kun. ーComentó de forma irónica. ーKunikida-kun ya me lo preguntó tres veces.

ーNo es normal que tú vengas a trabajar al trabajo, desperdicio de vendajes. Menos que llegues antes de tiempo. ーDijo Kunikida justificando su insistencia.

ー¿Estás enfermo, Dazai?. ーDazai negó.

ー¿Pasó algo con Nakahara-san?. ーSe atrevió a preguntar Atsushi. Haciendo que Dazai apartara la mirada del ordenador y lo mirara fijamente, permaneciendo un largo minuto en silencio, demostrándole que había dado en el clavo.

ーAnoche... él... ーHizo una breve pausa, captando toda la atención de sus dos compañeros, y pasó saliva. Ambos estaban algo preocupados por él, aunque Atsushi lo mostrara mucho más que Kunikida. ーMe engañó... ¡En mi propio sofá, Atsushi-kun!

Se acercaron a él y colocaron sus palmas sobre la espalda del castaño, demostrándole que estaban allí para él.

ーLamento mucho oír eso Dazai-san. ーPersonalmente creí que algo como eso vendría más de tu parte que la de Nakahara. Lamento lo ocurrido. ーAdmitió Kunikida en un pésimo intento de consuelo.

ーNo puedo creer que fui tan idiota como para creerle... "Dame cinco minutos", "espérame en la habitación" ーCitó las palabras de Chuuya, con la voz algo quebrada. ーSabía que no debía dejarlo solo con él... Lo esperé más de una hora... Y cuando lo fui a buscar... ーHizo silencio nuevamente y apretó los puños.

Kunikida iba a decirle que no era necesario que siguiera hablando, pero Dazai habló antes que él.

ー¡Estaba durmiendo con él en su regazo! ーGritó indignado y dolido, al borde de las lágrimas. Al decir aquello hizo que sus compañeros se sintieran muy mal por él. Jamás lo habían visto de esa manera. Ambos sabían lo mucho que Dazai quería a Chuuya, pues lo dejaba muy claro siempre. Que lo engañara de una forma tan descarada incluso les generó algo de impotencia.

ーNo debí dejarlos solos. Ese maldito adefesio ya había tenido el descaro de besarlo frente a mí. ¡¿Lo pueden creer?!. ーSoltó una amarga risa que terminó por preocupar aún más a ambos detectives. Gracias a que casi todo su tiempo se lo dedicaba al mafioso, sus intentos de suicidio habían disminuido considerablemente. Ahora sólo pensaban que, muy probablemente, esos intentos incrementarían el doble. Y dado lo dolido que se veía, tal vez ahora podría conseguirlo. "Pobre... Ha de estar pasándolo muy mal" Pensaban ambos.

ー¡Ese asqueroso perro pulgoso me las va a pagar. Lo haré regresar a la calle de la que Chuuya lo sacó!. ーY al finalizar esa oración Kunikida le estampó la cara contra el teclado de la computadora de un fuerte golpe, haciendo sobresaltar a Atsushi.

ー¡Imbécil, creímos que realmente te había pasado algo malo! ーLo regañó furioso como de costumbre para empezar a ahorcarlo.Pensar que había sentido lástima por ese idiota. Suspiró, lo soltó y se acomodó sus lentes.

ー¡Pero si lo que me hizo fue horrible!. ーSe defendió Dazai, realmente indignado, con la cara aún marcada por el teclado.

Kunikida lo miró molesto pero optó por ignorarlo, aún era temprano para empezar a discutir. Sus peleas con Dazai estaban agendadas para más tarde en su cuaderno de ideales.

ーSólo espero que al llegar a casa Chuuya esté enfermo, así podré alejarlo de esa cosa horrenda. ーDazai-san, desearle eso a alguien es malo. ーDijo Atsushi mirando con algo de preocupación a su superior, esperando que no hablara enserio.

ーNo se lo estoy deseando Atsushi-kun, sé que eso es malo. ーComentó tranquilizado un poco al albino. ーPor eso le dejé la ventana abierta toda la noche. La idea era que le diera frío y se fuera conmigo, pero prefirió quedarse temblando con el mugroso. Así que seguro se enfermó. ーSonrió con inocencia.

ー¡¡Eso es aún peor!!. ーLe gritaron al unísono Kunikida y Atsushi a la cara. Dazai no entendía qué era lo malo. Si Chuuya enfermaba podría pasar más tiempo con él y podría mimarlo mucho. Sonaba perfecto.

De pronto su celular empezó a sonar. Revisó el contacto y dudó un momento en responder. Era Chuuya, que seguro lo llamaba para mandarlo a la mierda, o tal vez para disculparse. Se preguntó si se había sentido mal por la nota que le dejó por la mañana. Antes de irse al trabajo, aún dejando la ventana abierta, pegó una nota adhesiva al sombrero de Chuuya, en la cuál decía "Cinco minutos." Tal vez eso había sido ya mucho. Sin embargo no le atendió. Quería saber si, al llegar a su casa, el pelirrojo lo recibiría a los golpes por ignorar su llamada o con besos, abrazos y disculpas por traicionarlo de una manera tan horrible.

ーDazai-san, déjeme ver si entendí. ーDijo Atsushi sentándose junto al recién nombrado y llamando su atención. ーPero por supuesto que no, Atsushi-kun. ーSoltó enseguida en un tono de obviedad. ーChuuya sólo lo cuidará hasta encontrarle un hogar. De ninguna manera tendremos eso de mascota.

Por su tono se notaba la molestia que sentía al pensar en que la posibilidad de que ese cachorrito acabara viviendo en su casa como la mascota de Chuuya era muy alta.

ー¿Dazai-san no quiere una mascota?. ーQuiso saber. Tal vez a Dazai no le interesara un perro, pero sí otro animal. ¿Un hámster? ¿Un gato? ¿Un tejón? ¿Una serpiente? ¿Un ave? ¿Una piedra?. ーPero si ya los tengo a ti y a Akutagawa. No necesito más mascotas.

Esas palabras se clavaron como flechas en el pecho del tigre, acabando con la poca dignidad que le quedaba. ¿Dazai-san lo consideraba una mascota? Y aún peor. No era la única mascota de Dazai. Competía contra Akutagawa. Al no recibir una respuesta de parte del de cabello plateado, Dazai se estiró en su lugar ...

cachorro blanco en caja

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