Francisco José I de Austria (en alemán: Franz Joseph I.; Viena, 18 de agosto de 1830-Viena, 21 de noviembre de 1916) fue emperador de Austria, rey de Hungría y rey de Bohemia, entre otros títulos, desde el 2 de diciembre de 1848 hasta su muerte.
Su reinado de casi 68 años es el cuarto más prolongado de la historia europea, después de Luis XIV de Francia, Isabel II del Reino Unido y Juan II de Liechtenstein, y el sexto a nivel mundial. Al principio de su reinado, sus reinos y territorios se conocían como el Imperio austríaco, pero en 1867 se reconstituyeron como la monarquía dual de Austria-Hungría.
El 21 de noviembre de 1916 moría el emperador Francisco José I, después de un largo reinado de sesenta y ocho años, en los que fue la cabeza del Imperio Austrohúngaro. Su muerte supuso el inicio del fin de una época, la de los grandes imperios europeos, en la que las diversas potencias estaban dirigidas por familias reales emparentadas entre sí.

Ascenso al Trono y Primeros Años de Reinado
En diciembre de 1848, el tío de Francisco José, el emperador Fernando I de Austria, abdicó al trono en Olomouc, como parte del plan del ministro presidente Félix de Schwarzenberg para poner fin a la Revolución Húngara de 1848. Francisco José ascendió entonces al trono.
Dado que no se esperaba descendencia del matrimonio del heredero al trono, el archiduque Fernando (emperador desde 1835), su hermano mayor, Francisco Carlos, continuaría la sucesión de los Habsburgo, razón por la cual se le dio especial importancia al nacimiento de su hijo Francisco José en la corte vienesa.
Francisco Carlos tenía una constitución débil tanto física como mentalmente y, por lo tanto, no era apto para un reinado. Hasta los siete años, el pequeño "Franzi" se crio al cuidado de la niñera ("Aja") Louise von Sturmfeder. Entonces comenzó la "educación estatal", cuyos contenidos centrales fueron el "sentido del deber", la religiosidad y la conciencia dinástica.
Los educadores Heinrich Franz von Bombelles y el coronel Johann Baptist Coronini-Cronberg ordenaron al Archiduque Francisco José estudiar una enorme cantidad de tiempo, que inicialmente comprendía 18 horas por semana y se amplió a 50 horas por semana a los 16 años. El enfoque principal de las lecciones fue la adquisición de idiomas: además del francés, el idioma diplomático de la época, el latín y el griego antiguo, el húngaro, el checo, el italiano y el polaco eran los idiomas nacionales más importantes de la monarquía. Además, el Archiduque recibió la educación general que era habitual en ese momento (incluidas matemáticas, física, historia, geografía), que más tarde se complementó con leyes y ciencias políticas.
Considerado en gran medida un reaccionario, Francisco José dedicó los primeros años de su reinado a resistir el constitucionalismo en sus dominios.
Matrimonio y Familia
En 1854, se casó con su prima hermana, la duquesa Isabel, en Baviera, con quien tuvo cuatro hijos: Sofía, Gisela, Rodolfo y María Valeria.
La muchacha y el joven emperador, de 23 años, se conocieron en la población estival de Bad Ischl, durante las vacaciones del monarca, en el verano de 1853. La familia pretendía casar a Francisco José con la princesa Elena de Baviera, pero en cambio el emperador quedó prendado de la hermana menor de esta, Sissi, de tan solo 15 años. El 24 de abril de 1854, Sissi y Francisco José se casaron en la iglesia de los Agustinos de Viena, convirtiéndose así en la pareja más observada del mundo. Como ambos poseían un enorme encanto personal, la gente de todo el mundo los vigilaba como protagonistas de un hermoso cuento de hadas de la vida real.
No era tal: la emperatriz, que había entregado su vida rural sin preocupaciones por el estricto protocolo de la corte vienesa, pronto comenzó a tener problemas. Poco a poco comenzó a acumular influencias en la corte y especialmente sobre su marido. Las ideas de Sissi eran avanzadas, progresistas y liberales, y su apoyo a la causa húngara fue determinante para que ese país alcanzara la igualdad política con Austria en 1867.
