La adicción a las drogas es un problema complejo que afecta a personas de todas las edades, y lamentablemente, los estudiantes no son una excepción. La presión académica, los problemas personales y la búsqueda de nuevas experiencias pueden llevar a algunos jóvenes a experimentar con sustancias, lo que puede derivar en una peligrosa adicción.
Un psiquiatra boliviano, Fernando Garitano, explica que cualquier fenómeno adictivo, ya sea la pornografía, el alcohol, las drogas o los videojuegos, genera un "profundo daño cerebral, que además es irreversible en el circuito de la dopamina, que se llama núcleo Accumbens". Esta parte del cerebro, crucial para el funcionamiento normal, se encarga de gestionar el circuito de recompensa de una persona. Mediante cambios emocionales, variaciones cognitivas, factores motivacionales y movimientos motores, controla la voluntad para convertirla en una acción. De esta manera, cuando todos estos factores le empujan a desear algo específico, el individuo siente la necesidad de conseguirlo. Por lo tanto, se trata del sistema que gestiona las conductas de búsqueda del placer.
Cuando el deseo se cumple, el núcleo accumbens estimula el cerebro para que cree una sensación de placer en la persona. En consecuencia, su mente lo traduce como una recompensa e interpreta una conducta positiva que debe reforzarse. Este proceso se traduce en un factor que causa la motivación y afecta a la personalidad del individuo.
En el ámbito de las adicciones, las drogas alteran el funcionamiento normal del cerebro. Aunque en primera instancia otorgan placer y satisfacción, también desarrollan un vínculo de dependencia. Y así, cuando un adicto no puede consumir de forma repentina, aparece el ansia y otros síntomas conocidos como síndrome de abstinencia que perjudican al organismo gravemente.
El portal médico CC adicciones acota que tiene que ver con los cambios emocionales: Una de sus principales funciones es convertir la motivación en una acción que cubra una necesidad. Con esta actividad, participa en la creación de la memoria emocional. Una capacidad que gestiona los procesos mentales vinculados a la emoción y la toma de decisiones.
Interviene en la planificación de la conducta, el control de las adicciones, la búsqueda del placer; el aprendizaje y la memoria e incluso las conductas agresivas. En consecuencia, se reduce la capacidad de inhibición y la persona busca su satisfacción personal sin valorar los riesgos. Un hecho que es común en el consumo de drogas.
Garitano lo resume como el “centro cerebral que procesa el placer. Si a éste le metes predominantemente un estímulo adictivo, la gente lo busca y buscará repetir la experiencia. Cuando no puede dejarlo, ahí ese individuo se convierte en un adicto”. Señala que los registros de consumo de contenidos adictivos muestran las tendencias de lo que busca la gente. Insiste que esa transformación cerebral “es irreversible porque el cerebro ya no responde a los estímulos de la vida cotidiana, como tener sexo, comer lo que te gusta, hacer ejercicio, disfrutar una vida sana. Cuando te drogas o eres adicto a una sustancia tus estímulos ya no son normales. Sacar una buena nota en el colegio o la universidad ya no representa un logro gratificante. Te quita el interés, pierdes de vista todo, y el cerebro sólo pide más y comienza el consumo compulsivo, desesperado. Y cada vez con dosis más fuertes”.
Se le consultó específicamente sobre el impacto en los jóvenes y al respecto dijo: “Los niños pueden tener acceso a contenidos inapropiados y ser sometidos a la adicción que puede generar su consumo. Y, como cualquier droga, si comienza más temprano, el daño será mayor, porque el cerebro en desarrollo está inmaduro, le falta desarrollar anatómicamente, tiene poca formación en lo educativo. Por lo tanto, es más vulnerable y tiene un altísimo riesgo”.
De hecho, manifestó que “se distorsiona toda la sexualidad. Eso es muy grave. La sexualidad normal implica respeto por las personas. [...] Pero si de pequeño la adicción altera el cerebro con estos contenidos y somete a ese pequeño, este romperá límites en todas sus relaciones interpersonales”.
Por lo tanto, “no tendrá respeto por las figuras femeninas, ni masculinas. Los personajes de esas caricaturas (o contenido adictivo) no son personas, son objetos. El niño que puede alcanzar un orgasmo con ese personaje, lo idealiza y lo ve como real. Ya en la relación interpersonal, la imagen y concepto que tendrá del otro no es de persona, sino de objeto, así se distorsiona”.
Afecta también a la identidad de género, dice el profesional. “Si un niño ve que es bueno practicar sexo entre personas del mismo sexo, aunque debe haber una base biológica para eso, podría llevarle a probar la homosexualidad. Así se genera esta distorsión. No se puede tener hijos con una caricatura. Eso anula a la larga un rol sano de padre o madre, porque sólo se tiene placer con dibujos o películas”.
Además, anula la sexualidad, que es “todo lo que está conformado por la calidad del vínculo de persona a persona; la conciencia de reproducción, la identidad de género y el erotismo, que es el placer. Un adicto pierde los límites, y si el dibujo se parece a un familiar, podrá tener deseos y fantasías con ella, como se ve en este tipo de contenidos. No es solo que nos guste ver, sino que asumimos que es real un mundo inexistente, y que se asume como verdad”.
En otro ámbito, pone como ejemplo a los jóvenes que viven encerrados con videojuegos, matando enemigos, “ya pierden el límite entre el juego y la realidad, y si generan antipatía y enemigos con otros estudiantes del colegio que les hicieron bullying, por ejemplo, ya sólo falta el acceso a armas, para que la fantasía se confunda con la realidad, y que acribillen a sus agresores, como si fuera normal. Así de grave es”.
De hecho, los reportes de consumo desglosan que en los grupos demográficos más jóvenes se destacan búsquedas alineadas con nuevas tendencias de la cultura pop, geek y freaky, incorporando temas de videojuegos, cómics y tecnología en el consumo de contenidos adictivos.
Los visitantes de la generación Z (18-24, también llamados centennials) tienen altas probabilidades de ver ciertos tipos de contenido en comparación con los grupos de mayor edad.

La prevención y el tratamiento de la adicción a las drogas en estudiantes son fundamentales para garantizar su bienestar y futuro. Es crucial que las instituciones educativas, las familias y la sociedad en general trabajen juntos para crear entornos seguros y de apoyo, donde los jóvenes puedan recibir la ayuda que necesitan.
Prevención de adicciones 2 :Dinámica Grupal: “Dedos Torpes"
Es importante destacar que la adicción es una enfermedad tratable. Con el apoyo adecuado, los estudiantes pueden superar la adicción y retomar el control de sus vidas.
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