Dororo vs. Kimetsu no Yaiba: Una Comparativa Profunda

Tanto Dororo como Kimetsu no Yaiba (Demon Slayer) son animes que surgieron en 2019 y que comparten elementos de samuráis errantes, mitología y demonología tradicional, además de explorar los difusos límites entre lo humano y lo demoníaco. Mientras que Dororo se basa en el manga homónimo de 1967 de Osamu Tezuka, Demon Slayer toma su material de un manga publicado desde 2016 por Koyoharu Gotōge. Estas diferencias en la concepción y popularidad de sus fuentes originales influyen en su alcance y aceptación.

Aunque ambas adaptaciones son de 2019, se ambientan en periodos históricos distintos: Dororo se sitúa en la era Muromachi (o Ashikaga), anterior a la unificación de Japón por Oda Nobunaga, mientras que Demon Slayer se desarrolla en la era Taisho, a principios del siglo XX. El escepticismo y la creencia son temas centrales en ambos animes. La pregunta "¿Crees en demonios?" se plantea pronto en ambos, con una respuesta afirmativa en el primer episodio. La cuestión verdaderamente crucial que da cuerpo a la historia es: "¿Y quién puede matarlos?".

Es importante aclarar que, para los japoneses, un demonio no es lo mismo que la concepción occidental de "demonio". Los oni son una subcategoría de los yōkai y se asemejan más a la idea judeocristiana de un demonio o a un troll medieval: suelen ser humanoides musculosos con cuernos, piel roja o azul, taparrabos y garrotes de hierro. A pesar de su nombre, los demonios en estas series poseen un aspecto humanoide y habilidades diversas, pero todos comparten una fuerza, velocidad y agilidad superiores a la humana, así como la capacidad de cambiar de tamaño. Los yōkai, en general, son criaturas sobrenaturales que abarcan trolls, demonios, espíritus y animales cambiaformas (o gigantes).

En ambas series, el protagonista es acompañado por una figura femenina que actúa como una hermana menor (Dororo en el caso de Hyakkimaru, Nezuko en el caso de Tanjiro). Ambos emprenden un viaje a través de Japón en busca del verdadero responsable de los horrores que marcan sus vidas.

Dororo: Un Viaje de Autodescubrimiento y Recuperación

Dororo presenta una premisa impactante desde el inicio: Hyakkimaru, el protagonista, nace despojado de casi todo, incluyendo ojos, nariz, voz, piel e incluso extremidades, como resultado de un pacto que su padre, Kagemitsu Daigo, hizo con doce demonios a cambio de prosperidad para su tierra y poder personal. El precio de este pacto fue la libertad de los demonios sellados y "lo que estos deseen que pertenezca a Daigo". El primogénito de Daigo, Hyakkimaru, es sacrificado al nacer, pero las plegarias de su madre, Nui No Kata, a la Diosa de la Misericordia, le permiten conservar su alma. Como muestra de "misericordia" y deferencia a su esposa, Daigo ordena deshacerse del cuerpo del infante, practicando el mabiki (infanticidio).

Dororo hace referencias claras a la religión Shintoista y sus deidades desde el principio, con la presencia de pabellones religiosos y refugios en templos. Se puede especular que la supervivencia de Hyakkimaru se debe a la protección de la misma diosa que evitó su muerte inicial, quien le impediría ser devorado por otros monstruos y le ayudaría a encontrar a alguien capaz de construirle las extremidades y la columna vertebral que necesita.

El bienestar de la tierra y el poder de Daigo dependen del sufrimiento de Hyakkimaru. Para recuperar partes de sí mismo, Hyakkimaru comienza a matar demonios. Este viaje para completarse a sí mismo coincide con el viaje del héroe de Campbell, con un giro particular: su discapacidad inicial lo convierte en un ser más poderoso. Lo interesante es que, con cada demonio que mata, sus debilidades aumentan. Hyakkimaru comienza su aventura casi como un autómata sin debilidades, incapaz de sentir dolor o formar conexiones con otros mientras persigue un único objetivo. Cada parte de sí mismo que recupera lo hace más vulnerable y lo conecta con otros, pero también le trae sufrimientos que desconocía.

En Dororo, hay 12 demonios a derrotar, sin un rango particular. El mundo de Dororo se caracteriza por un gran worldbuilding que muestra su cultura a un ritmo pausado. Los personajes tienen motivaciones profundas y la política impulsa sus acciones de maneras inesperadas, llevando a traiciones sorprendentes.

El anime de Dororo, a diferencia de Demon Slayer, ofrece una ejecución que proporciona la atmósfera emocionante que un show sobre demonios debería tener. Los personajes, la atmósfera y la historia funcionan en conjunto, creando un paquete completo que es un placer disfrutar de principio a fin. Es una pena que haya pasado desapercibido para muchos espectadores.

La animación de Dororo, aunque no al nivel de Demon Slayer, es fluida y espléndida en las escenas de lucha, y todo lo que está fuera de batalla es simplemente correcto. El peor aspecto de Dororo es solo promedio, en contraste con los peores momentos de Demon Slayer que pueden arruinar la experiencia.

Arte conceptual de Hyakkimaru y Dororo

Kimetsu no Yaiba: El Fenómeno Global

Kimetsu no Yaiba (Demon Slayer) se ha convertido en un fenómeno global, siendo el anime más taquillero de todos los tiempos y la película más taquillera de 2020. Ganó premios como "Anime del Año" en los Crunchyroll Awards y "Anime de la Década" en los Funimation Awards, superando a Dororo en reconocimiento general.

