En la era digital, la información viaja a la velocidad de la luz, pero no toda es veraz. En los últimos años, hemos sido testigos de la proliferación de bulos y cadenas de mensajes que siembran la alarma sobre diversos temas, desde la salud hasta la tecnología. Uno de los mitos más persistentes y alarmantes gira en torno a la seguridad de calentar alimentos en recipientes de plástico en el microondas, asociando esta práctica con el desarrollo de 52 tipos de cáncer. Afortunadamente, la ciencia y los organismos reguladores desmienten esta información, aunque es crucial entender los matices para tomar decisiones informadas.
El origen de esta desinformación parece remontarse a un correo electrónico que comenzó a circular en Estados Unidos alrededor del año 2001 y que, poco después, se propagó por los países de habla hispana. Este mensaje, a menudo falsamente atribuido a instituciones médicas de renombre como Johns Hopkins, citaba supuestas advertencias del "Dr. Edward Fujimoto" sobre los peligros de las dioxinas liberadas por los plásticos al ser calentados, vinculándolas directamente con el cáncer.
Sin embargo, una investigación más profunda revela varias inconsistencias. En primer lugar, la figura del "Dr. Edward Fujimoto" ha sido objeto de confusión. Si bien existió una persona con ese nombre y cargo en el Hospital Castle, no era un médico especialista en oncología, sino un ingeniero mecánico con estudios en nutrición y educación para la salud. Además, las instituciones médicas citadas en estos mensajes han negado rotundamente avalar o haber emitido dicha información.
La principal preocupación que se esgrime en estos bulos radica en la posible migración de sustancias como el bisfenol A (BPA) y las dioxinas de los recipientes plásticos a los alimentos cuando estos se calientan. Si bien es cierto que el plástico no es una sustancia única y que algunos de sus componentes pueden ser motivo de estudio, la migración de estas sustancias a los alimentos es, en la mayoría de los casos, limitada y está sujeta a estrictas regulaciones.

Para entender mejor la relación entre plástico, calor y salud, es fundamental diferenciar entre los distintos tipos de plásticos y su composición. El plástico es una categoría amplia que engloba diversos compuestos sintéticos. Dos de las sustancias que han generado mayor inquietud son el bisfenol A y las dioxinas, debido a su potencial para interferir con el sistema hormonal.
Bisfenol A (BPA) y Dioxinas: ¿Qué son y cuál es su riesgo?
El bisfenol A (BPA) no es un aditivo que se añade directamente a todos los plásticos, sino una materia prima utilizada en la fabricación de polímeros específicos como el policarbonato y las resinas epoxi. El policarbonato se utilizaba antiguamente en biberones y botellas, pero su uso en estos artículos ha disminuido. Las resinas epoxi, por otro lado, se emplean en el revestimiento interior de latas de conservas y bebidas.
Las dioxinas, por su parte, se generan cuando diversos materiales, incluidos algunos plásticos, son sometidos a altas temperaturas en presencia de cloro. El PVC (policloruro de vinilo) es el único plástico de importancia que contiene cloro, y su incineración puede generar dioxinas. Sin embargo, la presencia de dioxinas en plásticos convencionales es rara, y su formación al calentar un envase depende de si este contiene cloro.

En cuanto a la migración de BPA a los alimentos, estudios como el publicado en 2015 en *The Journal of Pediatrics* indican que, tras la ingestión, el BPA es metabolizado rápidamente por el hígado, transformándose en glucurónido de bisfenol A, una sustancia sin actividad estrogénica, que es eliminada a través de la orina en pocas horas. No obstante, es importante mencionar que en abril de 2023, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó una nueva evaluación de seguridad del BPA que reducía considerablemente el límite de ingesta diaria tolerable (IDT), señalando que la exposición media y elevada al BPA en la población de todos los grupos de edad supera esta nueva IDT, lo cual es motivo de preocupación para la salud.
Respecto a las dioxinas, la formación de estas sustancias requiere temperaturas muy elevadas, considerablemente superiores a las que se alcanzan al calentar alimentos en el microondas. Las condiciones necesarias para su generación se dan en procesos como la combustión incompleta de materia orgánica o la incineración de residuos, siendo la grasa de ciertos alimentos de origen animal la fuente más común de exposición, aunque en concentraciones generalmente muy bajas.
Regulación y seguridad en el uso de plásticos para alimentos
Para garantizar la seguridad de los consumidores, existe una regulación que obliga a los fabricantes de objetos de plástico destinados a contener alimentos a señalizar si son aptos para alimentos calientes. Estas marcas, a menudo grabadas en la base de los recipientes (como tuppers, platos y vasos), indican que el material ha sido evaluado y considerado seguro para su uso previsto.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, en su evaluación de seguridad de 2014, determinó que los niveles de BPA que podrían migrar a los alimentos al utilizar recipientes acondicionados para ello se encuentran dentro del margen de seguridad. Sin embargo, la reciente evaluación de la EFSA subraya la necesidad de un control continuo y una mayor precaución.
Es crucial diferenciar entre un recipiente apto para contener alimentos y uno apto para ser calentado en el microondas. No todos los plásticos son adecuados para este último fin. El uso de recipientes no aptos puede provocar que el plástico se derrita o deforme, lo que no solo puede causar derrames y quemaduras, sino también una mayor migración de sustancias a los alimentos.
Por ello, si no se encuentran las marcas que indican la aptitud para microondas, la recomendación es optar por recipientes de cristal, cerámica o pirex. Si se utilizan recipientes de plástico, es fundamental verificar las indicaciones del fabricante. Como señala Miguel Ángel Lurueña, tecnólogo de los alimentos, "Calentar los envases de plástico en el microondas es seguro, siempre que nos cercioremos de que son aptos para ese uso. Para ello debemos comprobar las indicaciones del fabricante. En caso de duda, es mejor no utilizarlos para este fin".
El mito de los 52 tipos de cáncer
La afirmación de que el plástico puede causar concretamente 52 tipos de cáncer, ni uno más ni uno menos, carece de cualquier base científica. Esta cifra específica parece ser un elemento añadido para dar mayor credibilidad y alarma al bulo, pero no se ha encontrado evidencia alguna que la respalde. La desinformación a menudo se disfraza con datos concretos para parecer más convincente, pero es esencial basarse en información contrastada y científica.