Tenía solo 20 años cuando nació el primogénito Rodolfo, y la madre de Francisco José (la archiduquesa Sofía de Baviera) comenzó a interferir constantemente en la educación del heredero. Se prohibía a la emperatriz amamantar al infante, y tras los tres primeros partos, la archiduquesa convenció a Sissi de que no tuviese más hijos. Sissi empezó a marcharse de viaje cada vez más a menudo, con la excusa de enfermedades reales o fingidas. La propia Sissi buscó una amante para Francisco José, y lo hizo con la actriz Katharina Schratt lo cual repercutió negativamente en el ánimo del emperador, quien amaba a su esposa y ambicionaba tener una familia y un tipo de relación normal con ella.
Su vida familiar fue amarga, principalmente por el choque entre su mentalidad tradicionalista y reaccionaria contra el carácter y las ideas liberales de sus familiares. Francisco José perdió violentamente a su hijo, el archiduque Rodolfo, que aparentemente se suicidó por un desengaño pasional en medio de una crisis depresiva (30 de enero de 1889), y a su esposa, la emperatriz Isabel, asesinada en Suiza el 10 de septiembre de 1898.
La emperatriz, que tenía la costumbre de efectuar múltiples viajes, encontró la muerte en Ginebra en 1898. Como la soberana tenía la costumbre de viajar sin vigilancia ni seguridad, permitió que un anarquista italiano llamado Luigi Lucheni se aproximara a ella asestándole con un estilete una sola y certera puñalada al corazón. La emperatriz cayó al suelo, se levantó y al cabo de una hora murió en el hotel donde se había hospedado la noche anterior.

Desafíos Políticos y Reformas
El reinado de Francisco José se desarrolló en medio de violentas conmociones internacionales que lo persiguieron toda su vida: comenzaron con la revolución austríaca de 1848 y culminaron con la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Las ideas liberales y el pensamiento demócrata ganaban terreno.
En 1848, la situación política de las monarquías europeas era desesperada. Como otros reyes, debió enfrentar tiempos de nacionalismo creciente y tuvo éxito en su empeño de mantener unido el Imperio. Todos intentaban que el soberano se volcara en su favor, pero el Emperador siempre intentó mantener una posición equidistante sin ceder con ninguno, cuidando con particular interés el mantenimiento de la integridad del imperio.
Para poner fin a la revolución húngara, Francisco José se vio obligado a aliarse con Rusia. En septiembre de 1848 la Dieta húngara había reconocido a Francisco José como su soberano. En marzo de 1849 Francisco José impuso una nueva constitución centralista y restauró el absolutismo. Esta constitución, llamada de Olmütz, afirmaba que Hungría es parte del Imperio Austriaco, sin ningún derecho especial. En respuesta, al mes siguiente Luis Kossuth proclamó la república. En mayo el emperador Nicolás I y Francisco José se reunieron en Varsovia para concertar la acción militar común antihúngara. Tras la batalla de Temesvár, los húngaros capitularon en Világos y Kossuth huyó a Turquía. Tras un período de reacción contrarrevolucionaria la constitución absolutista fue abolida en 1851. Se impuso una burocracia centralista y se cedió ante la Santa Sede la jurisdicción sobre las leyes civiles (especialmente las matrimoniales) y educativas, que a partir de entonces pasaron a estar controladas por la Iglesia católica.
Tras la segunda guerra de independencia italiana en 1859 y la tercera guerra de independencia italiana en 1866, el Imperio austríaco se vio obligado a ceder su influencia sobre la Toscana y la mayor parte de sus pretensiones sobre Lombardía-Venecia al Reino de Cerdeña.
Aunque Francisco José logró poner fin a la revolución húngara en 1849 y derrotar al rey Víctor Manuel II de Piamonte-Cerdeña, al cabo de diez años la alianza de Napoleón III con los Saboya supondría el fin de la hegemonía austríaca en Italia. Derrotado en Solferino, Francisco José hubo de avenirse al Armisticio de Villafranca di Verona (ratificado en el Tratado de Zúrich el 10 de noviembre de 1859) y permitir la unificación italiana. Austria perdió todas sus posesiones excepto el Véneto, dejando Lombardía en manos de Víctor Manuel y permitiendo la anexión de los ducados de Parma, Módena y Toscana.
Se intentó entonces una solución federalista para los problemas generados por las minorías nacionales, el Diploma de Octubre de 1860, que confería el poder legislativo a un Reichsrat y a una serie de Dietas regionales. Por otro lado, la preponderancia de Austria dentro de la Confederación Germánica condujo a tensiones entre austriacos y prusianos en torno a una reforma del Bund que proporcionara mayor peso a Prusia.
