El amor, como todos sabemos, es el sentimiento más hermoso y complicado que ha existido desde la creación de los humanos. Obviamente, cuando tenemos este, sentimos nuestro corazón palpitar con fuerza, nuestra sonrisa agrandarse y la cabeza dar vueltas por aquella persona. Pero, ¿qué ocurre cuando ese amor no está dirigido hacia una persona, sino... hacia palabras, letras... una carta? ¿Existe aquel amor?
El término "Yaoi" (やおい) es un acrónimo acuñado a finales de la década de 1970 por los artistas de manga Yasuko Sakata y Akiko Hatsu. Proviene de la frase japonesa yama nashi, ochi nashi, imi nashi, que se traduce como "sin clímax, sin sentido, sin significado". Inicialmente, los artistas lo utilizaron como un eufemismo irónico y autocrítico para referirse a cómo los primeros trabajos de yaoi se enfocaban en el sexo con exclusión de la trama y el desarrollo del personaje.
El "amor de chicos" (Boys' Love o BL) es un término genérico para este tipo de producciones en Japón y gran parte de Asia, aunque a menudo se emplea de forma imprecisa, ya que no siempre denotan un carácter sexual. El término "Yaoi", en cambio, sí hace referencia a un contenido explícitamente sexual.

Orígenes y Evolución del Género
Con origen en Japón a fines de la década de 1970 y principios de la de 1980, el Yaoi surgió como un subgénero del manga shōjo (cómics para chicas). El término surgió a menudo parodiando el manga y el anime convencional al representar personajes masculinos de series populares en escenarios sexuales. El "amor de chicos" fue adoptado más tarde por las publicaciones japonesas en la década de 1990 como un término general para englobar las producciones comercializadas para mujeres con romance hombre-hombre.
A finales de la década de 1970 comenzaron a aparecer revistas específicas dedicadas a este nuevo género en crecimiento. Autoras como Keiko Takemiya y Kaoru Kurimoto, conocidas por ser precursoras del Yaoi, publicaron historias con relaciones abiertamente homosexuales. La serie de manga de Takemiya, Kaze to Ki no Uta, publicada por primera vez en 1976, fue pionera en representar relaciones abiertamente sexuales entre hombres, estimulando el desarrollo del género y el desarrollo de cómics sexualmente explícitos.
En la década de 1980, el género fue presentado en formato de anime por primera vez, incluyendo obras como Patalliro!. Con la implementación del término Boys' Love (o BL), este se convirtió en el término dominante utilizado para este género en Japón. A pesar de que el Yaoi deriva principalmente del manga shōjo y todavía apunta a una misma demografía que el shōjo y el josei, actualmente se considera como una categoría separada.
Términos y Subgéneros Relacionados
En Japón existen varios términos para describir el género de ficción del romance hombre-hombre:
- Shōnen-ai (少年愛): Literalmente "amor de chicos". Históricamente, este término ha tenido una connotación de efebofilia o pederastia. A comienzos de los años 1970, las creadoras de un nuevo género del manga shōjo se apropiaron del término para calificar sus obras en las que había romances entre bishōnen (lit. "chicos guapos"), con personajes de características andróginas o afeminadas. Los primeros trabajos shōnen-ai tuvieron como inspiración la literatura europea, los escritos de Taruho Inagaki y el género Bildungsroman. A menudo, este subgénero ofrece referencias a literatura, historia, ciencia o aspectos filosóficos.
- Tanbi (耽美): Literalmente "culto a la belleza". Este subgénero se centra en tramas que abordan el culto a la belleza y el romance entre hombres mayores y jóvenes hermosos. Tanbi, como término y concepto, es anterior al manga romántico masculino-masculino que surgió en la década de 1970, y se originó para describir la ficción en prosa que representa la homosexualidad de autores como Yukio Mishima, Yasunari Kawabata o Jun'ichirō Tanizaki.
- Bara (バラ): También conocido como Mens' Love (メンズラブ Menzu rabu?) o ML. Es un término utilizado para referirse a un género de publicaciones ilustradas, ya sea de manga o anime homoeróticos dirigidos a un público masculino homosexual y serializadas en tales revistas. El bara aún es un género de extensión relativamente pequeña en comparación al manga Yaoi y se puede considerar como un subgénero gay del hentai.

La Dinámica Seme y Uke
Los dos participantes en una relación Yaoi (y a veces también en el género yuri) son llamados seme (攻め?), el individuo que acostumbra a tomar el rol activo o dominante, y uke (受け?), el individuo que suele desempeñar el papel pasivo o sumiso. Esta palabra se usa en la jerga gay japonesa para designar al compañero receptivo en el sexo anal. En algunas ocasiones, se reemplaza, ya sea al uke o al seme por el suke (彼ら), que es la persona que puede desempeñar el papel de ambos personajes o ser versátil.
Ambos términos se originaron en las artes marciales; seme se deriva del verbo ichidan semeru (攻める - atacar) y uke del verbo ukeru (受ける - recibir). El seme, a menudo, es representado como el hombre estereotipado presente en la cultura del anime y manga japonesa: restringido, físicamente exorbitante y protector.
El sexo anal es un tema dominante en el Yaoi, y casi todas las historias de este género lo presentan de alguna manera. La historia en la que un uke se muestra reacio a tener sexo anal con un seme se considera similar a la reticencia del lector a tener contacto sexual con alguien por primera vez.

