Considerada una obra clásica del antibelicismo, Cuando el viento sopla se publicó por primera vez en 1982 y causó un gran impacto, hasta el punto de que el libro fue distribuido y debatido en el Parlamento de Londres.
Tras más de cuatro décadas, este cómic del británico Raymond Briggs no ha perdido un ápice ni de su interés, ni de su actualidad, ni de su profunda e inolvidable humanidad. Raymond Briggs, ya era un ilustrador conocido en el momento de publicar este álbum, sin embargo la aparición de Cuando el viento sopla dio un giro a su carrera y lo acercó definitivamente a un lector adulto.
Se publicó en el contexto de la Guerra Fría, en un momento de gran tensión entre Estados Unidos y la hoy extinta URSS. La amenaza nuclear era entonces algo con lo que la población había aprendido a convivir. Cuando el viento sopla es un alegato antibelicista que no suena ni a sermón ni a pataleta, y esa es otra de sus virtudes. Es un relato profundamente humano y anclado en la realidad. Un clásico moderno de la literatura que trasciende el ámbito del cómic para pasar a formar parte con derecho propio de nuestra tradición cultural.
Briggs nos introduce, literalmente, dentro de la casa y de la vida de un matrimonio mayor, Jim y Hilda Bloggs, que viven en una casa aislada en la campiña inglesa. Él está jubilado y ella sigue encargándose de todas las tareas de casa. Toda la obra se apoya en los diálogos entre esos dos personajes, verdaderamente inolvidables. El autor encadena con habilidad conversaciones que mezclan lo más cotidiano con los grandes asuntos políticos o sociales. Ese contraste es lo que hace este libro tan verdadero y tan tremendamente emotivo. Porque en cada uno de esos diálogos aflora la humanidad, la candidez y la ternura. En los diálogos entre Jim y Hilda aflora también la nostalgia del pasado, que es recordado por los protagonistas con enorme cariño aunque esos años fueran tiempos de guerra o de carestía. Cariño que el lector también siente por los dos protagonistas.

Raymond Briggs utiliza un estilo gráfico sencillo y amable, con un coloreado de acuarelas y lápices de cera que da la calidez que necesita la historia. La composición de la página, con muchas viñetas, pese a no ser algo habitual en un cómic resulta todo un acierto por el dibujo simple del autor y su habilidad con los diálogos (es inevitable ver ahí una cercanía con los cómics de Posy Simmonds).
La obra se puede dividir en dos partes muy bien diferenciadas. En la primera vemos como es la vida cotidiana de los Bloggs, una pareja que se quieren con autentica devoción y complicidad que está basada en sus padres que, años después, fueron los protagonistas de su cómic Ethel y Ernest, en el que nos contaba su historia que es una de las mejores historias de amor jamás publicadas en cómic. En esas primeras páginas vamos viendo que sobre su bucólica existencia se cierne una amenaza que al principio parece una broma, sobre todo para los lectores que conocen a los protagonistas de Gentleman Jim y al sentido del humor con el que está contada esta parte producto sobre todo de lo estúpido de las instrucciones del folleto, pero que se acaba tornando dramáticamente real en varias páginas dobles que nos enseñan la inminencia del ataque que se convierte en una certeza en una impactante página doble que nos deja ver a un narrador prodigioso y desprejuiciado que se atreve a emplear recursos gráficos que no tenían nada que ver con la ortodoxia del cómic de la época.
A partir de ese momento la obra cambia y los ancianos tienen que dejar de lado sus vidas tan acomodadas para afrontar la nueva situación, algo que podemos ver en el uso del color que deja de lado los tonos vivos para volverse tan oscuro con la situación que viven los Bloggs. En esa segunda parte vemos las consecuencias para los protagonistas de la radiación y como la civilización y todo lo que les rodea han quedado destruidas. Una realidad que son incapaces de entender, pero que deja de lado cualquier lectura humorística para convertirse en un drama descorazonador que no da ninguna tregua al lector que es dolorosamente consciente de lo que les va a suceder, aunque ellos no lo sean.