Tras haber sobrevivido a las Revoluciones de 1848, la política de Austria se centraba en preservar su hegemonía en Europa Central. A finales de la década de los 50 Prusia hizo público un plan, el de Olmütz, que abogaba por la integración de los estados alemanes del Norte. En 1864, Austria y Prusia estuvieron aliadas en la Guerra de los Ducados. De acuerdo con lo establecido en la Convención de Gastein que puso fin a ésta, el ducado de Holstein quedó bajo dominio de Austria, y los de Schleswig y Lauenburgo bajo el de Prusia, pero ninguno de los dos países quedó satisfecho con el acuerdo. La estrepitosa derrota de Königgrätz obligó a Francisco José a retirarse de la Confederación, cediendo su hegemonía a Prusia y aceptando la anexión de Hannover, Hesse-Kassel, Nassau, Fráncfort del Meno y los ducados de Schleswig, Holstein y Lauenburgo (paz de Praga del 23 de agosto de 1866).
Con respecto al Imperio, Francisco José sufrió las permanentes demandas de Hungría para separarse legalmente de Austria bajo la forma de una monarquía dual: Austrohungría. Por el Ausgleich o compromiso de febrero de 1867, Austria y Hungría se convertían en dos entidades con gobiernos y dietas propios, unidas bajo una misma monarquía, con una común política exterior, financiera (cubriendo Austria el 70% de los gastos) y militar. Se crearon dos milicias territoriales, una húngara (Honved) y otra austriaca (Landwehr). La propia Austria (la llamada Cisleitania) constaba de 8 naciones diferentes, con 15 Estados y 17 parlamentos. El sufragio estamental en 4 curias (5 desde 1897) sería sustituido en 1907 por el sufragio universal directo.
Francisco José se vio afectado por el nacionalismo durante todo su reinado. Firmó el Compromiso austrohúngaro de 1867, que otorgó mayor autonomía a Hungría y creó la monarquía dual de Austria-Hungría.

Relaciones Exteriores y la Primera Guerra Mundial
Tras la guerra austro-prusiana, Austria-Hungría centró su atención en los Balcanes, un foco de tensión internacional debido a los intereses contrapuestos de Austria no solo con el Imperio otomano, sino también con el Imperio ruso.
Derrotado en Italia y Alemania, el imperio de Francisco José decidió comenzar a intervenir asiduamente en los Balcanes. Con el estallido de la Guerra ruso-turca de 1877, Rusia (príncipe Gorchakov) y Austrohungría (conde Andrássy) firmaron el acuerdo secreto de Reichstadt el 8 de julio, por el que se dividía la península balcánica dependiendo del resultado de la guerra.
La asociación entre la Alemania de Bismarck y el Imperio Austrohúngaro fue el primer paso en el proceso de alianzas europeas que, junto con las luchas nacionalistas de los pueblos del Danubio y los Balcanes, apilaría explosivos sobre el polvorín étnico y político que incendiaría Europa en la Primera Guerra Mundial.
Efectivamente, el Congreso de Berlín otorgó la administración de Bosnia-Herzegovina a Austrohungría. En 1879, Francisco José se unió a Alemania en una alianza que luego incluyó también a Italia, llamada Triple Alianza.
El creciente paneslavismo del Imperio ruso llevó a este país a proclamarse protector de los pueblos eslavos. Una de las peores crisis anteriores a la Primera Guerra Mundial llegó cuando Francisco José tomó la determinación de anexionarse Bosnia-Herzegovina, el 6 de octubre de 1908, tal y como le autorizaba el artículo 25 del Tratado de Berlín (13 de julio de 1878). Serbia, indignada ante esta actuación, que ponía fin a sus aspiraciones nacionalistas de la Gran Serbia, movilizó sus tropas. Rusia, sintiéndose engañada por Austria en lo referente a sus aspiraciones de dominar el Bósforo y los Dardanelos, apoyó a Serbia. Los ingleses convocaron una conferencia internacional, que Austria rechazó por temor a resultar vencida. Italia, por su parte, suscribió un acuerdo secreto con Rusia (Tratado de Racconigi) para mantener el statu quo en los Balcanes. Alemania mantiene su "fidelidad nibelunga" (sic) hacia Austria, aunque contiene a Hötzendorf, en sus intentos de declarar la guerra a Serbia, a la vez que convence a los rusos para que se echen atrás.