Difusión Global y Adaptación Cultural
La difusión y presencia global del Yaoi es sólida, habiéndose extendido internacionalmente desde la década de 1990 a través de licencias y distribución, así como a través de la circulación sin licencia en línea. En Occidente, el término "Yaoi" se ha convertido en un término general para los cómics de influencia japonesa que muestran relaciones hombre-hombre y es el término usado preferentemente por los editores de manga estadounidenses para trabajos de este tipo. Japón, sin embargo, usa el término para denotar dōjinshi y obras que se enfocan en las escenas de prácticas sexuales.
En la investigación de Suzuki sobre estos subgéneros, se señala que "no existe un término abreviado japonés apropiado y conveniente para abarcar todos los subgéneros de ficción de amor hombre-hombre por y para mujeres". Mientras que Yaoi se ha convertido en un término general en Occidente, Japón usa el término para denotar dōjinshi y obras que se enfocan en las escenas de prácticas sexuales.
Durante las décadas de 2010 y 2020, el seguimiento de las producciones del género ha experimentado un notable incremento, especialmente en otros países y regiones asiáticas como Tailandia, China, Taiwán, Corea del Sur, Filipinas o Vietnam. La irrupción de nuevos autores, que publican novelas con distribución tanto en librerías convencionales como en internet, y el interés mostrado por productoras cinematográficas y de televisión han incrementado notablemente la oferta de películas, programas de televisión y, especialmente, series que se emiten tanto en la televisión convencional como a través de plataformas de streaming.
Aunque Boys' love y BL se han convertido en los términos usuales para referirse a estas producciones originarias de Asia, en Tailandia, específicamente y en ocasiones, se denominan "Y" o "Y series" como apócope de Yaoi. Las series Y tailandesas explícitamente adaptan contenidos japoneses con la particularidad de adaptarlos al contexto, usos y costumbres locales y, con el tiempo, se han convertido en series muy populares que obtienen millones de reproducciones en plataformas como YouTube.

El fenómeno del BL en Asia: del yaoi al danmei
Yaoi, Fujoshis y Censura
Como yaoi se conocen los cómics japoneses que narran historias homoeróticas entre hombres y son creados y consumidos principalmente por mujeres, conocidas como fujoshis. Estas aficionadas "gustan de los chicos que gustan de otros chicos" y se entusiasman con las historias y la estética a través de la cual son representados sus romances.
El consumo de estos mangas homoeróticos por parte de un público principalmente femenino, tanto en Japón como en el extranjero, ha sido interpretado como un movimiento que reconstruye patrones hetero-normativos para adaptarlos a los propios gustos e intereses de estas mujeres. A través de los personajes masculinos representados en el Yaoi, pueden imaginarse con personalidades más fuertes y libres y disfrutando de intensos y profundos encuentros sexuales.
En China, el Yaoi, denominado danmei (adaptación al chino mandarín del término japonés tanbi), hunde sus raíces a finales de la década de 1990. Sin embargo, el desarrollo del género se ha topado con las regulaciones de la censura del país que han dificultado su progresión. Inicialmente, los creadores comenzaron su publicación en internet, pero en 2009 una ordenanza de la administración china prohibió la publicación de la mayoría de los danmei en las plataformas de internet. En 2015 se promulgaron leyes que prohíben mostrar explícitamente, tanto en televisión como en el cine, imágenes de parejas conformadas por dos personas del mismo sexo. Ello ha supuesto el florecimiento de series en cuyas tramas no se explicita claramente, pero sí de un modo evidente, que la relación que surge entre dos hombres es algo que va más allá de la camaradería, sino que se trata de una relación sentimental.
El adulto-centrismo que regula la sexualidad de las jóvenes y hace parte fundamental del "gobierno de la sexualidad juvenil" estuvo presente en la censura que sufrieron las series de anime que llegaron a Colombia y que fueron calificados como "espantosos animados japoneses" o "muñecos diabólicos" por parte de padres de familia e instituciones religiosas.
La apropiación e interpretación del manga yaoi por parte de las aficionadas se encuentra mediada no solamente por una paradoja que pone en cuestión los estereotipos binarios y heterosexuales que le asignan a las mujeres un acercamiento desinteresado, pasivo y retraído a la sexualidad, sino que también cuestiona de manera particular las pautas de buen comportamiento sexual que se les imponen en su juventud, pues en Colombia el yaoi -un producto originalmente dirigido a un público femenino adulto- es consumido mayoritariamente por mujeres en su adolescencia y juventud.

A través del yaoi, las aficionadas configuran un espacio en el que complejizan y ponen en cuestión algunas de las pautas de la sexualidad juvenil que se les inculcan, y en el que sus propias voces del deseo permiten comprender formas alternas y autónomas de la sexualidad juvenil que no pasan por la auto-regulación, el control o el silencio.