En medio de la intensa niebla, su corazón está entre tinieblas. Nació como un demonio, repleto de rencor, un cruel asesino que derramó dolor. Entre todos los clanes, con su brutalidad se hizo conocido por no tener piedad, y tan violento, inclemente, sin sentimientos, dispuesto a destrozar de manera severa a todo enemigo que con su deseo interfiera. No había barrera que con él pudiera, pues era una salvaje fiera.
Pero todo atisbo de crueldad se disipó sin más cuando conoció a esa deidad. Sintió que era capaz de echar atrás aquel pasado tan perjudicial y turbio. Su pérfido carácter, presto a provocar disturbios, se aplacó con el amor, tan puro y cálido fulgor que en su oscuro corazón inundó con su resplandor. Más fue acusado de traición, perseguido sin compasión. Debió pagar un alto costo por aquella decisión.
Vio morir a su amada y no pudo hacer nada para cambiar ese destino. Una encrucijada que solo degrada o el karma por ser un cretino. Fue maldecido a no morir jamás y a ver eternamente la triste muerte de quien más ama, irremediablemente. Oh! Una y otra vez verá morir a su amada en un ciclo sin fin, con el gran temor a desistir y ser absorbido por el ruin odio que caló en su corazón y que fue aplacado con amor. Una mezcla de emociones que desatan un gran dolor.
El sufrimiento es su tortura, mientras el tiempo transcurre. Los recuerdos un tormento a los que sin querer recurre para mitigar la soledad, bestial e implacable, que latiga encarecidamente su alma inconsolable. Y tras los años, ese panorama lúgubre y gris se volvería arcoíris cuando conoció a Liz.
El renacer de un sentimiento en el que no podía creer, pues por más que se esforzó, jamás lo pudo retener. Más Liz logró hacerle feliz y devolverle la esperanza. Fue la cálida morada en que su corazón descansa. Pero la venganza repentina de un cruel demonio y la matanza que acabó con Liz desataron su odio.
Enceguecido por la amarga muerte de su amada, destruyó el Reino por completo, sin dejar nada. Mientras la lluvia caía, con el alma hecha pedazos, se desvaneció la vida de su amada entre sus brazos.
Oh! Una y otra vez verá morir a su amada en un ciclo sin fin, con el gran temor a desistir y ser absorbido por el ruin odio que caló en su corazón y que fue aplacado con amor. Una mezcla de emociones que desatan un gran dolor.

Capitán de los Siete Pecados, que lleva marcado en su brazo el dragón de la ira. Su tropa no carga fracasos, pues ante su fuerza todos se retiran. Pero serían acusados de traición y expulsados, perseguidos sin descanso por Caballeros Sagrados.
Con los años, Meliodas se iría muy lejos para encontrar la paz, pero no se podría escapar del destino que siempre es tenaz. Y conoció a una bella princesa de una noble causa. Sintió el deber de ayudarla y no pondría pausa por encontrar a los Siete Pecados e ir a la batalla. Pero los Caballeros Sagrados le darían la talla. Más la inmensurable fuerza que Meliodas escondía fue la clave para derrotar a la vil tiranía, liberando a Liones como prometió a la princesa, que después de tanto tiempo vino a calmar su tristeza.

Pero una poderosa amenaza rompió su sello y caería de forma tajante frente a ellos: Los Diez Mandamientos, demonios que tienen un insuperable poder. Pero Meliodas, para proteger a los seres que ama, jamás va a ceder.
Hasta que un día libere su alma, pagando el karma de esa maldición, venciendo a todo enemigo, borrando el castigo y ganando su redención. Oh!