La crisis bosnia fue consecuencia de la anexión de Bosnia y Herzegovina por Francisco José en 1908, territory que ya había sido ocupado por sus tropas desde el Congreso de Berlín de 1878.
El 28 de junio de 1914, el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo provocó la declaración de guerra de Austria-Hungría contra el Reino de Serbia, aliado del Imperio ruso. Esto desencadenó una serie de alianzas que se declararon la guerra entre sí, lo que desembocó en la Primera Guerra Mundial.
La Primera Guerra Mundial surgió, entre otras causas, como consecuencia de la inestabilidad interna del Imperio austrohúngaro. La constante tirantez entre el poder central y las minorías separatistas (checos, eslovacos, serbios, italianos y rumanos) llevó a un conflicto multinacional en el seno del Imperio, que no podía menos que ser aprovechado por sus enemigos exteriores.
Decidido a dar una lección a Serbia, el gobierno austríaco envió un ultimátum perentorio, que fue rechazado. Austria declaró la guerra el 28 de julio. Como Austria-Hungría se había aliado con Alemania e Italia en la Triple Alianza, Francisco José debió apoyarse en el káiser Guillermo, el cual era partidario de castigar a Serbia, pero no creía que Rusia se involucrara en una guerra a favor de unos regicidas. Sin embargo, contra lo esperado, Rusia decidió inmediatamente enviar tropas para defender a los serbios, y a pesar de los intentos de apaciguamiento realizados tanto por el emperador Guillermo como por el zar Nicolás, se decretó la movilización general, sin que Francia, deseosa de resarcirse de la humillación de 1871 hiciera nada para cal...
La Primera Guerra Mundial
Legado Numismático: La Moneda de 1 Corona de 1916
Moneda de 1 corona acuñada en 1916 bajo el reinado del emperador Francisco José I de Austria, uno de los monarcas más longevos de Europa. Fabricada en plata y emitida por la ceca de Viena, presenta en el anverso el retrato maduro del emperador con la leyenda FRANC IOS I D G IMP AVSTR REX BOH GAL ILL ETC ET AP REX HVNG, mientras que en el reverso figura el escudo imperial austríaco coronado con el águila bicéfala.
Ejemplar certificado por NGC con grado MS62, que garantiza su autenticidad y una conservación excelente, con brillo original y leves señales de contacto propias del tipo. Los relieves del retrato y el escudo se aprecian bien definidos, destacando su atractivo general. Pieza representativa de la numismática austrohúngara de principios del siglo XX y de las últimas acuñaciones del imperio antes de su disolución.

Últimos Días y Sucesión
A mediados de noviembre de 1916, aunque continuaba trabajando y concediendo audiencias como de costumbre, el Emperador Francisco José, de 87 años, se encontraba mal de salud. Al llegar a Schömbrunn, el Emperador le dijo que volviera al frente: eso confirmó sus temores.
El 21 de noviembre Francisco José se levantó a las cuatro de la madrugada, y trabajó en su despacho, como de costumbre, hasta las ocho en punto de la mañana. Media hora después recibió a Montenuovo, el chambelán. Este le vio en tan mal estado que decidió llamar al capellán. A las once y poco después fueron a verle Carlos y Zita que le pidieron que se sentara. Para el anciano aquella trasgresión de la etiqueta resultaba inconcebible: no debía estar sentado en presencia de una dama. Se acostó a la hora prevista y las ocho y media de la noche se despertó agonizante. Avisaron a Carlos y Zita, que estuvieron presentes cuando le dieron los santos Óleos.
Su primer acto oficial consistió en presidir la comitiva fúnebre de Francisco José por las calles de Viena. - ¿Quién es? Se abrieron las puertas que conducirían el féretro hasta la cripta que ordenó construir en 1619 el Emperador Matías como panteón de los miembros de la dinastía.
Había perdido dos grandes guerras durante su largísimo reinado y había muerto mientras se desarrollaba la tercera.
| Evento | Fecha |
|---|---|
| Nacimiento | 18 de agosto de 1830 |
| Ascenso al trono | 2 de diciembre de 1848 |
| Matrimonio con Isabel de Baviera | 24 de abril de 1854 |
| Compromiso austrohúngaro | 1867 |
| Anexión de Bosnia-Herzegovina | 6 de octubre de 1908 |
| Inicio de la Primera Guerra Mundial | 28 de julio de 1914 |
| Muerte | 21 de noviembre de 1916 |