Demon Slayer presenta un mundo con un mal tangible, a diferencia de Dororo, donde a menudo hay que asumir los pensamientos de Hyakkimaru. La historia de Demon Slayer, aunque para algunos puede ser inferior a la de Dororo, es más accesible y fácil de seguir, permitiendo al espectador desconectar y disfrutar. Sin embargo, algunos críticos señalan una falta de inversión en los personajes, lo que puede llevar al aburrimiento durante gran parte de la serie.

La animación de Demon Slayer es fantástica en muchas partes, pero cuando los personajes están alejados de la cámara, recurre a un CGI de baja calidad que resulta poco atractivo. A pesar de esto, las escenas de lucha son espectaculares.

Demon Slayer está lleno de elementos culturales tradicionales que hacen referencia no solo al sistema de creencias (particularmente al Shinto), sino a la época en la que se desarrolla el relato. El periodo Taishō, aunque corto, sirve de trasfondo, extendiéndose al periodo Edo. Las referencias a los pendientes de cartas hanufada, herencia familiar de Tanjiro, y los juegos de cartas occidentales, que eran prohibidos en Japón, añaden capas de profundidad cultural. Varios personajes relacionados con el oficio de cazadores de demonios portan máscaras tradicionales, como la máscara Hyottoko de Hotaro Haganezuka, fabricante de espadas, asociada al metal y al fuego, e incluso considerada una deidad en algunas regiones. La máscara de Urokodaki, maestro de Tanjiro, representa a los tengu, criaturas míticas asociadas con el manejo de la espada y la práctica ascética del Shugendō.

Máscaras tradicionales japonesas vistas en Demon Slayer

El entrenamiento de Tanjiro involucra máscaras de kitsune, que representan la dualidad de los zorros del imaginario japonés, capaces de ser benévolos o malvados. Esto se alinea con la idea de que un gran héroe debe tener un buen maestro. Nezuko, un demonio que desafía las convenciones al no consumir carne humana, es un personaje central. Inicialmente profundamente humana y protectora de su familia, mantiene este instinto incluso despojada de su humanidad, considerando a toda la humanidad como su familia. Aunque Nezuko no necesita comer, se sana rápidamente durmiendo y no requiere protección, sus afectos la ven como una chica que anhela la normalidad.

Tanto en Dororo como en Kimetsu no Yaiba, el viaje del protagonista va desde una condición superior a la humanidad (invulnerabilidad, ausencia de dolor) hacia la recuperación de su humanidad arrebatada. El viaje del héroe es similar en ambos casos: comienzan con la misión de derrotar demonios y, a medida que la historia avanza, descubren la identidad del verdadero responsable de sus desgracias. Mientras que la caracterización de los demonios en Dororo es clara (siempre demonios), Kimetsu No Yaiba plantea preguntas más complejas, como "¿por qué alguien querría ser un demonio?".

Si Demon Slayer hubiera abrazado plenamente los temas más oscuros y maduros que plantea (la humanización de los villanos, la lucha constante de Tanjiro contra la pérdida) en lugar de inclinarse por tropos shonen más típicos con personajes como Zenitsu, sería un anime mucho mejor. A pesar de sus puntos débiles, Demon Slayer se alza como una opción preferible para muchos, aunque el anime aún no ha alcanzado la conclusión de la historia original, a diferencia de Dororo.

Comparativa visual de la animación de Dororo y Demon Slayer

Comparativa y Conclusiones

La ejecución de Dororo es superior en cuanto a la atmósfera emocionante que un show sobre demonios debería tener, proporcionando una experiencia más inmersiva. Sin embargo, en términos de historia general, Demon Slayer es considerado mejor por muchos. La elección entre uno y otro es difícil, ya que ambos tienen puntos fuertes y débiles.

Algunos consideran que Demon Slayer está sobrevalorado, a pesar de sus impresionantes escenas de lucha y animación. La historia puede ser subpar en comparación con Dororo, pero su accesibilidad y presentación visual lo hacen muy popular. Dororo, por otro lado, brilla por su atmósfera, personajes y una historia cohesiva que funciona de manera integral, pero lamentablemente pasó desapercibido para muchos.

Dororo tiene una gran construcción de mundo que muestra su cultura a un ritmo pausado, mientras que Demon Slayer salta de un lugar a otro, priorizando las peleas. Dororo presenta un elenco de personajes interesante con motivaciones profundas, mientras que Demon Slayer, aunque popular, puede carecer de la misma profundidad para algunos espectadores.

La animación de Demon Slayer es visualmente impactante, pero su dependencia del CGI en tomas amplias puede ser un detrimento. Dororo, aunque no tan pulido, mantiene una calidad visual consistente. El final de Dororo fue un punto de decepción para algunos, que lo hizo bajar de una calificación alta a un 7/10, a pesar de sus grandes personajes, historia y el tema de la humanidad.

En resumen, mientras que Demon Slayer destaca por su popularidad masiva, animación espectacular y elementos culturales bien integrados, Dororo ofrece una experiencia más profunda y atmosférica con personajes complejos y una historia que invita a la reflexión sobre la naturaleza de la humanidad y la identidad. La elección final depende de las preferencias individuales del espectador.

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