La conclusión de una serie de largo aliento no es tarea fácil, especialmente cuando ha sido aclamada por su calidad en todos los aspectos. Jeff Lemire y Dustin Nguyen se enfrentaron a este desafío en los números finales de Descender. Aunque no es una colección extensa, su desenlace y la creación de una serie sucesora, Ascender, demuestran la ambición de los autores por explorar este universo con nuevas perspectivas.
Este sexto tomo de Descender marca el final de la serie. Tras un cliffhanger en el quinto volumen, el inicio de este tomo puede parecer anticlimático. Lemire y Nguyen optan por retroceder cuatro mil años, explorando los orígenes del mundo y el conflicto inicial con los Cosechadores, robots que surgieron aparentemente de la nada y devastaron las sociedades humanas. Este enfoque, aunque distinto a la acción inmediata esperada, funciona perfectamente al proporcionar respuestas a interrogantes planteados a lo largo de la serie, enriqueciendo la comprensión del clímax bélico.

Este recurso narrativo, similar al "orden Machete" para ver Star Wars, permite una apreciación más profunda del final al comprender sus raíces. Las primeras dos partes del tomo, que constituyen este extenso flashback, están excelentemente logradas, capturando el interés a pesar de la anticipación por la acción. A partir del tercer capítulo, la narrativa se acelera, culminando en un clímax bélico que se extiende hasta el final del libro, incluyendo un epílogo que invita a explorar Ascender.
La calidad artística de Dustin Nguyen es impecable a lo largo de toda la serie. Su trabajo abarca desde el diseño de personajes y escenarios hasta el coloreado en acuarelas, manteniendo un nivel excepcional. Lemire, consciente del talento de su compañero, compensa la pausa narrativa del flashback con momentos de gran drama, emotividad, acción y suspenso en el desenlace, asegurando que el camino de los personajes tenga un cierre a la altura de lo merecido.
El sexto volumen cierra las temáticas principales de Descender, abordando el enfrentamiento entre humanos y robots. Los capítulos de flashback son cruciales para ofrecer una perspectiva final sobre la oposición entre ciencia y razón frente a la tradición, la religión o el misticismo. El origen de este conflicto se revela como la cuestión central de la serie, extendiéndose probablemente a Ascender.
Descender destaca por su profundidad filosófica, invitando a reflexiones sobre la razón instrumental ante la naturaleza y la revolución científica. La serie también aborda temas como el racismo, el segregacionismo y la lucha de clases a través de la compleja relación entre humanos y robots, que evoluciona desde la esclavitud hasta el enfrentamiento directo, pasando por intentos fallidos de coexistencia. La caracterización de los personajes, evitando la dicotomía simple de buenos y malos, y primando sus perspectivas individuales sobre los conflictos, es otro de sus grandes logros.
La serie se presenta como una propuesta de ciencia ficción clásica, mezclando aventura con una profunda exploración de la conciencia robótica. Se ha comparado con un cruce entre Star Wars e Inteligencia Artificial, con el androide Tim-21 como un claro homenaje a David de la película de Spielberg. A pesar de algunas críticas sobre un tono quizás demasiado estándar en comparación con otras obras de Lemire, Descender ofrece personajes carismáticos y una premisa interesante.

