Francisco Ibáñez, maestro indiscutible del cómic español, nos legó un universo de edificios y escenarios que son tan icónicos como sus personajes. Desde la caótica comunidad de vecinos de "13, Rue del Percebe" hasta los emblemáticos edificios de España en su última obra, sus creaciones arquitectónicas han sido testigos de innumerables aventuras y desventuras.
13, Rue del Percebe: Un microcosmos de vida vecinal
"13, Rue del Percebe" es una de las obras cumbre de Ibáñez, donde la arquitectura de los edificios se convierte en un personaje más. La serie, que comenzó su publicación en 1961, se desarrolla en un único inmueble donde conviven una variopinta galería de personajes, cada uno con sus excentricidades y problemas. Francisco Ibáñez realizó 342 páginas de "13, Rue del Percebe", pero ninguna con el tamaño del enorme mural que se ha inaugurado en Madrid sobre una fachada desnuda del barrio de Carabanchel. La primera plancha de "13, Rue del Percebe" se publicó en la revista Tío Vivo, el 6 de marzo de 1961 y la última dibujada por Ibáñez apareció en 2002 en un Super Humor especial recopilatorio. El éxito de la serie fue inmediato por lo que pronto se ganó un hueco en la revista, donde Ibáñez la dibujó hasta 1968, siendo sustituido por Joan Bernet Toledano, que dibujaría otras 64 entregas, hasta 1970. Aunque la serie siguió repitiéndose hasta 1981, a veces cambiando viñetas de una página a otra, lo que nos da una idea de la gran popularidad de "13 Rue del Percebe". Una de las razones de Ibáñez para dejar la serie fue el encasillamiento que suponía la rigidez del planeamiento de la página, ya que el autor prefería los paisajes abiertos y la rotación de personajes.
En la actualidad, el legado de "13, Rue del Percebe" se mantiene vivo. En Rivas Vaciamadrid, un municipio que ha homenajeado a Francisco Ibáñez bautizando calles con nombres de sus personajes, se encuentra la calle "13, Rue del Percebe". Los vecinos de esta peculiar vía comparten anécdotas sobre cómo el nombre de su calle provoca situaciones simpáticas y a veces cómicas, tanto con amigos como con trabajadores de empresas de mensajería. Uno de los residentes, Luis, ha ido más allá y ha decorado la entrada de su hogar con un gran azulejo que reproduce una macroviñeta de la famosa obra, una muestra del cariño y la conexión que los habitantes del barrio sienten por el universo de Ibáñez.

Mortadelo y Filemón: De la agencia de detectives a la T.I.A.
La serie más emblemática de Ibáñez, "Mortadelo y Filemón", nacida en 1958, también ha visto evolucionar sus escenarios a lo largo de sus más de seis décadas de historia. Inicialmente, los protagonistas formaban la "Agencia de Información", un negocio que operaba desde una modesta oficina. Sus primeras historietas, de 1 a 4 páginas, se caracterizaban por un esquema sencillo: un cliente acudía a la agencia con un problema, y Mortadelo y Filemón, con sus peculiares métodos, fracasaban estrepitosamente en la misión, a menudo desembocando en persecuciones y situaciones cómicas.
En 1969, Mortadelo y Filemón ingresan en las filas de la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea), una organización secreta que les permite parodiar las historias de espías. A partir de este momento, los escenarios se amplían, incorporando las instalaciones de la T.I.A., llenas de inventos desastrosos del Profesor Bacterio y las órdenes despóticas del Superintendente. La serie evolucionó, pasando de historietas cortas a aventuras más largas, a menudo de 44 páginas, serializadas semanalmente en revistas como "Gran Pulgarcito" y posteriormente en "Mortadelo".

El estilo de dibujo de Ibáñez también se fue definiendo en estas etapas. Las primeras historias extensas, como "El sulfato atómico", mostraban un estilo detallista con influencias francobelgas, que se fue relajando en las aventuras posteriores, volviendo al trazo sobrio característico. A lo largo de los años, las personalidades de los detectives se consolidaron, y se incorporaron personajes recurrentes como el Superintendente, el Profesor Bacterio y la Secretaria Ofelia.
"Misión por España": Un recorrido arquitectónico por el país
En su obra más reciente, "Misión por España", Francisco Ibáñez rompe con la tradición de no centrar sus aventuras en un país específico. Por primera vez, los icónicos edificios y monumentos de España se convierten en el escenario principal de las peripecias de Mortadelo y Filemón. En esta aventura, los dos agentes de la T.I.A. deben desarticular una red de narcotraficantes, lo que les lleva a recorrer diversas ciudades españolas.
La historieta ofrece un recorrido visual por la arquitectura española, mostrando edificios emblemáticos de Barcelona como la Pedrera o la Sagrada Familia, el hotel W Barcelona, y la escultura Dona i ocell de Joan Miró. También se representan monumentos como el de Colón y el castillo de Montjuïc. Ibáñez, fiel a su estilo, entrelaza la trama con gags visuales y chistes al margen de la historia principal, creando un viaje dinámico y divertido a través de las ciudades.

"Misión por España" no solo destaca por su enfoque geográfico, sino también por ser el primer álbum que no cuenta con el entintado de Juan Manuel Muñoz, colaborador de Ibáñez durante cuatro décadas. El relevo lo toma Joan Espinach, quien se ha adaptado a las características del estilo de Ibáñez, manteniendo la coherencia gráfica que caracteriza sus obras.
El legado arquitectónico de Ibáñez en el urbanismo
El impacto de Francisco Ibáñez trasciende las páginas de sus tebeos. En Rivas Vaciamadrid, un municipio pionero en homenajear al autor, se creó hace años el "Barrio del Cómic". Quince calles de esta localidad llevan los nombres de personajes y obras creadas por Ibáñez, como "Calle Mortadelo y Filemón", "Calle 13, Rue del Percebe", "Calle Pepe Gotera y Otilio", y "Calle Rompetechos". Esta iniciativa busca que las viñetas del dibujante sean eternas y que las nuevas generaciones conozcan su legado.
La alcaldesa de Rivas Vaciamadrid, Aída Castillejo Parrilla, destaca la importancia de dar sentido al callejero, ya que "transmite, educa y genera identidad". El Barrio del Cómic fue concebido como un homenaje a la infancia de los residentes y una forma de perpetuar la obra de Ibáñez. Aunque el maestro nunca llegó a pisar estas calles, su universo arquitectónico y sus personajes viven ahora en el corazón de esta comunidad.
Recorrido por el estudio de Francisco Ibáñez de la mano de su hija Nuria
La obra de Francisco Ibáñez, con su particular visión de los edificios y los escenarios, ha marcado a generaciones de lectores. Desde la caótica pero entrañable comunidad de "13, Rue del Percebe" hasta el detallado recorrido arquitectónico por España en "Misión por España", sus tebeos nos invitan a explorar mundos llenos de humor, ingenio y una arquitectura que, a su manera, se ha convertido en parte de nuestro imaginario colectivo.