Louis de Funès: El Maestro de la Comedia Francesa

Víctor Pivert, Leopold Saroyan, el comisario Juve o el gendarme Cruchot. Son personajes ya inmortales en la memoria del cine cómico, pero el alma de todos ellos tiene un solo nombre: el del actor francés Louis de Funès.

Louis Germain David de Funès de Galarza y Soto (1914 -1983), de origen español, fue un actor, director y guionista de cine francés cuya obra lo llevó a la fama. Su familia paterna pertenecía a la nobleza de Sevilla. Su padre, Carlos Luis de Funes de Galarza, era abogado, y su madre, Leonor Soto Reguera, hija de un notario gallego. Ambos emigraron a Francia en 1904. A los cinco años, Louis recibió las primeras lecciones de piano por parte de su madre. Pasó su infancia en Villiers-sur-Marne y asistió al internado Jules-Ferry. En 1930, finalizó sus estudios secundarios en el Lycée Condorcet. Por sugerencia de su hermano, ingresó en la Escuela Superior de Peletería, pero fue expulsado por continuos altercados. Comenzó entonces a trabajar en distintas peleterías y ejerció además otros oficios, siendo generalmente despedido a causa de su holgazanería. Por esta razón, sus padres decidieron inscribirlo en la École technique de photographie et de cinéma, hoy en día llamada École nationale supérieure Louis-Lumière. Louis eligió el curso de cine, teniendo como condiscípulo a Henri Decaë, quien será, años más tarde, director de fotografía en sus filmes. Según Decaë, Funès fue expulsado de la institución un año más tarde, en 1933, por realizar una «broma» en la que utilizó hiposulfito de sodio, provocando así un incendio.

Su vida artística no comenzó bien, debiendo recurrir para subsistir a pequeños trabajos tales como tocar el piano en bares de baja categoría. Haber poseído un buen oído musical le permitió aplicarlo, años más tarde, en filmes como Le Corniaud, Le Grand Restaurant y L’Homme Orchestre; además tenía buenos conocimientos sobre cine. En 1945, el actor Daniel Gélin presentó a Louis de Funès a Jean Stelli, y éste le dio un papel en una secuencia de la película La Tentation de Barbizon, estrenada en 1946, en la que de Funès debutó en el cine con el papel de un portero. Este papel es el punto de partida de su carrera cinematográfica. Contaba con poco más de 30 años cuando se presentó en el teatro por primera vez y, por su timidez, no gozó de una fama inmediata. A principios de los años 50, Sacha Guitry le concedió pequeños papeles, particularmente en los filmes La poison, Je l'ai été trois fois, Si Paris nous était conté, y La Vie d'un honnête homme, con lo que así tuvo la oportunidad de refinar su personaje sin utilizar muecas ni disfraces. Entre 1952 y 1953, sus participaciones en la revue Bouboute et Sélection y Ah! les belles bacchantes, respectivamente, comenzaron a contribuir al advenimiento de su fama como actor. Además, integró un grupo de actores cómicos con el que perfeccionó su técnica, explotando facetas desconocidas para él hasta ese momento.

El futuro cómico soportará una travesía de constantes papeles secundarios hasta que el reconocimiento apunta con La travesía de París (Autant-Lara 1956). Un director de cine, Claude Autant-Lara, notó su potencial cómico. Luego en 1957, en el filme Ni vu, ni connu, su interpretación del pescador furtivo huyendo del guardabosques le vale el título de «mejor cómico del momento» por su rol en Ni vu, ni connu. El éxito definitivo llegará con El pollo de mi mujer (Jean Girault, 1963) y Fantomas (André Hunebelle, 1964). Claude Magnier lanzó la obra teatral Oscar en 1958, y aunque en los primeros años de representación de la obra de Funès no formaba parte de su elenco, empezó a actuar en ella a principios de los años 1960. En 1964 estrenó el primer film de la saga del Gendarme, El gendarme de Saint-Tropez, gozando esta serie de películas de gran éxito hasta la muerte misma del actor.

Louis de Funès en el set de filmación

El nombre de Funes siempre estará asociado al del director Gérard Oury. Ambos firmaron títulos inolvidables como El cornudo (1965, 11,7 millones de espectadores), La gran juerga (1966) o Las aventuras de Rabbi Jacob (1974, 7,3 millones de entradas vendidas). En 1966, Louis de Funès volvió a actuar con Bourvil en La Grande Vadrouille (La gran juerga), que es el filme que más entradas vendió en Francia hasta la llegada de la película estadounidense Titanic de James Cameron en 1998. Aun así, ninguna otra película francesa consiguió llegar a ese tope hasta el estreno de Bienvenidos al Norte, conservando el honor entre las películas compatriotas. En 1971, siempre con Gérard Oury, realizó en España La Folie des grandeurs (Delirios de grandeza). A partir de marzo de 1973 se comprometió por completo con el rodaje de Las locas aventuras de Rabbi Jacob, pudiéndose estrenar el 18 de octubre del mismo año. Al día siguiente del estreno, actuó en teatro iniciando durante casi 200 días consecutivos la pieza de Jean Anouilh, La Valse des toréadors, hasta abril de 1974.