La obra tiene una estructura de página formada en su mayor parte por siete tiras de viñetas, lo que provoca que por momentos nos encontremos con páginas repletas de viñetas y diálogos, pero que ayuda a reflejar la situación que viven los protagonistas. En un primer momento sirve para mostrarnos el pequeño y feliz mundo en el que transcurre la idílica vida de Hilda y Jim y, posteriormente, el asfixiante y claustrofóbico entorno que ha provocado la explosión.
Raymond Briggs confesaba que la idea para el cómic surgió cuando estaba viendo un documental en televisión, el 10 de marzo de 1980, que llevaba el sugestivo título de Si cae la bomba. Un programa que causó una gran conmoción en el Reino Unido porque emitieron extractos de una serie de cortometrajes, que eran Top Secret, y que el Gobierno había preparado para informar a la población sobre qué hacer en caso de ataque nuclear. Briggs asegura que el Gobierno británico quiso quitar importancia al asunto, tras la filtración de esos documentos, pero que él estaba muy preocupado. Y por eso decidió contar qué podía pasar si realmente sufrían ese ataque nuclear.

Así nacieron James y Hilda, una pareja de jubilados que viven felices en su casa de campo hasta que un día la radio anuncia el comienzo de una nueva guerra. James y Hilda, siguen a pies juntillas las indicaciones para protegerse de ese ataque nuclear, sin siquiera comprender algunas de ellas, y por supuesto ni acercarse a entender por qué deben seguirlas.
La edición de Blackie Books cuenta, además del prólogo de Paco Roca, con una entrevista al autor realizada por Paul Gravett en 2003, y un epílogo del periodista y humanista Daniel López Valle. La obra mantiene la traducción original de la primera edición, a cargo de Rosa Montero, e incluye también una extensa entrevista donde el autor repasa su formación, sus influencias y cada una de sus obras.
Cuando el viento sopla fue adaptado como serial radiofónico y en 1986 se convirtió en una película de animación, con música de David Bowie y Roger Waters. La película ganó el premio al Mejor largometraje en el Festival de Annecy de 1987. Su maravillosa banda sonora también se ha convertido en un clásico. Y no es para menos, porque Roger Waters y David Bowie interpretaron la canción de los créditos, e incluía temas de Genesis, Squeeze y Paul Hardcastle.
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Quien desee leer más libros de Raymond Briggs tras Cuando el viento sopla encontrará otro título muy recomendable en el catálogo de Blackie Books, se trata de Ethel y Ernest, donde el ilustrador británico, fallecido en 2022, evoca la vida de sus padres y la suya propia en el emotivo relato de una generación que sufrió los bombardeos alemanes durante la guerra pero que también descubrió la lavadora, la televisión y el estado del bienestar. Todavía inédito aquí es Time for Lights Out, su último trabajo, que contiene reflexiones sobre la vida y sobre la vejez, un relato dibujado en blanco y negro, con una frágil y vaporosa línea a lápiz que parece estar a punto de desaparecer de un momento a otro.
La extraordinaria Cuando el viento sopla es el trabajo cumbre y la obra maestra de Raymond Briggs, un cómic de un marcado carácter antibelicista que deja una huella indeleble que cuenta con una edición de lujo, tras años descatalogado, que se acompaña de un prólogo de Paco Roca, un epílogo de Daniel López Valle y una completa entrevista al autor realizada por Paul Gravett. Una lectura imprescindible que todo amante los cómics debería hacer y que se convierte en el mejor homenaje que se puede hacer a un auténtico titan del dibujo capaz como casi nadie de crear historias que emocionen a cualquier lector, independientemente de su edad gracias a su capacidad para entremezclar la sátira con la ternura y la belleza con el horror.
Formato: Cartoné. 80 páginas.
Lo mejor: La potencia que tiene lo que cuenta, siendo mostrado a través de este matrimonio tan sencillo.