El arte de Dustin Nguyen, aunque a veces esquemático en los fondos, se eleva gracias a su magistral uso del color, especialmente las acuarelas, que otorgan a la serie una personalidad única y onírica. Si bien algunos prefieren un estilo más frío y definido para la ciencia ficción, el enfoque pictórico de Nguyen añade una capa de calidez y emotividad que complementa la narrativa.
Un Universo de Ciencia Ficción con Profundidad Filosófica
Descender se sitúa diez años después de que los Cosechadores, robots gigantes, causaran estragos en el Consejo Galáctico y diezmaran la población humana. En este contexto, un pequeño androide llamado Tim-21 despierta en una luna abandonada. La serie, firmada por Jeff Lemire y Dustin Nguyen, se adentra en la ciencia ficción clásica, fusionando la aventura espacial con la reflexión sobre la conciencia robótica.
La premisa, aunque no excesivamente novedosa, se ve enriquecida por personajes bien definidos y carismáticos. Tim-21, el protagonista infantil, recuerda a David de Inteligencia Artificial. A pesar de las expectativas de algunos lectores, que esperaban un tono más árido e introspectivo al estilo de Sweet Tooth, Descender desarrolla su trama de manera sólida, explorando el aspecto emocional en momentos clave.
PRIMER VISTAZO A DESCENDER INTEGRAL 1. DE JEFF LEMIRE Y DUSTIN NGUYEN.
Una crítica recurrente en historias con robots es la excesiva humanización de las máquinas. Sin embargo, Descender logra un equilibrio, presentando inteligencias artificiales con comportamientos emocionales que, si bien pueden ser chocantes para algunos, añaden profundidad a la narrativa.
El arte de Dustin Nguyen es descrito como pictórico y esquemático en sus trazos, pero el color, aplicado con acuarelas, eleva el aspecto artístico, dotándolo de una personalidad distintiva. Esta combinación visual, aunque pueda parecer inusual para una trama futurista, se adapta sorprendentemente bien a la historia.
El Legado de Descender y el Nacimiento de Ascender
Tras los tres primeros tomos, Jeff Lemire tenía un final claro para Descender. Sin embargo, un número posterior, centrado en el personaje Taladro y un planeta con elementos mágicos, inspiró una nueva dirección. Lemire decidió crear Ascender, una serie que fusionaría el universo futurista de Descender con elementos de fantasía, protagonizada por la descendiente de uno de los personajes principales.
Los últimos tomos de Descender se centran en el desarrollo de la acción, el cierre de las tramas y la resolución del conflicto entre los creadores mecánicos, los Descenders, y la humanidad. Nguyen se luce en la representación de batallas espaciales y mundos mecánicos, consolidando la serie como un referente para los amantes de la ciencia ficción clásica, al estilo de Isaac Asimov o Arthur C. Clarke.
Descender, a pesar de no haber alcanzado el mismo éxito comercial en España que otras series de Image Comics, es una obra fundamental para los seguidores del género. Su punto de partida, con un pequeño androide que despierta tras una invasión, recuerda a Inteligencia Artificial. La serie explora las consecuencias de una invasión de robots gigantes y la subsiguiente caza de toda forma de inteligencia artificial.
La narrativa de Lemire se caracteriza por su habilidad para dosificar las respuestas, presentar un elenco variado de personajes humanos y robots, y desarrollar arcos argumentales emotivos. La evolución de estos personajes, incluso de los robots, es uno de los puntos fuertes, logrando que el lector desarrolle un profundo cariño por ellos a pesar de sus imperfecciones.
La serie plantea dilemas filosóficos sobre el genocidio de robots, la distinción entre humanos y máquinas, el éxito profesional y las decisiones extremas en la guerra. Todo ello se presenta de manera amena, combinando la fabulación científica con el desarrollo de personajes y la acción.
El arte de Dustin Nguyen, con sus acuarelas y estilo pictórico, es aclamado por su belleza, aunque algunos consideran que los dibujos son algo abocetados y que el estilo cálido no encaja completamente con la ambientación fría de la ciencia ficción. A pesar de estas observaciones, la obra es considerada un gran cómic de ciencia ficción con elementos de space opera, personajes entrañables y una emotividad que la hace original y conmovedora.
La edición de Astiberri es elogiada por su calidad técnica y de materiales a un precio contenido. La colaboración entre Lemire y Nguyen es fundamental, resultando en un trabajo fluido, preciso y de gran calidad que revitaliza el género de la ciencia ficción.

En resumen, Descender es una obra maestra de la ciencia ficción que destaca por su guion inteligente, su arte evocador y su profunda exploración de temas universales. La serie logra ser emotiva y original, conquistando a los lectores con su mezcla de aventura espacial, dilemas filosóficos y personajes inolvidables.