La popularidad que aún conserva la obra del cómico se debe a que “es un actor inter-generacional, y sus películas han reunido a las familias delante del televisor”, ha explicado Sophie Adriansen, autora del libro Louis de Funes - ¡Mire aquí!. Sus gestos grandilocuentes, los aspavientos, las imitaciones, los gruñidos, las muecas continuas y el exceso a la hora de mostrar sentimientos se ganaron el corazón de los franceses. Convertido en ídolo, consiguió que la película La gran juerga (1966) fuera durante 30 años la más taquillera del país hasta que se estrenó Titanic (1997). Entre todos sus trabajos en la gran pantalla vendió más de 160 millones de entradas solo en Francia. La saga del Gendarme de Saint Tropez, que terminaría sumando cinco secuelas, había traído a aquel rincón perdido de la Riviera tantos turistas como los numeritos sexys de Brigitte Bardot en Y Dios creó a la mujer (1956). Fue considerado el hombre de las 40 caras por minuto. Fue el actor favorito de los franceses, según una serie de encuestas realizadas desde finales de los años 60, interpretó más de 150 papeles en el cine y más de 100 en el teatro.

Cartel de

Tras una primera crisis cardíaca en 1975, confirma la sólida fidelidad de su público triunfando con Muslo o pechuga (1976), en la que interviene Coluche, y Votad al señor alcalde (1978), ambas dirigidas por Claude Zidi. El director de L'Aile ou la cuisse (Muslo o pechuga) consiguió un seguro para dos semanas de rodaje, y Louis de Funès reapareció entonces en los rodajes, pero siempre con un médico y una ambulancia presentes en el lugar. Su última aparición sería en 1982, con la cinta El loco, loco mundo del gendarme de Aboyantz y Jean Girault. Poco antes de su muerte llegaron a llamarle «el Chaplin francés». En 1980 y después de varios años, cumplió finalmente su sueño: adaptar al cine su versión de una pieza de Molière. Es así como L'Avare (El avaro) llega a los cines, pero sólo obtiene un modesto éxito. Ese mismo año, recibe un premio de las manos de Jerry Lewis. Más tarde, en 1981, uno de sus hijos le aconsejó leer una novela llamada La Soupe aux choux (La sopa de coles) de René Fallet, que según él, tenía el potencial para ser una buena película. Su carrera terminó al año siguiente con Le Gendarme et les Gendarmettes.

Finalmente, los latidos del mago de la risa en francés se apagaron el 28 de enero de 1983 tras un último ataque. Tenía 68 años. Poco después de haber dirigido su primera película, falleció de un ataque al corazón el 27 de enero de 1983. Fue una gran pérdida para el cine francés.

A menudo maltratado por la crítica, los medios y los intelectuales, Louis de Funès permanece en el corazón de los franceses. Curiosos y admiradores acuden al museo recientemente instalado en el viejo castillo que el actor poseía cerca de Nantes. Allí se conservan como reliquias de la comedia el sombrero de Rabbi Jacob o la peluca del director de orquesta de La gran juerga. La memoria de todas esas películas de serie B, que nunca fueron apreciadas por los suplementos culturales al uso, se conserva desde julio de 2019 en el Museo Louis de Funès de Saint-Raphaël, que alberga más de 400 documentos, incluyendo extractos de películas, cartas, carteles, fotos y recuerdos personales.

La magia de la moderna animación en 3D le devolverá en 2015 un cuerpo desde el que poner el mundo patas arriba, otra vez. Se trata de la primera película de animación del director Jamel Debbouze, con la colaboración del hijo del actor, Olivier de Funes. Y para conmemorar el centenario, el popular semanario francés Charlie Hebdo le dedicará un número especial el 6 de agosto para el cual la familia De Funes ha cedido material procedente de los archivos personales del cómico.

Obras representativas:

  • El gendarme de Saint-Tropez
  • Fantomas
  • El papanatas
  • La gran juerga
  • El gran restaurante
  • Las locas aventuras de Rabbi Jacob
  • Muslo o pechuga
  • El avaro
  • El gendarme y las gendarmettes

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