La leyenda de las Esferas del Dragón, artefactos capaces de conceder cualquier deseo, siempre ha atraído a aquellos con ambiciones desmedidas. En esta ocasión, la trama se desenvuelve con la aparición de un hombre misterioso, cuya identidad permanece oculta mientras acaricia a un gato. Paralelamente, el infame Pilaf y sus leales secuaces reaparecen, con la firme determinación de reunir las Esferas del Dragón una vez más.
Sin embargo, la competencia por estos poderosos orbes no se limita a Pilaf. Un enigmático ejército, liderado por un Coronel de semblante severo, también entra en escena, sumándose a la carrera por el control de las Esferas.
Mientras tanto, el joven y valiente Goku surca los cielos sobre su fiel Nube Voladora. Su viaje lo lleva a un apacible lago, donde decide darse un refrescante baño. Inesperadamente, un astuto chico aprovecha la oportunidad para robar todas sus pertenencias. Goku, al percatarse del hurto, emprende la persecución del ladrón, elevándose sobre el frondoso bosque en un intento por avistarlo desde las alturas.

A Goku se le ocurre una brillante idea: utiliza su Báculo Sagrado, haciéndolo crecer hasta alcanzar una altura considerable. Desde su nueva vantage, logra divisar la ubicación del ladrón. El joven delincuente, presa del pánico al sentirse descubierto, abandona las pertenencias robadas. Goku llega al lugar y recupera todo, pero para su sorpresa, el Radar del Dragón ha desaparecido.
Más tarde, Pilaf y su compañera Mai llegan al mismo lugar donde el chico vendió el radar. Para su asombro, el vendedor les ofrece una Esfera del Dragón, que resulta ser la de cuatro estrellas. Sin embargo, la verdadera naturaleza de esta esfera pronto saldrá a la luz.
Tiempo después, el mismo Coronel que comanda el ejército desconocido se presenta en una tienda de antigüedades. Su objetivo: adquirir una Esfera del Dragón. El dependiente afirma tener una y se dirige a la trastienda. Allí, abre una gran caja que revela una multitud de esferas idénticas, dejando claro que la esfera vendida a Pilaf era, en efecto, una falsificación.

El Coronel, perspicaz, se da cuenta de que el vendedor se dedica a traficar con esferas falsas. La situación escala rápidamente, y el Coronel, sin dudarlo, asesina al dependiente de un disparo, eliminando a un obstáculo y revelando la crueldad de sus intenciones.
La búsqueda de las Esferas del Dragón se intensifica, con múltiples facciones compitiendo por su poder. La aparición del misterioso ejército y la crueldad de su Coronel añaden una capa de peligro y urgencia a la aventura de Goku.