En resumen, si bien la preocupación por la seguridad de los materiales en contacto con alimentos es legítima y ha llevado a regulaciones más estrictas, la idea de que calentar comida en recipientes de plástico aptos para microondas cause cáncer es un mito sin fundamento. La clave reside en utilizar los recipientes adecuados, verificar las indicaciones del fabricante y, en caso de duda, optar por alternativas como el vidrio o la cerámica.
Cuáles Recipientes son Seguros para Usar en el Horno Microondas y Cuáles No - Club de Reposteria
La crisis económica y la falta de racionalización de horarios han provocado que cada vez sean más las personas que comen de tupper, actividad que generalmente implica la utilización de un microondas para calentar los alimentos contenidos en un recipiente de plástico. Esto ha vuelto a poner de actualidad el mito del tupper y el microondas, que asocia esta práctica con diversas enfermedades, como el cáncer.
El microondas, por su parte, ha inspirado la aparición en Internet de numerosos bulos que generalmente asocian este electrodoméstico con todo tipo de problemas para la salud. Quizá ese interés se deba a lo «misterioso» de su funcionamiento: eso de introducir un alimento en una caja y que se caliente en pocos segundos, parece cosa de magia.
Los plásticos que componen los envases alimentarios ceden sustancias a los alimentos. Pero no te alarmes; todos los materiales ceden sustancias a los alimentos cuando están en contacto con ellos. La cuestión es: ¿representa esto un peligro para la salud? En el caso de los plásticos, el polímero como tal es una estructura inerte de alto peso molecular. Las sustancias con un peso molecular superior a 1000 Da normalmente no pueden ser absorbidas por el organismo, así que el riesgo potencial para la salud que supone el propio polímero es mínimo.
El riesgo potencial para la salud puede derivarse de monómeros u otras sustancias de partida que no hayan reaccionado o lo hayan hecho de forma incompleta, o bien de aditivos de bajo peso molecular que son cedidos a los alimentos por migración a partir del material plástico en contacto con estos. Por lo tanto, los monómeros, las otras sustancias de partida y los aditivos son sometidos a una evaluación de riesgos, y su uso en la fabricación de materiales y objetos plásticos está sujeta a autorización por parte de las Autoridades Sanitarias.
Ahora bien, que un envase de plástico sea apto para contener alimentos (es decir, que muestre el símbolo de aptitud para alimentos) no significa necesariamente que sea adecuado para ser calentado en el microondas. En definitiva, no todos los ‘tupper’ son aptos para este fin. No sólo porque puedan derretirse o fundirse (criterio por el que se guían muchas personas), sino porque, aún manteniendo su estructura intacta a simple vista, podrían ceder compuestos a los alimentos en cantidades potencialmente perjudiciales para la salud.
¿Cómo podemos saber entonces si un ‘tupper’ es adecuado para el microondas? Debemos hacer caso de las recomendaciones del fabricante, que debe especificarlo, bien con palabras (p.ej. "Apto para microondas") o con un símbolo específico para ello.
En cuanto al papel de film, se trata de un material que en un principio estaba fabricado con cloruro de polivinilo (PVC), aunque debido a la posible migración de compuestos tóxicos hacia los alimentos, ese plástico se sustituyó por polietileno de baja densidad (PE-LD). ¿Es peligroso utilizar el papel de film para calentar alimentos en el microondas? Como acabamos de mencionar, debemos observar las indicaciones del fabricante. Generalmente el uso de este papel es seguro para este fin, aunque se recomienda que no entre en contacto con los alimentos durante el calentamiento (puede utilizarse por ejemplo para cubrir envases). Sin embargo, algunos fabricantes desaconsejan su uso para microondas, ya que las características concretas de su producto no lo hacen apto para el calentamiento (por ejemplo, algunos films demasiado finos podrían fundirse).
¿Es preferible utilizar papel de cocina? El papel de cocina no está pensado para el microondas, por lo que apenas existe información al respecto. En el caso de que lo utilices para este fin, se recomienda que el papel no contenga tintas ni colorantes, ya que el calentamiento podría hacerlos potencialmente peligrosos para la salud.
No existe ninguna evidencia científica que muestre la presencia de dioxinas en los plásticos de uso alimentario (tampoco existe ninguna razón que pueda llevarnos a pensar eso). Al calentar los alimentos en el microondas no pueden formarse dioxinas, incluso aunque estos contengan grasa y estén contenidos en recipientes de plástico o cubiertos por papel de film.
Las condiciones necesarias para la formación de dioxinas se dan, por ejemplo, durante la combustión incompleta de materia orgánica. La incineración de basuras constituye la principal fuente de producción de dioxinas.
En definitiva, no debemos centrarnos en qué supuesta autoridad hace tal o cual afirmación, sino si ésta es cierta o no. Calentar los envases de plástico en el microondas es seguro, siempre que nos cercioremos de que son aptos para ese uso. Para ello debemos comprobar las indicaciones del fabricante.