El concepto del "Dios Serpiente" o "Serpiente Emplumada" es una figura mitológica fascinante que aparece en diversas culturas, pero su interpretación más detallada y enigmática se encuentra en el contexto de las leyendas y el arte.
En la mitología nórdica, encontramos una conexión con la figura de Loki, el Dios Serpiente. En la historia, cuando Elrik es encontrado en la costa de Islandia, Ulf Keludar lo acoge en su aldea. El berserker se verá en medio de un conflicto por la conquista de Islandia entre los dos clanes vikingos y deberá elegir bando tanto en Midgard como en el mundo de los dioses, puesto que Islandia es territorio del Dios Serpiente, Loki, y Elrik es un siervo de Odín.

Este relato nos sumerge en un mundo de dioses y héroes, donde las intrigas divinas y las batallas épicas se entrelazan. Las secuencias de acción son espectaculares gracias al potente apartado gráfico, en una línea clara clásica del europeo pero con el movimiento del estilo americano.
Por otro lado, en la cultura prehispánica, la figura de la Serpiente Emplumada es central. Quetzalcoatl, Kukulcán o, simplemente, la Serpiente Emplumada, es una deidad de gran importancia. El mito narra cómo esta deidad fue el creador de la humanidad, intentando darles la justicia y el conocimiento que les faltaba.

El ser que se presenta como el Dios Serpiente relata su historia: "Fui yo el que creó y recreó a los humanos desde cero cuatro veces antes de dar con la fórmula correcta; incluso utilicé mi propia sangre para poder dar vida a esos seres tal y como los había deseado desde un inicio". Este dios se considera el único que se atrevió a buscar la justicia entre deidades y humanos, y fue desterrado por ello.
En el albor de los tiempos, se dice que Dioses y humanos convivían en armonía, pero aquello no era más que una ilusión. La realidad era muy diferente; las personas vivían oprimidas por el yugo de los Dioses, aunque no eran capaces de verlo. El Dios Serpiente bajó al mundo terrenal y se desprendió de su aspecto de serpiente con plumas para adquirir una apariencia humana. Camuflado, pudo transmitir sus conocimientos a aquellas criaturas atrasadas.
Sin embargo, el mayor cambio que realizó durante su estancia en el mundo de los hombres fue una prohibición. No pudo más que horrorizarse al presenciar una barbarie: un sacrificio humano para el culto de un Dios, y no de uno cualquiera; la ceremonia iba dirigida a su propio hermano, Tezcatlipoca. Esto enfureció a las demás deidades, quienes decidieron ejecutar su venganza contra él, y fue el mismo Tezcatlipoca quien la llevó a cabo.
El Dios Serpiente confiesa, sin orgullo, haber tomado a una de las castas mujeres del templo en estado de profunda embriaguez. Al recobrar la cordura y recordar sus actos, decidió abandonar aquel mundo que, al intentar salvar, no pudo evitar contaminar. Sin poder permanecer allí ni regresar al mundo divino, confeccionó una balsa con serpientes, criaturas que imitaban su forma sobrehumana.
Esta dualidad del Dios Serpiente, presente tanto en la mitología nórdica como en la mesoamericana, nos ofrece una rica perspectiva sobre la creación, la justicia y el exilio en el ámbito de lo divino.